Tengo recuerdos muy lindos con estas muñecas, solo con verlas me da nostalgia y quiero compartir esta recopilación que hice.
Antes, me gustaría contar un poco la historia de estas.
En Latinoamérica, recibieron el nombre de ‘Cuquitas’ por el personaje de comics norteamericano llamado Tillie The Toiler.
Inicialmente, no eran usadas por todas las niñas. Ya que ellas jugaban más con muñecas, juguetes que eran conseguidos quioscos, librerías o en tiendas especializadas.
Tiempo más tarde, los ojos de la moda apuntaron a este público. De esta manera los grandes diseñadores de modas como María Elena Molinet elaboraban sus ‘cuquitas’ que aparecían en las revistas “Mujeres” y “Muchacha”, entre otras.
Con el tiempo, pasó de servir como modelo de vestuario y de conducta a ser una muñeca que tiene trajes modernos del siglo XXI. De hecho, en la infancia era muy entretenido no solo elegir qué tipo de niña de papel se quería, sino que era muy importante saber elegir los accesorios y la ropa que se quería conseguir.
Sin duda alguna tener una colección de muñequitas, hablaba mucho de los gustos de cada niña y lo que consideraba de la moda. De esa manera era ideal tener en el cajón algún vestido florado similar o un gorro.
Estas muñecas de papel también son un buen reflejo de la evolución de nuestra sociedad: “Desde las primeras muñecas de los años 30 y 40 que reflejaban la situación política del momento y pretendían adoctrinar con los ideales del partido de turno, hasta las muñecas de los años 60 y 70 mucho más frívolas y despreocupadas que simplemente lucían la moda del momento a la perfección llevando mini faldas, trajes de estilo hippy, uniformes para las niñas, hábitos de comunión, etc”.
Aunque todas estas muñecas fuesen de papel, su calidad variaba muchísimo, “Las primeras muñecas solían venir en forma de láminas de distintas medidas porque era un material económico, aunque también se hicieron en formato librito o cuento. En los 60 y 70 las mismas láminas se reeditaron en formato bolsita con la muñeca troquelada en cartulina y los vestidos en papel (muchas de ellas llevaban unas tijeritas de plástico incorporadas que a la hora de la verdad no servían para nada y había que utilizar las de la madre o que ella misma las recortase)”.
“También se presentaron en forma de cuentos donde la muñeca recortables era la protagonista de la historia, aunque a veces la historia y el recortable no tenían nada que ver; y también se editaron en cuadernillos coleccionables con una o varias muñecas por cuaderno. También las había en formato librito de pasatiempos para niños y las que iban como regalo en las revistas femeninas”.
Lo curioso es que las muñecas recortables son mucho más antiguas de lo que podríamos pensar. “Las primeras muñecas recortables que se conocen –afirman los autores- aparecen en el siglo XVIII en Francia y tienen como modelo a la realeza o la aristocracia”.
“Al principio eran un complemento (al igual que las muñecas maniquí) para que las clientas viesen como quedaba un vestido puesto, posteriormente se convertirían en un entretenimiento infantil. En España las primeras conocidas llegarían sobre los años 30.
Eso es todo, saludos!
Antes, me gustaría contar un poco la historia de estas.
En Latinoamérica, recibieron el nombre de ‘Cuquitas’ por el personaje de comics norteamericano llamado Tillie The Toiler.
Inicialmente, no eran usadas por todas las niñas. Ya que ellas jugaban más con muñecas, juguetes que eran conseguidos quioscos, librerías o en tiendas especializadas.
Tiempo más tarde, los ojos de la moda apuntaron a este público. De esta manera los grandes diseñadores de modas como María Elena Molinet elaboraban sus ‘cuquitas’ que aparecían en las revistas “Mujeres” y “Muchacha”, entre otras.
Con el tiempo, pasó de servir como modelo de vestuario y de conducta a ser una muñeca que tiene trajes modernos del siglo XXI. De hecho, en la infancia era muy entretenido no solo elegir qué tipo de niña de papel se quería, sino que era muy importante saber elegir los accesorios y la ropa que se quería conseguir.
Sin duda alguna tener una colección de muñequitas, hablaba mucho de los gustos de cada niña y lo que consideraba de la moda. De esa manera era ideal tener en el cajón algún vestido florado similar o un gorro.
Estas muñecas de papel también son un buen reflejo de la evolución de nuestra sociedad: “Desde las primeras muñecas de los años 30 y 40 que reflejaban la situación política del momento y pretendían adoctrinar con los ideales del partido de turno, hasta las muñecas de los años 60 y 70 mucho más frívolas y despreocupadas que simplemente lucían la moda del momento a la perfección llevando mini faldas, trajes de estilo hippy, uniformes para las niñas, hábitos de comunión, etc”.
Aunque todas estas muñecas fuesen de papel, su calidad variaba muchísimo, “Las primeras muñecas solían venir en forma de láminas de distintas medidas porque era un material económico, aunque también se hicieron en formato librito o cuento. En los 60 y 70 las mismas láminas se reeditaron en formato bolsita con la muñeca troquelada en cartulina y los vestidos en papel (muchas de ellas llevaban unas tijeritas de plástico incorporadas que a la hora de la verdad no servían para nada y había que utilizar las de la madre o que ella misma las recortase)”.
“También se presentaron en forma de cuentos donde la muñeca recortables era la protagonista de la historia, aunque a veces la historia y el recortable no tenían nada que ver; y también se editaron en cuadernillos coleccionables con una o varias muñecas por cuaderno. También las había en formato librito de pasatiempos para niños y las que iban como regalo en las revistas femeninas”.
Lo curioso es que las muñecas recortables son mucho más antiguas de lo que podríamos pensar. “Las primeras muñecas recortables que se conocen –afirman los autores- aparecen en el siglo XVIII en Francia y tienen como modelo a la realeza o la aristocracia”.
“Al principio eran un complemento (al igual que las muñecas maniquí) para que las clientas viesen como quedaba un vestido puesto, posteriormente se convertirían en un entretenimiento infantil. En España las primeras conocidas llegarían sobre los años 30.
Eso es todo, saludos!