InicioApuntes Y MonografiasJuan Manuel de Rosas (3era parte)
Registrate y eliminá la publicidad! LOS VEINTICINCO MATES AL MAESTRO DE MANUELITA. Cuenta Gabriel Carrasco, hijo de Eudoro Carrasco, empleado de la Secretaría de Rosas, una anécdota que recoge de su padre y que se refiere al Profesor de música de Manuelita Rosas (le enseñaba piano). En una circunstancia, don Juan Manuel de Rosas trabó conversación con el Profesor, requiriéndole información sobre los adelantos de Manuelita en sus clases de música, originándose una prolongada conversación con el docente domiciliario... Rosas, que siempre estaba asistido por una ordenanza que le cebaba mate, invitó al maestro de música, que aunque era poco aficionado a la criolla infusión, aceptó el ofrecimiento que venía de tan alta investidura. Mientras Rosas conversaba animadamente, el mate circulaba sin interrupción entre ambos protagonistas, hasta que en el sexto mate, el maestro, satisfecho, dio gracias al ordenanza. Cuando Rosas recibe en forma seguida su mate se da cuenta que el maestro lo había abandonado, por lo que le advirtió que no quedaba bien tomar mate sólo, sino con alternancias, por lo que lo invitaba a seguir acompañándolo. El maestro, sin ningún entusiasmo, reanudó la ronda de mates con Rosas que era un gran tomador do esa infusión. Cuando se llegó a los quince mates el maestro estaba más que saturado y próximo a descomponerse, por lo que hizo señales al cebador en un sentido negativo. Rosas, advertido le manifestó que el mate estaba riquísimo y que sería una picardía el dejarlo, más aún, sería casi como una ofensa si lo dejaba sólo con el mate. Estas últimas expresiones, al parecer sonaron muy graves ya que el maestro resignado tuvo que seguir tomando mate. El pobre hombre estaba hinchado, descompuesto, opilado como se dice, y entre la animada conversación de Rosas y sus miradas imperativas, siguió tomando hasta que Rosas, llamado por sus tareas políticas y administrativas tuvo que retirarse, situación que el maestro totalmente descompuesto aprovechó para retirarse de la casona de Palermo, llegando a su casa en estado deplorable. A los pocos días, le llega de Palermo un sobre con una carta de Rosas en la que lo felicita por los progresos registrados por Manuelita en el piano, y también había dentro del sobre otro envoltorio; al abrir este último, encuentra veinticinco mil pesos y una nota que decía: “Van mil pesos por cada mate”, una pequeña fortuna. Dicen que el maestro golpeó fuertemente el pie contra el piso y exclamó: “¡Haberme tomado treinta mates!”, olvidando la descompostura de las vísperas. Fuente bibliográfica: Fermín Chávez. “La Vuelta de Juan Manuel’ Edil. Subsecretaría de cultura de la Dirección Nacional de Escuelas do la Provincia de Buenos Aires. Año 1992. LAS CRÍTICAS DE DOÑA MARIA AL RESTAURADOR DE LAS LEYES. María de los Santos Saya de Bengochea, conocida por todos como Ña María, estaba a cargo de un servicio permanente de carretas o diligencias entre San Fernando y Buenos Aires. Un día, al cruzar el arroyo Maldonado (actual Av. Juan B. Justo y Santa Fe), su carreta quedó atascada: transportaba encomiendas, correspondencia y hasta una pasajera. No había forma de salir del lodazal, por lo que Ña María empezó a protestar contra las autoridades que no cuidaban los caminos: empezó por el juez de paz, siguió por el alcalde y no se salvó de sus feroces imprecaciones el mismísimo gobernador de la provincia, don Juan Manuel de Rosas. De pronto observó un jinete que se le acercó, a quien le pidió ayuda para salir de tan difícil situación. El hombre accedió y mientras escuchaba las airadas protestas de Ña María, sacó su lazo y después de forcejear con su caballo, liberó a la diligencia del fango. Ña María le ofreció veinte pesos, pero el jinete rechazó la gratificación alejándose del lugar. A los pocos días, Ña María, en su casa de San Fernando, recibió una carta nada menos que del gobernador don Juan Manuel de Rosas, invitándola a visitarlo en su casona de Palermo. Ña María entre intrigada y temerosa concurrió a la audiencia. Atendida personalmente por el Hombre de Palermo, éste le manifestó: “tiene razón Ña María, los caminos están muy malos, habrá que poner mano. Ud. reciba esta suma de dinero por los daños ocasionados…” y además recibió la promesa que sus hijos no serían llamados a la milicia, para poder ayudarla en sus tareas de correo. Se dice que Doña María de los Santos Saya de Bengochea se convirtió en una furiosa rosista. Fuente: Armando Alonso Piñeiro. La Historia que los argentinos no conocen. Se permite la reproducción citando la fuente: www.lagazeta.com.ar ARROYO GRANDE - 6 de diciembre de 1842 La picardía de Rosas: como engañar a un embajador En muchas ocasiones mostraría Rosas su aptitud diplomática, su habilidad para conocer a los hombres, sus agallas, su inteligencia y su fibra de “gaucho pícaro”. Si bien eran épocas de conflicto entre las potencia europeas (y algunos uruguayos aliados) con la Confederación, el representante ingles iba de tarde en tarde a Palermo en “visita de cortesía”, con la doble intención de recoger información que pudiera obtener en los pasillos o de la propia boca de “su amigo” Rosas, que lo atendía con amabilidad y deferencia. Enfrentado Rosas al “pardejón” Fructuoso Rivera, estaban ambos ejércitos separados por un río, sin cruzarlo para no quedar en posición desventajosa. Cuenta Saldías una anécdota escuchada de boca de Antonio Reyes, edecán de Rosas, que lo pinta a éste de cuerpo entero. Rosas llamó a Reyes y le dijo: - “Dentro de poco vendrá Mr. Mandeville, usted entrará a darme cuenta de que las divisiones del ejército de Vanguardia están a pie, que no se ha empezado a pasar por el Tonelero los pocos caballos que hay, que por esto y la falta de armas el ejército no puede iniciar operaciones. Yo insistiré para que usted hable en presencia del Ministro". Media hora después entró Mr. Mandeville. Asegurábale a Rosas que se esforzaría para que terminase dignamente la cuestión entablada, cuando se presentó Reyes a dar cuenta de lo que, con carácter urgente, avisaban del ejército de Vanguardia. - “Diga Ud. -ordenóle Rosas-, el señor Ministro es un amigo del país y hombre de confianza.” Reyes habló, y Rosas se levantó irritadísimo, exclamando: -“Vaya Ud., señor, y dirija una nota para el jefe de las caballadas haciéndole responsable del retardo en entregar los caballos para el ejército de Vanguardia, y otra en el mismo sentido al jefe del convoy. Tráigame pronto sus notas, para firmarlas...” Y como Mr. Mandeville quisiera calmarlo, arguyendo que quizás a esas horas ya todo había llegado a su destino: -“¡No señor, no puede haber llegado todavía!... y si el "pardejón" supiera aprovecharse... ¡así es como vienen los contrastes, así es como vienen!”, decía Rosas cada vez más agitado. Mr. Mandeville pidió licencia para retirarse. Inmediatamente Rosas ordenó al capitán del puerto que vigilase los movimientos de la rada. Esa misma noche tuvo parte de que salía para Montevideo un lanchón en el cual iba un hombre de confianza de Mr. Mandeville. Transmitiría lo que el diplomático inglés había escuchado “de boca del Restaurador". Con la seguridad de un dato inapreciable, el general Rivera se mueve con prontitud ordenando marchar contra Arroyo Grande, que suponía débil y desguarnecido al no llegar los refuerzos de Rosas "retrasados" en el Tonelero. El general César Díaz, entonces oficial de Rivera, se extraña en sus Memorias de que el jefe de las fuerzas franco-uruguayas, a las que se sumaban los unitarios exiliados, ordenase una batalla a todas luces apresurada. Se lanzó contra el general Oribe, aliado de Rosas, a las primeras horas del alba del 6 de diciembre de 1835, estrellándose contra fuerzas superiores a las suyas en armamentos y posición. Y a las que no le faltaba caballada... "Todo se perdió", relata Díaz, "hasta el honor." Engañado y completamente vencido, don Fructuoso escapó "arrojando su chaqueta bordada, su espada de honor y sus pistolas". Perdió casi toda la caballada y el parqeu completo. Fuente: Saldias, Adolfo. Historia de al confederación Argentina Rosa, José María. Historia Argentina.t.V.p60) JULEPE En 1844, estando tirantes las relaciones entre Brasil y la Confederación Argentina, ante una nota irónica del representante Brasileño en Bs.As. (Ponte Ribeiro), Rosas lo trata de insolente y lo expulsa. El gobierno brasileño manda una nota de disculpas, y el mensajero, antes de desembarcar en Bs.As. - por las dudas - le pregunta discretamente al jefe del puerto “si no se había declarado la guerra a Brasil” . Cuando el funcionario se lo informa a Rosas, comenta: ¡ Que julepe ¡ LA DESTITUCION DE SAN MARTIN DE TOURS. Por distintos métodos se trató de desprestigiar a Rosas. En 1839 se publica en Montevideo un supuesto decreto firmado por Rosas, dense de decretaba la destitución del santo San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, por desagradecido y traidor. La autoría del documento se le atribuye Dalmacio Vélez Sársfield (unitario) como simple humorada de calumnia: ¡Vida la Federación! Buenos Aires, 31 de julio de 1839. Año 30 de la Libertad, 24 de la Independencia y 10 de la Confederación Argentina. Considerando el gobierno: 1º Que este pueblo, puesto desde su fundación bajo la protección del francés San Martín, obispo de Tours, no ha podido lograr hasta el presente verse libre de las fiebres periódicas escarlatinas, ni de las continuas secas y epidemias que han destruido en diferentes épocas nuestros ganados; ni de las crecientes extraordinarias de nuestros ríos que destruyen casi anualmente multitud de obras y edificios litorales de la población; y que aún la viruela ha venido últimamente a desaparecer con el solo descubrimiento de la vacuna, sin que el Patrón haya hecho jamás diligencia alguna eficaz y sensible para librarnos de esta horrorosa calamidad. 2º Que para las invasiones de nuestros indios fronterizos y guerras civiles y extranjeras con que nos hemos visto afligidos, hemos tenido que recurrir, en las primeras a nuestra sola Virgen de Luján: y en las segundas a la Virgen del Rosario y de las Mercedes y a Santa Clara, virgen también, con cuyo único auxilio hemos triunfado, mientras que nuestro Patrón francés se ha estado tranquilo en el cielo sin prestarnos el menor patrocinio como era su deber. 3º Que abandonados hoy por él, cuando nos vemos atacados por enemigos exteriores y poderosos, en que parecía más propia su protección como militar, y prescindiese de toda afección de paisanaje francés, ha descuidado hacerlo con una parcialidad reconocida, y ha sido preciso que San Ignacio de Loyola, con aquel heroísmo noble y caballeresco que le distinguió cuando vivía en el mundo, e inclinado no más que de su inclinación al suelo americano, a suya, población y conquista concurrió con un hermano suyo, y donde sus hijos tuvieron después fundadas unas misiones lucrativas para su orden, y de las esperanzas fundadas que se le han dado de restaurarla en el presente, haya salido en su vez a nuestra defensa en dos veces consecutivas: facilitándonos en sociedad con la Virgen del Rosario la destrucción de un ejército inglés de once mil hombres el 5 de julio de 1807, y varando los buques franceses del injusto bloqueo que estamos sufriendo, como lo hizo el año pasado el 31 del mismo mes de julio, aniversario de su ascensión a los cielos. 4º Que es un deber del Gobierno con la Suma y Omnipotencia del Poder Público que inviste, y en virtud del Alto Patronato que se ha reservado en todas las iglesias de la república para solas estas restauraciones provechosas, restaurar todas las cosas sagradas y profanas, civiles y religiosas en beneficio del Pueblo; purificando la administración de los malos servidores extranjeros unitarios, vivos o difuntos, y premiando los buenos servicios de los buenos servidores de la Causa Santa y Nacional de la Federación. 5º Que los que ha prestado en este orden en el año próximo pasado, y los que esperamos que nos continúe en el presente, el célebre militar español San Ignacio de Loyola, son tanto más meritorios cuanto han sido voluntarios, realzando así noblemente los que prestó su ilustre hermano d. José M. de Loyola en la, conquista del Paraguay; y que, además de todos esos méritos y servicios, se halla hoy arraigado y naturalizado en la República con casa y familia propia, cuya calidad no concurre con el Patrón extranjero que hemos tenido. Por estas consideraciones ”Ha acordado y decreta: Art. 1º – Habiendo perdido la confianza del Pueblo y del Gobierno el francés unitario San Martín de Tours, que ha sido hasta hoy Patrón de esta ciudad, olvidándonos al presente por sus paisanos los franceses bloqueadores, por el traidor Rivera y demás salvajes unitarios; queda para siempre separado de su empleo de Patrono de Buenos Aires por convenir así a la seguridad pública y a la mejor y más eficaz protección de nuestros derechos en la Santa Causa de la Confederación. 2º Atendida la antigüedad de sus servicios se le acuerda por vía de retiro y jubilación la pensión de cuatro velas de cera a libra, y una misa rezada en su altar propio dc la catedral que recibirá todos los años en su día. 3º Queda nombrado Patrón de la ciudad, el ciudadano naturalizado San Ignacio de Loyola, con el grado y honores de Brigadier General de la República y el uso de la divisa federal. 4º La misma divisa llevarán en adelante todos sus hijos, gozando perpetuamente la pensión de 800 pesos mensuales que se les asigna. 5º El Excmo. Santo Patrón optará todos los años en la catedral las mismas cuarenta horas con sermón que se hacían a su antecesor, sin perjuicio de las que se le hagan en el tiempo propio. 6º Habrá todos los años iluminación pública, fuegos artificiales, palo, sortija y carne con cuero en la plaza desde la víspera, y por tres días consecutivos, a su función; asistiendo las naciones africanas con sus danzas nacionales del candombe y malambo. 7º Su instalación se hará el presente año en la Iglesia Catedral, con asistencia del Gobierno representado por su ministro de Relaciones Exteriores y Culto, y de todas las corporaciones civiles y militares, el día que el Gobierno designare. Bajo el ceremonial siguiente: Habrá en la víspera y el día formación general del ejército, desde la Casa de los RR. PP. Jesuitas a la catedral, mandada por el Inspector General de Armas. Los RR. PP. Jesuitas conducirán la víspera en andas la imagen de S. E. el Santo Patrón Federal en una procesión solemne desde su Casa a la Catedral, acompañados por el Reverendo Obispo diocesano, el Senado y clero de la iglesia y todas las comunidades religiosas; asistirán los niños de las escuelas con sus maestros, la cofradía africana de San Benito de Palermo, cuatro generales llevarán las andas, y la tropa en formación le presentará armas a su tránsito haciendo una descarga general al entrar en su nueva iglesia el Santo Patrono. La fortaleza y la almirante harán igualmente un saludo de artillería con sus cañones a media carga. Mi primer edecán irá delante de las andas a caballo, en una montura del país, con pellón, cojinillo, sobrecincha y todo el correaje de color punzó, y testera y colera del mismo color, llevando el bastón de brigadier para el Santo Patrono y una capa de tafilete con guarniciones doradas con este decreto dentro. La cual será puesta a los pies del Santo luego de colocado en el bautisterio, puesto en sus manos el bastón con una arenga que llevará de memoria uno de mis oficiales mayores que representará al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. 8º Comuníquese, publíquese, etc. ”Juan Manuel de Rosas. – Manuel Insiarte.” Esta humorada, que no debería engañar a nadíe, sirvió sin embargo para que algunos “historiadores” y malintencionados lo usaran como “documento histórico” para demostrar los desvaríos del “tirano”. Cuado en 1874 se reprodujo malintencionadamente en varios periódicos porteños y en le Times de Londres, el yerno de Rosas, Máximo Terrero creyó conveniente desmentirlo se refutarlo, y le manda copia a Rosas, ya anciano, exiliado en Inglaterra, quien se limitó a contestarle: “Durante el tiempo que presidí el gobierno de Buenos Aires como su Jefe Supremo, estuve siempre, gracias a Dios, en mi entero juicio. No hubo tal decreto”. (JM de Rosas – 1° de enero de 1875) Le adjuntaba además de su archivo los documentos sobre las festividades anuales a San Martín de Tours, durante todo su gobierno. Efectivamente Rosas estuvo en “su entero juicio” hasta el final de sus días, como lo demuestran los testimonios de muchos que lo visitaron en Inglaterra, Alberdi entre otros. Bibliografía ARANA, Enrique: “Rosas y las Relaciones Exteriores”. ISERN, Juan: “Los Jesuitas y el Clero Secular”. ZURETTI, Juan Carlos: “Historia Eclesiástica Argentina”. Se permite la reproducción citando la fuente: www.lagazeta.com.ar ROSAS Y LA VACUNA ANTIVARIOLICA. Tras el descubrimiento de América se propagaron enfermedades que eran originarias de cada continente. Así por ejemplo la sífilis, originaria de América, sobre la cual los indígenas tenían ciertas defensas, se propagó en Europa. Lo mismo sucedería con otras enfermedades de origen americano, como el mal de Chagas. A la inversa, los europeos traerían a América otras, como la Viruela, que cauzo estragos entre la población indígena. Los europeos tenían habían desarrollado ciertas defensas contra la viruela a consecuencia de las epidemias sufridas durante los siglos anteriores al descubrimiento de América. (En el siglo XIV la peste negra redujo en un tercio la población europea). En América en cambio la viruela no era conocida y los indios no contaban con estas defensas inmunológicas, por lo que la propagación de la enfermedad causó mas muertes que toda las guerras de conquista. Mientras entre la población de origen europea la enfermedad causaba una mortandad de 29 %, entre la población indígena alcazaba al 80 %. La introducción de la vacuna La vacuna antivariólica había sido descubierta en Inglaterra pro Eduardo Jenner a raíz del cow-pox encontrado en los pezones de las vacas de Gluocester, y la introdujo en Argentina el presbítero Saturnino Segurota en 1805. El virrey Sobremonte creó el primer centro de conservación de la vacuna, y se dedicaron a difundirla, entre otros Miguel O´Gorman, Cosme Argerich, Francisc Muñiz, Pedro Serrano, Claudio Mamerto Cuenca, Francisco Rodríguez Amoedo, Pablo Villanueva, etc. En 1829 ya, existían tres centros de vacunación en Buenos Aires: la Casa Central, la Casa Auxiliar del Norte y la Casa Auxiliar del Sur, dirigidas por Justo García Valdés y luego por el Dr. Saturnino Pineda (Visiconte, Mario, “La cultura en la época de Rosas. Aspectos de la medicina”, Sellarés, Buenos Aires, 1978). La vacuna en la época de Rosas. Durante el gobierno de Rosas se incrementó el suministro de la vacuna, llegando el servicio a los pueblos de la campaña bonaerense en la que los médicos de la policía también se ocuparon de aplicarla. En 1830 el gobierno asigna un sobresueldo al médico de la Policía de Campaña de la sección de Luján Dr. Francisco Javier Muñiz y sus ayudantes, quien además descubriría luego (1840) en los pezones de una vaca el cow-pox antivariólico, marcando un hito en la ciencia médica y un reconocimiento mundial de su prestigio.(Archivo General de la Nación, en adelante AGN, S.X.44.6.18). La vacuna antivariólica llegó también al pueblo de San Nicolás de los Arroyos, designándose en 1830 al Dr. Pedro Serrano para aplicarla. (AGN S.X.44.6.18). En Chascomús el administrador de la vacuna fue el Dr. Pablo Villanueva y en el Fuerte Federación (la actual ciudad de Junín) el Dr. Claudio M. Cuenca que el 3 de mayo de 1837 le informa al gobernador Rosas: “...el médico del Fuerte Federación tiene el mayor gozo al anunciar a V. E. que tanto la tropa como el vecindario de este Fuerte ha cesado la enfermedad epidémica que reinaba (la viruela) y que son muy pocas veces molestados por algunas enfermedades esporádicas muy benignas...” (“La Gaceta Mercantil”, 7 de marzo de 1837). El licenciado médico García Valdéz administrador general de la vacuna en un informe del año 1836 invitaba a los pueblos de campaña a vacunarse expresando: “...se hace indispensable el citar el celo de los jueces de paz y los curas párrocos a fin de exhortar al vecindario para que se apreste a recibir el gran beneficio de la vacuna que con tanto empeño promueve nuestro Ilustre Restaurador de las Leyes el Sor. Gobernador...” (“La Gaceta Mercantil”, 6 de marzo de 1837). Otros médicos en distintos fuertes y cantones cumplieron esta tarea sanitaria desde 1832 en las poblaciones rurales de Quilmes, San José de Flores, Morón, Las Conchas, San Fernando y San Isidro (AGN S.X.6.2.2.) y en las provincias según informe del Dr. García Valdéz del año 1838 (AGN S.X.17.2.1.). La vacunación de los indígenas. Si entre la población de origen europea era difícil la difusión por falta de medios o prejuicios, mas aún lo seria entre la población indígena, que sumaba desconfianza, prejuicios y supersticiones. No se sabe exactamente cuando comenzó a difundirse la vacuna entre los indígenas, pro lo cierto es que el 4 de enero de 1832 Rosas recibió una distinción de la Sociedad Real Jenneriana de Londres, designando a Rosas “miembro honorario” de esa sociedad “...en obsequio de los grandes servicios que ha rendido a la causa de la humanidad, introduciendo en el mejor éxito de la vacuna entre los indígenas del país...”. Saldías de cuenta que a comienzos de 1826 “...en esas circunstancias se había desarrollado la viruela en algunas tribus. Como resistieran la vacuna, Rosas citó ex profeso a los caciques con sus tribus y se hizo vacunar él mismo. Bastó esto para que los indios en tropel estirasen el brazo, por manera en que en menos de un mes recibieron casi todos el virus” (Saldias, Adolfo, “Historia de la Confederación Argentina”, vol. I,). Sir Woodbine Parish y informa que en uno de los tantos parlamentos efectuados con indígenas por Rosas en la Chacarita de los Colegiales hacia 1831 suministró la vacuna a muchos indígenas que integraban la comitiva de caciques pampas y vorogas. La vacunación en la Chacarita se repite en distintas oportunidades como puede verse en lo informado en “La gaceta mercantil” de la época. El 17de octubre de 1836 en nota dirigida a Rosas, el Dr. Saturnino Pineda le informa que: “...el día 3 de septiembre a las tres y media recibí de orden verbal de V.E. de asistencia médica (a una comitiva indígena afectados por la viruela) que me fue transmitida por el Sr. edecán coronel don Manuel Corvalán y no obstante de hallarme enfermo con el mayor contento y sin pérdida de tiempo procedí a su cumplimiento...”. y agrega, “...el violento foco de contagio que significa la aglomeración de más de setenta individuos en un mismo lugar algunos con la misma viruela y declarada por lo que el día 9 del mes de que se hace referencia fueron vacunados de brazo a brazo 52 indios entre adultos y niños de ambos sexos para cuyo efecto se condujeron desde la Chacarita a la casa donde se hallaban alojados cuatro niños con vacuna de la más excelente. El 16 fueron reconocidos y en todos los se encontraron granos (reacción positiva) tan hermoso que juzgando por sus caracteres no pude menos que tranquilizarme...” (“La Gaceta Mercantil”, del 19 de octubre de 1836). Rosas destacó dicho informe del Dr. Pineda en el mensaje dirigido a la Legislatura el 1º de enero de 1837. Para persuadir a los indios que recibieran la vacuna, Rosas, que tenía gran prestigio entre ellos, reunía los caciques y se hacía aplicar la vacuna a si mismo, para que estos la difundieran en sus tribus, como “gualicho el hinca” contra la enfermedad. También apelo a su inteligencia y sagacidad para convencer a los indios, como se comprueba en la carta que le dirige a Catriel. “...Ustedes son los que deben ver lo mejor les convenga. Entre nosotros los cristianos este remedio es muy bueno porque nos priva de la enfermedad terrible de la viruela, pero es necesario para administrar la vacuna que el médico la aplique con mucho cuidado y que la vacuna sea buena, que el médico la reconozca porque hay casos en que el grano que le salió es falso y en tal caso el médico debe hablar la verdad para que el vacunado sepa que no le ha prendido bien, el grano que le ha salido es falso, para que con este aviso sepa que para el año que viene debe volver a vacunarse porque en esto nada se pierde y puede aventajarse mucho. La vacuna tiene también la ventaja de que aún cuando algún vacunado le da la viruela, en tal caso esta es generalmente mansa después de esto si quieren ustedes que vacune a la gente, puede el médico empezar a hacerlo poco a poco para que pueda hacerlo con provecho y bien hecho y para que tenga tiempo para reconocer prolijamente a los vacunados” (Chavez, Fermín, La vuelta de Juan Manuel”, Edic. Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1991 o Edit. Theoría, Buenos Aires, 1991). No solamente procuraba la vacunación de los indios, sino que los persuadía además para que permitieran la entrada de médicos a la tribu. Apeló a su vez a un humanitario “chantaje” al obligar a los indios vacunarse antes de recibir “suministros” que habia comprometido el gobierno. Así lo atestigua Pincén cuando relata que “...Juan Manuel ser muy bueno pero muy loco; me regalaba potrancas, pero un gringo nos debía tajear el brazo, según él era un gualicho grande contra la viruela y algo de cierto debió de ser porque no hubo mas viruela por entonces...” (J.M.Rosa,Hist.Arg.t.VIII). En carta al Dr García Valdéz el 15 de julio de 182, Rosas le dice “...Sírvase Ud. hacer entender a la Sociedad Real Jenneriana entre lo más satisfactorios triunfos digno de su memoria deben enumerarse la propagación del virus de la vacuna entre los indígenas reducidos y sometidos al gobierno y aseguraba que tomando yo en sus honrosos trabajos la parte que puede caberme en mi actual posición, no perdonaré medio para que la institución de la vacuna sea conservada en este país con todas creces que dependan ya de mi autoridad ya de mi decisión personal...” (Fernández, Humberto “Francisco Javier Muñiz, Rosas y la prevención de la viruela” en “Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas nº 42 enero/marzo 1996.). A diferencia de este interés por la vacunación de los indígenas por parte de Rosas, en el país del norte, ante una epidemia de viruela, se recogían las mantas infectadas y se redistribuían entre los indios para diezmarlos, en lo que podríamos llamar una “guerra bacteriológica”. La estadística Según está documentado, los años que se produjeron brotes de viruela entre la población indígena corresponden a 1615, 1620, 1638, 1642, 1660, 1728, 1780, 1788, 1792, 1805, 1819, 1871, 1875 y 1881. Como puede observarse, hubo una significativa interrupción de los brotes de viruela de 52 años entre 1819 y 1971, período en que precisamente se ubica el gobierno de Rosas, luego del cual se descuido la política indígena, se interrumpieron los “suministros de mercaderías” a los indios, y hasta volvieron los malones. (Fuente bibliográfica del “Instituto de investigaciones históricas Juan Manuel de Rosas”) Se permite la reproducción citando la fuente: www.lagazeta.com.ar ENTREVISTA A JUAN MANUEL DE ROSAS. ("Un encuentro con Rosas". Autor: Salustio Cobo.) Sr. Don Benjamín Vicuña Mackena París, agosto 14 de 1860. Mi querido amigo: Paseándome por el zaguán del hotel, hacía mi composición de lugar, cuando el portero, llamándome la atención hacia una figura de hombre, que, por su inmovilidad y adhesión a la esquina de enfrente, parecía un bajo relieve de la muralla, me dijo: -¡Ese es el general Rosas!... Los avispados muchachos de las escuelas que andaban por allí gozando de su asueto del domingo, se dirigían también unos a otros la citada frase del portero y agregaban, señalando el tren de paseo que teníamos a la puerta: "¡Esos son sus caballos!-. Estas mismas frases eran repetidas por todos los transeúntes; mi curiosidad no las desperdiciaba, pues servían como para familiarizarme anticipadamente con el objeto que luego iba a tocar. Estaba yo como el niño que obligado a entrar en un cuarto a oscuras, hace alto a la puerta y se conforta y se anima con oír hablar por las vecindades.Un paso más y me hallo en plenas tinieblas: Rosas estaba delante de mí. -No esperaba yo respuesta tan elocuente de parte de V. E. díjele por saludo. -No, nada de eso ... yo vivo aquí de cualquier modo - contestóme.El desprendimiento casi nativo de las etiquetas del poder se veía marcado en el tono con que Rosas profirió esta excusa; la indolencia acomodaticia del huaso, en los modales que la acompañaron, la presteza del que quiere despacharse de un asunto trivial, en el movimiento que hizo al quitarse el sombrero. -¿Qué tal lo pasa, V. E., con la vida de Inglaterra? -Bien, paisano. A mí me va bien en todas partes, y particularmente con éstos de por acá, a quienes conozco mucho. ¡Treinta años en que no he hecho otra cosa que estudiar al hombre! ¡Y me precio de conocerlo! Así es que ahora estoy escribiendo tres obras, de las que me permitirá que le dé noticia. -Nada me sería más agradable que enterarme de las meditaciones de V. E. -Son tres obras y otras que llamo apuntes varios sobre la época de mi gobierno, para lo cual tengo tres cuartos llenos de papeles. -Interesantísimo sería que esos apuntes llegasen a América y yo quisiera que fuesen a poder de los escritores de Chile. (Me acordé en el acto del autor del Ostracismo de los Carreras y futuro comentador de las tristezas de O'Higgins). -A cualquier parte, menos a Chile -respondióme . ¡Dios me libre! ¡Chile! ¡Chile! Me ha dejado abandonado en mi desgracia. Son unos ingratos todos los gobiernos de América, después que yo la he elevado tanto en el concepto de las naciones europeas. Esos gobiernos han permitido que se me confisquen mis bienes, "cuando yo no he confiscado los de nadie-. ¡Represalias!, dicen. Yo lo único que decreté fué embargos temporales, para mientras los emigrados se mantenían en estado de rebelión contra el gobierno. ¡Que yo he robado! ¡Falso, paisanos Ahí tengo los documentos de todo lo que se ha gastado en mi tiempo, casi todos ellos han sido otorgados por los mismos que están gritando contra mí en Buenos Aires. Día llegará que yo les pruebe que me acusan a mí por las sumas que ellos, y sólo ellos, han recibido. Mío propio y no de nadie es lo que confiscan. Con la amistad que Lord Palmerston me dispensa, bien podría yo, haciéndome súbdito inglés, imponer el respeto a mis derechos. No lo hago por consideraciones que creo deber al pabellón y al gobierno de mi patria, como quiera que se titule. Y como iba a decir a usted, tres son las obras que me ocupo en escribir: la una es sobre la "ley pública”. -Sírvase V. E. explicarme qué es lo que apellida -ley pública-De la explicación llena de discordancias y de digresiones (aun estas mismas incoherentes) que me hizo Rosas vine a colegir que se propone escribir un libro de "derecho público", a cuya doctrina suscriban documentalmente todas las naciones, en precaución de la divergencia de opiniones que complican la expedición de los negocios y que le han quemado las pestañas al laborioso jefe de la cancillería de Palermo. Distingue la ley pública de la ley individual (derecho civil) y se propone modificarla principalmente en la parte de derecho testamentario, cuyos principios, a juicio del ex gobernador, debieran ser dictados, antes que por los deberes del estado civil, por la libre espontaneidad de los afectos. Tratando de esta materia y no sé si con la mira de hacer referencia a la ley pública o a la ley individual (porque en una conversación con Rosas es imposible saber de lo que está hablando), agregó, como quien murmura para sí: "Eso que llaman derechos del hombre no engendra sino la tiranía". Ni sé cómo pasó a hablarme -puesto que lo oía sin interrumpirle de su predominio sobre los labradores ingleses. -Ningún inglés saca tanto del trabajo de los peones como yo de los míos ... ¿Por qué? Porque me ven que yo mismo cojo la azada para darles el ejemplo. Y vea estas manos, paisano, tóquelas... ¡Me pareció que iba a ser lastimado por las uñas del tigre! -¿Cómo le parece a usted que paso yo todo el día? Así.. dispénseme. - Se quitó la levita y quedó en mangas de camisa. -¿Por qué mis tropas andaban tan listas y me eran tan fieles? Tres gritos se daban antes de empezar un ataque. Buscó en su memoria las frases que ya tenía en la boca a todo abrir... -Era el primero: "¡Viva la Independencia Americana!” Yo tuve que hacer un esfuerzo para no parapetarme detrás de la silla en que me hallaba sentado, cuando vi a Rosas empinarse para remedar el diapasón sostenido de su histórico primer grito; y que penetrarme de toda la realidad del momento, para no creer que veía un machete en aquellos brazos echados al aire y casi desnudos. ¡Aquí del mentor de Achiras y de su Telémaco! Quiroga estaba tras de ese fantasma, aparecido en un pestañar de mis ojos; dentro del fantasma debían hervir las furias evocadas de la mazorca. ¡Mi reino por un caballo!, parecía que dijera Rosas en esa transfiguración obrada por su fantasía. ¡Los devotos de cierta incurable de nuestro hospicio habrían de buena gana llamado al exorcista! (Alusión a una pretendida endemoniada). Como expelido el demonio por un cordonazo a traición, Rosas se calmó, se puso la levita, tomó asiento y omitió los otros dos gritos prometidos... se fué el caudillo gobernante, quedó otra vez el gaucho. -Mi segunda obra es sobre la religión del hombre. Yo soy católico, en la religión apostólica romana, y no por ninguna otra razón sino porque mis padres lo han sido; y así opino que todas las religiones deben respetarse. Al llegar a este punto de sus literarios trabajos, Rosas me refirió una anécdota de familia, ordenada a demostrar que es imprudente asustar a un enfermo con la presencia de los sacramentos. Y con tal motivo se lamentó de la inseguridad y mal gobierno de la medicina, pasando a hacer mención de su tercera obra, que versa sobre la ciencia médica. Ya bastaba de divagar y era preciso que me pusiese al corriente de sus actuales circunstancias domésticas. -¿Y qué es de la vida de la señorita Manuelita? -Me ha faltado; me ha dado un pesar.- se ha casado. -Siento entonces haber traído el hecho a la memoria de V. E. Se servirá excusarme. -No, nada de eso, estamos en la mejor armonía. "Máximo, le dije yo, dos condiciones pongo: la primera, que yo no asistiré a los desposorios; la segunda, que Manuelita no seguirá viviendo en mi casa". Y es así que están en Londres, de donde me escriben todas las semanas. No sé qué le dió a Manuelita por irse a casar a los treinta y seis años, después que me había prometido no hacerlo y hasta ahora lo había estado cumpliendo tan bien, por encima de mil dificultades. ¡Me ha dejado abandonado, solo mi alma! Y lo peor es que a ella también le han confiscado sus bienes propios. ¡Semejante rigor con una niña que no ha hecho otra cosa que labrarse el aprecio de todos y ser el encanto de los extranjeros! Muy mal estoy con los gabinetes de América. Ahora las potencias europeas están haciendo con ellos lo que se les antoja. No era así en mi época. ¡Ah! ¡Ah! Todo podrán decir de mí, pero nunca dirán: a Juan Manuel de Rosas le faltó energía. ¡Hasta el último la tuve, paisano! Gobernar treinta años... ¿quién, quién hace eso? ¿Por qué gritan contra mí? ¿Qué he hecho yo? Todo el bien que le he podido hacer a mi patria. ¿Qué hago? Estar resignado en mi desgracia y nada más. Yo no fumo, yo no bebo, yo no almuerzo, yo no como. Todo lo que tomo es una cenita a las diez de la noche, y para eso me la cocino yo con mis manos. ¿Puede darse mayor retiro y mayor prescindencia de todo? Yo podría disponer que la prensa de Inglaterra y de Francia tomasen mi defensa; no lo quiero, y así se lo he dicho a Lord Palmerston. Después de mis días se sabrá todo. He hecho mi testamento. A Lord Palmerston lo dejo por albacea y el encargo que guarde mis restos, unidos a los de mi esposa en Buenos Aires, en el panteón de Southampton, -oponiéndose absolutamente a que los extraiga el gobierno argentino, pues por allá los injuriarían". Al despedirse le rogué que me permitiese corresponder a su visita. Me dio su negativa, en lo mucha que me preconizó la inviolabilidad de su doméstico retiro y en la eficaz oferta que me hizo de volver repetidas veces a mi hotel, durante los días que yo hubiese de permanecer en Southampton. No obstante, me creí obligado a ir tras de sus pasos a depositar mi tarjeta en el buzón de su vestíbulo. Aquí tienes lo que me ha pasado con Rosas. Tú, mejor que yo mismo, quizás deduzcas de esta entrevista, mirada a la distancia, un juicio aproximativo sobre Rosas. Puede que adónde no alcanza el rumor de tas palabras llegue más claro su sentido. De mí no sé decir, sino que aquel hombre desapareció de mi vista, como la visión de un sueño, o el reflejo de un celaje. ¡Es tan incomprensible y tan indefinido! Tú, que tienes las prácticas de las cosas históricas de América, ayúdame desde Lima a conocerlo. ¿Qué es Rosas? ¿Convienes en lo siguiente: que para la fisiología es un loco, para la historia un tirano; y para la predestinación puede ser lo que han sido Carlota Corday, Jacobo Clemente, el clérigo Merino y tantos otros instrumentos ciegos del crimen? Esos nacieron para asesinar a un hombre; ¡puede que Rosas haya nacido para asesinar a un pueblo! Tal vez, ni abrigar sabe el rubor de su crimen, y quién sabe si a la hora de su muerte no dé la misma cuenta de la mazorca que de la San Bartolomé- dió el degollador Gaspar de Tavannes. El confesor había ya oído, del moribundo, la confesión general de su vida, y ni una palabra siquiera en sus labios de la San Bartolomé. ¡Qué! ¿Nada me decís de la San Bartolomé? "La niro, respondió el Mariscal, como una acción meritoria en Cuya virtud me han de ser perdonadas mis culpas. Rosas es un malvado, venimos repitiendo todos. ¡Quién sabe si no habrá una voz que salga diciendo: Rosas es un misterio! En lo que si podemos convenir, desde luego, es en que se ha mostrado y aparece todavía no menos grande que Satanás. Bajo del pedestal de la gloria del uno como del de la gloria del otro, pueden escribirse, con igual justicia, estos versos de Voltaire: "Le crime a ses héros, I'érreur a ses maftires. Du vraie zéle et du faux, vains juges que nous sommes Souvent des scélérats ressemblent aux grands hornmes. La tentación del hombre ha inmortalizado al uno hasta entregar su fama a la epopeya; la inmolación de un país inmortalizará al otro; hasta transmitirlo a las maldiciones sin fin de los siglos. Si yo encontrase por ahí a Satanás, ¿cómo mi admiración no habría de querer contemplarlo? El mismo deseo le manifesté a Rosas, se lo expuse en mi carta de Southmapton; su vanidad me halló razón y el juicio de todos no me la negará. Quedan, pues, justificadas mi carta y la entrevista a que dió lugar. Salud, etc., etc. Firmado: Salustio Cobo. Carta de Salustio Cobo a Benjamín Vicuña Mackena, 14 de agosto de 1860, en Luis Franco, "El Otro Rosas", Buenos Aires, Reconstruir, 1964. SONSO POR ZONZO Ya siendo muy viejo don Juan Manuel, en el exilio de Southampton, conservó no obstante su lucidez y hasta su sentido del humor, prueba de que nunca había sido un personaje sombrío en sus épocas de plenitud, como algunas plumas unitarias o iluministas, con total desconocimiento, trataron de describirlo. En una oportunidad le escribió a uno de sus ahijados, diciéndole “haijado”con la “h” al principio y no entre la “a” y la “i”, como corresponde. Un tal Ohlsen le escribió desde Buenos Aires, marcándole la falta de ortografía en que al parecer incurría quien había sido otrora el señor todo poderoso de un país sudamericano. Rosas le contestó humildemente en los siguientes términos: “Frecuentemente padezco esta clase de distracciones, tomando unas letras por otras. Hoy mismo, al repasar la correspondencia que envío a Buenos Aires, para corregirlas, advertí que escribí sonso por zonzo...”. La alusión a la impertinencia del corrector era evidente. Además le informó que por su mediación había hecho gestiones para incorporar al diccionario de la Real Academia Española muchísimos vocablos llamados argentinismos. Fuente: Fermín Chávez: Quinientos Años de la lengua en Tierra Argentina. Editado por la Secretaria de Cultura, 1992. Se permite la reproducción citando la fuente: www.lagazeta.com.ar “EL SABIDO CORRESPONDENTE” (o “El conocido corresponsal”, en Portugués) Históricamente Brasil ambicionó dominar una margen del Río de La Plata para comunicar su Mato Groso y hasta dominar o ejercer su influencia sobre Paraguay, (parte de “las Provincias unidas del Río de la Plata) al que finalmente le tomó parte del chaco Paraguayo y la Misiones Orientales (con la complicidad de Mitre, por cierto). Esta política los impulsó desde siempre a conquistar también la Banda Oriental, o al menos a lograr su separación de las Provincias del Río de La Pata. También hubo intentos de separar Entre Ríos y Corrientes para formar una “Republica de la Mesopotamia”, por partes del imperio, tal como lo ofrecieron los unitarios de Montevideo a Inglaterra mediante la gestión de Florencio Varela ante Aberdeen (1844) en la corte de Inglaterra, tradicional aliado de brasil desde el siglo XIII. Inglaterra, fiel a su tradición del “divide y triunfarás” y a su “No tenemos perpetuos aliados ni eternos enemigos. Nuestros intereses son lo perpetuo y lo eterno.” (Lord Palmerston) no dio el visto bueno de conquista a brasil, y prefirió la separación en estados menores independientes. “El gobierno no ha traído a la América a la familia real de Portugal para abandonarla y la Europa (Inglaterra) no permitirá jamás que dos estados sean dueños exclusivos de las costa orientales de la América del Sud, desde más allá del Ecuador hasta el Cabo de Hornos” (Lord Ponsonby) Esta política unitario-inglesa-brasilera, produjo innumerables refriegas con la Provincias del Río de La Plata y con la Confederación Argentina, que llevó hasta la guerra contra el imperio de brasil, derrotado en Ituzaingo por el ejecito Argentino, no obstante lo cual cede la dominación de la banda oriental al brasil, (como si hubiéramos sido derrotados), por obra y gracia de nuestro de nuestro “ilustre” Rivadavia, que prefería tener el ejercito en Bs.As. para aplastar al interior “a palos y cueste lo que cueste” (Agüero). Esta escandalosa capitulación después de la victoria, produjo tal efervescencia y descrédito de Rivadavia, que aunque quiso poner de chivo expiatorio a García, tuvo que abandonar el gobierno. (con lo, a decir verdad, nos libró para siempre del “sapo del diluvio”) “Estando (Rivadavia) en sus últimas boqueadas (last gasp ) pero aún no muerto –informa Lord Ponsonby al Foreign- vio en el rechazo del convenio de García una última esperanza de salvarse apelando a las pasiones patrióticas y presentándose él mismo como el salvador de la Patria” Dorrego quiso retomar la guerra ganada, pero el banco de Bs.As. (dominado por los accionistas ingleses) le negó todo recuro: "no facilitarle crédito sino por pequeñas sumas para pagos mensuales" (instrucciones de Lord Ponsonby a los accionistas del banco). Convencido Lavalle (la Espada sin cabeza) por los iluminados como Del Carril y Agüero, derrocó y fusiló sin mas trámite a Dorrego, gobernador legal de la Provincia de Bs.As. Rosas consideraba a Paraguay parte integrante de la Provincias del Río de La Plata, y no pretendió anexarla por la fuerza a la Confederación, sino que le dio el trato de “Provincia”, tratando de atraerla por convencimiento y no por la fuerza. Similar política tuvo con Bolivia y la Banda Oriental, apoyando con el ejercito a argentino al general Oribe, presidente electo del Uruguay y desplazado por al ingerencia brasilera. Por otro lado Río Grande do Sul trató de independizarse del imperio a través de la revolución de los “farraphos”, que pidieron auxilio a Rosas, y hasta tuvieron intenciones de unirse a la Confederación Argentina. Esta situación política mantuvo una situación de estado latente de guerra con el imperio, incluido espionaje y contraespionaje de ambas partes, que llevo casi a la guerra con brasil, (ganada de antemano por la evidente superioridad argentina) y que finalmente terminó en el derrocamiento de Rosas por la traición del Urquiza, jefe del ejército de vanguardia, que se pasó con todo su ejercito al bando enemigo en vísperas de la guerra. Durante esa guerra diplomática de intrigas y de espionaje, Andrés Lamas y Alsina comienzan a recibir, a través Juan Nepomuceno Terrero, información confidencial y reservada desde Buenos Aires, que retransmiten al encargado de negocios de Itamaraty, Rodrigo de Souza da Silva Pontes. Los informes eran remitidos desde Buenos Aires por Pedro Duval a Madero, y a veces directamente a Lamas o al mismo Ponte de Ribeiro en Río de Janeiro. Los informes eran de tal precisión y detalle, que solo podría conocer alguien muy cercano a Rosas o a sus ministros. Pasaba información relacionada con movimientos del ejército, diplomacia, correspondencia secreta y hasta cosas intimas como el humor del Restaurador. Los informes tuvieron tal credibilidad para los brasileros, que muchas veces guiaron su propia política y sus pasos, a tal punto que el ministro brasilero, por desconfianza, llego a prescindir de sus secretarios para redactar sus informes. Pero como haría este Pedro Duval para conseguir la información, que siendo un empleado del correo sin acceso al circulo de Rosas, conocía tantos detalles, y trasmitía por correspondencia manuscrita por su letra? Obtendría los informes de algún allegado a Rosas, o algunos de sus ministros o secretarios, Reyes, Pedro de Angelis, Felipe Arana? No se supo que recibiera dinero por el servicio ni como ni con quien sustraía tan valiosa información. Sería algún infiel de Rosas que le daba información? Algún despechado? Lo cierto es que se enviaban informes reservadísimos, por vía Madero-Lamas-brasil y el propio Madero pide a Lamas “mucha reserva y circunspección; está en riesgo un pescuezo y de un bueno y útil servidor”. Madero protegía a su informante directo Duval y a su vez al secreto informante de este. Pero quien era este secreto informante, tan allegado a Rosas. Las sospechas caían sobre el propio Felipe Arana o su amigo Pedro de Angelis, redactor del “Archivo Americano”. El historiador brasilero José Antonio Soares de Souza deduce que es Pedro de Angelis, vinculado a Pontes, amigo de Madero y Varela y de la confianza de Arana y el propio Rosas. Pero porque lo haría?. Por dinero, por convencimiento o por solo gusto de la intriga y la traición?. Lo cierto es que después de la caída de Rosas, Duval siguió con su empleo en el correo, y de Angelis fue respetado por los vencedores de Caseros, y hasta recibió cierta ayuda económica en brasil. El historiador José María Rosa da cuenta de una carta descubierta en el Archivo de Rosas que dice textualmente “Llegó hace dos horas la “Carmen” y hasta ahora no tengo ninguna suya. Le pido me informe sobre la misión del nuevo comisionado Terreros. He visto en una carta, de ésa del 20 que han llegado algunos delegados de las provincias ofreciendo todo. Insisto sobre la misión de Terreros y sobre el papel de Southern para trabar la acción de Brasil (que no podrá) y lo que haya comunicado Oribe. Después de lo que escribí a usted solo podré agregarle que lo único que se espera para empezar por todas partes es el regreso del comisionado de Urquiza que se espera en el Golphino por momentos. Resumiendo: el 13 salían del Janeiro dos vapores para conducir al Río Grande 400 hombres de línea (cazadores) para estar en la escuadrilla brasilera. Grenfell esta deseando empezar, y empezará de un modo firme y de frente. Vamos a ver si por ahí ayudan cuando llegue el momento. B” La carta firmada por Nepomuceno Madero (B) y dirigida la sabido correspondente, fechada en Montevideo el 22 de mayo de 1851 fue respondida punto por punto por el sabido correspondente, tal como informa Lamas a Alsina en carta del 27 de mayo: “Llegó esta mañana el Esk con fechas de ayer. El gran corresponsal algo dice (aquí los informes). Por supuesto el corresponsal aconseja, clama y repite que se obre pronto, pronto” (Carta de Lamas a Alsina que se encuentra en el archivo de Montevideo, Legajos de Lamas, caja 89, legajo 19. según el historiador JM Rosa.) Releyendo la carta en que Madero le pide informes al corresponsal, es evidente que no solamente pide informes, si no que los proporciona: que el comisionado de Urquiza llegará en el Golphino, que salieron 400 hombres para reforzar el ejército brasilero y que el almirante Grenffel estaba dispuesto a dar inicio inmediato de las acciones, etc. Ahora bien, si la carta remitida por Madero al “corresponsal” (Duval) está en poder de Rosas, y aun así aquel puede responder a Madero sin ser molestado, es evidente (y así lo deduce el JM Rosa en su artículo “El misterio del Sabido Correspondente”) que la carta fue directamente dictada por el Rosas a Duval, (o a alguien que imitara su letra). No era otro que el mismísimo Rosas (por intermedio de Duval, de Angelis y Madero que jugaban de su parte) que valiéndose de los unitarios de Montevideo, trasmitía al imperio informaciones veraces pero intrascendentes y a su vez recibía valiosa información del enemigo. Por intermedio del Sabido Correspondente condicionó las actitudes de brasil, engañado por años en cuanto a las verdaderas relaciones del la Confederación con Inglaterra y Francia, movimiento o preparación de tropas, etc. El impecable José María Rosas en su artículo dice ¡Gaucho pícaro y taimado, que supo engañar a hombres tan hábiles como los diplomáticos del Imperio ¡ Bibliografía: “Historia Argentina” (José Maria Rosa) “La Caída de Rosas” (JM Rosa) “El misterio del Sabido correspondente” (JM Rosa) “Rosas y la Política Exterior” (Enrique Arana) “Final de la Guerra Grande” (Manuel Fonseca) “La Guerra Grande” (Alberto de Herrera) “Acusación y Defensa de Rosas” (Rodolfo Trostine) Se permite la reproducción citando la fuente: www.lagazeta.com.ar ¿POR QUE SE EXILIÓ ROSAS EN INGLATERRA? Muchos que no saben que decir contra Rosas, utilizan el argumento que era “pro-ingles” y “la prueba es que se exilió en Inglaterra”. Sin embargo la razón por la que fue a Inglaterra es muy sencilla, y prueba lo contrario: Los Ingleses siempre utilizaron la estrategia de “deshacerse del enemigo permitiéndole escapar” (Filosofía Sun Tzu). La usaron muchas veces en la guerras de Europa y la usarían también en América. Rosas respetó a los ingleses de Bs.As. (y los tratados de 1825 de nación favorecida que obtuvieron a cambio de reconocernos la independencia) pero se opuso encarnizadamente al libre comercio y la libre navegación de los ríos, objetivo buscado por los ingleses (y franceses). Los brasileros (aliados de siempre del imperio ingles), en virtual guerra con Rosas, tentaron a Urquiza (jefe del ejército de la Confederación contra Brasil) para que se revele contra Rosas. Urquiza, entre otras razones por ambición personal y económica (que hasta el mismo Sarmiento le echa luego en cara) en alianza con los brasileros derroca a Rosas. Si bien se arrepiente en forma casi inmediata, el error ya estaba hecho y los Ingleses consiguieron su objetivo en gobiernos posteriores. Ahora bien: porque Rosas fue a Inglaterra?: derrotado Rosas por Urquiza y brasil a Rosas le quedaban dos opciones: entregarse como lo hizo Chilavert, sin resistencia, para ser fusilado por la espalda (por Urquiza), o entregarse a su verdadero vencedor. Rosas optó por esto último y no tuvo un exilio sino una prisión disimulada en una granja de Inglaterra, donde vivió humildemente de su trabajo diario. (Llevó un cajón de papeles y documentos y pero unos pocos patacones en el bolsillo) ¿ Porque lo recibieron los Ingleses? muy sencillo….para “deshacerse del enemigo permitiéndole escapar”, para “tenerlo controlado” y de paso “tener controlados” a los gobiernos de la Confederación…… “o les mandamos nuevamente e Rosas” . Si en cambio lo mataban, lo hubieran convertido inmediatamente en un mito. Si hubiera ido a otro país, podría regresar a la Confederación. Rosas recibió ofertas en ese sentido desde su patria, pero se negó terminantemente a regresar ilegalmente contra un gobierno constituido. Rosas no fue “enemigo” de los ingleses. El propio cónsul ingles testimonia se respetaron a los súbditos ingleses, sus bienes y propiedades inglesas aún durante el bloqueo Ingles. Rosas no fue “enemigo” de los ingleses: simplemente los puso en su lugar. El fracaso de esta expedición militar-comercial fue tal, que los anglo-franceses se avendrían a aceptar las condiciones de Rosas hasta en su última coma, desagraviando el pabellón nacional con 21 cañonazos, y como comentara San Martín desde Francia “... los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”. En honor a la defensa, San Martín le donó a Rosas el sable libertador. FUENTE: http://www.lagazeta.com.ar/rosas.htm 1era parte: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/1554904/Juan-Manuel-de-Rosas-(1era-parte).html 3era parte: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/1554915/Juan-Manuel-de-Rosas-(2da-parte).html link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=jnxdlJirXl0
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