
Hola linces de los desiertos australianos. En la noche del pasado viernes, los planetas se alinearon e hice algo que nunca pensé que sucedería en mi virgovida miserable. Salí a un boliche.

Me junté con otros taringos, en la virgocueva de uno de ellos. Y nos pusimos a hacer una previa. El alcohol hizo efecto en nuestros nuerotransmisores atrofiados y nos pusimos más o menos así.
Nuestros cuerpos acostumbrados a tomar nesquik no se la bancaron mucho, y algunos terminaron hechos pija. La salida al boliche peligraba, algunos teníamos ganas de irnos a nuestras casas y jugar en nuestras respectivas virgocuevas.
Pero al final decidimos ir, y caímos en un boliche lleno de lincesas que estaban vestidas para matar, de esas que no nos darían bola ni en 3 existencias. Y nosotros veníamos de estar así:

Al final le hicimos honor a nuestro instinto taringuero y solamente nos quedamos ahí parados moviéndonos un poco y fichando algunos culos. Yo de todos era el que más me estaba aburriendo, no me sentía cómodo en ese ambiente atípico para mi. Para amenizar me puse a pensar en cómo sería si caía en Mateen y se mandara un Orlando versión Manaos. También pensaba en hacer este post, en July3p, en Bob Esponja, y demás cosas de autistas para aguantar.

Entonces en medio de la joda, hago honor a mi instinto diamond, y pelo una chocabar que tenía en el bolsillo.
Y me quedé con mi mejor cara de serio comiendo entre toda la música electrónica, las luces y las putas bailando.

Mis virgoamigos se cagaron de risa. Y es lógico, cometí el hito de la virgueada máxima. Nunca es mala ocasión para mandarse un chocolate.

Y bueno, solamente eso, como buen taringuero protegí mi identidad física de las garras de esas arpías que querían atentar contra mi esencia de gordo diamond.

