Hola Taringueros a peticion de "1" un solo ususario (LOL) les traigo el segundo volumen de esta ciencia llamada CRIPTOZOOLOGIA. Una cancion antiquisima pero de las buenas... link: http://www.goear.com/files/external.swf?file=d4aaba7 ¿Que es Criptozoologia? Literalmente es el estudio de los animales ocultos es la disciplina que realiza el estudio y búsqueda de hipotéticos animales actuales denominados "críptidos"; que según sus partidarios, postulan que estarían quedando fuera de los catálogos de zoología contemporánea. La serpiente más grande del mundo La revista Nature publica hoy, 5 de febrero, la noticia del descubrimiento del fósil de la serpiente más grande que existe. En la mina de carbón, que se encuentra en la Guajira, al otro lado del país, aún están fascinados. Un equipo de científicos de variadas disciplinas han sido los protagonistas del hallazgo en una mina de carbón abandonada de los restos óseos fosilizados de este inmenso ejemplar de la friolera de 14 metros de largo y 1,25 toneladas de peso. Para hacernos una idea, el tamaño de este serpiente, a la que los científicos han acuñado como Titanoba Cerrejonensis, le impediria pasar por una puerta y su longitud equivaldría a la de un autobús. Como prueba, podemos observar en la imagen, la clara diferencia entre la vertebra de una Anaconda actual y la de la Titanoba. Así, se estima que este ejemplar vivía en la Guajira, en lo que entonces era una selva tropical que ahora no, hace aproximadamente unos 45 - 60 millones de años. Según el paleobotánico colombiano Carlos Jaramillo, perteneciente al Smithsonian Institute y el paleontólogo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural de Florida, su gran tamaño se debe principalmente a que en aquel momento histórico la temperatura de la región estaba entre 30 y 34ºC de media, a diferencia de la, muy por debajo, media actual de 28ºC. El descubrimiento justifica, por tanto, cómo los cambios climáticos condicionan y afectan - mucho más de lo que se piensa - a todas las especies animales. <>. Tal como explica Jaramillo, una ligera subida de temperatura tiene unas consecuencias profundas en la dinámica animal. Tal es el caso de ballenas azules o libélulas, cuya evolución ha ido disminuyendo sus dimensiones considerablemente. Por no mencionar a los dinosaurios, cuya desaparición vino de la mano del clima. Así, resulta lógico que los animales de sangre fría saliesen beneficiados por aquel entonces, ya que a mayor calor, la sangre animal es más caliente y el metabolismo tiene que hacer mejor esfuerzo para desarrollarse, lo que permitiría un mayor volumen. Y del mismo modo, tiempo atrás ya habían sido encontradas en esa misma mina los restos de huesos fósiles de cocodrilos y tortugas, que naturamente, también eran de tamaños descomunales. Dicen los científicos que ha sido una suerte encontrar estos restos junto al carbón del yacimiento, puesto que resulta harto difícil encontrar fósiles, puesto que la roca madre en los bosques tropicales se encuentra muy profunda, "sepultada" por la materia orgánica procedente de millones de años de biomasa forestal. El Tigre de Tasmania Es nativo de Australia y se estima que también existió en Nueva Guinea hasta que fue exterminado. Es carnívoro, de cuerpo estilizado y patas no muy largas y finas, así como cola delgada. Puede llegar a pesar 35 kgs. Su pelaje es corto y de color leonado, con franjas de rayas negras o marrones oscuras. Normalmente, los machos son más grandes y robustos que las hembras. Éstan poseen lo que se llama el marsupio, que es un pliegue de la piel que recubre las mamas y forma una bolsa epidérmica que hace las veces de incubadora, donde las crías lactarán hasta que se desarrollen. Su mandíbula está provista de 46 dientes y puede llegar a alcanzar los 120º abierta, lo que les permite engullir alimentos de gran tamaño. Se dice que su sonido es similar al ladrido de un fox terrier. Dado el extraordinario parecido que tiene con los cánidos (carnívoros digitígrados como el perro, el zorro, el lobo, el coyote o el chacal), el tigre de Tasmania es un claro ejemplo de convergencia evolutiva. Al Tilacino se le conoce como tigre de Tasmania porque cuando lo descubrieron los europeos, sólo subsistía en Tasmania (curiosamente, el tilacino es la imagen del escudo nacional de Tasmania). Sin embargo, el registro fósil delata que existieron más especies de tilacinos por todo el continente australiano desde al menos el Mioceno, período que comenzó hace 23 millones de años en el que se elevaron las cordilleras de los Pirineos, el Himalaya o los Alpes. Entonces sobrevivió a la aridez y se limitó a estas zonas australes y a Nueva Guinea, hasta que los navegantes asiáticos que llegaban al país introdujeron el dingo, una especie de perro salvaje, lo que significaba una gran competencia para el Tilacino, que no pudo hacerle frente y se extinguió. Los últimos tilacinos que se vieron por la zona fueron en la región de Kimberly, al oeste de la isla, pero el dingo consiguió superponerse al tilacino debido a su mayor agilidad y variedad de posibles presas, pues el tilacino suele cazar animales de tamaño medio. Ya en siglo XVIII y XIX se constató su existencia al llegar los británicos a Tasmania. Y con éstos, también llegaron los colonos con sus rebaños de ovejas, lo cual suponía, por un lado, una presa fácil para el tilacino y una grave consecuencia para el gobierno, que comenzó a considerar el exterminio de este marsupial, por las mismas razones por las que ahora se persigue al diablo de Tasmania, otro marsupial carnívoro. Esta especie se extinguió antes de que pudiera ser estudiada en profundidad, por lo que no se sabe muy bien cuáles eran sus técnicas de caza, pero se presupone que lo hacía mediante el olfato y el oído. En 1830 ya hay indicios de que se pagaba recompensa por cada tilacino muerto, por parte de la compañía Van Diemen Co, pero fue exactamente en 1888 cuando comenzó la campaña de exterminio masivo. Incluso el propio Gobierno de Tasmania incentivaba con una libra por cada cabeza de tilacino hasta repartir un total de 2180 recompensas. Al año siguiente, al tigre de Tasmania se le declaró en peligro y muchos zoológicos quisieron hacerse con un ejemplar. El zoo de Londres desembolsó 150 £ por un animal. En 1933 se capturó el último ejemplar que fue llevado a Tasmania y murió en 1936. Se creó una catedral de Zoología con el objetivo de estudiar la especie. Desde entonces, a pesar de que sigue habiendo posibles avistamientos, como por ejemplo el de que un ejemplar fue matado en 1961, no existe pruebas fehacientes que certifiquen su actual existencia, por lo que en 1986, transcurridos los 50 años sin pruebas que exige la comunidad científica internacional, fue declarado extinto. Después de los múltiples estudios llevados a cabo por los científicos, se especuló con la posibilidad de clonación de un tilacino. Hasta entonces, se conservaban cientos de restos óseos conservados en formol, pero esto no aportaba nada, pues el formol destruye el ADN), pero fue en 1999 cuando un grupo de científicos australianos hallaron en un frasco tejidos de un tigre de Tasmania de 100 años, conservados en etanol en los fondos del Museo Victoria de Melbourne. Al poco tiempo, se consiguió la replicación de la enzima de ese ADN, pero por motivos desconocidos, el Gobierno Australiano, que había financiado el proyecto, dejó de hacerlo y la investigación se paralizó. En mayo de 2008 se ha conseguido retomar dicha investigación, consiguiendo satisfactoriamente la recuperación del ADN de un Tigre de Tasmania. El proyecto consistía en insertar el gen Col2a1 en un feto de ratón de 2 semanas parte del material genético del tilacino, para así poder retomar el estudio de una especie que ya no existe, cómo funciona su biología y comprobar sus posibles usos farmacológicos. La investigación ha sido todo un éxito, puesto que este ADN recuperado controla la generación y desarrollo de cartílagos y huesos. Así se demuestra que aún hay esperanza para la biodiversidad genética de esta especie, tal como explicaba la investigadora Marilyn Renfree de la Universidad de Melbourne. Pie grande Descripción de Pie Grande: En general, los testimonios coinciden. Describen a una criatura bípeda, de aspecto simiesco, de tamaño enorme, entre 2 y 2.7mts, con estructura robusta. La cabeza es pequeña y puntiaguda, los ojos ocultos bajo una frente pronunciada como la de los gorilas. El cuerpo está cubierto de pelo, excepto en la cara, las manos y pies. El color del pelaje va del negro al marrón, con reflejos rojizos a plateados. Las huellas son similares a las humanas, pero mucho mayores. La presencia del Bigfoot está asociada a olores desagradables, materias fecales, alcantarillado, sudoración humana. Bigfoot emite sonidos agudos. Es tímido, y rehuye la presencia humana, aunque puede aventurarse a curiosear en los campamentos humanos en ocasiones. También se ha reportado su presencia merodeando por las viviendas humanas. En general, no son agresivos con los humanos y su comportamiento es más bien es retraído. Su alimentación se presume omnívora, por las referencias de los testimonios. Avistamientos de Pie Grande: Los avistamientos de Bigfoot han aumentado con el tiempo, tal vez a causa de la mayor difusión o de la reducción de su hábitat natural. En los últimos 150 años se han registrado unos mil avistamientos. Por lo general, se les ve de noche, solos, y principalmente son encuentros con machos. El Misterio del Yeti El yeti es un ser bípedo conocido en toda la cordillera del Himalaya. En el Tíbet recibe el nombre de metoh kangmi. Camina ligeramente inclinado hacia delante. Tiene todo el cuerpo cubierto de pelo lacio y fuerte, salvo la cara, de piel blanca o rojiza; el pelaje es más corto en el pecho y por debajo de las rodillas. La cabeza es ovalada y puntiaguda y está adornada con una cresta de pelo. Tiene la frente pronunciada, los ojos hundidos y las mandíbulas muy fuertes. El cuello y la espalda son anchos y musculosos. Los brazos llegan hasta las rodillas y las piernas son fuertes y arqueadas. Los pies, anchos, están cubiertos de pelo. Desprende un olor característico, fuerte y nauseabundo. Tiene costumbres nocturnas y rehuye al hombre. Su aullido se parece al graznido de la gaviota. Según parece, en ocasiones se asocia con la pantera de las nieves [Uncia uncia]. De acuerdo con los rastros de huellas que se han observado y fotografiado en varias ocasiones, el dedo gordo del pie, que se separa ligeramente hacia un lado, queda hacia el interior, lo que significa que el yeti es un primate, y no un oso como se ha propuesto en ocasiones, puesto que en éste, el dedo más grueso es el quinto. A veces el segundo dedo es también bastante grueso, y los restantes son muy pequeños. Su comportamiento es también típico de un primate: enseña los dientes como forma de intimidación, se rasca nerviosamente, destruye cosas con violencia y manifiesta su cólera saltando rítmicamente en el sitio y arrancando manojos de hierba. De las observaciones directas se deduce que es un animal omnívoro: se le ha visto devorar pequeños mamíferos, líquenes, frutas y bayas, e incluso chocolate y galletas robados a los alpinistas. El análisis de los excrementos que se han encontrado junto a los rastros confirma estas observaciones: contienen materia vegetal, huesos de pequeños mamíferos y aves, y restos de grandes insectos. Además, se han descubierto en esos excrementos tres nuevas especies de parásitos intestinales, lo que sugiere que su huésped es una especie desconocida. Abominable hombre de las nieves es un nombre muy poco apropiado para el yeti: no es abominable, sino más bien tímido; habita en los espesos bosques de rododendros del Himalaya, y sólo ocasionalmente atraviesa las laderas y los valles nevados (parece ser que para alimentarse de un musgo salino que crece en las rocas de las morrenas glaciares); y probablemente no sea un hombre. El zoólogo Bernard Heuvelmans lo ha bautizado con el nombre de Dinanthropoides nivalis. Existen al menos dos tipos de yeti, que pueden ser especies diferentes, razas geográficas o individuos de distinta edad o sexo de una misma especie. Además, entre las centenas de testimonios sobre seres bípedos de la región, algunos, como el mi gö tibetano, corresponden a verdaderos hombres salvajes, que tienen un área de distribución mucho más amplia, puesto que se extienden por las zonas montañosas de toda Asia. El gran yeti, llamado dzu-teh (chuti) por los sherpas, rimi por los montañeses tibetanos y migyur en Bután, mide entre 2 y 2,75 metros de altura. Tiene las cejas prominentes. Su pelaje está formado por dos capas: una interna, espesa, de pelo corto rojizo, y otra más suelta, formada por largos pelos grisáceos, pardos o negros. El ADN de una muestra de largos pelos negros recogida en Bután han sido analizada en 2001 en el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, con el resultado de que no se ha podido identificar el animal del que procede. Sus huellas miden más de 30 centímetros. Tiene una fuerza descomunal: Existe un testimonio de una pastora que fue atacada y arrojada a un torrente por un gran yeti, que posteriormente rompió la nuca de un yak, le abrió el vientre y devoró el hígado (exactamente igual que los sasquatch de Norteamérica hacen con los ciervos). Vive entre los 3000 y los 4000 metros en el Tíbet y el norte de Nepal, Sikkim y Bután (aunque posiblemente sea el mismo primate gigante que, con distintos nombres, es conocido en el sur de China y por todo el sudeste asiático). Al parecer, dos lamaserías del Tíbet conservan ejemplares momificados de este animal. Probablemente está emparentado con Gigantopithecus, un enorme simio antropoide terrestre de más de 2 metros de altura (conocido sólo por sus dientes y algunos fragmentos de mandíbula descubiertos en la India, Vietnam y China), desaparecido en el pleistoceno medio, hace unos 400.000 años. El pequeño yeti, llamado yeh-teh o mi-teh (mitre) por los sherpas, rackshi bompo por los montañeses tibetanos, jungli admi en Bután, sogpa o shukpa en Sikkim, vanamanusha en Cachemira y bamanush en Bangladesh, es rechoncho y de la talla de un hombre, o algo menor, entre 1,4 y 1,7 metros. Su pelaje es espeso, de color rojizo; algunos pelos, analizados en el Museo de Historia Natural de París, han sido identificados como pertenecientes a un primate desconocido, emparentado con el orangután [Pongo pygmaeus]. Tiene las mejillas cubiertas de pelo marrón, la nariz chata, los labios anchos y los dientes largos. Las manos son grandes. Sus huellas, de aspecto humano, miden unos 25 centímetros de largo por 12 de ancho y tienen 4 ó 5 dedos. (Es posible que los dedos segundo y tercero estén unidos y en las huellas parezcan, como se ha dicho más arriba, un sólo dedo muy grueso.) Aunque generalmente es bípedo, cuando huye corre a cuatro patas. Según los montañeses tibetanos, existe un tercer tipo de yeti, al que llaman nyalmo o mi-chen-po. Es un gigante carnívoro, antropófago, de 4 a 5 metros de altura, que habita en cuevas inaccesibles por encima de los 4000 metros y se desplaza en grupos. De estos titanes existen pocos testimonios, pero parece ser que también se han encontrado sus huellas, de 45 a 60 centímetros de longitud. Otra forma de yeti en sentido amplio es el teh-lma o pyar-them, un pequeño bípedo nocturno de 45 a 90 centímetros de altura, de pelambre gruesa y rojiza y breve melena, que habita en las selvas de baja altitud del Nepal, donde se alimenta principalmente de ranas que atrapa en los ríos. Puede ser una especie de gibón , aunque éstos no se conocen al norte del Bramaputra. Un último detalle: en la India, la región del monte Everest, donde no vive ninguna especie conocida de primate, se llama Mahalangur Himal, las montañas de los grandes monos. Smilodon El término Smilodon significa "Dientes de Sable", descripción muy apropiada debida a sus enormes colmillos, que usaba para perforar el cuello de sus víctimas, como por ejemplo caballos, ciervos y crías e individuos jóvenes de mamut y mastodonte. También son llamados popularmente Tigres Dientes de Sable, una clasificación no rigurosa puesto que pertenecen a géneros diferentes de felinos (el tigre es parte del género Panthera). Los primeros vestigios conocidos de Smilodon proceden de Estados Unidos y tienen dos millones y medio de años. Se trata de la especie Smilodon gracilis, bastante más pequeña y ligera que sus descendientes, y que se cree que a su vez provenía del felino dientes de sable Megantereon, difundido por Eurasia y África y que pasó a Norteamérica a través del puente de hielo que comunicaba ocasionalmente Alaska con Siberia. Smilodon gracilis evolucionó paulatinamente hacia la especie Smilodon fatalis, la más conocida, y de la que se han encontrado decenas de esqueletos completos en los depósitos de Rancho La Brea, en Los Ángeles. Hace un millón de años, Smilodon fatalis colonizó América del Sur y allí dio lugar a otra especie, Smilodon populator, la más grande del género, que tenía el tamaño de un tigre actual. Ocasionalmente se habla también de las especies Smilodon floridanus y Smilodon californicus, pero se tiende a considerarlas como subespecies de Smilodon fatalis. La técnica de caza usada por Smilodon y otros felinos dientes de sable ha traído de cabeza a los paleontólogos durante mucho tiempo. La extrema longitud de los colmillos superiores (hasta 18 cm. en Smilodon populator) comportaba el riesgo de que se partieran durante el forcejeo con las grandes presas de que se alimentaban. Tras sugerirse muchas posibilidades (entre ellas la de que servían para "apuñalar" el cuello de las víctimas, para luego simplemente dejarlas desangrándose), la mayoría de los científicos piensa hoy que tales colmillos sólo daban el golpe de gracia final, después de haber inmovilizado a la víctima en el suelo con sus robustas patas anteriores. El hallazgo de individuos con fracturas cicatrizadas o señales de enfermedad en Rancho La Brea invita a pensar que al menos Smilodon fatalis vivía en manada y tenía cierta tolerancia por los individuos lisiados del grupo. La caza cooperativa les permitió, al igual que hacen hoy los leones, abatir presas mucho mayores que ellos mismos. Smilodon fatalis y Smilodon populator desaparecieron al final de la última glaciación, hace unos diez mil años, junto con muchos grandes mamíferos. Los cambios climáticos y la llegada de nuestra especie a América poco antes pudieron ser algunas de las razones que les llevaron a la extinción. El representante argentino del género fue Smilodon bonariensis, descubierto por primera vez por el paleontólogo doctor Francisco Muñiz en la localidad de Moreno, a orillas del Río de las Conchas (actual Río Reconquista). En apariencia, S. bonariensis pobló toda la región pampeana. Incluso se han encontrado restos en excavaciones efectuadas en lugares tan extraños como el barrio de Belgrano. Este félido tenía un tamaño variable, dependiendo de la especie, rondaba los 80 - 200 kg y 1.70 - 2.0 m de largo, 70 - 120 cm de ancho. Tenía patas cortas en relación a su cuerpo, pero era más resistente que los félidos actuales. Algunos ejemplares muestran fracturas curadas, de lo que se deduce que vivían en manada como los leones, pues es caso contrario habrían muerto de inanición. Sus presas serían Mesohippus, jóvenes mamuts, osos bulldog pequeños, ciervos, osos perezosos, cerdos y otros amimales. Una gran manada sería capaz de abatir presas mayores, con colmillos de hasta 18 cm podían intimidar a sus enemigos. Es inverosímil creer que estos felinos usasen sus colmillos para apuñalar a sus presas, porque estos dientes eran demasiado frágiles. También se requeriría demasiada fuerza para hundir los dientes en la carne, y cualquier movimiento de la presa le rompería los dientes al felino. También se ha propuesto que los Smilodon utilizaban sus colmillos para arrancar grandes pedazos de carne de sus presas y esperar a que estas se desangrasen, pero en una era donde existían otros carnívoros de gran tamaño, la competencia era muy alta y la espera hasta que el animal herido muriese desangrado facilitaría que otros carnívoros del vecindario se apoderasen de la presa. Otra versión nos dice que los Smilodon usaban sus alargados colmillos para separar la espina dorsal, como muchos gatos modernos, pero si los colmillos llegasen a golpear el hueso, estos se podrían romper Monstruos en la Antártida El calamar estaba comiendo merluza negra, un pez que crece hasta dos metros de longitud, cuando fue capturado. Ya estaba muerto al ser subido a la embarcación y ahora se halla en el Museo Nacional de Nueva Zelanda. Un peligroso y raro calamar, con ojos del tamaño de platos y grandes cantidades de ganchos filosos como navajas, fue capturado por un pescador en la Antártida, en territorio de Nueva Zelanda, anunciaron los científicos el jueves. Este colosal calamar de sexo femenino, a mitad de su desarrollo, es el segundo ejemplar intacto que se ha hallado, explicó el biólogo marino Steve O'Shea del Museo Nacional de Nueva Zelanda. "He visto ciento cinco calamares gigantes, pero ver algo como esto es sensacional", dijo O'Shea a la agencia Reuters. Las redes capturaron este espécimen de calamar en el Mar de Ross, sobre el continente antártico, al oeste de la zona Argentina (a unos 3.500 kilómetros al sur de Ushuaia, la ciudad más austral de Argentina, y a 3.450 kilómetros al sur de Wellington, que es la capital de Nueva Zelanda), que pesa unos 150 kilogramos. El calamar estaba comiendo merluza negra, que crece hasta dos metros de longitud, cuando fue capturado. Ya estaba muerto al ser subido a la embarcación y ahora se halla en el Museo Nacional de Nueva Zelanda. El cuerpo de este molusco es mucho más grande que el calamar gigante, que puede pesar hasta 900 kilos cuando tiene su tamaño adulto final. Los tentáculos del calamar gigante pueden llegar hasta 13 metros de largo, comparados con los 5 metros del ejemplar capturado. Pero estas comparaciones son difíciles debido a que la especie de calamar colosal es rara y hostil. Los descubrimientos anteriores sólo fueron piezas del calamar en el estómago de los grandes cachalotes. Este calamar es veloz y más agresivo que el calamar gigante y caza haciendo resplandecer sus ojos a fin de ver los brillos que desprenden sus presas. Sus ocho brazos y dos tentáculos tienen ganchos como dientes —profundamente encastrados en el músculo y capaces de rotar 360 grados— lo que sumado a las ventosas hace que sus presas no puedan escapar. Los ganchos también son usados como defensa contra los cachalotes. Este calamar tiene uno de los picos más grandes que se conocen en los calamares y también posee unos ganchos únicos, que giran sobre un eje, en las mazas de los extremos de sus tentáculos. Este calamar es veloz y más agresivo que el calamar gigante. Caza haciendo resplandecer sus ojos a fin de ver los brillos que desprenden sus presas. Se creía que esta especie, cuyo nombre científico es Mesonychoteuthis hamiltoni, vivía en aguas profundas (800 metros o más), pero el especimen hallado estaba cerca de la superficie. La Bestia de Gevaudan Lo cierto es que la bestia de Gévaudan aterrorizó a la población de Aveyron en el siglo XVIII y quebrantó la autoridad de Luis XV, convirtiéndose rápidamente en un asunto de Estado. Cazadores de toda Francia atraídos por la generosa recompensa que se ofrecía por su piel, trataron de cazar a lo que se intuía podía ser un enorme lobo de un poder devastador inimaginable. Le calcularon 100Kg de peso y el pueblo pensaba que era el mismo demonio. El primer ataque de la bestia se produjo el 30 de Junio de 1764 y su primera víctima una niña de 14 años, Jeanne Boulet, ese mismo verano se cobró más vidas y asesino 2 niñas más, 2 niños y una mujer de 32 años. En invierno el número de víctimas se incrementaba alarmantemente incluso asesinando dos veces por semana. Solía arrancar de un solo bocado la cabeza de las víctimas, lo que puede darnos una idea del tamaño y la fuerza de su mandíbula. En tan solo un año se había cobrado 54 víctimas. El monarca alarmado por tan abrumantes cifras decide enviar a sus tropas de choque, los "dragones", que formaban la élite del ejército real. Envió 4 tropas de caballería con el fin de realizar una batida que acabara de una vez con la bestia. El jefe de una de las tropas quedo sorprendido al ver a la bestia, según su descripción era casi tan grande como su caballo pero infinitamente más rápida y ágil, tras tratar de abatirla a disparos sintió que las balas no eran capaces de traspasar su piel. Otras descripciones le señalaban como un enorme lobo de aspecto muy extraño, con el lomo rayado y una línea negra que le recorría desde el cuello hasta la cola, el color de su cuerpo era rojizo, con el morro afilado, una cola muy larga y fuerte y extraordinariamente móvil y con unas fauces desmesuradas. Los esfuerzos de los "dragones" eran en vano, no solo se debían enfrentar al difícil duelo de encontrar a la bestia además tenían otros duros competidores, los caza recompensas, que atraídos por el precio que se puso por dar fin a la vida de la bestia les tendían emboscadas y les confundían con pistas falsas. La bestia arrancaba la cabeza de sus víctimas de un solo bocado. Por mas lobos que abatían las víctimas no cesaban, murieron decenas de estos animales. Sin duda el comportamiento de la bestia no se asemejaba al de un lobo común pues expertos cazadores de toda Europa trataban de eliminarla con las técnicas que se empleaban para la caza de estos. La gente empezaba a sentirse muy asustada, ni la participación del Rey había conseguido aplacar a la bestia. Los clérigos aprovechaban para hacer su campaña diciendo que la bestia solo atacaba a las jóvenes más lascivas, los nobles acusaban a los gitanos pues decían que alguna de las bestias de su circo debía haber escapado. También se apunto a un terrateniente que había recorrido África con una compañía comercial, criaba mastines asilvestrados, lobos, leones y tigres. El pueblo llegó a pensar que había cruzado a estos animales hasta dar con la bestia. Finalmente la bestia fue muerta por un cazador llamado Jean Chastel y la leyenda cuenta que fue abatida con una bala de plata hecha tras fundir una medalla de la virgen. El monstruo fue llevado ante el Rey - sobrando decir que Jean Chastel fue recibido como todo un héroe - más tarde fue embalsamado y años después sus restos desaparecieron en un incendio. Era algo parecido a un lobo gigantesco de fauces enormes. Los análisis de la criptozoología moderna especulan que la Bestia de Gévaudan podría ser alguna subespecie de lobo de los Alpes, ya que en registros recientes de criptozoología, los climas fríos son los que albergan a este tipo de criaturas desconocidas de igual manera que el Yeti en el Himalaya, pero las especulaciones aún continúan. Nueva especie de cocodrilo - Adamantinasuchus navae Los restos fósiles del Adamantinasuchus navae, de unos cincuenta centímetros de largo y unos diez kilos de peso, fueron hallados entre unas rocas durante las obras de construcción de una represa en la localidad de Marília, a 432 kilómetros de Sao Paulo, según ha anunciado el equipo de investigadores este miércoles en Río de Janeiro. El paleontólogo William Nava es el autor del descubrimiento de esta especie del período Cretácico, por lo que se ha bautizado al fósil con su apellido. Nava, coordinador del Museo de Paleontología de Marília en Sao Paulo, considera que este "importante descubrimiento" revela aspectos de la evolución de los cocodrilomorfos y los fenómenos de extinción que ocurrieron hace noventa millones de años. El estudio lo han dirigido dos profesores del Departamento de Geología de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), Pedro Henrique Nobre e Ismar de Souza Carvalho, y ha sido publicado en la revista científica Gondwana Research. De Souza Carvalho ha explicado que entre las peculiaridades del animal, además de su reducido tamaño, están sus enormes ojos y los dientes "molarizados, más cercanos a los de los mamíferos", por lo que se cree que podría tener una dieta omnívora y comer pequeños animales. "Esta nueva especie de cocodrilo era muy distinto de los cocodrilos y caimanes que se conocen ahora: era terrestre, omnívoro, vivía en ambientes secos y podría incluso ser gregario", apuntó De Souza Carvalho. La investigación revela que el Adamantinasuchus navae vivía en áreas calientes con sequías prolongadas, por lo que se cree que desapareció cunado se abrió el Océano Atlántico, los continentes se separaron y el clima se humidificó" en Suramérica. Marília, la localidad del sureste de Brasil en la que se han encontrado los fósiles de esta nueva especie, cuenta desde 1993 con un Museo Paleontológico que recoge fósiles de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y peces que describe la historia geológica de la región. Calamar gigante que emite luz Un calamar gigante que vive en las profundidades de los mares tropicales o subtropicales emite haces de luz al atacar a sus presas, según han descubierto científicos japoneses. En un trabajo para el boletín de la Royal Society británica, los científicos explican que esas criaturas utilizan probablemente la luz para desorientar a sus víctimas potenciales. Los expertos han captado en un vídeo el espectacular ataque de un calamar de la especie "taningia danae" llevado a cabo en las aguas profundas frente a las costas de la isla de Chichijima en el Pacífico Norte, informó la BBC. El vídeo, que data de 2005, muestra por primera vez a esos calamares como predadores agresivos en lugar de animales inactivos y perezosos, como se pensaba antes. El calamar en cuestión, que puede medir más de dos metros, nada con velocidad hacia delante y hacia atrás moviendo sus aletas, que son grandes y musculosas. El vídeo, filmado a profundidades de entre 240 y 940 metros, muestra cómo esos cefalópodos pueden llegar a alcanzar una velocidad de 2,5 metros por segundo al lanzarse sobre la presa, que capturan con sus ocho tentáculos. Lo que más sorprendió, sin embargo, a los investigadores, según declaró a la BBC Tsunemi Kubodera, del Museo Nacional de Ciencia, fueron los haces "biolumínicos" que esos calamares producen gracias a unos órganos que llevan en sus tentáculos. Según Kubodera, la luz puede desorientar a la presa potencial e inactivar sus defensas aunque también puede servir para iluminar el entorno y medir la distancia a la que se encuentra aquélla. Los científicos opinan, por otro lado, que las luces pueden servirle asimismo al calamar para cortejar a otros individuos de su misma especie. Todavía se conoce poco de la ecología y la biología de los calamares de las profundidades, de los que subsisten varias especies. El Dunkleosteus Fue el primer gran depredador de los antiguos mares y su temible mandíbula dentada sigue dando miedo 400 millones de años después. El Dunkleosteus era un pez de armadura plateada que medía diez metros, un monstruo de cuatro toneladas que aterrorizó a toda la vida marina del periodo devoniano, hace entre 415 y 360 millones de años. Dos largas cuchillas huesudas en la boca. Aunque no tenían dientes auténticos, tenía dos largas cuchillas huesudas en la boca para romper y aplastar a cualquier criatura desafortunada que se topara con él. Para comprobar su reputación, los científicos del Field Museum y de la Universidad de Chicago han creado un modelo biomecánico y se quedaron impresionados. En una investigación publicada el martes en la revista Biology Letters, de la Real Sociedad británica, señalaron que la mordedura del gran pez concentraba 5.000 kilos de fuerza. Las cuchillas de su boca, casi esmaltadas como los dientes, concentraron la fuerza de la mordedura en una pequeña área en la punta con una fuerza asombrosa, de 36.000 kilos por pulgada (0,025 metros) cuadrada, dijeron. Esto, aseguraron los científicos, corona al Dunkleosteus como el pez que comía más ruidosamente de todos los tiempos. "Probablemente un enorme tiburón blanco sólo pueda ser capaz de morder con la mitad de la fuerza", dijo en una entrevista Mark Westneat, cuidador de peces en el Field Museum y co autor del trabajo. Les gusto la criptozoologia, en este mundo hay muchos misterias y el mundo animal no se queda atras, buscare mas sobre estos misterios y se los hare saber. Saludos gente y no olviden recomendar para que mas gente sepa de estos desconocidos inadaptados. Buenas Noches. Un Post de Criptozoologia (Volumen 1)
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