Hola amigos taringueros. Hoy quiero homenajear a quizás el mejor presidente que tuvimos los argentinos: el Dr. Illia. Cordobés, no dudó en aplicar el Estado benefactor basado en las ideas de Keyness; además de enfrentar a las grandes corporaciones multinacionales, entre ellas Standar Oil y las compañias farmacéuticas.
Algunas de sus frases:
"Ningún país puede pensar en desarrollarse sobre bases coloniales."
"La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones."
"Solo será justo nuestro orden social cuando se logre que los recursos humanos, unidos al avance técnico del país, permitan asegurar al hombre argentino la satisfacción de sus necesidades físicas y espirituales."
"La paz es la suprema conquista que propicia el progreso cierto."
"Soy el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y usted un vulgar faccioso que usa sus armas y sus soldados desleales para violar la ley."
"Si la política es alejada de las fuerzas de las ideas, se convierte única y exclusivamente en el ejercicio del poder."
Cuenta la anécdota que:
Don Arturo iba en tren hasta la casa Rosada y hasta saludaba a cada transeúnte que se cruzaba
Luego de una amplia amnistía política, el 15 de noviembre de 1963, Illia firmó los decretos 744 y 745, que derogaron los contratos petroleros con Standar Oil, declarados “nulos, de nulidad absoluta, por vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación”.
Cuenta una de las anécdotas más jugosas que tras la decisión, un sábado a la mañana, se presentó en la quinta
de Olivos el embajador de los EE.UU., Robert McClintock, y pidió hablar con el presidente. Illia lo recibió y tras
escuchar al diplomático expresar su queja, le respondió: "Mire, lo recibí en mi día de descanso y en la residencia
presidencial porque es el embajador de un país amigo y creí que su visita no era oficial. Pero si tiene alguna queja
que presentar en nombre suyo o de su gobierno le aclaro que esos asuntos se atienden en la Cancillería, de lunes a
viernes y en horario oficial. Buenos días..."
Una madrugada la hermana del cantante Jairo, no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo.
El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama , se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No se si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo. La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.
A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche.
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