Resumenes de principales libros del colegio secundario:
Martin Fierro, El fin, El Facundo, Antigona Velez, Antigona de Sofocles, El mercader de Venecia, El matadero y Cronica de una muerte anunciada.
MARTIN FIERRO. (Jose Hernandez)
Capitulo 1:
Martín Fierro se hallaba en una pulpería (bar-despensa) y decide contar su historia, pidiéndoles a Dios y a los santos que lo ayudaran a refrescar su memoria y aclaren su entendimiento. El decía que no era cantor letrado, que si se ponía a cantar no iba a terminar, que hacia gemir a la prima y llorar a la bordona (Cuerdas de la viguela). Contaba que tenía mucha experiencia en la vida, y que nada enseñaba tanto como el sufrir y el llorar.
Capitulo 2:
Fierro va narrando su vida feliz como gaucho, pero explica que después comenzaron las desgracias. Dice que tenía hijos, vivienda y mujer; y comienza a detallar los trabajos propios de un gaucho. Vivían escapándose de las autoridades, pues esta se llevaba a los gauchos y los maltrataban sin que estos pudieran defenderse. Luego los mandaban a la frontera o los echaban a un batallón. Fierro cuenta que así empezaron sus males.
Capitulo 3:
Un día se encontraba en una pulpería cantando, y el Juez de Paz realizo una arriada en montón. Algunos lograron escapar, pero el no porque era manso y no había el por que huir. Pero el juez lo odiaba a Fierro, pues este en las ultimas elecciones no había ido a votar y el juez lo considero de la oposición, y lo mando a la frontera. Allí al principio no hacían nada, pero después los empezaron a tratar como malevos y los obligaron a hacer trabajos duros. Los indios entraban cuando querían, a su territorio, pero no los perseguían. Entonces les dieron armas, pero eran lanzas y otras armas primitivas, pues para las armas de fuego no tenían municiones. Una vez, los atacaron por sorpresa al salir de un malón, y un indio se le vino encima a Fierro con una lanza, pero este le tiro sus boleadoras bajándolo del caballo y matándolo. Luego se subió al caballo y se escapo al fuerte.
Capitulo 4:
Esperaron que llegara el sueldo pero no venia, y la miseria los acosaba. No tenían nada de ropa, pero a el le quedaba solo una manta de abrigo que se la saco al Comandante. Paso un año y las cosas seguían igual. Luego dieron algo de dinero, pero a el no lo llamaron a cobrar por que "no estaba" en la lista. Se disgusto Fierro, pero de esto se entero el comandante y llamo al Cabo y al Sargento, quienes después le dieron un castigo.
Capitulo 5:
Fierro esperaba una ocasión en que los indios entraran y hacerse el cimarrón (salvaje) y volverse para su pago. Creía que si se quedaba iba a morir. Una noche un gringo borracho no lo reconoció y le disparo a Martín Fierro, pero no le pego porque estaba mamado. Por el ruido salieron los oficiales y lo atraparon a Fierro y lo tiraron al suelo. En eso vino el Mayor y le empezó a gritar. Luego lo ataron de las manos y de las piernas; y toda la noche Fierro le estuvo haciendo maldiciones al gringo.
Capitulo 6:
Se reunió una militada para una expedición que iban a hacer sin carretas ni baguales (caballos), para golpear a los indios en sus mismas tolderias, y que vendría con ellos un ministro llamado Don Ganza que iba a reunir el ejercito y que tenia cañones. Fierro explica que el nunca fue un gaucho dominado, que nunca se ha acobardado. Un día que estaban reunido el Jefe y el Juez de Paz, Fierro agarro un caballo y se escapo. Volvió a su pago al cabo de tres años convertido en desertor. Cuando fue para su rancho no encontró ni el rastro de este. Después le contó un vecino que sus hijos trabajaron como peones y su mujer se fue con no sabe que gavilán, pues el campo se lo pidieron y la hacienda la vendieron para pagar arrendamientos. Fierro piensa que sus hijos están sufriendo mucho, y decide hacerse gaucho matrero ("malo".
Capitulo 7:
Luego Fierro comenzó a ser perseguido porque pensaban que era un vago, lo que se vio obligado a huir constantemente. Además el no tenia ni mujer, ni rancho, ni dinero, ni hijos. Un día se entero que había un baile por allí y se encontró con muchos amigos que se alegraron al verlo. Al ver llegar una morena la ofendió. El que la acompañaba había estado juntando rabia, y luego de otra ofensa de Fierro, el moreno se le vino encima pero el gaucho le pego con un porron de ginebra. Luego el negro lo atropello y le tiro dos cuchillazos que le logro esquivar; pero Fierro le devolvió el ataque y lo hirió. Volvió a venirse furioso, el moreno, encima de Fierro pero este lo hirió nuevamente matándolo.
Capitulo 8:
Otro día, en un boliche, entro un gaucho guapo y peleador; y lo provoco a Martín Fierro. Este le respondió y comenzaron a luchar, pero Fierro lo mata de un revés con el facón (cuchillo) y se retira del lugar.
Capitulo 9:
Fierro se la pasaba matreriando de día, pero siempre sobre el rancho estaba para vigilar que la policía no lo agarre, y de noche buscaba una guarida para que no lo atrapen. Un día, se hallaba contemplando las estrellas y escucho ruido de caballos que se aproximaban. Era la policía que lo había venido a buscar por sus crímenes. Pero Fierro no quería entregarse y tuvieron que luchar. Un policía le disparo , pero erró el tiro, y el gaucho aprovecho y lo hirió a otro que estaba acomodando las boleadoras. Otros dos se le vinieron encima, pero con faconazos los mato. Luego un policía lo venia a atacar, pero Fierro le echo tierra a los ojos y le clavo el facón. En eso uno de los policías, llamado Cruz, les dijo a los otros que no era justo que le den muerte así a un valiente y se paso al lado del gaucho, con lo que la pelea se emparejo, y al venírsele dos encima los mato. Al ver esto, el resto de la policía escapo. Después se dirigieron a un rancho y se pusieron a beber.
Capitulo 10:
Cruz le empieza a contar su historia: habla del gaucho, y de su mujer; y le explica como conoció al Comandante. Este lo tenia de lado a lado y no le pagaba nada. A veces lo mandaba a hacer viajes largos. Pero en una ocasión, entro a su rancho y lo encontró abrazando a su china. Este, por el temor, saco su espada y se le vino encima a Cruz. Le tiro un espadazo, pero el ágil gaucho lo esquivo y golpeo al Comandante. Pero en eso entro un hombre del comandante, y le disparo pero no acertó, y Cruz se le acerco y lo mato de un faconazo. Luego agarro sus ponchos y sus prendas y se fue para siempre del rancho.
Capitulo 11:
Luego supo Cruz que había una milonga por la zona y allí fue. Se puso a bailar, pero el guitarrero lo ofende con una payada y Cruz de un faconazo le corta todas las cuerdas de la guitarra. Un gringo con fusil acudió en defensa del cantor entonces Cruz se vio obligado a salir. De adentro de la pulpería salió el guitarrero y se puso a pelear con Cruz, pero este con un corte lo dejo en el piso. Monto su bagual y se largo a los campos.
Capitulo 12:
Un día lo llamo el juez a Cruz y le propuso que se hiciera soldado de policía. Así obtuvo el cargo de sargento, pero como a el no le gustaba andar con el revolver en la cintura y por haber prestado ayuda a Fierro que no lo iba abandonar, decide dejar la policía y seguir como matrero.
Capitulo 13:
Luego se retiran del rancho y mientras van cabalgando, Fierro alaba las creaciones de Dios, en especial la mayor que le dio al hombre que es una lengua que habla. Luego deciden ir a tierras indígenas, al lugar donde estaban los caciques, pues estos trataban a los cristianos que iban por su gusto de "hermanos". Y hacia esas tierras partieron porque allí iban a tener mas seguridad y pasarían menos males. Cruz y Fierro, arriando su tropilla cruzaron la frontera. Y cuando la habían pasado Cruz le dijo a Fierro que mirara su pueblo, y a este dos lagrimas le rodaron por la cara. Siguieron su rumbo y entraron al desierto. El relator concluye diciendo que no sabe si se habrán muerto y que el ha relatado a su modo: "Males que conocen todos, pero naides canto"
Segunda Parte
La vuelta de Martín Fierro
Capitulo 1:
El relator pide silencio porque va a demostrar que a su historia le faltaba lo mejor. El explica que uno viene como dormido cuando vuelve del desierto, que había recibido la facultad para el canto y que tanto el pobre como el rico le han de dar la razón.
Capitulo 2:
Fierro, tristemente, va recordando a su familia y a su pago, y en ocasiones se tira entre los yuyos a llorar por ellos. Recuerda también que se dirige al desierto con Cruz, y llegaron a unos toldos de salvajes. Cuando estos los vieron a Cruz y a Fierro se armo un tremendo alboroto y los rodearon. Los gauchos pensaron que morirían, pero en eso llego un indio que les dijo que su salvación se la debían a un cacique, y que ellos iban a quedar cautivos. Como el indio era muy desconfiado, los pusieron separados bajo vigilancia.
Capitulo 3:
Fierro no pudo hablar con Cruz por dos años, pues recién al cabo de ese tiempo el cacique los dejo vivir juntos, y estos se fueron a la orilla de un pajal. Como el alimento no abundaba por mas empeño que se hiciera, semejante ejercicio hacia diestro al cazador, que tenia que comer cualquier animal.
Capitulo 4:
Fierro explica que antes de aclarar el día, el indio empieza a aturdir la pampa con su rugir, y a veces, sin que el y Cruz sintieran nada se largaban a invadir. Cuenta que para realizar el malón, se procuran los mejores caballos y van con lanza sola, varios pares de bolas y nada mas, para no fatigar al caballo. Es cruel el indio y odia al cristiano. El peso del trabajo lo dejan a sus mujeres, pues ellos son ladrones, pero viven en miseria que causa horror.
Capitulo 5:
Cuando la invasión regresa, los indios traen miles de cabezas de vacas y yeguas y negocios enteros que han saqueado. Luego se reparten el botín con igualdad y cada indio va a su toldo. Cuando el hombre es mas salvaje, trata peor a su mujer. La mujer pronta esta para servir a un desgraciado, pero tiene corazón de madre. El indio no tiene cariño a nadie ni sabe lo que es amar, y eso se refleja cuando matan a sus mujeres sin tener compasión.
Capitulo 6:
Paso el tiempo y ellos seguían solitarios. De los indios sanguinarios no tenían que esperar, aunque el que los salvo cuando llegaron era mas hospitalario. Este les regalo dos caballos y a veces los fue a ver, aunque Fierro deseaba que jamas lo hubiera salvado. Al cabo de un tiempo, apareció la viruela negra y empezaron a morir los salvajes. Cruz y Fierro, por esto, tenían ganas de volver a sus pagos, pero como el indio que los salvo enfermo, decidieron ir a su lado a cuidarlo. Pero murió a los pocos días y Cruz también enfermo, muy grave, y antes de morir le pidió a Fierro que si volvía, busque a su hijo. Tuvo un terrible desmayo y murió.
Capitulo 7:
Fierro sepulto a su amigo y humedeció aquel terreno con su llanto. Escuchaba a cada rato a Cruz que lo llamaba, y no encontraba consuelo que ir al suelo al lado se su sepultura. Allí pasaba las horas pensando en su mujer, sus hijos, su pago y su amigo. Como escucho unos quejidos se aproximo a ver que era y descubrió que era una cristiana llena de sangre que un indio había herido con su rebenque.
Capitulo 8:
Supo después que ella llevo una comitiva de indios pampas a su partido, mataron a su marido y se la llevaron cautiva. Tenia un hijito a su lado. Cuando estos crecían, los indios lo vendían o los cambiaban por potros. Ella trabajaba para una india, pero un día la hermana de esta falleció y le echaron la culpa a ella por brujería. El Indio la saco al campo y la obligo a que confiese su brujería, pero como la cautiva no dijo nada, degolló a su hijo.
Capitulo 9:
De ella habían sido los lamentos que Fierro escucho. Cuando el indio lo vio saco sus boleadoras y el gaucho su facón. Se miraban mutuamente, desconfiando uno del otro, hasta que el salvaje se le vino encima y le tiro las boleadoras, que solo rozaron a Fierro, quien le tiro una puñalada, pero el indio la esquivo, y el gaucho se enredo con el chiripa (boleadora indígena) y cayo. El indio se le puso encima y cuando le estaba por pegar, la mujer lo empujo quitándoselo de encima a Fierro. Siguen peleando pero el indio se resbala con el cuerpo del chiquito degollado y cae, y el gaucho aprovecha para hacerle un tajo y luego otro con el que lo mata.
Capitulo 10:
Se subieron, Fierro y la cautiva, a los caballos y se fueron del lugar. Luego describe la forma en que los salvaje domaban potros. Decidió ir sin rumbo. Varias veces no comieron o comieron carne cruda, y en otras con raíces se mantuvieron. Hasta que, después de mucho sufrir, alcanzaron a divisar una sierra y luego se dirigieron a una estancia, en donde se despidió de su compañera.
Capitulo 11:
Al acercarse a otra estancia, se encontró con un viejo amigo. Este le contó que el juez que lo buscaba ya había muerto; le dice que ya todos sus crímenes habían quedado en el olvido y que el gobierno no lo buscaba. Fierro reflexiona que por culpa del Juez había perdido diez años, que no son pocos para quien ya llega a viejo. Se entero que había una carrera de estancieros y se fue para ahí. Estos, después de reconocerlo le contaron que su mujer había muerto en la miseria. Y mientras tomaba unos tragos se consoló al encontrarse con sus dos únicos hijos que le cuentan sus historias.
Hijo Mayor de Martín Fierro
Capitulo 12:
LA PENITENCIARIA: Cuenta su soledad y la pobreza en la que vivía. Trabajo como peón con un patrón que hacia su vida un calvario. Pero un día mataron a un boyero y lo culparon a el sin tener nada que ver, y el y dos mas fueron a la cárcel. En tal terrible soledad, oye el latido de su pecho y piensa en su madre, padre y hermano. Cuenta que por mas fuerte que sea el hombre, también sufre, gime, llora y calla metido en aquel infierno. Lamentaba también el no haber aprendido a leer, y sufrió mucho al ver que a otros presos los visitaban sus familias y a el nadie. En la cárcel no se permitía hablar, ni matear, ni cantar, ni fumar. Luego les pide que guarden en su memoria lo que les acaba de decir, pues sino tendrán que sufrir mucho si no creen en su verdad.
Hijo menor de Martín Fierro
Capitulo 13:
Cuenta que vivió diez años entre extraños, hasta que lo encontró una tía que le dio todo (cuidado, cariño, etc.) y lo nombro heredero de los bienes que tenia. Al fallecer la vieja, heredo todo, pero como era menor el Juez le confisco la herencia hasta que sea mayor. Le nombro un tutor y paso al cuidado de este.
Capitulo 14:
El juez trajo a un viejo medio cimarrón (salvaje), muy renegado y muy ladrón que lo llamaban Vizcacha. Andaba rodeado de perros que eran todo su placer. Carneaba noche a noche alguna res (vaca, chancho, etc.) en el pago dejando allí el rezago, alzaba en ancas el cuero, que se lo vendía a un pulpero por yerba, tabaco y trago. Le tenia rabia a las vizcachas. -"Cuando el juez me lo nombro tutor me dijo que era un señor, me iba a enseñar a trabajar y darme la educación, pero en realidad era todo lo contrario. Vizcacha, según un amigo mío, mato a su mujer de un palazo porque le dio un mate frío. Soñaba siempre con ella y decía que ella desde el mismo infierno lo estaba llamando a gritos."-
Capitulo 15:
-"Solo me aconsejaba cuando estaba borracho."- Le decía que se haga amigo del juez y nunca le lleve la contra; que nadie le tenga envidia; y que si buscaba vivir tranquilo que no se case. Le aconseja que es necesario llevar armas. Luego de estos consejos se quedaba dormido por la borrachera.
Capitulo 16:
-"El viejo vizcacha cayo enfermo y empeoraba. Entonces le traje una curandera a ver si mejoraba. Al verlo dijo que tenia un tubérculo y no le dio mucho tiempo de vida. Vizcacha le pedía a gritos al diablo, que se lo llevara al infierno. Cuando ya no pudo hablar mas, le ate una campana en la mano. Pero al poco tiempo falleció."-
Capitulo 17:
-"Cuando lo vi muerto, le cobre un miedo terrible. Llame al alcalde y a tres o cuatro de sus vecinos. Los vecinos le pedían a Dios que le perdone todo lo que había hecho. Sus amigos comienzan a contar las maldades que hacia, como escupir asados ajenos. Esta costumbre se la quito un mulato desertor que le llamaban barullo, quien una noche, luego de escupir el asado Vizcacha, le largo una puñalada, pero el viejo gano la puerta y se fue."- Luego el alcalde comenzó a registrar la casa. Encontró lazos, cabrestos, coyundas, maniadores, una punta de arriadores, cinchones, maneas, torzales, una porción de bozales, un montón de tiradores, y unas cuantas cosas mas. Pero las personas allí presentes empezaron a reconocer cosas, supuestamente suyas, y a llevárselas. Cuando se fueron todos, el juez le dijo al huérfano que "el iba a ser el heredero y el que se haría cargo de todo", aunque lo que había quedado eran todas porquerías.
Capitulo 18:
-"Al verme solo con el finado (muerto) y los perros me puse a llorar a gritos. Me saque el escapulario y se lo colgué a mi tutor. Mientras tanto, los perros, para aumentar mi miedo y mi tormento, se pusieron a llorar. Agarre lo que era mío y me fui. Después me entere que esa tarde vino un peón y lo enterró. Pero al otro día amaneció con una mano afuera, y según el enterrador, que se la había comido un perro. Por mucho tiempo no pude saber lo que me pasaba. Todas las noches soñaba con viejos, perros y guascas (látigos)."-
Capitulo 19:
-"No volví por lo del juez, por miedo a que me nombre a otro tutor. El juez me había prometido que cuidaría de mis cosas hasta que tenga 30 años y sea mayor de edad. Viví por ahí y fui víctima del mas desdichado amor con una viuda. Fui a ver a un adivino para ver si me curaba de todos esos males que me habían ocurrido, y me dijo que me habían hecho daño en un mate y me habían querido embrujar, y me paso una pluma de avestruz. Me dijo que la causante de esto había sido la viuda y que probara una receta, pero esta no curo mis males. Me dio otra pero tampoco funciono. Finalmente me dijo que le corte tres motas a un negro y que las hirviera en leche. Pero como ninguna funciono, me fui a ver al cura y este me dijo que la viuda no se podía casar por que se lo había prometido a su marido moribundo, y que entonces me aleje de la mujer. Pero el cura le dijo al juez que yo era un cabeza dura y no tenia compostura, y este me echo a la frontera"-
Capitulo 20:
Martín Fierro y sus dos hijos festejaban el reencuentro. En ese momento, vino un mozo forastero que venia de la frontera y les pidió la bendición. Les dijo que el nombre de Picardía era lo único que llevaba y para contar su historia a todos les pedía licencia, diciéndoles que enseguida iban a saber quien era. La gente se puso atenta y Picardía comenzó a cantar.
Picardía
Capitulo 21:
-" Me quede huérfano y no pude conocer a mi padre, siendo mi madre Inocencia me llamaban Picardía. Primero me llevo a su lado un hombre para cuidar las ovejas, pero todo el día eran quejas y guascazos. Luego me fui a Santa Fe buscando mejores fines, pero también me fue mal. Ya pensaba en volverme, cuando salieron unas tías que quisieron recogerme. Ellas se pasaban el día rezando, y luego me obligaron a mi. Yo rezaba sin dificultad todo el día pero a la noche no podía. Por culpa de una morena que me hacia tentar, rezaba pero me equivocaba. Y un día me aburrí de esos enriedos y me fui."-
Capitulo 22:
-"Anduve, siendo pobre, de lado a lado. Pero cuando empece a ganar plata, me tuve que volver. Cuando vine me enrolaron en la Guardia Nacional. Comenzè a trabajar en combinación con el dueño de una fonda (especie de hotel-casino), jugando cartas y peleando a la gente. Hacia trampas así los clientes se entusiasmaban o se ponían nerviosos y jugaban mas. Como hacia trampa con arte y no me descubrían lo hacia en todos los juegos."-
Capitulo 23:
-" Un día, un vendedor ambulante napolitano se vino a jugar haciéndose el chiquito para sacarme ventaja, pero perdió todo, y se puso a llorar mientras yo me llevaba toda su mercadería. Seguí ganando, hasta que se presento un Oficial de Partida, que era ñato (de nariz chata), que me exigió que pagara una multa porque el juego estaba prohibido y que me iba a llevar al cuartel. Dos veces nos encontramos y dos veces lo insulte. Todo se complico, cuando intente conquistar a la mujer que le gustaba al ñato, y ahí se me declaro enemigo."-
Capitulo 24:
-"Me escape de el en muchas oportunidades, hasta que me agarro en las elecciones, y me quiso obligar a votar por quien quería el Comité. Pero le dije que "Respeto al que me respeta, pero el naipe y la boleta nadie me la ha de tocar". En ese momento cayo la policía y fui a parar al cepo por no querer pelear."-
Capitulo 25:
A los pocos días, hicieron citar la gente para reunir un contingente y mandar a la frontera. La mayoría eran los que no habían votado por el que la Partida quería. Llego el Comandante y comenzó a explicarles uno por uno porque los mandarían a la frontera. Luego empezaron a acumularse mas personas, y aunque sus familias lloraran y pidieran compasión, era inútil.
Capitulo 26:
-"Luego llego mi turno y estaba asustado. El comandante me decía que era un jugador, un vago un picaflor, y que había de ser un bandido como mi padre, a pesar de que no lo conocía. Me empeñe en averiguarlo, y me entere que era el guapo sargento Cruz. Yo conocía bien su historia y jure tener enmienda. Todo conseguí olvidar, pero el nombre de Picardía no me lo pude quitar."-
Capitulo 27:
-"Serví en la frontera en un cuerpo de milicia, por culpa de un ñato. Pero allí trabajaba y se hacia sacrificio, y no pagaban nada ni daban ropa. El comisario cuando venia con la paga, por "mala suerte" esta era del contingente anterior. Cuando se cansaban de alguno de nosotros, lo largaban sin ropa ni nada para que vuelva a su partido, sin darle ningún papel que acredite su servicio."-
Capitulo 28:
-"En la frontera lo pasaba como todos, pero cuando me eligieron asistente mejor, en cierto modo, supe hacerme lugar al lado del Ayudante. Este se la pasaba siempre leyendo porque quería recibirse de fraile, era delicado, pero jamas lo vi disgustado. La gente lo aborrecía y lo llamaba "La Bruja", aunque lo único que hacia era recibir las raciones de víveres y de vicios. Pero los milicos decían que yo y la bruja los estabamos traicionando a todos con sus raciones. Esto no era cierto, por que nosotros los traíamos, pero lo recibía el comandante, que sacaba cuanto quería. Luego pasaba al oficial de semana, al sargento, al cabo y por ultimo recién al soldado, y cuando llegan a este ya casi no quedaba ración. El vestuario era otro infierno; si lo daban, llegaba en invierno el de verano, y en verano el de invierno. Por estas razones parece que el gaucho tiene algún pecado que pagar."-
Capitulo 29:
Esto canto Picardía y después guardo silencio. Mientras todos celebraban ese casual encuentro, llego también un moreno. Este presumía de cantor y se creía bueno, se sentó y le pego un rasgido a la guitarra desafiando a Martín Fierro. Este, que siempre se halla dispuesto, tomo la guitarra y los dos comenzaron a cantar.
Capitulo 30:
Fierro explica que el hombre debe mostrarse cuando yegua la ocasión, hace mal en que se niegue o en que se lo rueguen; y dice que hará gemir las cuerdas hasta que las velas no ardan. Cuenta que era costumbre de el cantar las noches enteras. El moreno le dice que el es un pobre guitarrero y da gracias a Dios por poder cantar con alguien que lo experimenta a el. El negro cuenta que tenia nueve hermanos, que ha vivido libre sin depender de nadie, y que sabe mucho. Explica que si tiene alguna falta al cantar que se la perdonen y que se debe escuchar al cantor, aunque sea negro, por que aprenden todos. Fierro le replica que si el sabia tanto, que le diga cual es el canto del cielo. El moreno le dice que Dios había creado a los hombres negros y blancos, pero que no hizo dos clases distintas, pues los negros pintaban al diablo blanco, y los blancos lo pintaban de negro. Continua y explica que los cielos lloran y cantan hasta el mayor silencio. Fierro, por su parte, dice que los negros y los blancos tienen los mismos dolores, y que le relate el canto de la tierra. El moreno, a pesar de sus pocos conocimientos, lo explico bien, y entonces Fierro le pide el canto del mar, el de la noche, de donde nace el amor, y que explique que entiende por ley. Como relata todas bien, Fierro le permite al moreno que le pregunte algo. El moreno, entonces le pregunta "¿Para que fin el Eterno ha creado la cantidad?" Fierro le dice que Dios creo solo la unidad, y que el hombre aprendo a contar. Al ver que le contesto correctamente, el moreno le pregunta para que formo Dios la medida. Fierro le contesta que la medida la invento el hombre para el bien suyo, pues Dios no tenia que medir sino la vida del hombre. Luego el moreno le pide que le diga que significa el tiempo y el peso. Fierro se lo relata bien, y le dice que si quería aprender mas cosas que se lo preguntara. El moreno le dice que ninguno debe abusar de la ignorancia de nadie, que es seguro que pierda un cantor de media talla contra otro de talla entera, que esta deprimido y triste y que solo cantaría para buscar consuelo. Cuenta que de los diez hermanos solo quedan nueve, pues el primero murió a manos de un pendenciero, que jamas encontró. Dice finalmente que si en otra ocasión payan, cantaran sobre las muertes injustas que algunos hombres cometen. Fierro le responde que por fin se había callado, que el conoció a los morenos mas peleadores, y que el no busca peleas y que las contiendas no le gustan, pero ni las sombras lo asustan ni los bultos lo menean.
Capitulo 31:
Luego de las palabras, los presentes los separaron y Fierro, sus hijos y Picardía montaron y se dirigieron a la costa de un arroyo. Allí pasaron toda la noche, y al amanecer meditaron, y por su estado de pobreza decidieron separarse. Antes de hacer esto, Fierro les aconsejo.
Capitulo 32:
Fierro los empieza a aconsejar y le dice que estos consejos, que le ha costado adquirirlos, se los da porque desea dirigirlos, pero que su ciencia no alcanza para darles la prudencia que precisan para seguirlos.
Capitulo 33:
Luego se separaron todos, una para cada punto cardinal, pero hicieron una promesa: convinieron entre todos cambiarse el nombre. El relator explica que ha cumplido con su deber, pero todavía le quedan rollos por si se ofrece a dar lazo, que le permitan descansar porque en este punto (33 cantos) se planta; dice que recordemos estas palabras "En mi obra he de continuar hasta dárselas concluidas, si el ingenio o si la vida no me llegan a faltar", y que si algún día faltasen, los gauchos sentirán tristeza en el corazón y lo tendrán en su memoria para siempre. "Que nadie se ofenda si canto de este modo no es para mal de ninguno si no para bien de todos".
EL FACUNDO (Domingo Faustino Sarmiento)
Intertextualidad con Martin Fierro.
Es posible comprender la realidad Argentina a través de la biografía del caudillo riojano Facundo Quiroga, genuino representante de una de las tendencias ideológicas de esa sociedad. La republica Argentina comprende una extensión muy basta que incluye zonas boscosas- al norte y al centro- y una pampa infinita al sur.
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Buenos Aires la mas importante ciudad portuaria del Río de la Plata, centraliza toda la actividad comercial en detrimento de las provincias. Existe también una gran condición entre la vida de la ciudad y la del campo: la primera, culta y civilizada, se opone a la segunda, inculta, bárbara y supersticiosa que recuerda la vida primitiva de otras comunidades.
Entre los tipos americanos se destaca el rastreador, el baqueano, el gaucho malo y el cantor. Los gauchos se reúnen en las pulperías y hacen de la pelea a cuchillo una riña de destreza en la que triunfa el mas fuerte o el mas hábil.
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Dentro de este contexto se administra una justicia arbitraria. Surgen así los caudillos que con sus “montoneras” han ayudado al proceso “barbarizador” de la republica.
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Facundo Quiroga emerge como líder apuntalado por el terror que inspira a sus semejantes; es –según sarmiento- desertor, jugador, ignorante, primitivo, individualista, ambicioso. Rosas utiliza los mismos procedimientos del caudillo riojano pero en forma mas sutil y, por ello, Buenos Aires se convierte en otra victima mas de la barbarie.
EL FIN (Jorge Luis Borges)
No creo que valga la pena hacer un resumen sobre este porque son solamente 2 carillas... Aquí les dejo el Link de donde leerlo: http://www.literatura.us/borges/elfin.html
EL MATADERO (Esteban Echeverria)
El marco del relato se encuadra en los años posteriores a la Revolución de Mayo, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, en un matadero vacuno en la provincia de Buenos Aires en Argentina. Más concretamente, el marco temporal se ubica en algún momento de la década de 1830, luego de la muerte de la esposa de Rosas, Encarnación Ezcurra, y durante la época de cuaresma. El relato, que se basa en la descripción de la sociedad de la época, comienza con la descripción de un gran diluvio que duró 15 días y afectó la economía del país causando una crisis y la imposibilidad de utilizar el matadero en este período de tiempo, por lo que hubo falta de carne. Esta carencia, que iba acorde a los mandatos de la iglesia en lo referido a la abstinencia de carne, produjo un aumento en los precios de los otros productos como aves, pescados y rosquillas, y la muerte de mucha gente. Sin embargo, aunque la iglesia dictó que no se debía comer carne bajo el pretexto del pecado, no fue igual de rígida con los gobernantes y el cuerpo religioso, lo que demuestra la hipocresía del gobierno y la iglesia. Echeverría narra que ante la crisis, Rosas "el Restaurador" envía una reducida cantidad de novillos al matadero, los cuales son recibidos con algarabía por la gente, que se pelea para conseguir comida, achuras y testículos de toro. Entre uno de esos animales se encuentra un toro, que se escapa tras producir indirectamente la muerte de un niño que es rápidamente olvidada. El brioso ejemplar es perseguido por varios jinetes, que al final de una larga persecución logran atraparlo y matarlo. Luego de narrar la muerte del toro, entra en escena un joven que es identificado rápidamente como unitario por no llevar luto ni la divisa punzó. El mozo es atrapado y llevado a la casilla del juez del matadero, donde es interrogado y torturado por los federales. El unitario (personifi == cación de Echeverría en el relato de ficción) se resiste manteniendo una actitud desafiante y digna ante las crueldades de los federales. Finalmente, en el momento en que lo pensaban torturar, el joven literalmente estalla de rabia, y muere heroicamente sin haber sido desmoralizado por la tortura, y luego de haber expresado sus pensamientos respecto del régimen federal..
ANTIGONA VELEZ (Leopoldo Marechal)
Antígona Vélez es la tragedia adaptada a los horizontes rurales de la Pampa Argentina. Su título remite explícitamente a la historia de la heroína griega en la estancia "La postrera", ubicada en los confines de la pampa y el desierto durante el último cuarto del siglo XIX. Esta época se conoce como la "Conquista del Desierto" y tiene como objetivo el exterminio de los indios pampas.
El relato comienza cuando Ignacio Vélez hermano de Antígona deserta de la civilización y se une a los indígenas. En la contienda, mueren ambos hermanos Ignacio y Martín Vélez.
Antígona reconoce la acción innoble de su hermano, Ignacio Vélez, y sabe que con su muerte ya ha sido castigado. No se opone a ella ni se rebela. No es contra la ley del hombre contra la que lucha, sino contra el edicto del hombre que afrenta a lo divino. Es esa “ley más vieja” la que Antígona quiere hacer respetar, la ley divina. Dice un personaje de la obra: “Leyes hay que nadie ha escrito en el papel, y que sin embargo mandan”, y, más adelante, a Carmen hermana de Antígona, a la que el miedo impide actuar con y como ella: “La tierra lo esconde todo. Por eso Dios manda enterrar a los muertos, para que la tierra cubra y disimule tanta pena”.
ANTIGONA (Sofocles)
Intertextualidad de Antigona Velez.
La tragedia comienza en el amanecer del día siguiente del final de la guerra, el día en el que los dos hijos de Edipo, Polinices que ha conducido el ejército de los argivos contra Tebas, y Eteocles que la ha defendido, se han dado muerte mutuamente. Son las dos hijas de Edipo las que están en escena. Antígona pide a su hermana Ismene que la ayude a enterrar a Polinices, contraviniendo el mandato de Creonte, que ha ordenado que, como castigo al traidor, su cadáver quede insepulto. Pero ésta, alegando que de siempre había sido una persona temerosa e indecisa, no le prestó su ayuda y cuando le prometió no decirle nada a nadie, Antígona insistió en que no se lo callara, que mayor sería su gloria en la otra vida y mayor el agradecimiento de sus antepasados si todo el mundo lo sabía.
La llegada del Coro, formado por ancianos y nobles tebanos, trae el saludo al nuevo día, el día de la victoria y, sobre todo, de la paz tras los horrores de la guerra. Han sido llamados por el nuevo gobernante aunque aún no saben la razón.
Hace su aparición Creonte y, antes de anunciar su primera disposición, expresa su confianza en que esos nobles y ancianos tebanos le sirvan a él con la misma fidelidad que ya mostraron a Layo y Edipo, sus antecesores. Es entonces cuando anuncia su prohibición de que se cumpla con el sagrado deber de enterrar a Polinices, el “hermano traidor” y que, en cambio, a Eteocles le rindan homenaje como defensor de la ciudad. El coro es consciente de la gravedad de esa ley, de lo que supone de atentado contra las leyes religiosas, pero, a fin de cuentas, están sujetos también a esa orden y están convencidos de que nadie sacrificaría su propia vida por contravenirla.
Sin embargo, están equivocados, como muestra la llegada de uno de los soldados encargados de vigilar el cadáver de Polinices para anunciar que alguien ha contravenido la ley y ha realizado ritos funerarios en su honor.
Más tarde los guardias traen detenida a Antígona, porque ha sido ella la que ha violado esas leyes para mantenerse fiel al deber sagrado debido a los muertos. Creonte le preguntó si era ella quien había cubierto el cuerpo de Polinices y afirmó q sí, que había sido ella y nadie más; pero Creonte no la creyó y pensó que Ismere tenía alhgo que ver, pues la había visto muy inquieta y mandó traerla a su presencia. Ismere había cambiado de idea, y sin haber participado en los hechos le dijo a su tío Creonte que ella había ayudado a Antígona.
Tras mandar a ambas a una celda, aparce Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona. La intransigencia de Creonte se convierte ya en ceguera, porque es incapaz de percibir que su condena a Antígona alcanzaría también a Hemón, lo que el Coro señala como algo que podría afectar al futuro del reino a través de su heredero, ya que son dos ahora las muertes que esa inflexible orden de Creonte puede causar. Pero nada hace cambiar la opinión de el gobernanteque decide dejar en libertad a Ismere mientras que a Antígona la iba a dejar abandonada en una cueva con un poco de comida, la iba a enterrar en vida, para que así “su muerte no salpicara a la ciudad”.
La entrada de Antígona, camino de su mortal destino, nos la muestra cambiada. Ha perdido su altivez y la seguridad inicial. Increpada por Creonte y abandonada por todos, incluso por el Coro, su monólogo de despedida no es un canto de triunfo, sino de tristeza, nostalgia y desolación. De abandono frente a un deber con el que ha cargado en soledad y que no emprende ya con la altivez del triunfo.
La llegada del anciano Tiresias anunciando negros presagios llena a Creonte de inquietud. En un principìo se niega a aceptar su error, pero su seguridad se desmorona y, atemorizado, intenta evitar que se cumpla la condena de Antígona.
Pero cuando llegó adonde se encontraba ésta, vio como estaba ahorcada y como agarrado a su cintura estaba su hijo Hemón, que había cargado su espada contra él, se la había clavado en el pecho, y en consecuencia había muerto. Volviendo a su palacio, con su hijo en brazos, encuentra que su esposa, Eurídice, no había podido soportar la muerte de Hemón y también ella decidió quitarse la vida.
Éste es el papel que le queda a Creonte. Por haber castigado a su sobrina, pues ésta había dado sepultura a Polinices, después de que éste muriera en combate contra su ciudad natal, Tebas, y de la que es Creonte el máximo representante, su hijo y heredero, Hemón ,y su esposa, Eurídice, habían muerto. Tuvieron que morir muchas personas para que al final de la obra y sin remedio, Creonte se diera cuenta de su gran error, de que una persona, por mucho poder político que tenga, siempre está por debajo de los dioses y de las leyes “escritas” por ellos.
EL MERCADER DE VENECIA (Shakespeare)
Esta comedia en cinco actos, en verso y prosa, de William Shakespeare fue escrita, según algunos, en 1594 (alusión en el acto IV, escena I, a la ejecución del judío Rodrigo López el 17 de junio de 1594, bajo la acusación de haber intentado envenenar a la reina Isabel); según otros, sobre todo por consideraciones de estilo, en otoño del 1596. Las dos fechas podrían conciliarse suponiendo una revisión por parte de Shakespeare. Fue publicada en cuarto en 1600 y en folio en 1623.
Los dos motivos principales del argumento, el del préstamo hecho por un judío a un cristiano por una libra de carne, y el de una elección entre objetos de aparentemente distinto valor, son antiguos y recurrentes. El primero llegó a conocimiento de Shakespeare por medio de Il Pecorone de Giovanni Fiorentino (escrito hacia 1318 y publicado en 1558), y, para el detalle del rapto de la hija del usurero, por medio de Zelauto (1580), relato de Anthony Munday (1553-1603).
El segundo motivo le vino por medio de la versión de Richard Robinson de los Gesta Romanorum (publicada según parece en 1517). Los dos motivos pudieron encontrarse reunidos en un drama preexistente, El Hebreo (1578), que sólo conocemos indirectamente (su argumento era "la codicia de los que prefieren los bienes terrenos y el alma sanguinaria de los usureros". Shakespeare refundió probablemente este drama, conservando de él alguna parte, quizá los versículos contenidos en los cofrecillos.
Basanio, noble veneciano que ha malgastado su caudal, pide al rico mercader Antonio, amigo suyo, tres mil ducados para poder continuar dignamente su noviazgo con la rica heredera Porcia, que vive en tierra firme, en Belmonte. Antonio, que ha empleado todo su dinero en especulaciones de ultramar, se propone hacerse prestar el dinero por Shylock, usurero judío a quien antes había insultado por la usura que ejercía. Shylock consiente en prestar el dinero bajo una condición: si la cantidad no es pagada el día fijado, Shylock tendrá derecho a tomarse una libra de carne del cuerpo de Antonio.
Porcia, por disposición testamentaria de su padre, se casará con el pretendiente que entre tres cofrecillos (uno de oro, uno de plata, otro de plomo) escoja el que contenga el retrato de ella. De todas partes llegan ilustres aspirantes; fracasan el príncipe de Marruecos y el de Aragón, que abren respectivamente el cofre de oro y el de plata; pero Basanio, con sensata reflexión, escoge el buen cofrecillo, el de plomo, y se casa con Porcia, que lo ama, y su amigo Graciano con la doncella de Porcia, Nerisa.
Mientras tanto llega la noticia de que los navíos de Antonio han naufragado, que su deuda no ha sido pagada dentro del plazo convenido, y que Shylock pide su libra de carne. El asunto es llevado ante el Dux. Porcia se disfraza de abogado y Nerisa de escribano y, sin saberlo sus maridos, se presentan ante el tribunal para defender a Antonio.
Después de haber intentado en vano obtener el perdón del judío, ofreciéndole el triple de la cantidad debida, Porcia solicita que sea concedida la petición del hebreo, pero le advierte que perderá su vida si derrama una sola gota de sangre, puesto que la obligación sólo le da derecho a la carne. Argumenta después que Shylock debe pagar con la vida el delito de haber atentado, siendo extranjero, contra la vida de un ciudadano de Venecia.
El dux perdona a Shylock la vida, pero asigna la mitad de sus riquezas a Antonio, y la otra mitad al Estado. Antonio renuncia a su parte si Shylock se hace cristiano, y deja su caudal, cuando muera, a Jésica (hija de Shylock), que ha huido, después de haber tomado dinero de los cofres del padre, para casarse con un cristiano, Lorenzo, y por ello ha sido desheredada. Shylock acepta; Porcia y Nerisa, que no han sido reconocidas, piden por toda paga los anillos que Basanio y Graciano recibieron de sus esposas, y de los cuales prometieron no separarse nunca. Ellos los ceden después de haber resistido en vano. Al regresar a su casa sus esposas les reprueban aquella acción, pero al fin les revelan su añagaza. Finalmente se sabe que tres de los buques de Antonio han regresado sanos y salvos.
El drama figura entre los más famosos y afortunados de Shakespeare, sobre todo por el personaje de Shylock, trazado con robustez y veracidad y que ha movido siempre a los grandes actores a representarlo. Tiene escenas que figuran entre las más dramáticas y brillantes que Shakespeare escribió: la escena del contrato (I, 3); aquella en que Shylock se lamenta por la fuga de su hija con su dinero (III, 1); la de la elección de los cofrecillos por parte de Basanio (III, 2); la escena ante el tribunal de justicia (IV, 1); y la de la música al claro de luna (V, 1). En fin, la habilidad con que Shakespeare ha combinado motivos diversos y pintorescos y la conclusión del drama, que celebra la victoria de la caridad sobre la rígida justicia (motivo que Shakespeare volverá a tratar en Medida por medida), han ejercido su hechizo en el público teatral de todas las épocas.
Algunas incongruencias y prolijidades del drama casi desaparecen en la fiel construcción del conjunto. Se ha llamado la atención acerca de la atmósfera de la obra, que tiene carácter italiano no sólo por los nombres de los personajes y alguna alusión precisa (mención del Rialto, pontón que une a Venecia con la tierra firme, y de la exacta distancia entre Belmonte, esto es, Montebello, y Padua), sino también por cualidades más generales que han hecho ver a un crítico (A. Quiller-Couch) los dos aspectos del Renacimiento, el mundo de los ricos mercaderes y el refinamiento artístico de las costumbres, simbolizado por Venecia y Belmonte; una atmósfera italiana que no tiene en modo alguno la calidad siniestra de los dramas isabelinos.
Aunque el tema central (la extracción de la libra de carne) sea tan cruel y trágico, Shakespeare hábilmente distrae de él al espectador mediante las escenas que se desenvuelven en la villa de Porcia; de manera que, por ejemplo, después de la escena culminante del proceso, que dejará una impresión fuerte y amarga, podemos deleitarnos en la sublime poesía de la noche lunar, con la música y el diálogo de los amantes.
CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. (Garcia Marquez)
CAPÍTULO PRIMERO:
-Título: Las últimas horas de Santiago Nasar.
-Resumen: Santiago Nasar era un joven como cualquier otro, de origen musulmán y al que le gustaban las armas y la caza. Su madre, Plácida Linero, posee la capacidad de interpretar los sueños, siempre que se lo cuenten en ayunas. La última noche de su vida, Santiago se acostó a las 5.30 de la mañana, después de una despedida de soltero fastuosa. Se acostó vestido, y se levantó una hora después, ya que ese día el barco del obispo pasaba por la ciudad y quería saludarle. Cuando se levantó le contó a su madre un raro sueño de árboles, pero ella no supo el significado funesto que guardaba. Bajó a la tienda de Clotilde Armenta a tomar un café con aspirinas. Cuando salió fue al puerto, para ver si el obispo bajaba del barco(nunca bajaba) y poder saludarle. En la puerta de la tienda estaban los asesinos, Pedro y Pablo Vicario. Pero no pasó nada, ya que esperaron a que pasara el obispo. El obispo pasó, y no se bajó. Como siempre, pensaría todo el pueblo. Santiago se quedó especialmente defraudado, ya que él ayudó mucho para decorar la ciudad ante la venida del obispo. Después de ese chasco, Margot, la hermana del narrador invitó a Santiago a desayunar, comprometiéndole en un cuarto de hora. En el paseo le vio mucha gente, y pensaron que era un infundio. Pero no. La hermana de los hermanos Vicario, Ángela, que era la mujer que se casó y cuya boda produjo tanto alboroto en el pueblo, fue devuelta por el marido, ya que no era virgen. La madre del narrador, madrina de Santiago, fue a buscar a Santiago para evitar la tragedia, pero parece que llegó tarde, pues ya mataron a Santiago.
CAPÍTULO SEGUNDO:
-Título: El motivo de la muerte: la boda.
-Resumen: Los gemelos Vicario eran hermanos de Ángela, que se casó el día antes con Bayardo San Román. Este hombre llegó en un barco lleno de lujos. Todos decían que era un hombre encantador, y muy guapo. Enseguida le rodearon de mitos. Después el pueblo entero supo que Bayardo se quería casar con Ángela Vicario. La intentó conquistar con algún mérito de tipo económico, pues hay que reseñar que Bayardo tenía mucho dinero. Cuando Bayardo pidió la mano de Ángela a sus padres, estuvieron de acuerdo, pero pidieron que Bayardo acreditara su identidad. Lo hizo, y trajo a su familia. Llegaron en un Ford T. La madre, el padre y las dos hermanas. La madre era una mulata grande; las hermanas ya estaban maduras, y se comportaban: “parecían dos potrancas sin sosiego”[Pág. 40] El padre era un general, el general Petronio San Román, gloria militar del siglo anterior y jefe conservador. Ya estaba todo resuelto, pero quedaba el problema más grande: Ángela no se quería casar. La convenció su madre con una frase rotunda y que rompía todos los esquemas: “También el amor se aprende”[Pág. 41] Antes de la boda, Bayardo compró, después de muchos diálogos y de 10.000 pesos (al contado) la casa más bonita del pueblo: la casa del viudo de Xius. La boda fue un acontecimiento con un gran montón de regalos, pero sin la bendición del ya conocido obispo. La fiesta se realizó en el cuchitril donde vivía la familia Vicario. Vaciaron la pocilga y Bayardo se encargó de alquilar una cerca para comer todos juntos. En esa noche Bayardo y Santiago Nasar se hicieron muy amigos esa noche, incluso Santiago le calculó los costes aproximados de la boda a Bayardo. Hasta aquí, todo normal. Pero había algo en la mente de Ángela que se supo mucho después: no era virgen. Eso era una ofensa muy grande para el novio, si se enteraba. La virginidad la había perdido con Santiago Nasar. Por eso sucedieron los hechos. Por la noche se presentó Bayardo con Ángela a casa de Pura Vicario y la dijo: “Gracias por todo, madre[…]Usted es una santa” [Pág.54] Cuando Bayardo se fue, Pura Vicario dio una fuerte, pero silenciosa paliza a Ángela Vicario. Por la mañana, cuando llegaron los hermanos Vicario, Ángela les dijo quién la hizo perder la virginidad, y así deshonrar a la familia: SANTIAGO NASAR. Después de eso, todos ya sabemos las consecuencias posteriores.
CAPÍTULO TERCERO:
-Título: La agridulce venganza.
-Resumen: En el juicio se dijo que los hermanos Vicario mataron a Santiago Nasar como acto de defensa del honor. Pero los hermanos no se arrepintieron. El día del asesinato, después de que Santiago hubiera muerto, fueron perseguidos por una manada de musulmanes hasta que llegaron a la Casa Rural, donde estaba el padre Antón. Allí capitularon y dejaron las armas, pero dijeron que siempre serían inocentes, ante Dios y ante los hombres. En la cárcel dijeron que fueron presos modélicos, pero que nunca se arrepintieron. Durante el juicio, unos años después, casi todos los detalles de la muerte fueron aclarados, incluso se reconstruyeron los últimos pasos de Santiago Nasar y de sus asesinos, que paso a revelar a continuación: Cuando Ángela dijo a sus hermanos el nombre, éstos salieron de la casa y se fueron a la pocilga a por unos cuchillos de matar cerdos. Después acudieron a la casquería de un amigo suyo, donde afilaron los cuchillos. Fueron a la tienda de Clotilde Armenta, donde se bebieron unas botellas de aguardiente de caña. Allí fueron Leandro Pornoy, agente de la ley, y Lázaro Aponte, coronel, quién quitó los cuchillos a los hermanos. Ya todo el pueblo sabía que Ángela Vicario había sido devuelta, pero nadie sabía el porqué. Los hermanos Vicario, antes de ir a por otros cuchillos, divulgaron por todo el pueblo que iban a matar a Santiago Nasar. Los hermanos Vicario eran gemelos, y Pedro fue al servicio militar, en beneficio de Pablo, que se quedó para cuidar la familia. Pedro decidió en un principio matar a Santiago, pero Pablo cargó después con la responsabilidad del asesinato, tal vez porque era mayor que su hermano (6 minutos, para ser exactos) y porque su hermano tenía problemas de orina, y se le quitaban las ganas de matar a nadie. Yendo a casa de Plácida Linero, donde vivía Santiago, se detuvieron en casa de Prudencia Cotes, novia de Pablo, a tomar café. Al ver que todavía no había café dijeron que tenían prisa, a lo que la madre de Prudencia contestó: “Me lo imagino, hijos[…]el honor no espera”[Pág. 72] Pero esperaron. La propia Prudencia Cotes dijo que no se hubiera casado con Pablo si no hubieran matado a Santiago. Volvieron a casa de Clotilde Armenta, quién les dio gordolobo de vaporino. Ellos la pidieron los utensilios de afeitar de su marido, y se afeitaron cada uno a su modo. Después el narrador habla de que estuvo con María Alejandrina Cervantes, una especie de prostituta que enseñó muchas cosas (sobre amor, sexo y mujeres) a la generación de Santiago y del narrador. Además, arrasó con la virginidad de esa misma generación, y curiosamente enamoró a Santiago Nasar hasta que su padre se encargó de que se olvidara de ella. Volvamos a los hechos. Todo el grupo de Santiago fue a cantar a los recién casados, aunque la casa estaba vacía (no lo sabían) Después el narrador fue a casa de María Alejandrina Cervantes. Clotilde Armenta le dijo al párroco que avisara a Plácida Linero, pero éste no se acordó. Cuando el narrador volvió a casa, se encontró a su hermano dormido en el inodoro. Su hermana Margot le llevó a la habitación y todo pasó normal hasta que la hermana monja del narrador entró en casa y dijo que Santiago Nasar había muerto.
CAPÍTULO CUARTO:
-Título: Después de la muerte
-Resumen: Carmen Amador, el cura del pueblo, se encargó de realizar la autopsia de Santiago Nasar, por orden del alcalde y porque faltaba el médico. El alcalde decidió que le hicieran la autopsia porque no podían mantenerlo en ninguna cámara frigorífica y porque le salían manchas y líquidos raros de las heridas. Además, los perros que había en la casa de Plácida Flor querían comerse las tripas del difunto. Posteriormente les tiraron un tiro. En la autopsia, que carecía de valor legal, se detectaron más de veinte (20) cuchilladas, además de una medalla digerida por Santiago de niño. También detectaron que tenía un porvenir brillante, pero que se moriría joven. Cuando devolvieron el cuerpo, no les devolvieron a Santiago, sino los restos de Santiago. El narrador intentó olvidarse de la tragedia visitando a María Alejandrina Cervantes, pero ella no pudo: “No puedo […] hueles a él” [Pág. 90] Los hermanos Vicario no podían olvidarse de lo que habían hecho, y en el calabozo estuvieron varios días sin dormir. El peso moral hizo que Pedro sintiera un cansancio crónico que impidió su sueño durante varios meses. Pablo, por su parte, vomitó todo lo que comió aquel día, y también todo lo que bebió toda la semana anterior. Cuando fueron a visitar a los árabes, para disuadirles de posibles actos vengativos, los árabes dijeron que la persecución de los hermanos Vicario después de la muerte de Santiago era sentimiento de impotencia, y que no iban a hacer ninguna venganza. Aún más, la matriarca de los árabes dio un ungüento al coronel Aponte para ayudar a los hermanos. Les ayudó dé tal forma que Pablo dejó de vomitar y Pedro durmió placidamente. La familia completa se fue del pueblo, de día y dando la cara. Los hermanos no se confesaron, afirmando que no tenían nada de lo que confesarse. Se instalaron en un pueblo que estaba a un día de camino de su ciudad original. Pablo se convirtió en un orfebre bastante bueno, y Pedro volvió al ejército. Un día se metieron en un campo de guerrillas y nunca más salieron. Dijeron que la víctima fue Bayardo San Román. Cuando fueron, le encontraron borracho perdido, y cuando se recuperó el alcalde llamó a su padre, y se lo llevaron. La casa de Xius se fue quedando poco a poco sin cosas, que se llevaba la gente del pueblo. Veintitrés (23) años después Ángela Vicario contó lo que pasó su noche de bodas. Dijo que nunca se olvidaba de Bayardo. Un día le vio en un hotel y se puso a escribirle cartas. Llegó a escribirle más de dos mil (2000) cartas. Un día le escribió una carta donde explicaba todos sus ardientes deseos. Días después apareció Bayardo, desgastado por los años pero con ganas de empezar de nuevo desde cero.
CAPÍTULO QUINTO:
-Título: La reconstrucción de los hechos: el juicio.
-Resumen: La muerte de Santiago Nasar trastocó la rutina del pueblo. Durante muchos años, el pueblo estuvo hablando del suceso, pero con muchas dudas existenciales sobre el crimen. La novia de Santiago Nasar se fue con un militar y terminó de prostituta; el marido de Clotilde Armenta, que tenía una buena salud, murió de un infarto a ver a Santiago Nasar muerto al lado de su tienda; y la madre de Santiago cerró la puerta por donde entró por última vez Santiago. El juez que llegó a investigar el suceso estaba recién salido de la facultad. El narrador buscó y encontró trescientos veintidós (322) folios sobre la causa, de quinientos (500) folios existentes. Algunas notas marginales que había escritas se escribieron con tinta roja de color sangre. En el juicio nunca se supo si Santiago Nasar fue el auténtico autor del agravio. Siquiera las amigas de Ángela lo sabían. El día de la muerte mucha gente le vio, y la mayoría se alegró. Pero otra gente se sintió defraudada, por odio o por simples ideas racistas infundadas. Cristo Bedoya, amigo y cirujano, cuando se enteró de que iban a matar a Santiago, fue a su casa a buscarle. Cuando se dio cuenta de que no estaba en su casa, cogió la pistola de Santiago (que estaba descargada) y fue a buscarle e intentar defenderle. Durante el camino le dijeron los hermanos Vicario que le dijeran a Santiago que le iban a matar. Clotilde Armenta dijo que él era el único que iba poder salvar a Santiago. Fue al club social, y le dijo al alcalde que los hermanos Vicario estaban esperando con cuchillos a Santiago Nasar. Fue otra vez a casa de Santiago, pero la interrumpió una señora que le pidió ayuda para su padre. Estuvo con ella siete (7) minutos, tiempo suficiente para llegar tarde. Le preguntó a Luisa Santiaga que pasó con Santiago Nasar y ésta respondió que ya estaba muerto. Antes de morir pasó por casa de Flora Miguel, su novia, cuya boda sería en Navidad. Ese día Flora, que ya sabía que Santiago había perdido la virginidad con Ángela, se enfadó con Santiago y le dio todas las cartas que Santiago la envió. El padre de Flora dijo a Santiago que los hermanos Vicario le buscaban para matarlo. Santiago se fue a la calle, para enfrentarse a ellos. En ese momento Victoria Guzmán le dijo a Plácida Linero que iban a matar a Santiago Nasar. Entonces Santiago Nasar se puso enfrente de los hermanos Vicario y se pusieron a darle cuchilladas, y más cuchilladas… Cuando acabaron Santiago se fue andando, con las tripas en las manos, entró en la casa de Poncho Lanao y le dijo a su ti Wene que le habían matado. Antes de morir se tropezó y al levantarse se limpió el polvo de sus tripas. Después entró en su casa y se cayó en la puerta de entrada a la cocina, donde murió.
Fuentes:
http://www.literatura.us/borges/elfin.html
http://es.wikipedia.org/wiki/El_matadero
http://www.alternativateatral.com/obra7948-antigona-velez
http://html.rincondelvago.com/antigona_sofocles_7.html
http://html.rincondelvago.com/cronica-de-una-muerte-anunciada_gabriel-garcia-marquez_19.html
http://www.biografiasyvidas.com/monografia/shakespeare/mercader.htm
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