Queridos amigos taringuer@s, en esta oportunidad les traigo un aporte que para muchos de nosotros es una realidad muy distante pero no por ello debemos quitarle trascendencia al mismo. El tema de hoy es “la explotación infantil” y sus muchas formas de realizarlas, ya sea por interminables jornadas de trabajo, prostitución, etc. Muchos de los taringuer@s que están leyendo se preguntaran cómo es posible esta lamentable realidad, pero esto es un cúmulo de factores que involucra a gobiernos, firmas comerciales, religiones y hasta a nosotros mismos de alguna manera. Muchas veces nuestro descontrolado consumismo provoca indirectamente que se recurra a la mano de obra más barata, que no hace reclamos, ni sabe de leyes, ni sindicatos, ni convenios laborales; y esos son justamente los “niños”. Después de hacer la introducción pasaremos al contenido del aporte:
Los niños trabajadores son menores de 18 años y trabajan a tiempo parcial o completo. Los niños generalmente trabajan como vendedores ambulantes (vendiendo verduras, frutas o dulces), limpiabotas, artistas ambulantes (en autobuses y mercados), y obreros. A menudo, los niños empiezan a trabajar al lado de sus madres en los mercados, pero normalmente a los 4 o 5 años se hacen más móviles y trabajan cada vez más solos o en grupos de niños. Muchas veces amigos taringuer@s nos hemos encontrado con niños que cumplen este tipo de tareas y no precisamente por voluntad propia, sino porque algún mayor ya sea un padre o quien fuera, los obliga a desempeñar esas tareas y así coartando su infancia.
La propagación de niños trabajadores amigos taringuer@s, ha sido presente a lo largo de los tiempos, pero ciertos factores económicos y sociales aumentaron el problema hasta llevarlo a todos los rincones del planeta. Mientras la mayoría de los países "industrializados" han realizado reformas sociales prohibiendo el trabajo de menores, muchos países subdesarrollados no tienen los fondos para hacer los cambios legales necesarios ni los recursos para aplicar de hecho estos cambios para poner freno al problema del trabajo de menores. Muchos son hijos de padres pobres del campo quienes migraron a las ciudades para buscar trabajo y soñar con oportunidades.
Los niños trabajadores se enfrentan a una multitud de problemas. Al pasar la mayoría de su tiempo en las calles, son más vulnerables frente al asalto sexual y físico por desconocidos, la presión de bandas, la tentación de robar, la prostitución, la drogadicción, y problemas de salud por trabajar en la calle (problemas causados por mala higiene como sarna y piojos, desnutrición, falta de acceso a agua limpia, parásitos y diarrea, y falta de sueño).
Muchos niños son víctimas de abusos psicológicos, emocionales, y/o sexuales por sus familiares o vecinos. La gran frecuencia de alcoholismo entre nuevos emigrantes varones amplifica estos problemas.
A menudo, las familias establecen una cuota de ventas para cada día que trabajan los niños. Si el niño no cumple la cuota, le castigan de forma rigurosa, y muchas veces, físicamente. A veces, los niños trabajadores recurren al hurto para volver a casa con suficiente dinero, intentando así evitar un castigo.
La mayoría de niños trabajadores no tienen educación básica. La pobreza de estas familias es tan extrema que los padres se preocupan más por sobrevivir día a día que por hacer una inversión en el futuro de sus hijos. Aparte de los pocos ingresos, los padres no pueden o no quieren enviar sus niños a la escuela aunque en muchos países sea gratuita.
En contra de lo que se suele creer, la mayoría de los niños trabajadores viven en casa con sus familias, pero desgraciadamente hay unos niños que viven y trabajan en la calle. En general, las familias viven en graves condiciones, a veces sin agua corriente ni servicios sanitarios, como baños.
Los niños trabajadores hacen cualquier trabajo (que requiere pocas destrezas) para ayudar a sobrevivir a sus familias. Por ejemplo, muchos niños trabajan como vendedores ambulantes o en empleos que requieren pocas destrezas como pelar patatas, limpiar botas, vender dulces o cuantas veces amigos taringuer@s los hemos visto limpiando los vidrios de nuestros autos. Por eso, muchos entre ellos no tienen la estimulación mental para tener el mismo nivel intelectual que los niños que no trabajan. Muchos niños trabajadores hacen tareas tan repetitivas y banales (como pelar patatas) que a veces no desarrollan buenas habilidades motoras.
Uno de los campos más preocupantes para los organismos internacionales dedicados a la lucha contra el trabajo infantil, es el trabajo en las minas. En la actualidad hay aproxidamente un millón de niños, niñas y adolescentes trabajadores en la minería artesanal. Más de 135 mil estarían en riesgo de ingresar a esta peligrosa actividad en América Latina.
La mayoría de estos niños trabajan en empresas pequeñas que no están reguladas y que a veces carecen de documentación. La OIT calcula que en diez años se podría retirar a un millón de niños de las minas y llevarlos a la escuela.
De esta forma, se podrán crear estructuras que garanticen que no volverán a ser sometidos a esta peligrosa forma de trabajo.
"Yo me levanto a las 6 de la mañana, trabajo en reciclaje con mi mamá, yo trabajaba en Huarango, yo me encuentro con mis amigos de la escuela. Mi trabajo es un poco forzado y tenía algunos cortes o heridas"
A mí, mi mamá me daba sólo mi propina para la escuela y lo demás era para mi casa.
Yo me sentía triste porque trabajando, no podía jugar con mis amigos y tenía que ayudar a mi mamá. Los problemas que yo encuentro en el trabajo es cuando tenía que cargar los sacos grandes.
E. V., 9 años.
"Es un poco molesto trabajar y estudiar al mismo tiempo, me levanto a las 6:30 de la mañana, estudio y después voy a pelar botellas a Valle Sagrado con mis padres. Me puedo cortar con el cuchillo o chaveta, me corté grande en la mano y me sentí triste y lloré, porque me dolió mucho y fue muy pero muy fuerte".
E.V., 13 años.
Me levanto a las 5 a.m. alistar a mi hermana, después hago mis cosas. A las 9:00 me iba a recoger botellas, latas, fierro y regreso a las 11:00 para ir al colegio. Almuerzo y me voy. Regreso, ceno y duermo porque no tengo televisor para poder distraerme. En eso, sólo cuando me acuesto, paro pensando en que quisiera tener tele...
Me corto, me gritan, no me reciben las botellas.
K.M., 13 años.
"Comencé a los 6 años, acompañando a mi mamá, le iba ayudando, recogíamos lata, papel blanco, cartón... La primera vez me llevé una gran impresión. La basura estaba como en cerros, todo entreverado, teníamos que escoger sin guantes, así nomás. Teníamos miedo de inyectarnos con agujas..."
J.P. 10 años.
"Un día estaba queriendo doblar el alambre y lo puse sobre mi pecho y el alambre se me incrustó, salió bastante sangre, tengo una cicatriz. Mi hermana me llevó a mi casa y mi mamá me echó alcohol con algodón. Mi mamá se molestó, dijo que ya no íbamos a volver a trabajar, pero poco a poco la convencí y volví a salir...".
Y.V., 11 años.
La prostitución infantil amigos taringuer@s es un mal presente en todo el mundo que, desgraciadamente. va en aumento según la Organización de las Naciones Unidas, ONU.
Las cifras a pesar de ser frías e impersonales, permiten ofrecer una imagen global del tema al que se enfrentan las sociedades actuales.
No se dispone de cifras exactas sobre la prostitución infantil ya que las fuentes son tan clandestinas como las mismas prácticas. De lo que no hay duda es que los números son elevados, sobre todo teniendo cuenta el notable incremento de la prostitución infantil y juvenil de menores de ambos sexos.
En Tailandia la situación afecta a 80.000 menores, de las cuales 60.000 no alcanzan los 13 años de edad. En Indonesia el 20% de las mujeres explotadas sexualmente son menores de edad.
En las grandes superpotencias mundiales como Estados Unidos y Canadá se prostituye en la actualidad cerca de 100.000 menores (20.000 en la ciudad de Nueva York) Al menos otros 100.000 son explotados en la industria de la pornografía infantil.
La mayoría de los niños y niñas explotados termina muriendo de SIDA, tuberculosis u otras enfermedades como consecuencia de las relaciones sexuales que son obligados a mantener.
La cruda realidad es que el negocio de la prostitución infantil mueve cifras millonarias y funciona tanto en lugares exclusivos con gente de alto poder adquisitivo y turistas extranjeros como en las estaciones de tren, donde adultos demandan sexo a niños de solo 10 años, varones o mujeres, a cambio de unas monedas o un plato de comida. No se trata sólo de niñas de clases sociales bajas, están presentes todos los sectores de la sociedad y, parece que todos tienen en común una debilidad anímica a partir de problemas familiares.
Y si amigos taringuer@s, como en todo drama social tiene que haber culpables y podríamos decir que hay varios que a mi entender los iré citando hasta terminar el post. Pero en definitiva taringuer@s, los niños son los que pagan la marginación social a la que esté sometida la familia por unas malas políticas estatales, la explotación que ejercen sobre las poblaciones más pobres las grandes multinacionales, poderes institucionales corruptos, religiones que someten a los pueblos a la ignorancia a la espera de un pedazo de pan caído del cielo y la desprotección en la que son sumergidas las familias por parte de organismos mundiales, así es que los niños se ven sometidos a una especie de régimen de esclavitud para poder aportar algo a la economía familiar, o simplemente debe hacerlo para procurarse algo de sustento.
(Gente que dio la espalda a los problemas)
Las redes de explotación infantil son otra de las lacras en lo que se refiere al daño a la infancia. Múltiples redes del crimen organizado trabajan en todo el planeta para usar a los niños y niñas en sus propósitos económicos, como la mendicidad y la prostitución. También recordar que”individuos” del mundo desarrollado usan el turismo sexual, como afición, redoblando el dolor que establece el sistema de desigualdades que crea el capitalismo sobre esos niños. Muchas veces las autoridades no hacen nada al respecto.
(Policías corruptos)
(Mandatarios incompetentes)
Ya no solo por humanidad, o por justicia, el beneficio de la erradicación del trabajo infantil es más que obvio amigos taringuer@s, si podemos mirar la rentabilidad y no solo en lo que es apreciar la vida de un ser humano, máxime si es un niño. En términos de economía, si un niño accede a una educación obviamente podrá optar por un buen trabajo cuando sea adulto, ayudando así mucho más a su familia, haciendo que la economía de sus países mejore enormemente.
(Religiones que dicen que con plegarias solucionamos todo)
(Empresas que fomentan la mano de obra barata)
Lo verdaderamente importante es que un niño es un niño, y que no se debe permitir su explotación ni alimentarla indirectamente consumiendo o alentando que ésta siga, adquiriendo productos que se sepa ha venido a nuestras tiendas de la mano de la explotación de algún niño.
Para finiquitar el post solamente quiero dejar un humilde mensaje a toda la familia taringuer@ y es que aunque estemos ajenos a esta problemática porque nuestra situación económica, social y cultural es diferente a las víctimas de la explotación infantil, nunca debemos ignorar este tema y cruzarnos de brazos porque nosotros no somos los afectados y si algo podemos hacer y esta a nuestro alcance, no dudemos en colaborar para tratar de erradicar o al menos minimizar este lamentable flagelo que viven millones de niños diariamente. Gracias a todos por visitar el post y si les llamo a reflexionar sobre este asunto, doy por positivo haber realizado dicho aporte.