InicioApuntes Y MonografiasCitas con Moraleja.
Gente aca les dejo una recopilacion de citas o como se llamen que fui recibiendo por mail con el transcurso del tiempo.
Espero les gusten y si creen que valen la pena se agradecen los puntos!!




La manija

*El poder corrompe siempre y el poder absoluto corrompe absolutamente *dice el Gallego.
Ese es el tema de esta noche en el bar: el repentino cambio que sufre la gente en cuanto accede al poder. Basta tener un poco de memoria para comprobarlo. Ver televisión o leer los diarios da terror. Todos los que se candidateaban para la función pública son réplicas del Dr. Jekyll, caballero atildado, educado, discreto, honesto, un genuino santo varón. Y en cuanto agarran la manija se transforman en Mr. Hyde, monstruo horrible, taimado, canalla y malparido.
*Ojo, no ocurre únicamente en la función pública, cualquier cargo, por minúsculo que sea, produce el mismo efecto *reflexiona Balducci*. Yo puedo dar testimonio, soy socio fundador del Club Social y Deportivo Pampero, y he visto el cambio en compañeros de truco de toda la vida, compinches de asados, camaradas con los cuales hemos tomado por asalto bodegas enteras sin perdonar botellas ni marcas. Un buen día se postulan y son elegidos presidente de la comisión de bochas o de la comisión de festejos, para no mencionar un cargo en la comisión directiva, y de la noche a la mañana no reconocen más a nadie. Son como esos perros que cuando tienen un hueso le gruñen a cualquiera que se acerca, sea animal o cristiano. En suma, el que caza la manija se vuelve un hijo de puta.
*Y no se trata solamente de puestos públicos o de cargos menores *dice Nancy*. A nivel casero, más en chancletas, pasa lo mismo; en mi familia hay un ejemplo clásico. El marido de mi hermana era un flor de tipo, cambió el auto viejo, lo metió en un plan canje y sacó un cero kilómetro, desde ese día está insoportable, se le subió el poder a la cabeza. Los almuerzos de los domingos se convirtieron en una pesadilla. Mi hermana también se la creyó, habla como si fuera la reina consorte. Se hacen servir primero, tienen razón siempre, no dejan hablar a nadie, desprecian el vino que se lleva a la mesa, critican los postres y lo peor es que hay unos cuantos idiotas en la familia que se convirtieron en los súbditos de sus majestades los reyes del cero kilómetro.
*Creo que ha llegado el momento de introducir un par de conclusiones filosóficas *dice nuestro filósofo Espoleta*. Primera: todos, absolutamente todos, llevamos la bestia negra adentro, nadie escapa a ese destino, somos el envase que la transporta. Segunda: la bestia sale del letargo y entra en acción cuando huele el poder. Permítanme una licencia poética para mejor ilustración: cuando el poder besa a la bestia, ésta despierta igual que la Bella Durmiente con el beso del príncipe. Ergo: cazamos la manija y nos sale lo peor que tenemos. Forma parte inexorable de la condición del hombre. Aunque existen diferencias entre humano y humano, algunos ocultan una bestia sanguinaria e insaciable, y otros una bestia menos voraz, como si fuera vegetariana, un poco pavota, digamos. Pero es imposible predecir qué clase de bestia puede aparecer en cada caso.
*Era imposible hasta la semana pasada *interviene el parroquiano Julio*, pero ahora, con el invento de mi primo Goyo, que es un genio de la computación y de los cachivaches electrónicos, las cosas cambiaron. En un remate se compró una máquina de juegos de realidad virtual, de esas en las que te ponen un casco lleno de cables en la cabeza y después te sacuden un bombardeo de imágenes y te convertís en pájaro, en surfista, en esquiador, en piloto de avión, y parece que todo es de verdad. Muy bien, el Goyo le atornilló una computadora, le instaló un programa de su creación y empezó a experimentar con la familia y los amigos, justamente para ver cómo actúan cuando sienten que tienen poder. El artefacto funciona así: una vez que te conectaron, entras como por un tubo en estado de poder virtual, el programa te permite elegir el escenario que se te ocurra y ser el mandamás que se te cante, podes dar órdenes, saquear, someter, vengarte, degradar, desterrar, avasallar, sin límites de ninguna naturaleza, sin tener que rendirle cuentas a nadie, sin culpa y sin castigo. La pasas bomba bomba. Y mientras tanto la maquinita registra todo y saca un retrato perfecto y con lujo de detalles del Mr. Hyde que tenés adentro. Ese es el invento genial del Goyo. Por eso digo que a partir de ahora disponemos de un instrumento de absoluta precisión para medir la magnitud de las bestias negras que habitan en el interior de los candidatos a la función pública.
*Su primo es un benefactor de la humanidad, no tiene nada que envidiarle a Thomas Alva Edison *dice Espoleta*. Si bien es cierto que la bestia nunca podrá ser dominada, por lo menos podremos detectar a las más devastadoras. Es el invento más importante después de la rueda y el sifón de soda.



Amigos

Recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo.
Me dio mucho gusto su llamada y lo primero que me preguntó fue:
¿Cómo estás?
Y sin saber por qué, le contesté
"Muy solo".
¿Querés que hablemos?- me dijo
Le respondí que si y me dijo:
¿Querés que vaya a tu casa?
Y respondí que sí.
Colgó el teléfono y en menos de 15 minutos él ya estaba tocando a mi puerta. Yo
hablé por horas de todo, de mi trabajo, de mi familia, de mi novia, de mis
deudas, y él, atento siempre, me escuchó.
Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado mentalmente, me había hecho
mucho bien su compañía y sobre todo que me escuchara, que me apoyara y me
hiciera ver mis errores.
Me sentía muy a gusto y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo:
Bueno, me voy, tengo que ir a trabajar.
Yo me sorprendí y le dije ¿Por qué no me habías dicho que tenías que ir a
trabajar? Mirá la hora que es, no dormiste nada, te quité tu tiempo toda la
noche. El sonrió y me dijo:
No hay problema, para eso estamos los amigos.
Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así.
Lo acompañé a la puerta de mi casa... y cuando él caminaba hacia su
automóvil le grité desde lejos: Y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan
tarde?
El regresó y me dijo en voz baja, es que te quería dar una noticia...y le
pregunté:
¿Qué pasó?
Y me dijo: -Fui al doctor y me dijo que estoy muy enfermo.
Yo me quedé mudo... él me sonrió y me dijo:
Ya hablaremos de eso. Que tengas un buen día... se dio la vuelta y se
fue.
Pasó un buen rato para cuando asimilé la situación y me
pregunté una y otra vez, por qué cuando él me preguntó cómo
estaba me olvidé de él y solo hablé de mí. ¿Cómo tuvo la fuerza
de sonreírme, de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo,
estando él en esa situación?...
Esto es increíble... desde entonces mi vida ha cambiado. Suelo
ser menos dramático con mis problemas y disfrutar más de las cosas
buenas de la vida.
Ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero...
Les deseo que tengan un hermoso día y recuerden...
"El que no vive para servir... no sirve para vivir..."
La vida es como una escalera, si mirás hacia arriba siempre
serás el último de la fila, pero si mirás hacia abajo verás que hay
mucha gente que quisiera estar en tu lugar.
Detente a escuchar y a ayudar a tus amigos.



La pregunta mas importante

Durante mi segundo semestre en la escuela de
enfermería, nuestro profesor nos dio un examen
sorpresa. Yo era un estudiante consciente y leí
rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la
última: Cual es el nombre de la mujer que limpia la
escuela?
Seguramente esto era algún tipo de broma.
Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba
la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de
cincuenta años, pero, ¿como iba yo a saber su
nombre? Entregue mi examen, dejando la última
pregunta en blanco.
Antes de que terminara la clase, alguien le pregunto
al profesor si la ultima pregunta contaría para la
nota del examen. Absolutamente, dijo el profesor. En
sus carreras ustedes conocerán muchas personas.
Todas son importantes. Ellos merecen su atención y
cuidado, aunque solo les sonrían y digan:!Hola!
Yo nunca olvide esa lección. También aprendí
que su nombre era Dorothy.



Amigos II

Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mi
clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Pablo. Iba cargando
todos sus libros y pensé: "¿Por qué se estará llevando a su casa todos los
libros el viernes? Debe ser un "traga"! Yo ya tenía planes para todo el fin
de semana: fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por
la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.
Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él, cuando lo
alcanzaron, le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que
lo tiró al suelo.
Vi que sus anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres metros
de él.
Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos.
Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando
sus anteojos. Vi lágrimas en sus ojos. Le acerqué a sus manos sus
anteojos y le dije, ¡esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto!".
Me miro y me dijo: "¡Hola, gracias!"
Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban
verdadera gratitud.
Lo ayudé con sus libros.
Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por que no lo había visto antes
y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada.
Caminamos hasta casa.
Lo ayudé con sus libros; parecía un buen chico.
Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado, conmigo y mis amigos.
Y aceptó. Estuvimos juntos todo el fin de semana.
Mientras más conocía a Pablo, mejor nos caía, tanto a mí
como a mis amigos.
Llego el lunes por la mañana y ahí estaba Pablo con
aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije:
"Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días".
Se rió y me dio la mitad para que le ayudara. Durante los siguientes cuatro
años, Pablo y yo nos convertimos en los mejores amigos.
Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Pablo decidió ir a una
universidad diferente de la mía.
Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un
problema. Pablo fue el orador de nuestra generación.
Yo lo cargaba todo el tiempo diciendo que era un "traga".
Llegó el gran día de la graduación.
Él preparó el discurso. Yo estaba feliz de no ser el que tenía
que hablar.
Pablo se veía realmente bien. Era uno de esas personas que realmente
se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en
todos los aspectos y se veía bien con sus anteojos.
Tenía más citas con chicas que yo y todas lo adoraban! Caramba!
Algunas veces hasta me sentía celoso... Hoy era uno de esos días.
Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que, le di una
palmadita en la espalda y le dije: "Vas a ver que estarás genial, amigo".
Me miró con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió.
"Gracias" me dijo. Limpió su garganta y comenzó su discurso:
"La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquellos que nos
han ayudado a través de estos años difíciles:
tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador, pero
principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles a ustedes,
que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir, y a
propósito, les voy a contar una historia".
Lo miraba a mi amigo incrédulo, cuando comenzó a contar la historia
del primer día que nos conocimos.
Aquél fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló de cómo limpió su
armario y por qué llevaba todos sus libros con él: Para que su mamá no
tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me
sonreía.
"Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo
irremediable". Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular
chico contaba a todos ese momento de debilidad.
Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud.
Recién en ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:
"Nunca subestimes el poder de tus acciones:
con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona,
para bien o para mal. Dios nos pone a cada uno frente a la vida de
otros, para impactarnos de alguna manera.
Mira a Dios en los demás".
"Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras
alas tienen problemas para recordar como volar".



Paradoja

QUE SERIA EL MUNDO? SI NO ESTUVIERAMOS NOSOTROS?

Considerando la historia de la Humanidad
se hace evidente la gran paradoja de nuestro tiempo.

Que tengamos edificios más altos pero el espíritu tan bajo;
autopistas más anchas, pero puntos de vista tan estrechos.
Gastamos más, pero tenemos menos;
compramos más, pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas;
más comodidades, pero menos tiempo.
Tenemos más diplomas, pero menos sabiduría;
más conocimientos, pero menos criterio;
más expertos, y sin embargo más problemas;
más medicina, pero menos salud.
Bebemos mucho, fumamos mucho,
gastamos imprudentemente, reímos poco,
conducimos muy rápido, nos enojamos demasiado.
Nos acostamos muy tarde, nos levantamos muy cansados,
leemos poco, vemos demasiada TV, raramente rezamos.
Hemos multiplicado nuestro patrimonio,
pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos muy poco,
y odiamos con demasiada frecuencia.

Hemos aprendido a ganarnos el pan, pero no una vida.
Hemos agregado años a la vida pero no vida a los años.
Hemos ido y vuelto de la Luna,
pero tenemos dificultad para cruzar la calle
para saludar a un nuevo vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.
Hemos hecho cosas más grandes pero no mejores cosas.
Estamos saneado el aire, pero contaminado el alma.
Conquistamos el átomo, pero no a nuestros prejuicios.
Escribimos más, pero aprendemos menos.
Planificamos más, pero realizamos menos.
Hemos aprendido a agilizarnos, pero no a esperar.
Construimos más computadoras para acumular más información,
para producir más copias que nunca, pero nos comunicamos cada vez menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestiones lentas, de grandes hombres y personalidades pequeñas; de altos dividendos pero relaciones superficiales.

Estos son los tiempos de dos sueldos pero más divorcios;
lujosas casas pero hogares con grietas.

Tiempos de viajes rápidos, pañales descartables, moral prescindible.
Realidades de una noche, cuerpos obesos, y pastillas que hacen de todo: alegran, tranquilizan, matan.
Es un tiempo en el que hay mucho
en la vidriera y nada en el depósito.
Un tiempo en el que la tecnología
puede llevarte estas palabras, y un tiempo en que podés elegir:

compartir estos pensamientos o simplemente
hacer clic en el botón Suprimir.
Acuérdate de pasar más tiempo
con aquellos a quienes quieres, porque no estarán a tu alcance por siempre.
Y acuérdate de decirle algo cariñoso
a alguien que te está observando con admiración, porque esa personita crecerá pronto
y se alejará de tu lado.

Dale un fuerte abrazo al que tienes cerca tuyo,
porque eso es lo único valioso que puedes ofrecer
desde tu corazón, y no cuesta ni un centavo.

Acuérdate de decirle "te quiero"
a tu cónyuge y a tus seres queridos,
pero sólo si eso es sincero.

Un beso y un abrazo curarán cualquier herida
cuando salen de lo profundo.
Acuérdate de tenerte de la mano y apreciar la ocasión,
porque puede llegar el momento en que esa persona
no vuelva a estar allí.
Date tiempo para amar, date tiempo para hablar, y date tiempo para compartir tus pensamientos.
Y finalmente, acuérdate siempre que la vida
no se mide por la cantidad de veces que respiras, sino por los momentos que te quitan la respiración.



DESPUES DE ALGUN TIEMPO

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano
y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una
compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... Que los besos no
son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus
derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos
sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro
para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol
quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de
esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que
uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende. Con
el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por
acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que
no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden
seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo
de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy
probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es
irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser
humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios,
multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás
terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas,
decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una
tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...



"La mentira descubierta"

"Yo tenia 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que
mi abuelo había fundado a 18 millas en las afueras de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar.
Estábamos bien adentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos
hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a
visitar amigos o ir al cine. Un día mi padre me pido que le llevara a la
ciudad para atender una conferencia que duraba el día entero y yo salté a la oportunidad.
Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado
que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me
pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes como llevar el
auto al taller.
Cuando despedí a mi padre él me dijo: Nos vemos aquí a las 5 p.m. y
volvemos a la casa juntos.
Después de muy rápidamente completar todos los encargos, me fui hasta el
cine más cercano. Me enfoqué tanto con la película, una película doble de John Wayne que me olvidé del tiempo.
Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé.
Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me
estaba esperando. Eran casi las 6 p. m.
Él me preguntó con ansiedad: Por que llegas tarde?
Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película
de John Wayne entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que
esperar...esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.
Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo:

-Algo no anda! bien en la manera que te he criado que no te ha dado la
confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar que es lo que hice mal
contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y pensar sobre esto.
Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar
hasta la casa por caminos que ni estaban cementados ni iluminados.
No lo podía dejar solo... así que yo manejé 5 horas y media detrás de el...viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.
Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir. Muchas veces me acuerdo de
este episodio y pienso... Si me hubiese castigado de la manera que nosotros castigamos a nuestros hijos...hubiese aprendido la lección?... No lo creo... Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo...Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer...Esto es el poder de la vida sin violencia.



¿Cuanto ruido hacemos?

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
"Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más?"

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
"Estoy escuchando el ruido de una carreta." "Eso es" - dijo mi padre - "Es una carreta vacía."

Pregunté a mi padre:
"Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos?"

Entonces mi padre respondió:
"Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía esté la carreta, mayor es el ruido que hace."

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace"

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.

"ENVEJECER ES OBLIGATORIO, MADURAR ES OPCIONAL"




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