La calefacción por radiadores, placas o convectores eléctricos, ahora llamados ampulosamente “Emisores Térmicos” se basan en la publicidad engañosa al publicitarse como de "Alto Rendimiento y Bajo Consumo”, lo que es una gran mentira. Veamos por qué.
Primero explicaré qué se entiende por “rendimiento” en los aparatos eléctricos: es el porcentaje de la energía eléctrica consumida que se aprovecha para la finalidad del aparato. Más fácil si pongo ejemplos: una lámpara incandescente aprovecha un 10 % del consumo para transformarlo en luz, que es lo que nos interesa. El resto, el 90 %, lo convierte en calor. ¿Qué aprovechamos? Solo un 10 % de consumo (rendimiento) pues el 90 % restante no nos sirve para iluminar.
Veamos qué sucede con una lámpara de “bajo consumo”: el 80 % de la energía consumida la transforma en luz, y el 20 % restante, en calor. Este tipo de lámparas tiene pues un alto rendimiento, del 80 %.
Lo mismo sucede en los motores eléctricos: una parte de la energía eléctrica consumida, pongamos un 90 %, se transforma en fuerza o movimiento que es lo que nos interesa, y el resto, un 10 % se transforma en calor, que no nos sirve. El rendimiento es pues del 90 %.
Tras esta introducción veamos ahora qué sucede con una resistencia eléctrica (de radiador o emisor térmico, o como quiera que queramos llamarle). Estos aparatos se componen básicamente de una resistencia eléctrica por la que se hace circular corriente, lo que produce calor. Puede ser directamente desde la resistencia, o bien calienta un fluido (aceite), encerrado en los elementos del aparato, de chapa o aluminio, que luego transmiten el calor al ambiente.
El calor que produce una resistencia eléctrica depende de su potencia en vatios y del tiempo de funcionamiento. Por ejemplo, un radiador o emisor térmico, que en su plaquita de características diga que tiene una potencia de 2.000 vatios (2 KW), a una tensión de 220 voltios, consumirá 9,09 amperios. Si el aparato está funcionando durante una hora, consumirá 220 V x 9,09 A = 2.000 vatios , que durante una hora de funcionamiento, la energía consumida será de 2 KWhora. Esta fòrmula de transformación de la energía eléctrica en calor, (basada en la ley de Joule) es la que determina el consumo del aparato, sea un radiador, un emisor térmico, una tostadora, una plancha, o lo que sea. En todos los casos es exactamente igual, en todos los aparatos y en todas las marcas.
¿Qué pasa con el rendimiento de nuestro radiador o emisor térmico? . Ya he dicho que en los demás aparatos eléctricos, una parte se convierte en lo que buscamos (luz, trabajo,..) y la otra en calor. Pues bien, en las resistencias eléctricas, la totalidad de la energía consumida se convierte en calor. Por lo tanto, en estos aparatos (radiadores, emisores térmicos, o lo que sea) el rendimiento es del 100 %, en todos los casos igual.
Queda claro pues que si en un aparato de calefacción eléctrico, desde el más rudimentario al más sofisticado (y caro), la plaquita de características dice 1 kilovatio (1 KW), es eso lo que consume y lo transforma íntegramente en calor. Repito, sea el aparato que sea y del precio que sea, el rendimiento es el mismo: el 100 % de lo que indica en la plaquita. Por eso no existen ni bajos consumos ni altos rendimientos ni otras zarandajas.
¿Cuánto calor produce un aparato de este tipo?. Un radiador o emisor o lo que sea, de 1.000 vatios de potencia (1 kilovatio o bien 1 KW) funcionando durante una hora (1 kilovatio hora o sea 1 KWh) proporciona 860 Kcal, o sea, 860 kilocalorías (860.000 calorías). Repito una vez más: sea el aparato que sea, ni bajos consumos ni altos rendimientos ni más historias ni cuentos chinos.
Ni las matemáticas, ni la física ni la electricidad mienten. Aquí los únicos que mienten son quienes publicitan engañosamente “emisores de bajo consumo” cuando, como se ha demostrado, no existe el bajo consumo, pues el rendimiento en todos los casos es el mismo: el 100 %. ¿Vieron alguna vez etiquetas energéticas que indiquen la clase energética de un radiador o de un emisor térmico?. NO EXISTEN. Y no existen porque todos los aparatos tienen el mismo rendimiento, como se ha dicho, del 100 %, por lo que ya no se puede obtener de ningún modo más rendimiento.