Un día , no hace mucho, como siempre, cuando dejo liberada mi mente y le permito q vuele como un bello pájaro por todos los lados q desee siempre q en su recorrido traiga alegría y paz a mi ser más íntimo.
Ese día, caigo en cuenta cuántas veces el yoísmo nos gana. Cuántas oportunidades de recibir indirectamente nos perdemos x pensar prácticamente en nosotros mismos.
Cuánto más recibiría nuestro espíritu si si en vez de notar y pedir lo q pensamos nos hace falta , siempre espiritualmente estoy escribiendo, nos detenemos a observar q nesecita el otro, y por otro involucro a muchos: el vecino, nuestro perro, nuestra amiga, nuestros maridos , nuestras mujeres, nuestros hijos, etc, etc.
Si en vez de pedir, o esperar q se nos dé algo ansiado , miramos alrededor, quizás, estoy más q segura, habrá muchísimos q están carenciados en varios aspectos . Si nos ponemos a meditar si podemos aportarles algo, aunq sea ínfimo, para q se encuentren mejor, dejamos de colocar la mira en nosotros para, ver como colaborar con el otro. Aunq no salga del todo bien, pero la intención está, el 1º acto se consumó y tal vez la satisfacción interna del dar será tan fuerte y profunda q nos arrancará una sonrisa aunq no querramos reir, xq pudimos vencernos y dar sin esperar recompensa, q a mi entender es el verdadero verbo "dar", es decir, conjugamos el dar sin vicio ni marca alguna y como con todo es un boomerang , vuelve a nosotros y nos sentimos mejores, hasta me animaría a decir q más completos y satisfechos ya q lo q queríamos tener se quedó en el atrás a cambio del sendero del dar, por donde es más gratificante caminar.
De pronto nos sentimos más plenos y satisfechos, dejamos de ser el centro del universo, para convertirnos en una estrella q devuelve bien a los necesitados y con ese brillo q ilumina nuestras mentes, tbm, nos indica el camino hacia el ser más caritativos en todos los órdenes de la vida, hasta con una persona desconocida q pida ayuda y tengamos, pero más q nada querramos darle una sonrisita a ese ser humano.
El compartir suena a fiesta, el yoísmo , nos muestra la necesidad intrínseca de ser alguien importante y q el mundo, nuestro mundo, gire a nuestros pies. Cuando la realidad nos demuestra q todos giramos en nosotros mismos y cada uno en derredor del otro.
Pienso q así podremos edificar, darle el valor real al verbo dar y conjugarlo en todas las personas.
Ese día, caigo en cuenta cuántas veces el yoísmo nos gana. Cuántas oportunidades de recibir indirectamente nos perdemos x pensar prácticamente en nosotros mismos.
Cuánto más recibiría nuestro espíritu si si en vez de notar y pedir lo q pensamos nos hace falta , siempre espiritualmente estoy escribiendo, nos detenemos a observar q nesecita el otro, y por otro involucro a muchos: el vecino, nuestro perro, nuestra amiga, nuestros maridos , nuestras mujeres, nuestros hijos, etc, etc.
Si en vez de pedir, o esperar q se nos dé algo ansiado , miramos alrededor, quizás, estoy más q segura, habrá muchísimos q están carenciados en varios aspectos . Si nos ponemos a meditar si podemos aportarles algo, aunq sea ínfimo, para q se encuentren mejor, dejamos de colocar la mira en nosotros para, ver como colaborar con el otro. Aunq no salga del todo bien, pero la intención está, el 1º acto se consumó y tal vez la satisfacción interna del dar será tan fuerte y profunda q nos arrancará una sonrisa aunq no querramos reir, xq pudimos vencernos y dar sin esperar recompensa, q a mi entender es el verdadero verbo "dar", es decir, conjugamos el dar sin vicio ni marca alguna y como con todo es un boomerang , vuelve a nosotros y nos sentimos mejores, hasta me animaría a decir q más completos y satisfechos ya q lo q queríamos tener se quedó en el atrás a cambio del sendero del dar, por donde es más gratificante caminar.
De pronto nos sentimos más plenos y satisfechos, dejamos de ser el centro del universo, para convertirnos en una estrella q devuelve bien a los necesitados y con ese brillo q ilumina nuestras mentes, tbm, nos indica el camino hacia el ser más caritativos en todos los órdenes de la vida, hasta con una persona desconocida q pida ayuda y tengamos, pero más q nada querramos darle una sonrisita a ese ser humano.
El compartir suena a fiesta, el yoísmo , nos muestra la necesidad intrínseca de ser alguien importante y q el mundo, nuestro mundo, gire a nuestros pies. Cuando la realidad nos demuestra q todos giramos en nosotros mismos y cada uno en derredor del otro.
Pienso q así podremos edificar, darle el valor real al verbo dar y conjugarlo en todas las personas.
