Esto lo escribí ayer, espero que les guste, por favor, si lo leen, digan en los comentarios qué les pareció.
Soy un parásito. Una forma de vida muy primitiva, pero no por eso menos eficiente.
Para sobrevivir, necesito un huésped, un medio que me contenga, y donde halle todos los requerimientos adecuados para mi vida de parásito. He encontrado finalmente uno para desarrollarme, creo que ha llegado hora de instalarme.
Lentamente lo voy copando, me reproduzco y lo voy llenando de réplicas mías. Voy cubriendo toda la superficie de mi desafortunado huésped al mismo tiempo que me multiplico.
Ha pasado un largo tiempo, pero por fin lo hemos infectado masivamente, hemos ganado.
Él todo nos lo da, nosotros todo nos lo llevamos. Consumimos sus recursos, explotamos todos y cada uno de ellos en pro de nuestra supervivencia.
No tengo la suficiente inteligencia para darme cuenta que mi huésped en algún momento morirá, soy un parásito y hago lo que hacen todos los parásitos.
Podría hacer una simbiosis con mi huésped, pero la ambición propia de mi especie me lleva a destruirlo en mi propio beneficio, además, me he multiplicado, si yo no acabo con mi huésped, otros lo harán, de todas formas está condenado.
Poco a poco, vamos extinguiendo la chispa de la vida de quien nos alberga.
No puedo darme cuenta que su destrucción implica también la mía, no puedo pensar dada mi precaria evolución.
Ahora, cuando mi huésped está exhalando sus últimos suspiros, puedo darme cuenta; lo hemos aniquilado, debemos buscar otro, pero hay un inconveniente… no hay más, tan solo era uno en un millón, y lo hemos consumido.
Empiezo a desesperarme con mi pobre mentalidad de parásito, otros han salido a explorar el exterior en la búsqueda de nuevos huéspedes, pero no han encontrado ninguno que reúna las condiciones que necesitamos. Mi muerte está próxima, nuestra extinción está al borde del abismo… nuestro huésped está por morir y no hay otro planeta donde podamos viajar… hemos perdido.
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EL PARÁSITO
Soy un parásito. Una forma de vida muy primitiva, pero no por eso menos eficiente.
Para sobrevivir, necesito un huésped, un medio que me contenga, y donde halle todos los requerimientos adecuados para mi vida de parásito. He encontrado finalmente uno para desarrollarme, creo que ha llegado hora de instalarme.
Lentamente lo voy copando, me reproduzco y lo voy llenando de réplicas mías. Voy cubriendo toda la superficie de mi desafortunado huésped al mismo tiempo que me multiplico.
Ha pasado un largo tiempo, pero por fin lo hemos infectado masivamente, hemos ganado.
Él todo nos lo da, nosotros todo nos lo llevamos. Consumimos sus recursos, explotamos todos y cada uno de ellos en pro de nuestra supervivencia.
No tengo la suficiente inteligencia para darme cuenta que mi huésped en algún momento morirá, soy un parásito y hago lo que hacen todos los parásitos.
Podría hacer una simbiosis con mi huésped, pero la ambición propia de mi especie me lleva a destruirlo en mi propio beneficio, además, me he multiplicado, si yo no acabo con mi huésped, otros lo harán, de todas formas está condenado.
Poco a poco, vamos extinguiendo la chispa de la vida de quien nos alberga.
No puedo darme cuenta que su destrucción implica también la mía, no puedo pensar dada mi precaria evolución.
Ahora, cuando mi huésped está exhalando sus últimos suspiros, puedo darme cuenta; lo hemos aniquilado, debemos buscar otro, pero hay un inconveniente… no hay más, tan solo era uno en un millón, y lo hemos consumido.
Empiezo a desesperarme con mi pobre mentalidad de parásito, otros han salido a explorar el exterior en la búsqueda de nuevos huéspedes, pero no han encontrado ninguno que reúna las condiciones que necesitamos. Mi muerte está próxima, nuestra extinción está al borde del abismo… nuestro huésped está por morir y no hay otro planeta donde podamos viajar… hemos perdido.

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