
Estando en el cafetín de una universidad, oía a los muchachos compartir sus problemas a la hora de conseguir trabajo. “Las cosas no han cambiado tanto”, pensé, “porque la queja es la misma de siempre”:
- Si no tienes experiencia no te dan el trabajo… pero ¿cómo voy a tener experiencia si nadie me contrata?
Cuando el estudiante universitario desea pasar del aula a la oficina, los reclutadores quieren conocer su experiencia previa, pero si es su primer empleo, el panorama puede ser gris: muchos son rechazados y no consiguen el puesto. Como dice Fito Páez, “la sabiduría llega cuando no nos sirve para nada, no se puede evitar”.
No te desanimes. El no tener experiencia laboral, más que un desastre, puede ser una verdadera oportunidad… ¡y las oportunidades hay que aprovecharlas!
Las pasantias también son una oportunidad para aprenderPor ejemplo, la pasantía o práctica profesional es justamente eso: tu gran oportunidad para aplicar en la industria lo que has estudiado en la universidad, pero sin las presiones de un trabajo fijo. Es, lo que podría decirse, “la hora de la verdad”, donde tus conocimientos y habilidades son puestos a prueba en el mundo real, pero con una red de seguridad.En algunas carreras, la realización de pasantías es requisito obligatorio para obtener el título, pero incluso cuando tu carrera no lo exija, ¡haz una! A veces esa corta práctica puede abrirte las puertas del mundo laboral, ampliar tu red de contactos profesionales o ayudarte a desarrollar tu inteligencia emocional.
Además, los empleadores ya saben el valor de la pasantía cuando se trata de reclutar futuros profesionales. En Venezuela, empresas como Toyota, Clariant e Infogeo cuentan con programas de pasantías bien estructurados que te permitirán formarte dentro de distintas áreas funcionales.
Hasta ahora todo suena muy positivio, ¿cómo es entonces que tantos jóvenes se niegan a hacer una pasantía?
Pero hay un lado oscuro de las prácticas profesionales…Las prácticas profesionales también tienen su lado oscuro: muchos se quejan de jornadas interminables (con horas extra no remuneradas), tareas indeseables (el pasante hace el trabajo que nadie desea hacer), poca o ninguna protección legal (al no ser empleados formales no gozan de beneficios contractuales) y, lo peor de todo, sueldos miserables. Y es que con una pasantía no te harás rico: lo normal es que la remuneración sea mínima o, incluso, que no te paguen nada. ¿Vale la pena tanto esfuerzo? ¿Es justo tanto trabajo por poco dinero? ¿Y si después de tanto sacrificio no consigues abrirte paso en el mundo laboral?
Estas son cuestiones que debes considerar pero, después de todo, se trata de una oportunidad para conseguir empleo. ¿La desaprovecharías?
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