El mal negocio del diablo
I
Siguiendo con espíritu moderno
del progreso la ley,
quiso el diablo alhajar su pobre infierno
con el fausto de un rey.
Harto ya de sus muchas peticiones,
le ofreció el cielo dar
de aquello en que más piensan las pasiones
un precioso ejemplar.
Creyó el diablo que ponen sus deseos
con un ansia sin fin
el ladrón y el pirata en sus saqueos
el héroe en su botín;
que, soñando, el que es rico, en su tesoro,
prescinde de otro amor;
que sólo piensa en sus coronas de oro
el que es emperador.
II
Y un día, en vez de perlas y diamantes,
empezó a recibir
muchas hojas de flor, rizos de amantes
y poco oro de Ofir.
Y siguió recibiendo de ellos y ellas
bagatelas de amor,
pelos, cartas, retratos... ¡cosas bellas!
mas... ¡cosas sin valor!
Ser amados y amar es la divisa
de los hijos de Adán,
y el amor de Abelardo y Eloísa
es su sabio Alcorán.
III
Viendo el diablo de tanta fruslería
el mísero montón,
su sangre se quedó como agua fría
y dijo: -¡Maldición!
¡Si no hay más que un placer en los placeres,
piensa el poeta bien!
Son almas hechas carne las mujeres,
y los hombres también.
¿Dónde está en los humanos corazones
la sublime ambición,
si en el alma, esa tromba de pasiones,
sólo hay una pasión?-
IV
Por ser el pobre diablo un usurero,
se engañó al presumir
que consiste tan sólo en el dinero
todo humano sentir.
No sabe que es el único adorado
el pecado de amor,
y que es el corazón, de ese pecado
único autor y actor.
El gran negocio, con su astucia toda,
lo calculó tan mal
porque el necio creyó que no está en moda
el culto a lo ideal.
V
Y quemando furiosos de ellas y ellos
los símbolos de amor,
vio exhalar de las flores y cabellos
¡humo, sombras y hedor!
Y así fue que, aunque siempre aterradora,
la mansión infernal
era pobre y muy limpia, pera ahora
¡es pobre y huele mal!
,RAMÓN DE,CAMPOAMOR
I
Siguiendo con espíritu moderno
del progreso la ley,
quiso el diablo alhajar su pobre infierno
con el fausto de un rey.
Harto ya de sus muchas peticiones,
le ofreció el cielo dar
de aquello en que más piensan las pasiones
un precioso ejemplar.
Creyó el diablo que ponen sus deseos
con un ansia sin fin
el ladrón y el pirata en sus saqueos
el héroe en su botín;
que, soñando, el que es rico, en su tesoro,
prescinde de otro amor;
que sólo piensa en sus coronas de oro
el que es emperador.
II
Y un día, en vez de perlas y diamantes,
empezó a recibir
muchas hojas de flor, rizos de amantes
y poco oro de Ofir.
Y siguió recibiendo de ellos y ellas
bagatelas de amor,
pelos, cartas, retratos... ¡cosas bellas!
mas... ¡cosas sin valor!
Ser amados y amar es la divisa
de los hijos de Adán,
y el amor de Abelardo y Eloísa
es su sabio Alcorán.
III
Viendo el diablo de tanta fruslería
el mísero montón,
su sangre se quedó como agua fría
y dijo: -¡Maldición!
¡Si no hay más que un placer en los placeres,
piensa el poeta bien!
Son almas hechas carne las mujeres,
y los hombres también.
¿Dónde está en los humanos corazones
la sublime ambición,
si en el alma, esa tromba de pasiones,
sólo hay una pasión?-
IV
Por ser el pobre diablo un usurero,
se engañó al presumir
que consiste tan sólo en el dinero
todo humano sentir.
No sabe que es el único adorado
el pecado de amor,
y que es el corazón, de ese pecado
único autor y actor.
El gran negocio, con su astucia toda,
lo calculó tan mal
porque el necio creyó que no está en moda
el culto a lo ideal.
V
Y quemando furiosos de ellas y ellos
los símbolos de amor,
vio exhalar de las flores y cabellos
¡humo, sombras y hedor!
Y así fue que, aunque siempre aterradora,
la mansión infernal
era pobre y muy limpia, pera ahora
¡es pobre y huele mal!
,RAMÓN DE,CAMPOAMOR