¿Cuantas veces hemos nos han dicho que el Polo Norte corre gran riesgo de derretirse y que por eso todos moriríamos ahogados?

Bueno, el caso es que hay media verdad en lo que te han contado en los medios sobre el calentamiento global,Si bien la fusión de los polos sería catastrófica, pero hay que puntualizar. Hay que distinguir entre el polo norte y el polo sur (la Antártida).
El agua es un líquido muy curioso. Es uno de los pocos, poquísimos que cuando se congela disminuye su densidad. Gracias a eso el hielo flota en agua.
Si echamos amoniaco congelado en un vaso de amoniaco líquido, se irá al fondo, como casi todos los demás compuestos.
Esta propiedad del agua permite que la fauna de agua dulce pueda sobrevivir en lugares fríos: cuando empiezan a bajar las temperaturas, lo primero que se congela es la superficie del agua. Esa capa de hielo superficial sirve para aislar del frío el fondo de los lagos, que no llega a congelarse. Gracias a eso los peces no mueren cada invierno. Pero esta propiedad del agua también ocasiona una propiedad algo contraintuitiva, que es fundamental al tratar el tema que nos ocupa.
Hagamos un experimento: echemos unos cuantos cubitos de hielo en un vaso y llénémoslo hasta los topes:
Como puede apreciarse, el hielo sobresale por encima del borde del vaso.
Cuando se funda el hielo, ¿Se derramará el agua del vaso? La respuesta es que NO. El hielo tiene un 90% de la densidad del agua. Por ese motivo ocupa un 11% más volumen que el agua, para masas iguales. Y justo ese 11% de voumen extra es el que sobresale por encima de la superficie del agua (la famosa “punta del iceberg”).
Cuando el hielo se funda, disminuirá su volumen. Todo lo que sale por encima del borde del vaso es la diferencia de volúmenes entre hielo y agua. Al fundirse el hielo la diferencia de volúmenes desaparece y el agua seguirá estando al mismo nivel que antes. Puedes hacer la prueba en casa, aunque no hay que confundir el agua que se acumule en las paredes del vaso por condensación con el agua desbordada (de esta última no habrá).
Y ahora llegamos por fin al meollo.
El Polo Norte no es más que un inmenso cubito de hielo.
Está flotando en el mar. Cuando se funda, el nivel del agua del mar no subirá. El clima global cambiaría, al entrar en las corrientes marinas una cantidad tan enorme de agua fría, pero el nivel del agua no cambiaría. Estos son los resultados de algunas simulaciones climáticas en caso de la fusión del Polo Norte, a cargo de Antonio Ruiz de Elvira:
"Una subida de 4 grados en la TMG implica, porque los hielos de los Polos son más sensibles a la inyección de energía que los mares tropicales, un aumento de unos 16 grados de temperatura en las regiones polares, con la fusión casi completa del hielo en el Polo Norte durante el verano boreal. Una tal subida implica inmediatamente un desplazamiento hacia el norte de entre 5 y 10 grados de latitud de la posición media del chorro polar, y con ella la casi desaparición de las borrascas atlánticas que traen lluvia suave a la Península Ibérica. Al mismo tiempo, de vez en cuando ocurrirá un gran meandro de ese chorro polar con descargas tremendas de agua en intervalos muy reducidos de tiempo: Sequías e inundaciones."
Imagen de la nada del POLO NORTE
Otra cuestión distinta es la fusión de la Antártida.
A diferencia del Polo Norte, el hielo de la Antártida (4 km de profundidad media, ahí es nada) está asentado sobre tierra firme. O sea, que el mar “no sabe” que todo ese hielo está ahí. Si se fundiera, toda el agua resultante caería al mar, y ahí sí que empezaría a subir el nivel del agua. La subida será del orden de decenas de metros si se fundiera por completo la Antártida. Caos, destrucción, subida de las hipotecas… El equivalente sería que en nuestro vaso de agua hubiera un posavasos encima del vaso, con un cubito encima. Al no estar ese cubito apoyado en el agua, cuando se funda caerá desde el posavasos al agua, haciendo subir su nivel.
Imagen de la nasa del POLO SUR
Así que El Polo norte no debe preocuparnos en cuanto al nivel del agua.
El Polo Sur sí. Lo que no quiere decir que la fusión del Polo Norte no fuera catastrófica: lo sería para el clima.
Es precisamente el albedo antártico el que le da gran importancia al clima de este continente ya que, al reflejar el color blanco de los extensos hielos el calor solar y devolverlo parcialmente hacia el espacio, se dice apropiadamente que la Antártida es "la refrigeradora de la Tierra"
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