Resumen de lo que se trata.
Es el relato de un soldado argentino que cuenta desde su llegada a Malvinas hasta el dia de la rendicion, habla sobre los bombardeos y ataques de la armada enemiga, como fueron sus dias, sus misiones, cuando se rindieron estuvo compartiendo un lugar con los ingleses... entre otras de las cosas que se trata en el relato.
Leanlo esta muy bueno, y no es Copy and Paste ya que lo lei y corregi 2 errores en el texto.
Recuerdo que en esa época tenía una novia en Ranchos. Cuando llegué a casa, (era un día viernes), encontré a mi madre llorando y mi padre con una cara que no era la habitual. (me dí cuenta que algo pasaba).
Me dijeron que estaban mandando cartas de reincorporación y aquel que no la recibiera debía presentarse en forma espontanea a su unidad.
Llamé por teléfono al Regimiento Nro. 7 de La Plata. Me confirmaron el comunicado, así que me bañé y fui para allá. Cuando llegué, nos hicieron poner la misma ropa que los chicos de la clase ´63 que venían del campo. (cosa que no me gustó).
Nos tuvieron en el regimiento hasta el martes 13, de allí nos llevaron en micro hasta el Palomar, luego en avión hasta Río Gallegos y después en un Hércules hasta Malvinas.
Yo fuí por una cuestión voluntaria y de convicción, cada uno tiene su forma de pensar, si mis compañeros iban y yo no, me hubiera sentido la peor basura del mundo.
En Malvinas estuve un tiempo como asistente del Tte. Cnel. Giménez, junto a otro soldado de apellido Martelli, de La Plata. Realicé distintas tareas, como cavar pozos de zorro, etc. Yo tenia que laburar y Martelli andaba detrás de Giménez.
La posición que tomamos era una formación rocosa y en desnivel, a 4 kilómetros de Puerto Argentino, en el monte que estaban los Royal Marines.
El Tte. Cnel. Giménez tomó con Martelli una posición al costado, yo quedé con el Capitán Ferreyra de Inteligencia, y los soldados Bigot y el "Cordobés" .
Al principio no entendíamos nada, creo que la gente no estaba concientizada que estábamos en guerra, hasta el 1º de mayo, que los ingleses comienzan con las acciones bélicas.
Recuerdo las fragatas que pasaban a unos 300 metros nos descargaban su artillería y nosotros no teníamos siquiera un cañón de costa. La impotencia era muy grande. Así fue el primer día. No podíamos dormir, teníamos una incertidumbre amarga, pero con el correr de los días la fuimos superando.
Nos acostumbramos al cañoneo y a los ataques aéreos, es más, hasta lo tomamos con risas.
Un mediodía veo a dos aviones ingleses a baja altura viniendo del mar, sólo pude ponerme el casco y tirarme, las balas me pasaron a 50 cm.
Los mismos aviones bombardearon con cohetes a la 10ma. Brigada, que se encontraba debajo del monte.
Siguieron con cañoneo hasta las 3 o 4 de la tarde. Recuerdo que ese día le dije al "Cordobés" que me acompañara a buscar comida, me respondió que estaba loco, bueno le dije, cuando vuelva subiendo dame una mano. Habían evacuado a la 10ma. Brigada, estaba todo destrozado, lo primero que agarré fue una manta, la llené con comestibles; pasas de uva, leche en polvo, comida enlatada, la cargué tanto que no podía levantarla. Lo que pasaba es que comíamos salteado, con los ataques aéreos cortaban el "rancho", en una oportunidad que no había nada que comer rescaté una panzeta grandota, unas papas y unas cebollas. Todo lo que conseguíamos lo compartíamos. (ese era el lema).
Les pudo asegurar que raspábamos la olla cuando comíamos. Llegó el momento que quedaron sólo algunas cebollas. Yo las tiraba arriba de las brasas y las comimos asaditas, eran un manjar, cosa que quise hacer aquí y ni parecido me salieron.
Lo que se decía acá, en el continente, de que estábamos bien, con buen espíritu, que hacíamos fogones, donde yo estaba no era así.
En Malvinas escuché por radio que las tropas argentinas se metieron al mar peleando cuerpo a cuerpo con los ingleses, cosa que me cayó muy mal, porque no era verdad. De dos compañías de tiradores de 70 y pico de personas sólo habían quedado 30, los demás murieron.
Para criticar hubo muchas cosas. He visto a algunos suboficiales dejar a los soldados y salir corriendo. En una oportunidad, un Capitán ordenó al Tte. 1º Guidovono replegarse, y éste martillarle el FAL en la cabeza y gritarle que se vaya, que él se quedaba con todos los chicos. Fue la noche del 13 de junio que estábamos peleando prácticamente cuerpo a cuerpo con los ingleses.
Una noche estábamos por dormir, le dije al "Cordobés" que viniera a la carpa, porque al chico este ... Martelli lo había echado, porque conmigo no fue una buena persona, el "Cordobés" dormía en un camión prestado al Regimiento, nos fuimos a una carpa situada a unos 20 metros, entre las piedras, al rato comenzó el cañoneo naval y el camión quedó destrozado, agujereados por las esquirlas. El "Cordobés" salvó su vida.
Desde varios días atrás yo estaba mentalizado que no volvía a casa. Estaba dispuesto a morir, pero no a caer prisionero.
Recuerdo que una noche estábamos festejando el cumpleaños del Tte. 1º Carvenier, yo repartía dulce de batata a mis compañeros, estábamos en pleno tiroteo, en pleno bombardeo. Después nos replegamos, bajamos del monte, yo llevaba el FAL, una bolsas de rancho con 400 tiros y 2 granadas.
Las balas trazantes nos pasaban arriba de la cabeza. Nos dirigimos a Puerto Argentino, a mitad de camino nos encontramos con el Mayor Carrizo, que venía con una columna de gente para tomar las posiciones que se habían perdido. Habia gente que quería volver y otra no. El Mayor Carrizo ordenó a los que tenían el armamento completo ponerse de un lado y a los que no de otro. A las oscuras se vio gente que se ponía del lado del Mayor y otros que tiraban las armas y se iban del otro lado. Recuerdo que estaba con el "Cordobés" y el otro muchacho ...Bigot. El "Cordobés" no era de nuestro Regimiento sino de Seineldín, pero nos ligamos los tres en una especie de amistad y una mirada bastó para saber que teníamos que hacer. Así que seguimos al Mayor Carrizo, avanzamos unos 1.000 metros y nos empezó a caer la artillería inglesa, nos replegamos y volvimos a Puerto Argentino.
Nos metimos en un galpón grande, y se formó una compañía de voluntarios, yo fui uno de ellos, en ese momento tenía un FAP que lo había cambiado cuando fuimos a retomar las posiciones, fuimos a apoyar a los chicos que habían quedado aislados en el trayecto del camino. Aguantamos unos minutos y nos volvimos a replegar.
Cuando aclaró pudimos ver a los ingleses, ya estábamos rodeados. No sabíamos que iba a pasar, hasta el mediodía cuando vimos la bengala blanca.
La mayoría nos sentimos mal por habernos rendido y por haber entregado lo que era nuestro. Yo creo que los chicos no estábamos preparados para ir a una guerra.
Yo estoy muy orgulloso de haber ido a Malvinas, aunque hubo cosas que no salieron bien, por culpa de los jefes : Logística, un desastre, porque habiendo tanta comida, cigarrillos, mantas, abrigos, etc., nosotros no recibimos nada.
Recuerdo cuando subimos al Camberra de regreso al continente, nos dieron de tomar algo en un vasito, calentito y muy rico, no me pregunten que era porque no sé. Nos llevaron en grupos a los camarotes, estuvimos 4 días mas o menos alrededor de las islas moviéndonos de un lado a otro. En el continente no le daban puerto para atracar porque era inglés.
En el Camberra, los ingleses nos atendieron muy bien, yo francamente no pensaba que fuera así. Recuerdo que entablamos conversación con un soldado paracaidista, por intermedio de un dragoneante que hablaba más o menos inglés. Comentábamos que la guerra había terminado, que muerto el perro muerta la rabia, yo lo tomo de esa manera.
Recuerdo que una vez estuvimos formados para ir a comer, hablamos con otro muchacho y nos mandamos la piolada de regresar nuevamente al comedor. La comida no era mucha pero era muy rica. Cosa que nada que ver con los argentinos. Fue así que nos salió bien y fuimos a comer por tercera vez. Pero ...¿qué pasó ? teníamos una tarjeta de identificación por sector, la nuestra era verde y la de los soldados que bajaban era roja. Entonces nosotros nos guardamos la tarjeta debajo del Duvé.
Un oficial inglés se dio cuenta que era una piolada y nos sentó en una mesa aparte. Pensé que estaba mal lo que habíamos hecho y si recibíamos un castigo era bien merecido. Pero comimos otra vez. Tomé un cigarrillo y el oficial inglés extendió su mano y me dio fuego. No sabíamos que hacer, nos preguntó si estábamos bien, le respondimos que sí, y con la mano nos indicó el camino a los camarotes. Son cosas que el ejército nuestro no hubiera hecho.
El comportamiento de algunos oficiales argentinos dejó mucho que desear, por ejemplo el principal Spinetti, cuando bajo un Hércules, casi se mata corriendo desesperado y lo he visto en el Camberra insultando a los soldados. Claro, como había terminado la guerra retomó las tiras y hasta le pegó a un soldado, y éste no reaccionó, ni sus compañeros, tal vez porque estaba la guardia inglesa. No sé porqué le pegó, pero no tenía justificación. Porque eso fue como pegarle a un chico, porque era cojudo o porque se la bancaba o algo así, y en la isla eso no lo demostró para nada. Tuve la experiencia de matar ingleses, también perdí muchos compañeros, y es el día de hoy que no tengo remordimientos. Lo tomo como algo que teníamos que hacer y lo hice nomás. Yo volvería otra vez a Malvinas. Soy católico, creo en la Iglesia y sus mandamientos, pero en una situación como ésta se sobreentiende que es tu vida o la del otro la que está en juego, con esto no quiero decir que esté permitido, no sé explicarlo. Aparte yo no digo que haya estado mal o bien lo que pasó ..., pasó y punto.
Periódico Gaucho Rivero EDICION Nº 23 - JULIO 1997
http://members.fortunecity.com/aokaze/html/notas/nota10.htm
Aunque sea lean el ultimo parrafo.