No existen registros escritos de las antiguas leyendas y mitos asociados al pueblo guaraní. El guaraní (avañe'?) no se escribía hasta la llegada de los misioneros jesuitas quienes desarrollaron una grafía y estandarizaron una gramática para esta lengua. Por lo tanto sus creencias religiosas eran transmitidas oralmente.
Así, el relato de los distintos dioses, leyendas y mitos relacionados puede variar de un lugar a otro. Las diferencias regionales pueden ser extremas hasta el punto de redefinir completamente el papel de una deidad en la religión guaraní.
A pesar de que muchos de los pueblos guaraníes han sido asimilados a la sociedad moderna y sus creencias han sido alteradas o sustituidas por el cristianismo (debido en gran parte a la evangelización y el proceso de sincretismo por parte de los misioneros jesuitas en el siglo XVII), muchos de los mitos centrales continúan activos en las regiones guaraniticas.
Contrariamente a lo que se piensa, los guaraníes no eran monoteístas. Si bien Tupá era una divinidad prestigiosa en la sociedad guaraní, existían dioses supremos que habían creado la "Tierra Sin Mal" y habían dado origen a los otros dioses en un complicado sistema teogónico.
Los misioneros jesuitas aprovecharán de las características de la deidad Tupá para relacionarla con el Dios cristiano y desviar de esa manera el sentido inicial del mito mayor fundacional indígena.
Los guaraníes creían que al principio de los tiempos existía el caos, formado por la neblina primigenia (Tatachina) y los vientos originarios. Ñamandú, llamado también Ñanderurusú, Ñanderuguasu ("Nuestro Padre Grande"

o Ñanderu pa-patenonde ("Nuestro Gran Padre último-primero"
se crea a sí mismo en medio dicho caos.
El proceso de autocreación de Ñamandú sigue un proceso por etapas y lo hace a la manera de un vegetal: se afirma sobre sus Raíces (las divinas plantas de los pies), extiende sus Ramas (brazos con manos florecidas-dedos y uñas), construye su Copa (diadema de flores y plumas- Yeguaka) y se yergue como árbol, en postura de elevación celestial.
Una vez autocreado, el corazón de Ñamandú comienza a resplandecer. Con dicha luz elimina las tinieblas primigenias. Después concibió la Palabra Creadora (Ayvú) que posteriormente será legada a los humanos para que éstos desarrollen el lenguaje.
Concluida la creación de su cuerpo, Ñamandú crea a los otros dioses principales que le ayudarán en su pesada tarea: Ñanderu py'a guasu ("Nuestro Padre de Corazón Grande", padre de las palabras), Karaí (dueño de la llama y del fuego solar), Yakairá (o Yaraira, dueño de la bruma, de la neblina y del humo de la pipa que inspira a los chamanes) y Tupã (dueño de las aguas, de las lluvias y del trueno).
Los tres compañeros de Ñamandú, con sus respectivas esposas, fueron creados sin ombligos, por no ser engendrados por ninguna mujer. Además les impartió conciencia de su divinidad y la esencia sagrada del Ayvú.
Los cuatro compañeros procedieron entonces a la creación de la primera tierra. Ñamandú cruzó dos varas indestructibles y sobre ella asentó la tierra. Para asegurar que los vientos originarios no la movieran, la sostuvo con cinco palmeras pindó sagradas: una en el centro y las otras cuatro cada una en un extremo. Una hacia la morada de Karaí (al Poniente), la segunda hacia el origen de los vientos nuevos (al Norte), la tercera hacia la morada de Tupã (al Oriente) y la cuarta hacia el origen del tiempo-espacio primigenio (al Sur, desde donde vienen los vientos originarios fríos). El firmamento descansa sobre esas columnas.
Junto a esta tierra, llamada Yvy Tenonde (Tierra Primera) se crea también el mar, el día y la noche. Comienzan a poblarla los primeros animales (siendo la primera mbói, la serpiente) y comienzan a crecer las primeras plantas. Aparecen luego los hombres, que conviven con los dioses.
Los hombres, animales y plantas que habitan este mundo no son sino un mero reflejo de aquellos creados originariamente por Ñamandú. En su Morada Eterna, también conocida como Yvága (una especie de paraíso) se encuentran los originales.
Ñamandú se encuentra con Ñanderu Mba'ekuá ("Nuestro Padre Sabio") y le propone buscar a la mujer. Para ello crean una vasija de barro y la tapan. Al destaparla, aparece Ñandesy ("Nuestra Madre").
Ñandesy copula con ambos dioses y engendra un hijo de cada uno. Al enterarse Ñamandú del "adulterio" de su mujer, recoge sus cosas y se marcha a su morada celestial. La abandonada Ñandesy sale en la búsqueda de su marido, pero en el camino se pierde y es devorada por unos yaguaretés antes de que nacieran sus hijos. Sin embargo éstos, por ser divinos, sobreviven y son criados por la abuela de los yaguaretés.
Los mellizos se llamaran Ñanderyke'y (hermano mayor), hijo de Ñamandú; y Tyvra'i (hermano menor), hijo de Ñanderu Mba'ekuá.
Luego de una larga sucesión de aventuras y desventuras, intentos y fracasos, un continuo recomenzar en los que Añá (tío de los mellizos y enemigo de éstos) intenta ponerle las cosas difíciles, los dos hermanos logran reunirse con Ñamandú en la morada eterna. Allí también se encontraba su madre, Ñandesy, que había sido revivida por su esposo.
Una vez allí, Ñamandú les otorga poderes divinos y el manejo del día a Ñanderyke'y, que cambia su nombre a Ñanderu Kuarahy ("Nuestro Padre el Sol") y el control de la noche a Tyvra'i, que pasa a llamarse Ñanderu Jasy ("Nuestro Padre la Luna").
Destrucción de la Primera Tierra y creación de la Segunda Tierra
En la primera tierra, llamada Yvy Tenonde, los hombres convivían con los dioses, no había enfermedades y no faltaba nunca el alimento.
Sin embargo, uno de los hombres, llamado Jeupié, transgredió el tabú máximo: el incesto, al copular con la hermana de su padre. Los dioses castigaron este acto con un diluvio (Mba'e-megua guasu) que destruyó esta tierra primera y se marcharon a vivir a una morada celestial.
Ñamandú decide crear entonces una segunda tierra, imperfecta, y solicita la ayuda de Jakairá quién esparce la bruma vivificante sobre la nueva tierra. Los sobrevivientes del diluvio pasan a habitar esta tierra donde ahora existe la enfermedad, los dolores y los sufrimientos.
Los hombres que habitan esta nueva tierra, llamada Yvy Pyahu ("tierra nueva"

buscarán por siempre retornar a aquella primera tierra: Yvymara'e? (la "Tierra Sin Mal"
.
La tercera tierra
Los mitos orales guaraníes hablan de una tercera reconstrucción que será sin imperfecciones. Sin embargo, mientras se espera la llegada de esa tercera tierra, los hombres pueden acceder al Yvymara'e?, siempre y cuando observen determinadas pautas de comportamiento comunal.
En aquella mítica tierra no existirá ningún castigo, no habrá desventuras ni padeceres, nada se destruirá.
La figura central en la mayoría de las leyendas guaraníes de la creación es Tupá (Tupã en avañe'?), el dios supremo o dios del trueno. Con la ayuda de la diosa de la luna, Arasy, Tupã descendió a la tierra en un lugar descrito como un monte en la región de Areguá (Paraguay). Desde este sitio creo todo sobre la tierra, incluyendo el océano, la flora y los animales. También colocó las estrellas en el firmamento.
El mito de la creación del hombre aparece con esta figura a partir de la acción evangelizadora de los jesuitas (siglo XVII) que "fusionaron" diversas historias y leyendas de héroes míticos guaraníes para que encajaran con lo relatado en el Génesis con respecto a la antropogenia.
Luego Tupã creó a la humanidad en una elaborada ceremonia en la que formó estatuillas de arcilla representado al hombre y a la mujer. Luego de soplar la vida en estas formas humanas, los dejó con los espíritus del bien (Angatupyry) y del mal (Taú) y partió. La primera raza así creada serían los guaraníes, de quienes se originarían los demás pueblos.*
Los humanos creados por Tupa se llamaban Rupav? y Sypav?, nombres que significan "Padre de los pueblos" y "Madre de los pueblos, respectivamente. La pareja tuvo tres hijos y un gran número de hijas.
El primer hijo fue Tumé Arandú, considerado el más sabio de los hombres y el gran profeta del pueblo guaraní.
El segundo hijo fue Marangatú, un líder generoso y benevolente, padre de Kerana (madre de los siete monstruos legendarios del pueblo guaraní).
El tercer hijo fue Japeusá, que desde su nacimiento fue considerado un mentiroso, un ladrón y un tramposo. Siempre intentando engañar a la gente y sacar el máximo provecho de ellos. Eventualmente, éste cometió suicido ahogándose, pero fue resucitado en forma de cangrejo. Desde entonces, todos los cangrejos fueron maldecidos teniendo que caminar hacia atrás como Yapeusá.
Entre las hijas de se destaca Porãsý por sacrificar su propia vida para librar al mundo de uno de los siete monstruos legendarios.
Se cree que algunos de los primeros humanos ascendieron después de su muerte para transformarse en deidades menores.
Kerana, la bella hija de Marangatú, fue capturada por la personificación del espíritu del mal, llamado Tau. Juntos tuvieron siete hijos, que fueron malditos por la gran diosa Arasy y todos, excepto uno, nacieron como monstruos horribles.
Los siete son considerados como figuras centrales de la mitología guaraní. Así, en muchas regiones los dioses menores han caído en el olvido mientras que las leyendas de estos siete monstruos se mantienen vivas incluso en los tiempos modernos.
Por orden de nacimiento, son:
dijo:Debido a la maldición lanzada por Arasy contra Taú por haber raptado a Kerana, su descendencia será por siempre deforme y monstruosa. Así, el primer hijo de la pareja es un enorme lagarto con siete cabezas de perro cuyos ojos lanzan llamaradas. Sus siete cabezas de perro dificultaban cualquier tipo de movimiento. En algunas versiones, Teyú Yaguá sólo tiene una enorme cabeza de perro. Pero en todas las varientes coinciden en su escasa capacidad de moverse. Su aspecto era el más horroroso de los siete hermanos. Sin embargo su ferocidad fue aniquilada por deseo de Tupá. Era dócil e inofensivo. Aún así era temido por su mirada fulgurante. Se nutría de frutas y su hermano jasy Yateré le proporcionaba miel de abeja, alimento de su predilección. Fue considerado como el señor de las cavernas y protector de las frutas. Se lo menciona también como genio protector de las riquezas yacentes en el suelo. Su piel adquirió brillo revolcándose en el oro y las piedras preciosas de Itapé.
Mbói Tu'i, deidad de los cursos de agua y las criaturas acuáticas,
dijo:Mbói Tu'i se traduce literalmente por "víbora-loro", lo que describe la morfología de esta criatura. tiene dos patas hacia la cintura, cabeza de loro, y cuerpo de serpiente. Su rasgo puede asustar a las personas. [editar]Mitología Este ser tenía la forma de una enorme serpiente con una gran cabeza de loro y un pico descomunal. Tenía una lengua bífida roja como la sangre. Su piel es escamosa y veteada. Su cabeza está emplumada. Tiene una mirada maléfica con la que asusta a todo aquel que tiene la mala suerte de encontrarse con él. Ronda por los esteros y protege a los anfibios. Adora la humedad y las flores. Lanza terribles y potentes graznidos que se escuchan desde lejos y provocan terror en las personas que lo oyen. Se lo considera el protector de los animales acuáticos y los humedales.
Moñái, dios de los campos abiertos. Fue derrotado por el sacrificio de Por"sý.
dijo:Este ser tenía el cuerpo de una enorme serpiente con dos cuernos rectos e iridiscentes que funcionan como antenas. Sus dominios son los campos abiertos. Puede subir a los árboles con gran facilidad y se descuelga de ellos para cazar a las aves con las que se alimenta y a quienes domina con el hipnótico poder de sus antenas. Es por ello que también se dice que es el señor del aire. Moñái era aficionado al robo y ocultaba todos las productos de sus fechorías en una cueva. Los continuos robos y saqueo de las aldeas provocaban gran discordia entre la gente que se acusaba mutuamente por los robos y las misteriosas "desapariciones" de sus pertenencias. Reunidos en una asamblea deciden que poner fin a las fechorías de Moñái y sus hermanos. La hermosa doncella Porasy se ofrece a llevar a cabo dicha misión. Para ello convence a Moñái de que se ha enamorado de él y que antes de celebrar sus nupcias quiere conocer a sus hermanos. Moñái la deja al cuidado de Teyú Yaguá y parte a buscar al resto de sus hermanos: Mbói Tu'i, Yasi Yateré, Kurupí, Luisón y Ao Ao. Cuando por fin los trae consigo, comienzan los rituales de la boda. La caña circula entre los hermanos a raudales. Pronto éstos están completamente ebrios. En ese momento Porasy trata de ganar la salida de la cueva que estaba tapiada con una enorme piedra. Moñái advierte el movimiento y saliendo de la penumbra envuelve con su cuerpo de serpiente el cuer En recompensa al sacrificio de Porasy, los dioses elevan su alma convertida en un punto de luz pequeño pero intenso. Desde entonces los dioses destinan al espíritu de Porasy de alumbrar la aurora.
Yasy Yateré, deidad de la siesta, único de los siete en no aparecer como un monstruo,
dijo:Muchas de las características de este personaje se confunden con las del Pombero. El Yasy Yateré suele ser representado como un enano o un niño pequeño, desnudo, hermoso, de cabellos dorados, (en algunas variantes barbudo), con un sombrero de paja y un bastón de oro donde residen sus poderes mágicos Suele recorrer el monte a la hora de la siesta, atrayendo a los niños con un silbido hipnótico que imita al de un ave. Se dice que aparece sobre todo durante la época del avatiky (cosecha del choclo o maíz tierno) que gusta comer. El Yasy Yateré se vale de su silbido o de su bastón mágico para atraer a los niños, a los que rapta. Los lleva al monte donde los retiene un tiempo para jugar con ellos y alimentarlos con miel y frutas. Luego los abandona o los deja enredados en ysypo (liana). Antes de abandonarlos, el Yasy Yateré los lame o los besa, dejándolos tontos o idiotas (tavy: akã tavy), mudos (ñe' engu) o sordomudos. Sin embargo, éstos se recuperan después de un cierto tiempo. En algunas zonas se cree que al cumplirse un año del rapto, el niño tiene un "ataque" con convulsiones (epilepsia). En otras versiones, si el Yasy Yateré se cansa del niño, puede llevarlo al río donde lo ahoga Una forma de volver inofensivo a este personaje es quitándole su bastón dorado, sin el cual se carece de poderes. Entonces el Yasy se pone a llorar como un niño pequeño. Para conseguir esto, basta con embriagarlo con caña (aguardiente), bebida a la que es muy aficionado. Otra forma de congraciarse con él es ofreciéndole pencas de tabaco, que se dejan en zonas aledañas a la casa o bien en los caminos de entrada al monte. En la versión de Rosicrán de la mitología guaraní, Yasy Yateré es el cuarto hijo de Taú (espíritu del mal) y de Keraná (diosa del sueño). Este mito es usado por las madres, sobre todo en áreas rurales, para evitar que los niños se alejen de sus casas a la hora de la siesta (obligada en estos sitios por las elevadas temperaturas). "Yasy-Yateré el que se oye pero no se ve" ese conocido dicho se refiere a que el Yasy es invisible para todos excepto los niños muy pequeños, y se oye por el ruido con que los atrae. También se dice que el Yasy puede doblar los pies al revés, así si alguien ve sus pisadas, puede creer que era una persona que se estaba yendo, y no que realmente era el Yasy que estaba llegando al pueblo.
mito en la actualidad
dijo:El mito del Yasy Yateré se encuentra aún vivo y con bastante vigor en determinadas áreas rurales. Está presente, además, en muchas manifestaciones culturales, tanto del nordeste argentino como del Paraguay: En letras de canciones populares (chamamés y en un tango titulado precisamente Yasy Yateré ). En cuentos ("El Yaciyateré" de Horacio Quiroga) y poemas. En dibujos e historietas (suele ser un personaje habitual de la tira "Gurí Guazú" del humorista Latre, publicado en el diario El Territorio de Misiones, donde aparece con el nombre de "Yasí Tereré" (en referencia al popular "mate frío", que puede llevar otras hierbas, de Paraguay y el Nordeste argentino). También aparece frecuentemente en la historieta Dr. Capo de autor anónimo.
dijo:iene la apariencia de un hombre más bien bajo, fornido, muy moreno retacón y extremadamente feo con manos y pies velludos. No posee coyunturas, por lo que su cuerpo es de una sola pieza.[cita requerida] En algunas versiones tiene los pies hacia atrás por lo que es muy difícil seguirlo. Sin embargo su principal característica es su enorme y larguísimo pene que lleva enrollado a la cintura, el cual usa para atrapar a sus víctimas. Sus ataques a las mujeres solas que se aventuran por la selva por leña son mucho más agresivos y crueles que los de su hermano Yasy Yateré. El Kurupí viola y mata a sus víctimas. Sin embargo, su mayor diversión es raptar a las vírgenes, quienes desaparecen misteriosamente para regresar encintas y listas para parir a los siete meses. Los hijos de Kurupí mueren al séptimo día por un extraño mal. También se dice que con sólo verlo, las mujeres se vuelven locas. Kurupí es el genio de los animales silvestres, especialmente de los sementales. No abandona nunca la selva donde reina con el poder de su sensualidad, excepto para raptar a sus víctimas. Una forma de huir de este engendro es cortándole el pene, con lo cual se vuelve inofensivo. Otra opción es treparse a un árbol, ya que al carecer de articulaciones no podrá subir
dijo:Es una especie de animal cuadrúpedo, con un gran parecido con una oveja, pero con cabeza de jabalí; y con la diferencia de que es más grande y además muy feroz. Posee la facultad de reproducirse solo y vive en una gran manada en las zonas más inhóspitas de cerros y montañas. El Ao Ao se alimenta de carne humana y de oveja por eso es perseguido capataces de estancias; vive persiguiendo a las personas que se aventuran por los cerros. Una forma de escapar de este ser es subiéndose a una palmera pindó, árbol sagrado. De ese modo Ao Ao queda desorientado, pierde el rastro de la víctima y abandona la persecución. Cualquier otro árbol será arrancado de cuajo por este personaje y su víctima caerá en sus garras. Por su capacidad de reproducirse solo es considerado como la deidad de la fecundidad. Además era considerado como el dominador de los cerros y montañas.
dijo:La leyenda dice que el lobizón es el séptimo y último hijo de Tau y Kerana, en quien sobrecayo la mayor maldición que pesaba sobre sus progenitores
(para seguir leyendo : http://es.wikipedia.org/wiki/Luis%C3%B3n )
dijo:Angatupyry en la Mitología guaraní es el espíritu del bien creado por Tupá. Juntamente con Tau (espíritu del mal) guian a Rupavé y Sypavé (padre y madre de la humanidad) y a sus descedientes (la humanidad) por los caminos de la vida.
-Pytajovái, dios de la guerra,
-Pombero, espíritu popular travieso,
dijo:El Pombero o Pomberito es un personaje imaginario multifacético de la mitología guaraní, muy popular en la región del Paraguay
( como es un poco la largo la leyenda ,no creo q lo lean tdo xD , dejo el link, abajo , si es que quieren leerlo)
http://es.wikipedia.org/wiki/Pombero
-Ka'a Póra (Caá Porá), extraño y cambiante fantasma femenino de las selvas,
dijo:La Ka'a Póra, Caaporá o Caá Porá es una criatura fantástica de la mitología guaraní. Es una mujer fantasma en el estado de Rio Grande do Sul (Brasil) o un hombre enorme en la Mesopotamia argentina. Entre los grupos no guaraníes, recibe el nombre de Kripandufuá.
dijo:En la mitología guaraní de la Argentina En la mitología guaraní, la Ka'a Póra es un fantasma enorme del monte, amo y protector de los animales. Se ayuda a caminar con un bastón, y fuma con una pipa hecha con una calavera y una tibia. Puede aparecer montado en un pecarí, siendo éste el último de la piara exterminada por los cazadores, a los cuales deja idiotas o les acarrea desgracias. Se alimenta de los animales heridos que los cazadores no han podido atrapar y de los que, muertos, no fueron recuperados. También puede alimentarse de personas, a las que chupa hasta dejar solamente los intestinos, desperdigados en la tierra.
-Ka'a Jarýi (Caá Yarí), dueña de la yerba mate, diosa de cabellos plateados que regaló a los hombres la planta de yerba mate (Ilex paraguayensis).
-Abaangui, una deidad relacionada con la creación de la luna.
dijo:Abaangui es el dios de la Luna de la mitología guaraní. De acuerdo con la leyenda, Abaangui tenía una nariz enorme. Se cortó la nariz y la lanzó al cielo, y ésta se convirtió en la Luna. En otra versión de la leyenda, Abaangui era el abuelo de los guarayús y tenía dos hijos, cada uno de ellos tiró una flecha hasta el cielo, donde quedó fija, luego cada uno tiró otra flecha que entró en la primera y así siguieron hasta formar dos cadenas que iban del cielo hasta la tierra. Por esta cadena treparon los dos hijos de Abaangui hasta llegar el cielo y allí se quedaron, transformándose en el sol y la luna
dijo:Según una versión de la leyenda, Mala Visión fue una bellísima mujer enloquecida por los celos, que cierta noche asesinó a su marido y arrojó su cadáver a una caverna cubriéndolo de ardientes brasas hasta cremar totalmente su cuerpo por creer que mantenía relaciones con otras mujeres. En la séptima noche luego del acontecimiento, entre relámpagos, arrojando chispas, el cadáver del marido se presentó ante la mujer que cayó muerta de espanto. Desde ese día el alma en pena de la mujer transita por cañadas y montes en noches tormentosas lanzando un grito lastimero y espeluznante. Mala Visión se presenta como el espíritu de una hermosa mujer vestida de blanco, alta y deformada envuelta en un velo transparente echando chispas.
(si lo queres seguir leyendo aca dejo el link de la pag : http://es.wikipedia.org/wiki/Mala_Visi%C3%B3n

)
Fuente : http://es.wikipedia.org/wiki/Mitolog%C3%ADa_guaran%C3%AD
Espero que les haya gustado

