LAS TETAS


El término "TETAS" se emplea para designar la región anterosuperior lateral del tronco femenino humano y de la región anterocaudal sobreexpuesta a la pelvis para las especies de mamíferos inferiores, abarcando en los mamíferos superiores e inferiores el contenido de la glándula mamaria, los conductos galactóforos empleados para la lactancia.
En la anatomía humana, las mamas se desarrollan en un par correlativas al área antes descrita para el ser humano, mientras que en mamíferos inferiores se suele doblar el número en dicha región descrita anteriormente. Su estructura es casi totalmente simétrica —la izquierda es de mayor tamaño que la derecha en la mayoría de los casos, siendo lo contrario muy raro— y están situadas bajo la piel en el tórax de todos los individuos de la especie humana.
Erróneamente se emplea la palabra «seno» para referirse a la mama, ya que dicha palabra hace referencia a una cavidad corpórea, por lo que el término propicio es el de «mama». Los mamíferos machos también poseen mamas. Aunque éstas no están completamente desarrolladas, suelen desarrollarse en distintas enfermedades congénitas, tal es el caso del pseudohermafroditismo.
Características
Cada teta, cuyo aspecto exterior es una prominencia de tamaño y turgencia variables, posee ciertas estructuras tanto externas e internas, iniciando por las del exterior en donde se puede visualizar el pezón y la areola. Internamente la mama posee gran cantidad de tejido adiposo, que la constituye en un 90% dándole forma abultada, además se integran al tejido los conductos galactóforos y la glándula mamaria, encargados ambos de la producción y secreción de leche materna. Las glándulas mamarias se distribuyen por todo el seno, aunque las dos terceras partes del tejido glandular se encuentran en los 30 mm más cercanos a la base del pezón.1 Estas glándulas drenan en el pezón por medio de ductos, cada uno de los cuales tiene su propia apertura o poro. La intrincada red formada por los ductos se ordena de forma radial y converge en el pezón. Sin embargo los ductos más próximos a éste no actúan como reservorios de leche.
Lactancia
La producción de leche en las mamas comienza desde antes del parto, sin embargo, la salida de líquido no se suele producir hasta ese momento, debido a la disminución en las concentraciones de progesterona y la producción de prolactina y oxitocina.11 A partir de ese momento (en algunas mujeres desde antes) la mama segrega calostro, un líquido espeso con suaves propiedades laxantes (tiene un contenido elevado de cloro, sodio, potasio y proteínas) que facilita la evacuación del meconio del intestino del recién nacido. El calostro es segregado durante tres días, una leche intermedia durante los quince siguientes para dar paso a la leche madura posteriormente.
La leche materna contiene más de 300 componentes, entre los que incluye proporciones elevadas de agua (hasta un 85%). Aunque podría parecer que esta circunstancia limita el aporte de nutrientes al neonato es importante considerar que una osmolaridad elevada no es fácil de equilibrar por parte del riñón del lactante que, en sus primeros meses, debe extraer el agua que necesite de la leche y sin aportes adicionales. La composición de la leche materna varía de acuerdo a la edad del neonato, el clima y las necesidades específicas del neonato.
En la leche se encuentran numerosos nutrientes, así como proteínas, aminoácidos, vitaminas, y minerales esenciales además de encontrarse una potente de inmunoglobulinas tipo IgA que actúan como anticuerpos proporcionando al neonato una importante protección ante potenciales infecciones. Las formulas lácteas elaboradas a partir de leche bovina, carecen de este componente, y aunque recientemente algunos laboratorios tal es el caso de Bayer, indican que la gammaglobulina (o inmunoglobulina) IgA se conserva en microfragmentos dentro de la fórmula, está fútilmente no es provechosa para el ser humano debido a su estructura molecular ligada a ciertos eslabones de aminoácidos que el organismo humano no puede reconocer y que incluso en ciertos individuos se puede rechazar. Esta es una de las razones por las que se recomienda la lactancia materna durante, al menos, el primer año de vida. Incluso la Organización Mundial de la Salud sugiere amamantar seis meses con lactancia exclusiva (solo leche materna, sin agua, tés o fórmulas lácteas bóvinas o caprinas) y continuar lactando por lo menos hasta los dos años complementando con sólidos la alimentación del neonato.
La Psiquiatría estudia el modo en que la lactancia materna refuerza de manera particular el vínculo emocional en la relación madre–hijo de una forma tan sólida como primaria, lo que proporciona una satisfacción particular a ambos, desarrollando en el neonato la semblanza de afecto humano. De hecho, algunas madres prolongan la lactancia de su hijo durante dos años o más, aún a pesar de que el niño toma ya una alimentación muy variada y completa. En teoría, la prolongación de la lactancia tiene además otra consecuencia: durante la misma los niveles de prolactina en sangre se mantienen elevados, lo que impide que se produzca una secreción adecuada de hormona folículo estimulante FSH y luteínica LH con lo que se inhibe la ovulación. Este retraso al retorno de la fertilidad ha dado lugar a un método de anticoncepción llamado MELA, que podría servir durante los primeros seis meses de vida del bebé. Sin embargo, la lactancia como tal no es eficaz como método anticonceptivo.
Se puede inducir la lactancia en una mujer que no haya estado embarazada.12 No se han reportado diferencias nutricionales entre la leche materna inducida o aquella que resulta de un embarazo.
EL PEZÓN
El pezón humano es una protuberancia pequeña en la parte más o menos central del seno o mama que contiene entre 15 y 20 conductos lácteos dispuestos alrededor del mismo, rodeada de un área de piel sensible, con una pigmentación más oscura conocida como areola.
Se ha establecido su tamaño en aproximadamente 1 centímetro de diámetro y 1 centímetro de longitud. Su finalidad fisiológica en la hembra es la de abastecer al lactante de la leche que va produciendo las glándulas mamarias durante el embarazo y la edad de amamantamiento del infante. En el varón los pezones no se tienen en cuenta, aunque se han dado casos excepcionales de «lactancia masculina».
Los mamíferos recién nacidos tienen innato el instinto que los incita a buscar el pezón y al mismo tiempo que aspira para extraer la leche que necesita para alimentarse. Los pezones vienen dispuestos a pares en todas las hembras, raramente se da el caso de hembras que no posean pezones para la alimentación de sus bebés, como el ornitorrinco, que abastece a su progenie exudando el producto lácteo a través de la piel.
El pezón y la areola son también zonas erógenas del cuerpo humano tanto para el varón como para la mujer. El estímulo de los pezones con leves caricias o lamidas puede llegar a ponerlos erguidos, uno de los síntomas de que la persona está receptiva para realizar el acto sexual, aunque también las temperaturas frías o la exposición al exterior tienen el mismo efecto, endureciéndolos. El período de embarazo y la posterior lactancia tienden a aumentar un poco el tamaño del pezón, aumento que puede ser permanente tras ese proceso.
La mayoría de las personas desarrolla dos pezones, uno en cada pecho, aunque algunas poseen más de dos, este fenómeno se denomina politelia. El resto de mamíferos posee varios pares de pezones, del orden de 3 o hasta 4 pares.
Pezón masculino:
Pezón femenino:
Glandula Mamaria:
Cada glándula está formada por 15 a 20 lóbulos separados entre sí por tejido conectivo y adiposo. Los lóbulos se dividen en lobulillos y a su vez en pequeños racimos formados por redondeadas cuya cara interior está tapizada de células secretoras en las cuales se produce leche materna.
La leche producida es conducida por túbulos y conductos hasta los senos lactíferos que son dilataciones de estos, localizados a la altura de la areola donde se deposita una pequeña cantidad de leche para ser extraída por la succión del niño. De ellos salen unos 15 a 25 conductos hacia el pezón.
En el centro de cada mama hay una zona circular que recibe el nombre de areola y contiene pequeños corpúsculos denominados Tubérculos de Montgomery, que durante la lactancia producen una secreción que lubrica la piel. En el centro de cada areola se halla el pezón formado por tejido eréctil que facilita la succión.
La mama está irrigada por las arterias mamarias internas y externa, recibe además vasos de algunas anatomosis de la arteria intercostal de la rama pectoral de la arteria acromiotoráxica. Aunque posee las venas correspondientes, gran parte de la sangre venosa para inicialmente a venas superficiales de grueso calibre que se advierten a través de al piel formando la Red de Haller.
Función sexual:
Las mamas cumplen un papel fisiológico y cultural en la función sexual femenina y masculina humana. Como zona erógena, es importante su participación en las relaciones sexuales. Existen numerosas prácticas sexuales centradas en las mamas (véase, por ejemplo, masturbación con los pechos y fetichismo de senos). En las sociedades occidentales tecnológicamente desarrolladas muchos varones se sienten atraídos, sobre todo, por los senos de gran tamaño. Otros, sin embargo, los prefieren de un tamaño menor aunque turgentes y firmes. En realidad, el tamaño y la forma, así como la consistencia, no predicen en absoluto la capacidad de la mama para producir eficazmente leche. De hecho, gran parte de la mama es tejido adiposo, que, en parte, tiene funciones estructurales y de sostén y que contribuye a proporcionar atractivo sexual a la mujer, pero en absoluto a la lactancia.
La función sexual femenina de la mama, después del diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, no tiende a disminuir o diferir, en especial en mujeres sometidas a cirugías de reconstrucción estética (mamoplastia). Sin embargo, en las mujeres que hayan tenido una mastectomía total se ha notado una disminución en el interés sexual. La quimioterapia tiende a cursar con problemas en la función sexual de la mujer tratada.