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Que es un Troll?



Un troll o trol es un vocablo de Internet que describe a una persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia, provocar reacciones predecibles, especialmente por parte de usuarios novatos, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien provocar flamewars, enfadando a sus participantes y enfrentándolos entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, con la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás.

Aunque originalmente el término solo se refería a la práctica en sí y no a la persona, un desplazamiento metonímico posterior ha hecho que también se aplique a las personas que presuntamente incurren en ese tipo de prácticas. Su origen etimológico más probable evoca la idea de «morder el anzuelo» (troll es un tipo de pesca en inglés).



Etimología




El uso actual del término surgió en los grupos de noticias de Usenet a fines de la década de los 80. Se acepta que es una apócope de la palabra trolling, usada en la frase trolling for suckers (aproximadamente, ‘pescar incautos’). El verbo inglés troll quiere decir pescar al curricán que es una técnica de pesca deportiva. En este caso puede tener un equivalente en trawling (pesca de arrastre). Evoca metafóricamente la idea de «morder el anzuelo» y «pescar» a los incautos.

Otro origen verosímil es que podría ser un acortamiento de patrolling (‘patrullando’, ‘vigilando’), en el sentido vulgar de searching (‘buscando’), especialmente searching for those who do not wish to be found (‘buscando a quienes no desean ser encontrados’).

El uso de la palabra se generalizó probablemente debido a su apropiado segundo significado, el de los troles de la mitología escandinava y los cuentos infantiles, retratados a menudo como criaturas feas y odiosas inclinadas a la maldad. La imagen del trol bajo el puente en el cuento Los tres cabritos gruñones (también conocido como El gigante y las tres cabritas) enfatiza la reacción negativa del trol hacia los extraños que se adentran en su entorno físico, particularmente por aquellos que tienen la intención de pastar en sus dominios sin permiso.





Círculos viciosos


Para mucha gente, la característica distintiva del comportamiento de un troll es la percepción del intento por trastornar a la comunidad de algún modo: escribir mensajes incendiarios, sarcásticos, disruptivos o humorísticos destinados a arrastrar a los demás usuarios a una confrontación infructuosa. Cuanto mayor sea la reacción de la comunidad, más probable será que el usuario vuelva a comportarse como un troll, pues irá creyendo que ciertas acciones logran su objetivo de provocar el caos. Esto ha hecho que surja el protocolo a menudo repetido en la cultura de Internet: «No alimente al troll» (Don't feed the troll).



A menudo ocurre que alguien escribe un mensaje sincero sobre el que será emocionalmente sensible. Los trolls habilidosos saben que una forma fácil de enfadarle es afirmar deshonestamente que dicha persona es un troll. En otras ocasiones una persona puede no entender o encajar inmediatamente en las normas sociales de un foro donde la mayoría de los participantes sí lo hacen. Como resultado, actuar ligeramente fuera de las normas (a menudo no intencionadamente y por razones legítimas) hace que dicha persona sea calificada de troll. A veces puede ser difícil distinguir entre un usuario que simplemente tiene valores, puntos de vistas o ideas diferentes y uno que se comporta intencionadamente como un troll. Desafortunadamente, muchos usuarios reaccionan agresivamente a la primera impresión de un supuesto troll, lo que a veces lleva a que usuarios novatos disgustados o minorías políticas sean considerados trolls.





Cultura troll




La larga historia de los trolls y el fuerte apoyo hacia el discurso anónimo y seudónimo en Internet sugieren que la historia del «troll anónimo» está sólo en sus comienzos. Si puede considerarse como una «cultura», formada por gente que no se conoce entre sí, salvo mediante la experiencia común de ser rechazados en foros de Internet, es cuestionable, pero algunos afirman que es posible y que ya está ocurriendo.

Hay fuertes evidencias de ello en la existencia de foros que afirman existir específicamente para dar apoyo a los trolls, para intercambiar trucos e identificar blancos que otros trolls pueden estar provocando o discutiendo fructíferamente.

La cultura troll se observa mejor en los trolls que no conocen a los otros con los que trabajan. Debido a que los métodos comunes de crear mensajes incendiarios son muy conocidos y objeto de bromas en muchos sitios de Internet, es a veces posible para un troll identificar a otro troll en acción. Un troll actuando sobre otro troll crea a menudo tal cantidad de aparente drama entre ellos que se toma en serio por observadores que no sean trolls (especialmente si toman partido por algún bando). El resultado final es que los dos trolls pueden colaborar para lograr que la discusión de foro gire en torno a ellos o que una conversación se salga de tema más eficazmente que si lo hicieran sin ayuda.


Los trolls como falsificadores de identidad.








Inicios



Antes de que Deja News comenzase a archivar Usenet, los informes sobre los trolls eran imprecisos, habiendo pocas pruebas que estudiar. Sin embargo a partir de entonces los enormes archivos han estado disponibles para los investigadores. Puede que el primer (aunque poco documentado) caso sea la saga de 1982-83 de Alex y Joan en los foros de CompuServe. Van Gelder, un periodista de la revista Ms., documentó en 1996 el incidente en un artículo en dicha publicación. Alex (en la vida real un psiquiatra cincuentón muy tímido de Nueva York) se hacía pasar por una rimbombante y antirreligiosa mujer muda llamada Joan, atada a una silla de ruedas tras un accidente de coche, «para poder relacionarse mejor con sus pacientes femeninas». Esta farsa se prolongó durante dos años, y Joan llegó a convertirse en un personaje enormemente detallado con una colección de relaciones emocionales. Todo empezó a venirse abajo cuando Joan persuadió a una de sus amigas en línea para que tuviese una aventura con Alex.


"Incluso aquellos que apenas conocían a Joan se sintieron implicados —y en cierta forma traicionados— por el engaño de Alex. A muchos de nosotros nos gusta creer que la comunidad en línea es una utopía del futuro, y el experimento de Alex nos demostró a todos que la tecnología no es un escudo contra las mentiras. Perdimos nuestra inocencia, cuando no la fe."
Van Gelder, 1996, p. 534



Los trolls en los años 1990




Una de las primeras referencias a un troll en el archivo de Usenet de Google fue hecha por el usuario Mark Miller sobre otro usuario llamado Tad (8 de febrero de 1990). Sin embargo, no está claro si el término «troll» se usó en su sentido actual, o si fue simplemente una elección casual de un epíteto:
Estás tan lejos de ser capaz de entender algo de lo que cualquiera dice aquí que esto sólo lleva a la inutilidad. Lo verdaderamente triste es que de verdad crees que estás ganando. Eres un terrible despilfarro de recursos naturales – por favor reintégrate en la cadena alimenticia... estúpido troll flatulento.

El más probable origen del término puede hallarse en la expresión trolling for newbies (que significa aproximadamente ‘pescando novatos’), que a principios de los años 1990 se hizo popular en el grupo de Usenet alt.folklore.urban. Su uso era algo diferente a la actual noción de troll, siendo una broma privada relativamente suave sobre los usuarios novatos consistente en hacer preguntas o mencionar temas de conversación tan trillados que sólo uno de ellos respondería seriamente. Otros extendieron el término para incluir la práctica de representar el papel de un usuario seriamente desinformado o ingenuo, incluso en grupos donde no se era un participante habitual, pero estos intentos fueron a menudo más broma que provocación. En tales contextos, el sustantivo «troll» solía referirse al acto más que al autor.

Algunos usuarios veteranos de Usenet continuaron insistiendo en estas primeras definiciones incluso después de que el término fuese aplicado más generalmente a las acciones incendiarias previamente caracterizadas como flamebait.

Identidad


En la literatura seria la práctica fue documentada por primera vez por Judith Donath (1999), quien usó varios ejemplos anecdóticos de diversos grupos de noticia de Usenet en su discusión. El ensayo de Donath trazaba la ambigüedad de la identidad en una «comunidad virtual» incorpórea:[3]
En el mundo físico hay una inherente unidad con el yo, pues el cuerpo proporciona una convincente y práctica definición de identidad. La norma es: un cuerpo, una identidad. [...] El mundo virtual es diferente. Está compuesto de información más que de materia.

Donath proporciona una concisa visión general de los juegos de falsificación de personalidad que surgen de la confusión entre la comunidad física y la epistémica:

"Los trolls juegan a falsear su personalidad, aunque lo hagan sin el consentimiento de la mayoría de los jugadores. El troll intenta pasar por un participante legítimo, compartiendo los intereses y preocupaciones comunes del grupo. Los miembros de los grupos de noticias, si son conscientes de los trolls y otras falsificaciones de personalidad, intentan distinguir los mensajes auténticos de los escritos por ellos y, tras juzgar a un usuario como troll, obligar al ofensor a abandonar el grupo. Su éxito en lo primero depende del grado en el que ellos —y el troll— entiendan las pistas de la identidad, y su éxito en lo segundo, de si el placer del troll se ve lo suficientemente disminuido o atenuado por los castigos impuestos por el grupo.
Los trolls pueden ser molestos de diversas formas. Un troll puede desbaratar la discusión en un grupo de noticias, diseminar malos consejos, y dañar el sentimiento de confianza en la comunidad del grupo de noticias. Más aún, en un grupo que se ha vuelto sensible a los trolls —donde el índice de engaños sea alto—, muchos que honestamente hacen preguntas ingenuas pueden ser rápidamente rechazados como trolls. Esto puede ser bastante desalentador para un usuario nuevo que tras atreverse a escribir su primer mensaje es inmediatamente bombardeado con airadas acusaciones. Incluso si las acusaciones son infundadas, ser clasificado como un troll es bastante dañino para la reputación en línea de uno."
Donath, 1999, p. 45

Uso


El término «troll» es altamente subjetivo. Ciertos lectores pueden clasificar un mensaje como troll mientras otros verán el mismo mensaje como una contribución legítima a la discusión, aunque sea controvertida. El término se usa frecuentemente para desacreditar una posición contraria o a su proponente mediante el argumento ad hominem. Igualmente, decir que alguien es un troll significa hacer suposiciones sobre sus motivos, que pueden ser incorrectas. Dejando aparte los motivos del autor, los mensajes controvertidos tienen muchas posibilidades de atraer una respuesta correctiva, protectora o violenta de aquellos que no distinguen entre las comunidades físicas reales (donde la gente está realmente expuesta a algún riesgo compartido de daño corporal por sus acciones) y las comunidades epistémicas (basadas en un mero intercambio de palabras e ideas). Normas de tratamiento, o etiqueta, que se originaron en tales comunidades físicas son con frecuencia aplicadas ingenuamente al discurso en línea por los recién llegados que no están acostumbrados a la gama de puntos de vista expresados en línea, a menudo anónimamente. De esta forma, tanto los usuarios como sus mensajes son comúnmente y a veces inexactamente calificados de trolls cuando ofenden al grupo: irónicamente, la gente puede estar más inclinada a usar epítetos como «troll» en las discusiones públicas en línea de lo que lo estarían en persona, ya que los foros en línea pueden parecer más impersonales. A menudo se emplea la expresión «Prohibido dar de comer al troll».

Cuando se aplica apropiadamente al comportamiento en línea intencionadamente disruptivo, la palabra «troll» convierte económicamente un código abstracto de conducta en línea en una imagen concreta. Los participantes experimentados en foros en línea saben que la forma más efectiva de disuadir a un troll normalmente es ignorarlo, ya que las respuestas animan a los auténticos trolls a continuar escribiendo mensajes disruptivos en dichos foros: de ahí el frecuente aviso de «Prohibido dar de comer al troll». Enviar esta señal públicamente, en respuesta al comportamiento de un troll para desanimar más respuestas puede disuadir al troll. Sin embargo, también puede tener el efecto contrario, pasando a ser él mismo comida para el troll. Por tanto, cuando un participante en un foro ve una respuesta aparentemente inocente a un troll como potencial comida para éste, puede ser más prudente enviar el aviso de «Prohibido dar de comer al troll» en un mensaje privado (por ejemplo, por correo electrónico).


Los trolls en diferentes medios de Internet





Los trolls actúan de formas distintas en diferentes medios. Empezaron en grupos de noticias, y a medida que Internet ha evolucionado, así lo han hecho los trolls.



* Usenet — las jerarquías de los grupos de noticias limitan la exposición de los trolls, pero el envío cruzado de mensajes (crossposting) puede superar esta limitación. Algunos ISPs limitan el número de grupos de noticias a los que un mismo mensaje puede cruzarse. Como ejemplo notable, alt.net instituyó un límite de envíos cruzados después de que los trolls en ese sistema hubieran llegado a ser tan escandalosos que Peter da Silva inició una campaña en otros sistemas para cesar el intercambio de noticias con alt.net hasta que hicieran algo para resolver el problema.

* Listas de correo — suelen estar controladas por moderadores, por lo que los participantes indeseables pueden ser expulsados rápidamente.

* Foros basados en SlashCode — usan un sistema de puntuación de forma que los lectores pueden moderar cada mensaje al alza o a la baja desde su calificación inicial. Los lectores pueden entonces elegir ignorar los mensajes que los demás han «moderado a la baja». La coordinación de los trolls es particularmente importante, dado que los primeros mensajes tienen más probabilidades de ser leídos que los siguientes. Un troll ideal debería generar discusión y respuestas acaloradísimas sin más intervención por su parte.

* Wikis — su modelo plano, asíncrono y abierto permite a cualquiera escribir cualquier cosa. Los usuarios trabajan para deshacer los cambios negativos usando herramientas de reversión disponibles de serie, pero esto requiere a cientos de voluntarios para vigilar sitios extensos y populares. Los trolls tienden a ser más sutiles que en los grupos de discusión, con frecuencia aportando material que podría ser legítimo, pero provocarán controversia desafiando la actual estructura de poder. La dificultad se agrava por la imposibilidad de discernir si un usuario está simplemente exponiendo una opinión controvertida o es un troll.

* Weblogs — en su forma más común como púlpito personal con la posibilidad de que cualquiera deje comentarios, los weblogs populares resultan con frecuencia eficaces trampolines para los trolls, mediante comentarios incendiarios o entradas provocativas. La facilidad con la que los weblogs pueden ser enlazados anima a la propagación del troll.

* IRC — la naturaleza abierta de la mayoría de los canales de IRC en las redes populares permite que los trolls entren y utilicen cualquier técnica de abuso, desde la simple inundación de basura a comentarios sutilmente irritantes, que cosechan respuestas airadas. La facilidad con la que pueden evadirse los bloqueos de canales y servidores, y la naturaleza volátil de muchos usuarios de IRC puede permitir a los trolls perpetuarse indefinidamente.

* Juegos multijugador de acción en primera persona — el juego en línea suele atraer a gran número de varones adolescentes, que se aprovechan de la atmósfera combativa y su anonimato general para menospreciar a otros jugadores. Véase pwn y noob para mayor información. Matar en grupo y romper las normas sociales del juego para fastidiar a otros jugadores se consideran también actividades propias de trolls.

* Juegos de deporte en línea — Un troll se infiltrará en una liga en línea gratuita con múltiples equipos desde diferentes cuentas e identidades e intentará entonces retorcidos intercambios de jugadores para mejorar un equipo. El troll dejará numerosos mensajes en el tablón de anuncios de la liga desde sus diferentes identidades para dar la apariencia de legitimidad a un comportamiento a todas luces ilícito. Los jugadores que objeten a la obvia farsa pueden recibir un baño de insultos y otros intentos de evasión.

* Foros — Sean de la clase que sean, atraerán trolls, cuyo comportamiento no difiere mucho de los ejemplos anteriores. Pocos foros están libres de trolls, exceptuando algunos sitios muy pequeños y aquellos que establecen políticas muy estrictas al respecto.

* BBS — Aunque ya quedan muy pocos BBSs funcionando y en la mayoría de ellos se lleva un control de usuarios, se siguen reportando casos de trolles.

Ejemplos



Trolls de un solo golpe


Los mensajes de un troll de un solo golpe intentan ser disruptivos y tienden a ser muy obvios para asegurar que reciben respuestas enfadadas.

Trolls disruptivos


* Mensajes fuera de tema — Irrelevantes para los usuarios interesados en el foro en cuestión: «¿Puede ayudarme alguien a hacer una página web?» «No: esto es un foro de música.» Esto también puede hacerse a la mitad de una discusión ya existente en un intento por secuestrarla, o al menos cambiar el tema de discusión.

* Ruptura de páginas — Enviar mensajes con grandes imágenes o llenos de caracteres para hacer ilegibles los mensajes anteriores. Un troll habilidoso usará una imagen extremadamente larga pero estrecha que se camufle con el fondo de la página para hacerlo menos evidente.

* Material ofensivo — Archivos de sonidos molestos o imágenes perturbadoras en un mensaje, o enlazar a sitios impactantes (shock sites) que contengan dicho material. Con frecuencia estos enlaces se disfrazan como enlaces legítimos.
* Mensajes incendiarios — Incluyendo alusiones racistas, sexistas, clasistas o innecesariamente odiosas: «Eres idiota por incluir este tipo de mensajes en tu lista.»

* Escribir spoilers — Desvelar el final o parte importante de la trama de una película, libro, juego, etcétera sin avisar, a veces subrepticiamente enterrados en mensajes por lo demás inocuos.

* Volver a iniciar una antigua discusión o reciclar un tema anterior (bump) muy controvertido, particularmente en comunidades en línea pequeñas.

* Escribir deliberada y repetidamente mal los nombres de los demás usuarios de la discusión con el propósito de molestarlos o irritarlos.

* Prometer pornografía inexistente a gente que escribe en el foro, provocando una avalancha interminable de mensajes del tipo «a mí también» (especialmente común en en la jerarquía de Usenet alt.sex a mediados de los años 1990).

Trolls que buscan atención



Este tipo de trolls buscan incitar tantas respuestas como sea posible y absorber una cantidad desproporcionada del total de atención colectiva.

* Publicitar otro foro, especialmente si es uno rival u odiado.

* Afirmar ser alguien que es imposible que sean — «Como un samurái auténtico que soy, tengo ciertos problemas con Los siete samuráis.»

* Carecer de cualquier relación o conocimiento actual con el tema discutido, pero seguir escribiendo continuamente opiniones como «expertos».

* Mensajes que contienen algún fallo o error obvio — «Creo que Mar adentro es la mejor película de Santiago Segura.»

* Pedir ayuda para una tarea o problema inverosímil — «¿Cómo sazono mi olla? No quiero que todo lo que cocine en ella sepa igual.»

* Preguntas intencionadamente ingenuas — «¿Puedo usar aceite de oliva en vez de agua para hervir pasta?»

* Mensajes que contienen referencias alusivas al propio estatus — «Evian es agua embotellada para pobres. Prefiero la Dasani importada de Italia.»

* Escribir intencionadamente un argumento escandaloso deliberadamente construido en torno a un fallo o error fundamental pero embrollado. Con frecuencia el autor se pondrá a la defensiva cuando el argumento sea refutado, pero muchos pueden, sin embargo, continuar el hilo usando más argumentos erróneos, lo que se conoce como «alimentar» el troll.

* Un subtipo del anterior es la demostración falsa de un importante problema matemático no resuelto o una imposibilidad (por ejemplo, 1 = 2). Sin embargo estos mensajes no siempre son trolls y a veces son como mínimo matemáticamente interesantes.

* Mensajes políticamente discutibles — «Creo que José Luis Rodríguez Zapatero es el mejor/peor presidente de la historia.»
* Enviar imágenes políticamente sensibles en lugares inapropiados.

* Fingir ser inocente tras participar en una «guerra de llamaradas» (flamewar).

* Escribir quejas fuera de tema sobre su vida privada, incluso amenazas de suicidio: a veces se trata del troll «plañidero».

* Responder paranoicamente o pluralizando a opiniones personales emitidas por individuos diferentes — «No creo que todos penséis lo mismo: ¡os ponéis de acuerdo para llevarme la contraria!»

* Los trolls conquistadores se entusiasman por encadenar aventuras amorosas en línea con las mujeres de un grupo. Esto provoca la rivalidad pública entre las mujeres que alguna vez creyeron que los apelativos cariñosos, los poemas y las declaraciones de afecto que recibían eran exclusivamente para ellas. Dado que estas aventuras se suelen desarrollar separadamente en canales de chat, suele pasar mucho tiempo antes de que estos conflictos estallen.


* Insultar a otros por su mala gramática u ortografía, lo que puede ser un tema muy sensible, por el abuso de jerga o abreviaturas típicas de SMS, o incluso insultar a otros por su mala gramática usando mala gramática, provocando un efecto «irónico» que puede a menudo llevar a la gente a recriminarles su hipocresía.

Otros ejemplos


Algunos trolls pueden denunciar una determinada religión en un grupo de noticias religioso, aunque históricamente se ha llamado a esto flamebait (ver más arriba). Como aquellos que se enzarzan en una «guerra de llamaradas» (flamewar), los supuestos o autoproclamados trolls de Internet a veces recurren al doble sentido o al despiste en la búsqueda de su objetivo. Es posible distinguir entre los mensajes incendiarios y los comentarios de un troll: los primeros tienen la intención de ser antisociales y ofensivos mientras los segundos buscan provocar una reacción, aunque también pueden ser considerados como antisociales, a pesar de la intención del autor.

Un caso particular de la segunda variedad (mensajes incendiarios) implica enviar contenido obviamente reñido con los intereses (declarados o implícitos) del grupo o foro. Por ejemplo, enviar recetas de carne de gato en un foro sobre animales de compañía, teorías evolutivas en un foro creacionista o mensajes sobre lo aburridos que son los dragones en el grupo de Usenet alt.fan.dragons.

El «troll títere» entra a menudo en un foro usando varias identidades diferentes. A medida que los comentarios provocativos de una identidad atrae respuestas cada vez más críticas de otros miembros del foro, el troll interviene en la discusión usando una segunda identidad para apoyar a la primera. Alternativamente, el troll puede usar esta segunda identidad para criticar a la primera y ganar así credibilidad o estima en el foro.

El envío cruzado (crossposting) es un método popular de los trolls de Usenet: un mismo mensaje puede ser discutido simultáneamente en varios grupos de noticias no relacionados e incluso opuestos, lo que probablemente termine en una «guerra de llamaradas» (flamewar). Por ejemplo, un mensaje-señuelo (flamebait) contra la comida rápida podría enviarse cruzado a grupos sobre la alimentación sana, la ecología y los derechos animales, así como también a un grupo sobre un tema totalmente ajeno, como la inteligencia artificial.

Un ejemplo de troll con éxito es el archiconocido hilo de Usenet Oh how I envy American students (‘Ay, cómo envidio a los estudiantes estadounidenses’) que obtuvo más de 3.500 respuestas. Este troll fue escrito por alguien haciéndose pasar por un estudiante europeo, y enviado con acierto a todos los grupos de noticias de institutos y universidades, dejando entonces que los estudiantes americanos hiciesen todo el trabajo de difusión. El hilo estuvo activo cerca de un año (generando de media una respuesta cada 160 minutos) y su mejor golpe fue cuando una inocente estudiante estadounidense no sólo perdió su cuenta de Internet sino también que fue expulsada del instituto por abusar de los ordenadores, pues de alguna forma logró cargar con la culpa de haber comenzado el troll. El sitio con más ataques troll hasta la fecha es conocido como "ATOMIX".

Motivación


Los «trolls» autoproclamados pueden designarse a sí mismos como abogados del diablo, tábanos sociales o «alborotadores culturales», desafiando el discurso dominante y las asunciones de los foros de discusión en un intento de romper el statu quo de pensamiento grupal: el sistema de creencias que prevalece en su ausencia.


Algunos críticos afirman que los auténticos «abogados del diablo» generalmente se identifican a sí mismo como tales por el bien de la etiqueta y la cortesía, mientras que los trolls pueden rechazar ambas. La mayoría de la discusión sobre qué motiva a los trolls procede de otros usuarios de Internet que afirman haber estudiado el comportamiento de los mismos. Hay poca literatura de investigación que describa el término o el fenómeno. Los comentarios de usuarios acusados de ser trolls podrían ser poco fiables, puesto que de hecho podrían estar intentando estimular la controversia más que avanzar en el entendimiento del fenómeno. De la misma forma, los acusadores están con frecuencia motivados por un deseo de defender un determinado proyecto y las referencias a que un usuario de Internet sea un troll podrían no tener base en las metas reales de dicha persona. Como resultado, identificar las metas de los trolls resulta casi siempre especulativo. Aún así, varias metas básicas han sido atribuidas a los trolls, según el tipo de disrupción que se piensa que están provocando.


Para complicar más el asunto, muchos acusadores se equivocan al cuestionar primero si el supuesto material troll es realmente disruptivo (un componente obligatorio de dicho comportamiento) antes de declararlo como tal. Así, muchos trolls nacen de la propia inferencia demasiado rápida de la otra parte, sea ésta exacta o no.


Las motivaciones propuestas son:



* La actividad de un troll puede describirse como un experimento de contravención que, gracias al uso de una personalidad alternativa, permite probar o romper los límites sociales habituales y las reglas de etiqueta sin consecuencias serias. Esto puede ser parte de un intento de comprobar los límites de algún discurso, o de identificar personalidades reactivas. Al eliminar identidades e historias de la situación, dejando sólo el discurso, algunos científicos creen que es posible llevar a cabo experimentos de ingeniería social usando métodos propios de trolls. Sin embargo, pocos creen que las organizaciones de trolls estén involucrados en la ciencia, y unos pocos individuos dispersos sin métodos ni tesis particulares no pueden ser descritos como científicos, aunque puedan sin embargo estar involucrados en alguna investigación.

* Búsqueda de atención anónima: El troll busca dominar la discusión provocando enfados, y efectivamente secuestrando el tema de conversación.

* Diversión: Para alguna gente resulta divertido pensar que otra persona se enfada por lo que digan completos desconocidos. Esto podría ser clasificado como un tipo de schadenfreude: los trolls con esta motivación obtienen placer de la frustración, miedo o dolor (o lo que ellos perciban en su mentes como tal) real de sus víctimas.

* Enfado: Algunas personas se comportan como trolls para expresar su hostilidad hacia un grupo o punto de vista determinado.

* Petición de ayuda: Muchos supuestos trolls, en sus mensajes, señalan perturbadoras situaciones sobre la familia, las relaciones, las drogas o la escuela, aunque generalmente es imposible saber si tales situaciones no son más que parte del troll. Algunos creen que este comportamiento es una agresiva forma de confrontación en la que los trolls buscan una especie de fuerte guía sentimental en un foro anónimo.

* Los trolls autoproclamados y sus defensores sugieren que su comportamiento es una forma inteligente de mejorar la discusión, o un método alternativo de ver las relaciones de poder en grandes wikis públicos.

* Proponerse un desafío a uno mismo: Sólo para ver si puede hacerse con éxito, por ejemplo un miembro de un foro se registra con un nuevo nombre no identificable para ver si puede engañar, y por cuánto tiempo, a los demás miembros.

* Hacer perder el tiempo a los demás: Uno de los aspectos más importantes en la actividad de un troll es la idea de que empleando un solo minuto en escribir un mensaje adecuado se logra que muchas otras personas pierdan varios minutos de su tiempo, provocando un efecto cascada. La mayoría de los trolls disfrutan con la idea de que pueden desperdiciar el tiempo de los demás con comparativamente poco esfuerzo por su parte.

* Efecto dominó: Relacionado con la diversión, pero de una manera más específica, significa comenzar largas reacciones en cadena en respuesta al mensaje inicial de uno. Consiste en lograr una respuesta desproporcionadamente grande a una acción pequeña. Esto resulta parecido al regocijo con el que puede actuar un niño pequeño que simula perderse al ver un gran número de personas emprendiendo una búsqueda masiva en respuesta a su supuesta desaparición, cuando en realidad se está escondiendo.

* Supresión de información: Un troll particularmente nihilista a menudo intenta poner freno al flujo de información entre los participantes del foro, convirtiendo éste en un lugar en el que sólo se intercambien insultos. Por ejemplo, un troll habilidoso puede convertir una discusión informativa sobre trucos y técnicas para aliviar la enfermedad X en una acalorada discusión completamente inútil. Esto puede evitar que información importante llegue a manos de quien más la necesita, aumentando así el sufrimiento humano. Una variante ligeramente menos hostil es la supresión de una discusión que al troll no le gusta o que encuentra ofensiva.

* Efectuar un cambio en las opiniones de otros usuarios: Un troll puede sostener posiciones extremas para hacer que sus creencias reales parezcan moderadas (esto implica con frecuencia el uso de un títeres que jueguen el papel de policía malo) o, alternativamente, jugar el papel de abogado del diablo para fortalecer las convicciones opuestas (con las que suele en realidad estar de acuerdo).

* Probar la integridad de un sistema contra ataques sociales u otras formas de mal comportamiento: Por ejemplo, violar descaradamente los términos de uso para ver si los administradores del sitio emprenden alguna acción.

* Superar sentimientos de inferioridad o impotencia mediante la experiencia de controlar un entorno.

* Autopromoción.

* Luchar contra el pensamiento grupal: Muchos trolls defienden sus acciones afirmando que hay que sacudírsele de encima el conformismo a la gente.

* Sátira: En estos casos, los individuos no piensan en sí mismos como trolls, sino como humoristas o comentaristas políticos incomprendidos.

* Satisfacción producida por los ataques personales.

* Acoso: Por ejemplo, seguir a una persona —que haya sido hostigada en un foro pero que ha decidido evitar convertirse en víctima marchándose a otro lugar— y emplear tácticas de troll en el nuevo foro hasta lograr que éste sea un lugar incómodo para dicha persona.

* Bajar la relación señal-ruido: En Slashdot, puntos que podrían usarse para moderar temas interesantes se desperdician en moderar a la baja cosas como dibujos ASCII del hombre goatse. A ciertos umbrales, esto rebaja la calidad de los comentarios.

* Probar una personalidad alternativa anónimamente.

* Vaciar un foro: lo que suele ser sólo factible si el foro es pequeño.

Es difícil estimar las motivaciones de los trolls, dado que la mayoría de las justificaciones ofrecidas por los presuntos trolls no son más que ardides tramados para continuar con la travesura que imaginan que han emprendido. Esto resulta desafortunado porque, como lo anterior supone, hay razones legítimas para emprender el tipo de acciones propias de los trolls. Sin embargo, la etiqueta es lo suficientemente simple y sencilla como para que la mayoría de la gente prevea los propósitos manifestados por los trolls autodeclarados sin llegar a recurrir a estos métodos. Dado que hay un amplio espectro de posibles motivaciones para los trolls, resultando algunas de ellas benévolas y otras claramente malévolas, calificar a usuarios de trolls en el sentido negativo resulta con frecuencia imprudente.


Algunos usuarios de foros de Internet están considerados como «cazadores» o «provocadores» de trolls. Entran voluntariamente en conflicto cuando los trolls surgen. Con frecuencia los cazadores de trolls son tan disruptivos como éstos. Un único mensaje de troll puede ser ignorado, pero si diez cazadores de trolls «saltan» siguiéndolo, dirigirán el hilo fuera del tema.

Sobre los conflictos relacionados con los trolls, hay seis grupos en los que podría clasificarse a los usuarios:

* Trolls: Usuarios que provocan conflictos activamente.

* Cazadores o provocadores de trolls: Se comportan de acuerdo al principio del «segundo golpe». No inician el conflicto, pero lo intensifican en cuanto empieza. Con frecuencia usan otros trolls como excusa para su propio mal comportamiento, y en muchos casos califican a un usuario como troll, a pesar de los propósitos de éste.

* Indiferentes: Intentan ignorar el conflicto, continuando con el tema original de discusión. Suelen expresar despreocupado desdén hacia el troll, pero no persiguen insultarle activamente. Se comportan como hermanos mayores, repartiendo sabias palabras tales como «No alimentéis a los trolls» u otras frases hechas que normalmente significan lo mismo: «Ignorad al alborotador y así se rendirá y se marchará.» Este tipo de respuestas puede tomarse como un comportamiento pasivo-agresivo de provocador de trolls.

* moderadores: No los moderadores del sistema, sino los usuarios que intentan «resolver» el conflicto, contentando a todas las partes si es posible.

* Espectadores: Se apartan del conflicto. En casos particularmente malos, abandonarán el foro asqueados.

* Secuestradores: Comienzan una discusión fuera de tema en respuesta a los mensajes provocativos de un troll.

* No-trolls: Usuarios que son calificados de troll por otros usuarios o incluso moderadores para ser silenciados y desacreditados más fácilmente.
Soluciones y alternativas



En general, la sabiduría popular aconseja a los usuarios evitar alimentar a los trolls, e ignorar las tentaciones de responder. Contestar a un troll lleva la discusión inevitablemente fuera del tema, para consternación de los espectadores, y proporciona al troll la ansiada atención. Cuando los cazadores de trolls se abalanzan sobre ellos, los indiferentes responden con YHBT. YHL. HAND., es decir, You have been trolled. You have lost. Have a nice day. (en inglés ‘Has picado. Has perdido. Que tengas un buen día.’). Sin embargo, dado que los cazadores de trolls (como éstos) son con frecuencia buscadores de conflictos por sí mismos, quien pierde no es el bando del cazador, sino más bien el resto de usuarios de foro que habrían preferido que el conflicto ni siquiera hubiera surgido.

La literatura sobre resolución de conflictos sugiere que etiquetar de trolls a los participantes en discusiones en Internet puede perpetuar los comportamientos indeseables. Una persona rechazada por un grupo social, tanto en línea como en la vida real, puede adoptar un papel antagonista hacia él, y buscar molestar o enfadar aún más a sus miembros. La etiqueta «troll», con frecuencia un signo de rechazo social, podría por tanto perpetuar su existencia.

Mejores resultados suelen obtenerse cuando los usuarios adoptan el papel de moderador y despliegan comportamientos más constructivos evitando juicios y confrontaciones. Los trolls son excitados por los cazadores y frustrados por los indiferentes, y ninguna de estas dos emociones producen resultados positivos para el foro. Enfrentarse a los trolls termina en «guerras de llamaradas» (flamewars). Los trolls frustrados por la estrategia de los indiferentes pueden abandonar el foro (y seguir comportándose igual en otro sitio, o convertirse en usuarios constructivos) o hacerse cada vez más incendiarios hasta que obtengan una respuesta.

Los trolls novatos pueden experimentar el serio «remordimiento del troll», un sentimiento de gran pesar tras perder su cuenta (ya sea la de su proveedor de Internet o la de un sitio web) debido a sus acciones temerarias.

Hay quienes arguyen que una falta de respuesta hacia los trolls puede también inspirarles una conducta más agresiva. Usuarios particularmente fanáticos o irracionales participarán en un foro que les moleste con bastante independencia de las respuestas que obtengan. A menudo los trolls también siguen escribiendo mensajes, ofendiéndose con argumentos periféricos o argumentos que estaban peor fundamentados, hasta que sus posiciones se hagan insostenibles, momento en el que recurrirán a los insultos o pasarán a otra discusión. Según esta lógica, la confrontación implacable mediante la argumentación (cuando ésta pueda hallarse) puede resultar vital.


Utilidad de los trolls



Un importante debate en Internet es si los trolls realizan alguna función útil o no. Dado que troll es un término tan amplio, si todas las definiciones dadas hasta ahora han de ser aceptadas, la respuesta debe ser definitivamente «sí y no».

Los usuarios que realizan muchas funciones útiles pero controvertidas son con frecuencia juzgados como trolls y, en tales casos, pueden estar en realidad beneficiando el foro en el que participan. Por ejemplo, la presencia de un ultraderechista descrito como troll puede permitir que un lector conservador se sienta más cómodo expresando sus puntos de vista, que parecerán muy moderados en contraste. Por otra parte, si los cazadores de trolls organizan una «guerra de llamaradas» (flamewar) contra el troll ultraderechista, el mirón conservador puede sentirse menos cómodo expresando sus opiniones, en detrimento del foro. A pesar de que los trolls afirman luchar contra el pensamiento grupal, pueden en realidad fomentarlo al cimentar opiniones contra ellos.

Los trolls pueden ser también, en algunas circunstancias, una fuente de humor genuino, lo que depende íntegramente de si el troll es bueno o malo. Suele ser bastante fácil señalar la diferencia entre tales acciones: un troll malo recurre sólo a débiles argumentos manidos, mientras uno bueno creará un perspicaz conjunto de argumentos que arrastre a la gente en astutos giros proporcionando un hilo de humor non sequitur.

Los trolls pueden también proporcionar un valioso servicio al hacer que la gente se cuestione la validez de lo que se lee tanto en Internet como en otras fuentes. Los trolls muestran que expresar cualquier opinión es tan fácil como expresar una opinión informada y razonada, obteniendo la misma visibilidad. También se ha argüido que los comentaristas radiofónicos y columnistas periodísticos a veces sondean la opinión pública comportándose como trolls. John C. Dvorak y Slashdot son citados a menudo como ejemplos.

Incluso aunque a veces se señalan como trolls contenidos útiles y usuarios productivos, el consenso general es que la actividad típica de los trolls beneficia sólo a éstos y a los cazadores, y que no debe permitirse en ningún foro. La mayoría de los foros rechaza la afirmación de que los trolls puros e intencionados persigan algún fin útil. Se sabe de algunos trolls que han intentado provocar el borrado de discusiones completas, lo que ha servido de refuerzo negativo para los usuarios inexpertos y ayudado a reducir la cantidad de spam en grandes foros de discusión. En muchos casos, los trolls pueden llevar al administrador o moderadores de un foro a añadir a éste mecanismos que prevengan las acciones de éstos. Aunque esto puede ser considerado como una mejora del foro, no es menos cierto que tales herramientas no se habrían necesitado de no haber trolls.


Problemas de comportamiento

Las definiciones precisas de «troll» han sido difíciles porque a menudo dependen de supuestos sobre motivaciones internas, que han sido difíciles de probar concluyentemente. Algunos comportamientos tales como insultar no son candidatos para una clasificación «troll» a menos que su intención sea la de provocar una reacción, ya que insultar sería considerado más un comportamiento antisocial, cayendo quizá mejor bajo la clasificación de «guerra de llamaradas».

Algunos han sugerido que en lugar de calificar a alguien de «troll» es preferible concentrarse en los comportamientos específicos que un grupo considere molestos e imponer reglas de comportamiento que los prevenga consistente y adecuadamente. La idea es centrarse en los comportamientos indeseables más que en la motivación de éstos. Si dichos comportamientos no pueden ser identificados, entonces quizá el supuesto troll debería ser tolerado para ser justos. Algunos llaman a esto el plan «si no puedes identificarlo, entonces toléralo».

Puntos de vista alternativos



Aunque el fenómeno troll es de largo considerado una presencia negativa e indeseable en un foro, algunos afirman que la creencia de que es inherentemente malo puede acarrear muchas consecuencias perjudiciales. El uso de la palabra «terrorista» es citado a menudo como ejemplo de abuso. Sin embargo, todo aquello etiquetado con la palabra «terrorista» despierta un sentimiento de mentalidad «nosotros contra ellos» que resulta útil tanto para aislar el comportamiento troll como para reforzar la «necesidad» de tácticas anti-troll, consolidando por tanto el apoyo de los administradores.

En la mayoría de los casos esto último es una ventaja inesperada al tratar con trolls. Sin embargo, surge la cuestión pertinente: «¿Qué ocurre si esto fuese el único objetivo, y el administrador sólo desease acallar ciertas críticas, como una pobre moderación, demasiada publicidad o restricciones sobre los temas de discusión?» Jugar la «carta troll» podría ser el arma ideal.

Muchas de las personas calificadas de «trolls» son simplemente calificadas por alguna otra en el curso de una disputa religiosa, política o de otro tipo corriente. En otras palabras, son calificadas de «trolls» por actuar como disidentes o herejes. Caracterizar a los administradores de sistemas o moderadores como «el troll que llegó en primer lugar» no es del todo inexacto. Muchos debates entre personas con y sin poderes administrativos o legales se parecen a una simple discusión personal acalorada. En concreto en Internet, la posesión de poderes tecnológicos (como el poder de bloquear usuarios o direcciones IP) no es necesariamente un signo de algún juicio político o moral superior. De forma parecida, uno puede ser etiquetado como troll sólo por discrepar con alguien (a menudo quien comenzó la discusión).

Como con similares etiquetas peyorativas, un grupo de personas que hayan recibido la etiqueta pueden darle la vuelta para crear una identidad de grupo y el poder de resistir colectivamente. Individuos ajenos al grupo que usen la etiqueta sobre alguien pasan a ser blancos de una respuesta colectiva. Sin embargo, los miembros pueden usar la etiqueta sin consecuencias, normalmente de broma, o para convencer.




qué es un troll
por Timothy Campbell


¿Qué es un troll?


Un «troll» de Internet es el (normalmente es un él) que siente placer al
sembrar discordia en Internet. Intenta iniciar discusiones y ofender a la
gente.

Los trolls ven los servicios de comunicaciones de Internet como lugares
adecuados para su extravagante juego. Por alguna razón, no «captan» que
hieren a gente real. Para ellos, los demás usuarios de Internet no son del
todo humanos, sino una especie de abstracción digital. Como resultado, no
sienten ningún tipo de pena por el dolor que infligen. De hecho, cuanto
mayor sea el sufrimiento que causan, mayor es su logro (tal y como lo ven
ellos). De momento, el relativo anonimato de la red permite que florezcan
los trolls.

Los trolls son completamente insensibles a las críticas (constructivas o
no). No puedes negociar con ellos; no puedes hacerles sentir vergüenza o
compasión; no puedes razonar con ellos. No se les puede hacer sentir
remordimientos. Por alguna razón, los trolls no sienten que estén obligados
a seguir las normas de cortesía o responsabilidad social.

Quizás esto suene inconcebible. A lo mejor piensa «Sin duda habrá algo que
pueda escribir que les haga cambiar». Pero un auténtico troll no puede ser
cambiado mediante meras palabras.

¿Por qué importa?


A algunas personas -especialmente las que han estado conectadas durante
años- no les afectan los trolls, los consideran un inevitable riesgo de usar
la red. Como señala el dicho, «no puedes tener un picnic sin hormigas».

Estaría bien si todo el mundo se lo tomara con tanta calma, pero la triste
realidad es que los trolls desaniman a la gente. Los contribuidores
arraigados pueden dejar un foro por las discusiones que encienden los
trolls, y los lurkers (gente que lee pero no escribe) pueden decidir que no
quieren exponerse a estos abusos y por tanto no participar nunca.

Otro problema es que las emociones negativas despertadas por los trolls se
filtran a otras discusiones. Gente normalmente afable se puede volver agria
después de leer un amargo intercambio entre un troll y sus víctimas, y esto
puede envenenar las interacciones hasta entonces amigables entre viejos
usuarios.

Por último, los trolls crean un entorno paranoico, de modo que una crítica
tranquila de un recién llegado puede provocar una réplica feroz e
inapropiada.

La Internet es un recurso maravilloso que está derribando barreras y
eliminando prejuicios. Los trolls amenazan que continúe nuestro disfrute de
este maravilloso foro de ideas.

¿Qué se puede hacer con los trolls?


Cuando sospeche que alguien es un troll, puede intentar responder con un
mensaje educado y suave para ver si simplemente es alguien que está de mal
humor. Los usuarios de Internet dejan a veces que sus pasiones se liberen al
sentirse seguros sentados delante del teclado. Si ignora su elevado tono de
voz y les responde de una manera agradable, normalmente se calman.

Sin embargo, si la persona se empeña es ser bruta, y parece disfrutar siendo
desagradable, la única postura efectiva se resume en lo siguiente:

La única manera de tratar con trolls es limitar su reacción a recordar a los
demás que no respondan a los trolls.

Si intenta razonar con un troll, él gana. Si insulta a un troll, él gana. Si
le chilla a un troll, él gana. Lo único que los trolls no pueden aguantar es
que se les ignore.

Qué no hacer


Como ya se dicho, es inútil intentar «curar» a un troll de su obsesión. Pero
quizás simplemente no pueda aguantar el ambiente hostil que crea el troll y
quiera irse un tiempo.

Si lo hace, por el bien de los demás usuarios del sistema, no envíe un
dramático mensaje de despedida. Esto convencería al troll de que está
ganando la batalla. El mensaje más dañino que pueda escribir en un foro es
quizás el anuncio de que lo deja por la hostilidad que el troll ha
encendido.

Si siente que debe decir algo, un discreto mensaje al operador del sistema
(y a algunos de los demás usuarios, si tiene sus direcciones de correo
electrónico) es lo mejor que puede hacer. A propósito, si escribe la carta
en un estado de agitación, es buena idea esperar una hora y después darle un
último repaso antes de enviarla realmente. Eso le puede ahorrar el dolor de
decir cosas que no piensa realmente a gente que le gusta.

Suplantación


Una técnica que usan los trolls para generar caos es hacerse pasar por una
persona bien considerada. En algunos sistemas no hay nada que impida que
alguien firme con su nombre un mensaje de mal gusto. En otros sistemas puede
que el troll tenga ser un poco más astuto, quizás cambiando un carácter por
otro. Éstos son varios ejemplos de varios trucos para engañar que se podrían
usar contra una persona llamada Brenda Q. O'Really:

Brenda Q. O"Really Brenda Q. 0'Really Brenda Q O'Really
Brenda Q. O'Rea11y Bredna Q. O'Really 8renda Q. O'Really

Nota: «Brenda Q. O'Really» es un nombre inventado para ilustrar el engaño y
no pretende hacer referencia ninguna persona concreta.

Si usted reacciona con enfado, el troll gana. Así que si ve en algún foro un
mensaje suplantándole, simplemente escriba una respuesta a él titulado «Ése
no era yo» y escriba solamente esto:

Yo no escribí ese mensaje; es una falsificación.

Por supuesto, en ocasiones encontrará que la gente que le conoce bien ya
haya identificado el mensaje como una falsificación y lo haya etiquetado
como tal. Después de todo, uno de los objetivos del troll es darle mala
imagen. Si usted tiene una buena reputación, la gente tendrá un indicio
claro si un mensaje aparentemente escrito por usted está totalmente fuera de
tono.

Se sabe que a los trolls les ha fastidiado tanto ver sus falsificaciones
identificadas que han aprendido a escribir en el estilo de otra persona.
Pueden acabar escribiendo un mensaje inteligente que sea indistinguible de
sus propias palabras. Si sucede tal cosa, ¡siempre puede dejar el mensaje y
atribuírselo a sí mismo!

Los trolls también escribirán alguna vez un «Ése no era yo» después de un
mensaje genuino, intentando obtener un desmentido. Realmente no hay razón
para darle lo que quiere, puesto que una advertencia «Ése no era yo»
simplemente le recuerda a la gente que sea escéptica. Es decir, no tiene
transcendencia real si alguien no está seguro de que usted haya escrito un
mensaje normal, dado que a largo plazo son las ideas las que son
importantes.

El reto del webmaster


Cuando los trolls son ignorados, redoblan sus ataques, buscando
desesperadamente la atención que ansían. Sus mensajes se vuelven más y más
groseros, y los envían más que nunca. Otra alternativa es que afirmen que se
está recortando su libertad de expresión (más sobre esto más adelante).

El moderador de un foro puede no ser capaz de borrar inmediatamente los
mensajes de un troll, pero su trabajo se hace mucho más duro si también
tienen que leer numerosas respuestas a trolls. También se ven forzados a
decidir si borrar o no los mensajes de gente bien intencionada que tengan el
efecto no pretendido de animar al troll.

Algunos webmasters tienen que aguntar que usuarios concienzudos les digan
que están «actuando como dictadores» y que nunca deberían borrar ni un solo
mensaje. Esta gente puede estar mal informada: pueden haber llegado a su
opinión sobre el troll basándose en los mensajes que ven, sin darse cuenta
jamás de que el webmaster ya ha borrado su material más horrendo. Recuerde
que un troll tiene de hecho una alternativa si tiene algo de valor que
decir: hay servicios en la red que facilitan sistemas de mensajes
gratuitamente. De modo que el troll puede crear su propio foro, en el que
puede tomar sus propias decisiones sobre el tipo de contenido que va a
tolerar.

¿Exactamente cuánto podemos esperar de un webmaster cuando se trata de
preservar los principios de la libertad de expresión? Algunos trolls se
toman como un deporte el averiguar cual es el límite de resistencia del
operador de un foro concreto. Pueden enviar una docena de mensajes, y que
cada uno de ellos contenga 400 líneas de la letra «J». Eso es una forma de
expresión, sin duda, ¿pero consideraría usted que es su obligación alojar a
una persona así?

Quizás el reto más difícil para un webmaster sea decidir si tomar medidas
contra un troll al que algunas personas encuentran entretenido. Algunos
trolls tienen una chispa creativa y han decidido desperdiciarla perturbando.
Hay un cierto placer perverso en observar a algunos de ellos. En última
instancia, sin embargo, el webmaster debe decidir si el troll se preocupa de
montar un buen espectáculo para los participantes usuales, o si simplemente
actúa para una audiencia de una persona: él mismo.

¿Qué pasa con la libertad de expresión?


Cuando los trolls ven que sus esfuerzos están siendo resistidos con éxito, a
menudo se quejan de que se está infringiendo su derecho a la libertad de
expresión. Examinemos esa alegación.

Si bien la mayoría de la gente en Internet son ardientes defensores de la
libertad de expresión, ésta no es un derecho absoluto; hay limitaciones
prácticas. Por ejemplo, no se puede gritar «¡Fuego!» en un teatro abarrotado
de gente, y no se puede bromear sobre bombas mientras se espera para
embarcar en un avión. Aceptamos estas limitaciones porque admitimos que
sirver para un bien mayor.

Otro ejemplo útil es el control del espectro de radiofrecuencia. Quizás
desee montar una potente emisora de radio para difundir sus ideas, pero no
puede hacerlo sin solicitar una licencia. De nuevo, ésta es una limitación
práctica: si todo el mundo emitiera sin restricción, las repercusiones
serían molestas en el mejor de los casos, y con riesgo de vidas en el peor.

El ejemplo de la radio es útil por otra razón: con innumerables personas con
una necesidad legítima de usar comunicaciones por radio, es importante
asegurarse de que nadie esté monopolizando el canal. Solamente hay un número
limitado de canales claros disponibles en cada banda de frecuencia, y se
deben compartir.

Cuando un troll ataca un foro, generalmente envía un montón de mensajes.
Incluso si sus mensajes no son particularmente incendiarios, pueden ser tan
numerosos que ahogen las conversaciones normales (esto es conocido como
flooding, inundación). No hace falta decir que no se puede permitir que las
opiniones de una persona monopolicen el canal.

La respuesta definitiva al argumento de la libertad de expresión es éste:
aunque podemos tener derecho a decir más o menos lo que queramos, no tenemos
derecho a decirlo donde nos dé la gana. Quizás sienta intensas emociones
sobre el hecho de que su vecino no haya cortado el cesped desde hace dos
meses, pero eso lo da derecho a reprenderlo en su propio cuarto de estar. De
modo similar, si un webmaster le dice a un troll que no es bienvenido, el
troll no tiene «derecho» a quedarse. Esto es especialmente cierto en los
numerosos servicios de comunicaciones gratuitos que se ofrecen en la red.
(En los sistemas de pago, el troll puede estar en el derecho de solicitar un
reembolso).


¿Por qué lo hacen?
Afirmación.



Los usuarios habituales de la red saben lo delicioso que es que alguien
responda a algo que ha escrito uno. Es un encuentro de mentes, lo que es un
estremecimiento intelectual, pero también es un reconocimiento del valor de
uno, y eso puede ser una recompensa emocional muy satifactoria.

Los trolls ansían atención, y no les preocupa si ésta es positiva o
negativa. Ven la Internet como un espejo en el que pueden mirarse en un
éxtasis narcisista.

Si quiere un análisis más profundo, quizá un psicólogo puede emitir algo más
de luz sobre el asunto.

Conclusión


La próxima vez que esté en un foro y vea un mensaje de alguien que usted
crea que es un troll, y sienta que debe responder, simplemente escriba un
mensaje de respuesta titulado «Alerta troll» y escriba solamente esto:

La única manera de tratar con los trolls es limitar su reacción a recordarle
a los demás que no contesten a los trolls.

Al enviar un mensaje como éste, le hace saber al troll que usted sabe lo que
es, y que no va a ser arrastrado a su pequeña y retorcida afición.

La Internet es una colección espléndidamente caótica de material tanto serio
como estúpido. Al ser tan libre, está obligada a tener problemas. Pienso que
podemos disfrutarla mejor si tratamos con todo lo que pasa en la red con una
irónica sonrisa abierta y un encogimiento de hombros preparado.




NO RESPONDAS A ESE "TROLL"



Mercè Molist
Los buscabroncas en Internet tienen nombre propio: "Trolls". Posiblemente los haya visto escribiendo comentarios incendarios en algún foro o "blog" y sabrá que afearles la conducta no sirve de nada. Los "trolls" disfrutan haciendo perder los estribos, buscan llamar la atención, vengarse de alguien o sabotear el sitio. Lo mejor es pasar olímpicamente de ellos.

Como cualquier comunidad humana, las zonas de charla de Internet tienen sus propias leyendas y mitos. Uno de ellos es el "troll", un personaje usualmente anónimo que manda comentarios groseros a foros, chats y blogs. No entran en este concepto quienes se dejan llevar por una calentura momentánea. El "troll" lo hace siguiendo una fría estrategia.

Aunque la palabra remite a los ogros de los cuentos, su uso en Internet proviene del verbo inglés "to troll", que significa pescar con cebo: el mensaje insultante o bromista del "troll" actúa como anzuelo para que piquen los más sensibles, respondan en masa y se arme la de Dios.

Nada gusta más a un "troll" que provocar montañas de mensajes de protesta. Y si la bromita degenera en una "guerra incendiaria" ("flame war", en inglés), mejor. Se llama "guerras incendiarias" a las discusiones subidas de tono. El "troll" las crea y también las aviva. Algunas han provocado el cierre del foro en cuestión.

Los "trolls" adoptan personalidades ficticias o bien impersonan a los miembros legítimos del foro. Envían mensajes fuera de tema, hacen preguntas tontas o insultan. Son inmunes a las críticas que provocan. Les divierte irritar a los internautas más inocentes o irascibles, quienes no se percatan de que se está jugando a provocarlos.

En su ensayo "Trolls de Internet", Timothy Campbell explica: "Los "trolls" no captan que hieren a gente real. Para ellos, los demás usuarios no son del todo humanos sino una especie de abstracción digital. Como resultado, no sienten ningún tipo de pena por el dolor que infligen. De hecho, cuanto mayor sea el sufrimiento que causan, mayor es su logro".

Por eso se utiliza la frase "No alimentes al troll" cuando uno de ellos entra en escena. Campbell asevera: "Devolver los insultos a un "troll" sólo sirve para incitarle, por lo que no responderle es anularle. Si intentas razonar con un "troll", él gana. Si insultas a un "troll", él gana. Si chillas a un "troll", él gana. Lo único que los "trolls" no pueden aguantar es que se les ignore".

Neal Stephenson, en su libro "Cryptonomicon", también hace referencia a estos personajes: "Discutir con extraños anónimos en Internet es un juego de bobos porque casi siempre acaban siendo quinceañeros con ínfulas de superioridad y una gran cantidad de tiempo libre, o gente indistinguible de estos".

Para algunos es un deporte, con trucos propios, como invocar a su libertad de expresión o amenazar con denuncias. También se practica en grupo, como explica el "Manual de Invasión de un Foro": "El equipo observa durante un tiempo el foro que quiere atacar. Cada "troll" decide qué personaje falso será y pacta una forma de comunicación privada para ir reconduciendo la estrategia".

El primer asalto es subterráneo: los "trolls" participan en el grupo como un contertulio más, sin crear polémica. En el momento pactado, uno de ellos manda el mensaje incendiario. El resto sembrará la confusión respondiendo airadamente".

La victoria, explica el manual, llega cuando se ha conseguido sembrar totalmente la discordia: "Los habituales del foro lo abandonan, la mayoría de conversaciones son discusiones, los "trolls" reciben mensajes privados con insultos y el moderador del foro amenaza con echarles".




TIPOS DE "TROLLS"



1. EL DIRECTO. Envía un mensaje con un título sumamente inflamatorio que garantiza réplicas furiosas, a las que responderá inmediatamente. Por ejemplo llamar "racistas asquerosos" a un foro de "skinheads".

2. EL TONTO. Envía un mensaje con un título divertido y un texto estúpido con la intención de gastar una broma. Por ejemplo, preguntar en un
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