InicioApuntes Y MonografiasReflexiones para el alma




Ateo


Cuenta la historia que un ateo, caminaba a través de la selva, sonriendo ante la belleza que había a su alrededor, cuando de pronto pensó: Qué milagros de la naturaleza han creado los poderes de la evolución...
En ese momento, oyó un murmullo cerca del río. Fue a investigar y vio que un enorme oso pardo venía hacia él. El hombre comenzó a correr, pero por mucho que se esforzaba, el oso lo estaba alcanzando. Trató de ir más rápido, pero tropezó y cayó al suelo.
Mientras trataba de levantarse, el oso saltó sobre su pecho, lo tenía atrapado y el ateo gritó: ¡¡¡Dios mío, ayúdame!!! El tiempo se detuvo. El oso se paralizó. La selva estaba en silencio y hasta el río se quedó quieto.
Una luz blanca brilló sobre el hombre y una voz resonó desde el cielo: Has negado mi existencia durante todos estos años, has enseñado que Yo no existo y que todo es resultado de un accidente cósmico. ¿Esperas de verdad que te ayude en esta situación? Acaso a partir de ahora ¿Tengo que considerarte como un creyente?
El ateo miró hacia la luz y dijo: Sería hipócrita de mi parte si de repente te pidiese que me tratases como a un cristiano, pero quizás podrías convertir al oso en un cristiano.
La luz se fue, el río comenzó a fluir nuevamente y los sonidos de la selva se reiniciaron. Entonces, el oso, unió sus dos patas delanteras, inclinó su cabeza y dijo: Señor bendice los alimentos que voy a comer...





Al pasar los Años


A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina...
A los 9, aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que si tenía problemas en la escuela, los tenía más grandes en mi casa.
A los 13, aprendí que cuando mi cuarto estaba como más me gustaba, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores... y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan siendo pequeños.
A los 26, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27, aprendí que el titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede decidir, en un instante, algo que te puede provocar un dolor de cabeza para toda la vida.
A los 32, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos.
A los 33, aprendí que las mujeres se sorprenden cuando reciben flores, y no es su cumpleaños.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 38, aprendí que siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa y algunas veces cuando estoy en casa me gustaría estar de viaje.
A los 40, aprendí que si estás llevando una vida sin fracasos, no estás corriendo los suficientes riesgos.
Luego, con el pasar de los años aprendí...
Que puedes hacer que alguien disfrute el día con sólo regalarle una sonrisa.
Que niños y abuelos son cómplices naturales.
Que los amigos son tesoros invalorables.
Que es razonable disfrutar del éxito, pero es mejor no confiar demasiado en él.
Que no puedo cambiar lo que pasó, pero hacer que no se repita.
Que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado toda la vida, muchas veces no suceden.
Que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperarás demasiado tiempo, es mejor disfrutar todos los días.
Que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
Que si las cosas van mal, no necesariamente tengo que ir con ellas.
Aprendí que envejecer es importante.
Aprendí que amé menos de lo que hubiera querido y me privé de dar todo lo que debía.
Y hoy... me doy cuenta que he aprendido bastante más de lo que creía, y que tengo la oportunidad de seguir aprendiendo. Aportando y no reclamando nada a cambio.





¿Existe el mal?


Ocurrió en Alemania al inicio del siglo 20. Durante una conferencia con varios universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín, propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta:
-¿Creó Dios todo lo que existe?
Un alumno respondió valientemente: -Sí, Él creó todo lo que existe…
Preguntó nuevamente el maestro: -¿Dios realmente creó todo lo que existe? -Sí señor, respondió el joven.
El profesor, dijo: -Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si decimos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo, porque el creo el mal.
El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.
Otro estudiante levantó la mano y dijo: -¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?
-Claro que sí, fue la respuesta del profesor. El joven se puso en pie y preguntó: -Profesor, ¿el frío existe?
-¿Pero que pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?
El muchacho respondió: -En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía.
El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de qué manera nos sentimos cuando no tenemos calor.
-Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.
-Por supuesto que existe: Dijo el profesor.
-La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz. Respondió el estudiante respondió.
La luz la podemos estudiar, pero la oscuridad, no. A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas, pero eso es imposible con la oscuridad.
¿Cómo podemos saber cuán oscuro está un espacio determinado?
Solo con base a la cantidad de luz presente en ese espacio. Porque la oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.
Finalmente, el joven pregunto nuevamente al profesor: -Señor ¿El mal existe?
El profesor respondió: -Por supuesto, como afirmé al inicio, vemos robos, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.
El estudiante, dijo: “-No Señor, el mal no existe o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien… De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios”
Dios no creó el mal. El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.
Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.
El joven fue aplaudido de pie por los demás alumnos y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio.
El director de la Universidad, se dirigió al joven estudiante y le preguntó:
-¿Cuál es tu nombre?
-Me llamo, ALBERT EINSTEIN





Depende de quien son las manos


Una pelota de basketball en mis manos, puede ser algo divertido. Pero en las manos de Michael Jordan, es un juego maravilloso.
Todo depende de quién son las manos.
Una paleta y unos pinceles en mis manos, serían algo curioso. Pero en las manos de Miguel Ángel, sin duda serían una obra de arte.
Todo depende de quién son las manos.
Un lápiz en mis manos puede servir para poner mi nombre. Pero en las manos de William Shakespeare sirve para relatar y crear historias.
Todo depende de quién son las manos.
Una vara en mis manos podrá ahuyentar a un perro hambriento. Pero en las manos de Moisés, hizo que las aguas del mar se abrieran.
Todo depende de quién son las manos.
Una onda en mis manos sería tan solo un juguete. Pero en las manos de David fueron un arma mortal.
Todo depende de quién son las manos.
Dos peces y cinco trozos de pan en mis manos, son un almuerzo para dos. Pero en las manos de Jesús, fueron el alimento de toda una multitud.
Todo depende de quién son las manos.
Unos clavos en mis manos quizás podrían servir para construir una silla. Pero en las manos de Jesús trajeron la salvación al mundo entero.
Todo depende de quién son las manos.





El Burro


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. Casi sin poderse mover el animal rebuznaba asustado, mientras el campesino trataba de buscar ayuda, sin conseguirla.
El campesino ante la imposibilidad de sacar al animal, pensó: “El burro ya está viejo, me sirve de poco y este pozo de todas maneras necesita ser tapado, así que en realidad no vale la pena sacar al burro de este lugar”.
Tomó una pala y empezó a echar la tierra dentro del pozo. Cuando el burro sintió sobre su lomo la tierra que caía, presintió que algo raro estaba pasando y de forma instintiva empezó a sacudirse.
El campesino siguió echando tierra al pozo y el burro continuó sacudiéndose la tierra de encima. Poco a poco la tierra fue cayendo en el fondo del pozo y afirmándose con el movimiento de las patas del burro.
El campesino con tristeza y sin mirar al interior del pozo iba echando la tierra lentamente, pero de pronto oyó un ruido y vio con sorpresa cómo el burro salió de un salto del pozo.
Durante tu vida vas a sentir caer sobre tu espalda, todo tipo de tierra, vas a sentir paladas de problemas, de conflictos, de dudas, de sinsabores, y muchas cosas más.
Depende de ti sacudirte y colocar cada situación debajo de tus pies, o bien dejarlos sobre tu espalda y dejar que el peso te deje inmóvil en lo más profundo del pozo.
“Aprender a sacudirte y dejar cada uno de tus problemas debajo de tus pies, te permitirá día a día subir un escalón y al final casi sin darte cuenta te encontrarás libre y victorioso”





El Perrito


Un hombre aficionado a la cacería, se fue a África y se llevó con él a su pequeño perrito para no sentirse solo en ese lugar.
Un día mientras estaban cazando, el perrito persiguiendo a unas mariposas se fue alejando del grupo y al final se encontró vagando por la selva. Se había perdido.
Mientras correteaba tratando de encontrar el camino vio que una pantera enorme se acercaba a toda carrera. Estaba muy claro lo que la pantera pretendía pero, de pronto, el perrito observó unos huesos de un animal muerto y de espaldas a la pantera, se puso a mordisquearlos. Cuando calculó que la pantera estaba a punto de atacarle, el perrito dijo en una voz muy audible: ¡Ah, qué rica pantera me acabo de comer! ¡Estaba deliciosa!
La pantera oyó al perrito y parando sorpresivamente, huyó despavorida pensando que ella podría ser el segundo plato de este animal desconocido.
Pero trepado en un árbol cercano, estaba un mono que vio y oyó todo lo ocurrido. Así que para ganarse la amistad de la pantera, el mono fue tras ella para contarle que el perrito la había engañado. La pantera se enfureció y decidió volver y darle al perrito su merecido.
-¡Súbete a mi espalda, le dijo al mono, vamos a visitar a ese perro y a ver quién se come a quien. Y salieron corriendo a buscar al perrito.
El pobre perrito estaba tan tranquilo, cuando de pronto vio venir a la pantera y al mono, rápidamente se dio cuenta de que el mono le había contado el engaño.
¿Y ahora qué hago? Pensó el perrito, asustado. Podría salir corriendo, pero la pantera es más rápida… así que, de pronto, en lugar de huir o esconderse, se sentó dándoles la espalda, como si no los hubiera visto y cuando la pantera estaba a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dijo en una voz muy audible:
¡Ese mono desgraciado!, hace casi media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no ha regresado!
Procura ser imaginativo como el perrito. No le temas a lo desconocido como hizo la pantera. Y sobre todo, no seas chismoso como el mono.
“En momentos de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento”





Las Sietes Maravillas


Un grupo de estudiantes de Geografía, estudiaban las Siete Maravillas del Mundo. Al término de la clase, se les pidió que hicieran una lista de las que ellos consideraban las Siete Maravillas del Mundo, en el día de hoy. A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente:
LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO...
EL TAJ MAHAL DE LA INDIA...
EL GRAN CAÑÓN DE ARIZONA...
EL CANAL DE PANAMÁ…
EL EMPIRE STATE DE NUEVA YORK...
LA BASÍLICA DE SAN PEDRO EN ROMA…
LA MURALLA CHINA…
Mientras votaban, el maestro notó que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista. Así que le pregunto si tenía algún problema para hacer su elección.
La joven tímidamente respondió: Sí, un poco, no puedo decidirme pues son tantas las maravillas.
El maestro, le dijo:
-Bueno, dinos lo que has escrito, tal vez podamos ayudarte.
-Creo que las Siete Maravillas, más importantes de este mundo son:
PODER TOCAR...
PODER SABOREAR...
PODER VER...
PODER ESCUCHAR...
PODER SENTIR...
PODER REIR...
PODER AMAR.
Al terminar de leerlas, todos los presentes quedaron en un absoluto silencio, nadie supo qué contestar.





Luz para el camino


Hace cientos de años en una ciudad de Oriente, había un hombre que caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo reconoció y le preguntó: ¿Bruno qué haces con una lámpara en la mano, si tu eres ciego?
El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria. Llevo la luz encendida para que otros encuentren su camino cuando me vean...
No sólo es importante la luz que me guía a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Podemos alumbrar nuestro propio camino y también ayudar con nuestra luz a que otros encuentren el suyo.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. Muchas veces en lugar de ser luz y alumbrar a los demás, les aportamos nuestras propias sombras y les oscurecemos y dificultamos mucho más el camino.
Son las sombras del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...





Rosas Rojas


Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de orgullosa al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la miraba de lejos.
A su lado siempre había un sapo grande y oscuro, por eso nadie se acercaba a verla. Indignada ante su descubrimiento, ordenó al sapo que se fuera de inmediato.
Está bien, si eso es lo que quieres, me iré, dijo el sapo. Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.
Se acercó y le dijo: ¿Qué te pasa?, realmente te veo mal.
Y la rosa le explicó lo que ocurría: No entiendo lo que ocurre, pero desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día y nunca pude volver a ser igual.
-Claro, contestó el sapo, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más valiosos, mejores que ellos, o simplemente porque pensamos que no nos "sirven" para nada.
"todos tenemos algo que aprender de los demás y algo que enseñar.Posiblemente aquellos a quienes ignoramos o menospreciamos, sean a los que sin darnos cuenta, más necesitamos”






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HUELO TO0000000000P¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Dios es amor. El amor es ciego. Steve Wonder es ciego. Carajo!Por lo tanto, Steve Wonder es Dios!!
aaaawww a mi si m han gustado postea maaas!!!
ya me los sabia a todos

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