
● La necesidad del sexo en el instinto humano puede ser tan importante como la del hambre en el vientre o la sed en una lengua reseca. Bajo tales circunstancias, a lo largo de la historia los científicos han estudiado el sexo y sus características.
Desde los antiguos imperios de Grecia y Roma hasta nuestros días, el sexo ha sido y es tan importante que las investigaciones y los estudios científicos no han cesado.
No ha sido una carrera fácil y mucho tiempo ha pasado desde aquel entonces por lo que hoy en este Post, te invito a hacer este recorrido y conocer los descubrimientos más importantes sobre el sexo.
● El sexo en la antigua Grecia y Roma
En la antigua Grecia, por ejemplo Aristóteles creía que el calor corporal cumplía un importante rol en la determinación del sexo de un bebe.
Si durante el acto de la copulación el hombre producía más calor corporal que la mujer, el sexo del bebe sería masculino mientras que en viceversa, si la mujer producía más calor corporal que el hombre, el sexo del bebe sería femenino.
Su contemporáneo y físico Hipócrates por su parte, creía que determinadas condiciones en el útero de las mujeres determinaban períodos de demencia, histeria y ansiedad en las mujeres, además de otros tantos trastornos en la salud mental.
Por otro lado, en la antigua Roma durante el siglo primero el escritor romano Plinio publicó su libro Historia natural. En él destacaba que mantener relaciones durante la lactancia en la mujer provocaba ciertos peligros que alteraban los contenidos en la leche materna.
● Descubrimiento de los espermatozoides

Antonie van Leeuwenhoek
Era un fabricante de lentes aficionado y construyó uno de los microscopios más importantes de la historia. Su gran curiosidad lo llevó a colocar su propio semen en su propio invento para observarlo con más detalle.
Era el año 1677 y la ciencia aún no lograba determinar cuál era la composición de tal sustancia, pero el señor van Leeuwenhoek nuevamente se adelantó a su tiempo. Así, aumentando 300 veces la visión de sus fluidos, logró descubrir lo que él describió a la Real Academia como: “una multitud de animalillos vivientes con el tamaño de un millón de veces menor que el de un grano de arena”.
● La búsqueda insensata de un óvulo femenino
Breve tiempo después, la idea de otro posible grupo de “animalillos vivientes” haciendo de las suyas en el cuerpo de las mujeres, comenzó a rondar por las cabezas de la comunidad científica. Pero hacer un descubrimiento así no sería tan fácil como en los hombres. Tuvieron que pasar más de 150 años desde el descubrimiento de van Leeuwenhoek para lograr descubrir el óvulo femenino.
Mientras científicos contemporáneos investigaban los huevos de las aves y formulaban extrañas hipótesis sobre la existencia de un huevo dentro de las mujeres, el Dr. Karl Ernst von Baer, de origen prusiano, estudiaba los óvulos en perras y en otras hembras de los mamíferos.
En 1827 von Baer publicó su libro Sobre la génesis del óvulo en los mamíferos y el hombre. Allí logró describir correctamente el desarrollo y ubicación del óvulo humano y sus funciones reproductivas, dando otro enorme paso con uno de los más importantes descubrimientos sobre el sexo.
● Oscar Hertwig: 1+1

Oscar Hertwig
Sobre el año 1872 el alemán Wilhelm August Oscar Hertwig decidió abrirse camino entre las dos teorías erróneas que describían la reproducción. Una sostenía que los movimientos mecánicos de los espermatozoides alrededor del óvulo daba paso a la formación del embrión.
La segunda teoría señalaba que un depósito de esperma se formaba en el óvulo y proveía a este de un compuesto químico esencial que ponía en marcha el proceso reproductivo.
Hertwig mientras tanto observó cuidadosamente la fertilización en los erizos de mar y se encontró con que la fusión entre el espermatozoide y el óvulo daba paso a la fertilización y el desarrollo, refutando así a sus colegas.
Por último, no solo descubrió que este proceso comienza con la fusión de ambos, sino que ocurre con tan solo un ejemplar de espermatozoide de los aproximados 150 millones de ejemplares que se encuentran en el semen.
● ¡Oh, oh! O-vulación

Edgar Allen y Edward A. Doisy
Antes del año 1920 los científicos ya habían estado estudiando la fertilidad en las mujeres y el ciclo estral de los mamíferos al entrar en celo, ya que aún no se conocían las hormonas.
Edgar Allen y Edward A. Doisy observaron que cuando las hembras fértiles no estaban embarazadas tenían un sangrado regular. Junto a su equipo de investigadores comenzaron a estudiar este patrón.
A partir de que se aisló e identificó el verdadero papel de las hormonas de progesterona y estrógeno en 1927 y 1928 mediante el estudio del tejido ovárico de las ratas, los científicos fueron capaces de entender, manipular y controlar el ciclo menstrual y la ovulación a distintos niveles.
● El amor y el sexo sí van de la mano
Siempre existió la idea romántica de que el amor va ligado al sexo y en algunas sociedades que el sexo debe ser dentro de un matrimonio monogámico. La historia, la tradición y muchos factores más nos han infundido esta idea y en muchos casos es todo un verdadero tabú.
Pasar toda la vida con la misma persona puede sonar aburrido para muchos, pero lo cierto es que aunque para tener sexo no se necesite de amor y ni siquiera de otra persona, existe una enorme conexión en el cerebro entre el sexo y el amor.
La neuroendocrinóloga C. Sue Carter comenzó en 1990 estudios en un grupo de ratones que se caracterizan por una unión sexual monogámica que dura toda sus vidas. La doctora Carter, sospechando que este extraño comportamiento en animales estaría fuertemente relacionado con cuestiones químicas, estudió el compuesto de la oxitocina.
La oxitocina es la sustancia neuroquímica "del amor", asociado a la relación madre-hijo, el enamoramiento y además, a las relaciones sexuales. En 1998 Carter logó descubrir que la dopamina y la oxitacina trabajan en conjunto durante las relaciones sexuales.
Esto significa que las sensaciones de amor profundo y unión que por ejemplo caracterizan la protección de una madre hacia sus hijos, trabajan de la misma manera que el placer y la satisfacción sexual. Así se unen perfectamente el sentimiento de amor y de placer sexual.
¿Qué ocurre en el cerebro durante el orgasmo?
Si bien existen distintas razones por las que una persona busca tener sexo y todo tipo de parafilias, siempre hay una meta en mente: el orgasmo.
No existe una definición universal que pueda describir por completo lo que es un orgasmo, ya que todos somos muy distintos. Sin embargo, suelen señalarse muchas cosas en común en todos los casos y todos podemos coincidir en algo. Se trata de una experiencia de placer intenso y satisfacción increíble.
Para alcanzar el orgasmo muchas partes del cuerpo trabajan en conjunto a distintos niveles, entre ellos el cerebro. ¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre en el cerebro durante el orgasmo?
● ¿Qué es el orgasmo?
Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) el orgasmo es simplemente:
"La culminación del placer sexual."
Mientras tanto, el Diccionario Inglés de Oxford (ODO), lo define como:
"...la excitación sexual caracterizado por un intenso sentimiento de placer concentrado en los genitales..."
Estas descripciones nos pueden parecer muy sintéticas pero de hecho explican lo que llamamos orgasmo. La cuestión es que cada aspecto del orgasmo ha sido analizado durante años por todo tipo de investigadores y ha sido siempre un tema de debate.
Lo que siempre ha quedado claro es lo que sucede con el cuerpo. No es de extrañar que en tan complejo mecanismo el cerebro esté fuertemente involucrado.
De todos modos las indagaciones en torno al orgasmo continúan en desarrollo constante. Lo que se busca determinar con exactitud es qué le ocurre al cerebro durante el orgasmo. Veamos a continuación algunos de los mensajes que el cuerpo le envía al cerebro durante el orgasmo y cómo se codifican.
● El sistema nervioso y el orgasmo
El sistema nervioso y el cerebro son de suma importancia en todos los aspectos de nuestra vida y por supuesto ocurre lo mismo con los orgasmos. Sin el envío de impulsos nerviosos a la médula espinal y el cerebro, no habría orgasmos
La zona de los genitales está plagada de diferentes nervios que envían información al cerebro para que éste entienda la experiencia que se está viviendo. Según los diferentes nervios se producen diferentes sensaciones.
Ello explica que por ejemplo en las mujeres un orgasmo producido por la estimulación del clítoris sea distinto al producido por una penetración, lo que se debe a que distintas terminaciones nerviosas producen distintas sensaciones.
Sabemos entonces que en el orgasmo los nervios juegan un rol fundamental y es por esto que en la zona genital existe una enorme cantidad de nervios. Por ejemplo, solo en el clítoris existe una concentración de más de 8000 terminaciones nerviosas, y estos a su vez están conectados por nervios más largos que se comunican nada con la espina dorsal.

Los nervios de la zona genital que más trabajan durante la transmisión del orgasmo son:
El nervio hipogástrico: transmite desde el útero y el cuello del útero en las mujeres y desde la próstata en hombres.
El nervio pélvico: transmite desde la vagina y el cuello del útero en las mujeres y desde el recto en ambos sexos.
El nervio pudendo: transmite desde el clítoris en las mujeres y desde el escroto en los hombres.
El nervio vago: transmite desde el cuello del útero, el útero y la vagina.
Todos estos nervios trabajan en la transmisión de estímulos hacia la espina dorsal, razón por la cual aquellas personas cuya espina dorsal está dañada suelen tener problemas para lograr un orgasmo.
Así es que durante la estimulación sexual y el orgasmo, distintas áreas del cerebro son bombardeadas con estímulos nerviosos e información que le permiten saber qué está sucediendo y que se siente muy bien.
● El centro de placer en el cerebro se enciende

Existe un centro de placer en el cerebro. Es quien se encarga de señalar qué es lo placentero y hasta de motivarte a ti mismo a tocarte buscando placer.
A este centro de placer también se lo llama circuito de recompensa y funciona con distintos tipos de placer, desde el sexual al que se produce mientras nos reímos o hasta cuando se consume alguna droga. Se pone en marcha frente al placer y algunas de las áreas del cerebro afectadas por éste son:
●La amígdala: es la encargada de regular las emociones.
●El núcleo accumbens: es el encargado de controlar la liberación de dopamina.
●El área tegmental ventral: es la encargada de la liberación de dopamina.
●El cerebelo: es el encargado de controlar las funciones musculares.
●La glándula pituitaria: es la encargada de la liberación de endorfinas beta (disminuyen el dolor), la oxitocina. (aumenta el sentimiento de confianza) y la vasopresina (aumenta el sentimiento de unión).
● La investigación sobre el cerebro y el orgasmo
Entre finales de 1990 y mediados del 2000 se llevaron a cabo una serie de complejas investigaciones en la Universidad de Groningen en Holanda, para estudiar la relación entre el cerebro y el orgasmo.
Se utilizaron distintos artefactos de última generación para analizar mediante escaneos cerebrales lo que ocurría en el centro de placer del cerebro durante el orgasmo en hombres y mujeres antes, durante y después del orgasmo.
Uno de los factores que se logró determinar es que el cerebro de la mujer y el del hombre no presentan diferencias significantes frente al orgasmo y que ambos responden de manera muy similar.
En ambos la zona del cerebro ubicada detrás del ojo izquierdo conocida como corteza orbitofrontal, sencillamente se apaga. ¿Qué significa esto? La corteza orbitofrontal es la parte del cerebro encargado de los procesos que implican la razón y el control. Cuando se tiene un orgasmo, se pierden la razón y el control por completo.
Lo que le ocurre al cerebro durante el orgasmo se puede comparar a lo que le ocurre bajo los efectos de la heroína. INCREIBLE!
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Y SOBRE TODO...
