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Ley PRO de Vacunación - Chinda Brandolino

Entre a la Home un rato para ver los titulos cancerigenos y de repente me llama la atencion uno de un post. El post en cuestion es este: https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/20225388/Hagamos-top-a-la-Dra-Brandolino-orgullo-nacional.html

El usuario titula "Hagamos top a la Dra Brandolino, orgullo nacional". Mas alla de la moda taringuera de "hagamos top cualquier pelotudez" en este caso se excedieron un poquito. El usuario ignoro un detalle de la Dr Brandolino que la hace mas famosa que la sarta de estupideces que agrego ene l post.


LA DRA BRANDOLINO ES UNA DOCTORA ANTIVACUNAS.

Brandolino

El debate sobre la vacunación obligatoria está creciendo en la Argentina. Crece la cantidad de padres que plantean sus reservas sobre la vacunación y proliferan los sitios en internet que arrojan luces y sombras sobre el tema. Un relevamiento de esos sitios arroja un triunfo por goleada de los que defienden la vacunación, pero la pregunta crece. Y no es para menos. Detrás de las vacunas está el todopoderoso y nefasto lobby de los laboratorios, y no es descabellado preguntarse qué le estamos metiendo en el cuerpo a nuestros bebés. ¿Cumplen su cometido los pinchazos a nuestros hijos? Para darle nuevos bríos a la discusión, a mediados de 2017, la diputada del PRO Paula Urroz, presentó un proyecto de ley para hacer de las vacunas algo optativo. Intentaremos echar algo de luz sobre el movimiento antivacunas en nuestro país.

El crecimiento de las posiciones contra la vacunación en la Argentina es un reflejo del mismo crecimiento en Europa, Oceanía y Estados Unidos. A tal punto podemos considerarlo un reflejo, que su principal alimento teórico es la traducción de artículos de páginas extranjeras y no la casuística Argentina. Más adelante entraremos en las consideraciones políticas que tiene el tema, pero no es un dato menor.

En nuestro país, casi ningún pediatra habla públicamente contra las vacunas, pero el movimiento tiene una abanderada: la Dra. Chinda Brandolino. La Dra Brandolino es una médica forense egresada de la Universidad Nacional de La Plata. Es una mujer voluminosa, simpática y de hablar franco. Hablar con la Doctora Brandolino es recorrer distintos conocimientos que se relacionan sin dificultad para mostrar conexiones y verdades ocultas al ojo poco atento. Para ella, las vacunas y su obligatoriedad es algo que los países sajones (ella los llama “rubios”) imponen a los paises latinos, pero que no aplican en casa. Si bien no se puede hacer una división entre sajones y latinos (España es sin dudas un país “latino” y sin embargo allí la vacunación es optativa aunque recomendada, por ejemplo) es cierto que en los países centrales va ganando la posición de la vacunación libre.

La dra Brandolino cita como pilar fundacional del movimiento antivacunas la investigación del dr. Wakefield en Inglaterra a fines de los noventa. Una de las pocas cosas en que se pueden poner de acuerdo tanto los defensores como los denostadores de las vacunas es en la importancia de Wakefield. Brandolino denuncia que, después de publicar una investigación en una prestigiosa revista de medicina fue, directamente, echado de Inglaterra. En este punto vuelve a ser poco certera la doctora. Wakefield vive en Inglaterra, aunque después de su publicación se le retiró el título de doctor. Sobre la importancia del mencionado artículo, el profesor Andreu Segura Benedicto, en las antípodas de nuestra doctora Brandolino dice: “Durante cerca de veinte años los movimientos contra las vacunas han podido esgrimir una referencia en (la prestigiosa revista médica británica) The Lancet”. Y es que el mundo científico tiene sus totems y sus tabús, y cuando algo llega a ser publicado en determinadas revistas, es verdad. O casi. El artículo al que hace mención Benedicto, es el mismo estudio que menciona Brandolino. Es un estudio publicado en 1998 en el que el ex cirujano e investigador inglés Andrew Wakefield, como cabeza de un grupo de investigación, demuestra la relación entre la vacuna triple vírica y el autismo. Grave, ¿no? Y lo dice The Lancet.

El artículo de Wakefield, jibarizado y llevado al lugar de consigna antivacuna, fue la bandera con la que muchos siguen sosteniendo su posición contra la vacunación. Lo cierto es Wakefield es un ex médico y actual fraude que logró lo que nadie. En el 2010, la revista The Lancet se retractó (no es un episodio que ocurra muy seguido en la ciencia) del artículo y el Concejo General de Medicina del Reino Unido le retiró el título de médico. Una investigación periodística demostró que Wakefield había falseado datos porque era parte del equipo que representaba a padres de chicos con diferentes problemas en su disputa legal para cobrar millones en concepto de indemnización si demostraban que las afectaciones tenían que ver con las vacunas. Caso cerrado. ¿O no?

No alcanzó con desmontar el fraude de Wakefield. El daño que hizo el que una red de rumores sin sustento lograra estatus científico fue grande. En Inglaterra e Irlanda hubo una ola de no-vacunación que terminó con el resurgimiento del sarampión entre otras enfermedades.

Volvamos a la Doctora Brandolino. Para ella, los riesgos de autismo (y cita números alarmantes) superan con creces al beneficio de superar la molestia que significa el sarampión. Lo que la doctora no dice (y en general no dicen los antivacunas) es que el sarampión mata. Otro efecto colateral que cita la doctora es el efecto abortivo de la vacuna contra el tétanos. Para la doctora es un tema de particular alarma, ya que es presidenta de la fundación antiabortista ProVida. Lo cierto es que, según el médico sanitarista argentino Mario Rovere, se trató de un episodio aislado en África que se resolvió con el retiro de esas vacunas. Según Rovere, los efectos adversos de las vacunas se deben, en general, a los excipientes; esto es, los vehículos, los componentes que se utilizan para hacer que la vacuna sea un líquido que pueda ser introducido al cuerpo humano. La doctora Brandolino, precandidata a diputada por la organización nacionalista Proyecto Segunda República que dirige el misterioso Adrián Salbuchi, tiene numerosas intervenciones en el canal TLV1 en las que defiende la posición “antivacunas”. Desde allí, citando numerosas fuentes como frases sueltas de Bill Gates y el mencionado episodio, demuestra que las vacunas son un cuidadoso plan orquestado por la sinarquía internacional del dinero y las armas para el control de la natalidad de los países latinos. Como los africanos.

provida

Según Mario Rovere,reconocido sanitarista, ex viceministro de salud de la Argentina y ex decano organizador de la carrera de Medicina en la Universidad de La Matanza, la vacunación es una herramienta fundamental de la salud pública desde el s.XVIII. Rovere sostiene que en el auge de posiciones antivacuna hay una mirada de clase de ciertos médicos pediatras privados. “En Estados Unidos, igual que pasa en los sectores de altos ingresos de la Argentina, hay una falsa seguridad basada en el principio de que si se obtiene una franja de seguridad de cobertura con la vacuna, los pediatras privados de sectores de altos ingresos le minimizan el riesgo a los pacientes porque entienden que están cubiertos per se por la cobertura poblacional. Esto lo coloca al pediatra como en un aura de prestigio”. La posición de no contribuir a la salud pública porque son los que dependen de ella quienes protegen a sus niños tiene sus contraindicaciones. “Se ha dado el caso en algunos lugares en los que se reúnen muchos chicos de altos ingresos como en Disneylandia por ejemplo, donde de repente aparece una epidemia de sarampión porque se reúnen todos los que en su lugar de origen estaban protegidos por la cobertura. En ese sentido, que un pediatra utilice el criterio de no vacunar porque tiene un paciente de una familia adinerada es una barbaridad”.

En este sentido va el proyecto de la diputada Paula Urroz, del PRO, que a mediados de 2017 removió el avispero con un proyecto de ley para que la vacunación sea optativa. La diputada lo explica así: “El objetivo de esta ley es que a aquellas personas pasibles de vacunación, o responsables de alguien pasible de ser vacunadas, se les brinde la información sobre los riesgos de las vacunas para que se acepte o no la vacunación”. Libre albedrío, la salud como derecho individual y no colectivo. La diputada despeja dudas: “Yo no soy médica, aclaro. Este proyecto lo presenté con el asesoramiento del doctor Eduardo Yhabes”. El doctor Eduardo Yahbes, homeópata, también despeja dudas en una entrevista que le hacen el 28 de junio de 2017 en NCN Radio, por Radio Splendid. Allí se pregunta “¿Cuál es el problema, si yo no me quiero vacunar, si ellos están protegidos?”. Simple. No hay rol social de la medicina. Sino sólo decisión individual.

Y hete aquí la posibilidad de reducir toda la discusión a posiciones políticas. Wakefield quería hacer dinero participando en las querellas de sus pacientes, los pediatras de clases medias y altas con perfiles alternativos y “open-minded” refuerzan su imagen y un montón de gente preocupada por los pinchazos que les van a dar sus niños consideran que la salud es una cuestión de decisión personal. En el medio, una diputada argentina propone hacer opcional la vacunación y los laboratorios (siempre los laboratorios) planean hacer aún más plata que la que hacen vendiendo vacunas a los estados, vendiendolas a los particulares.

La mayor parte de la bibliografía contra la vacunación viene de Estados Unidos, como decíamos. La más científica apela al control de determinados componentes que se encuentran en la vacuna antes que a la a suspensión de la vacunación, pero sus conclusiones (y acá nadie es inocente) son titulares rojos para quienes sostienen posiciones radicales. La menos científica usa apelaciones a la paranoia por el control del estado y usa un lenguaje entre libertario e individualista a la hora de argumentar el derecho de cada padre a hacer lo que quiera con su niño. Los voceros de estas posiciones no tienen idea de salud ni de ciencia y tienen como uno de sus abanderados al actor cómico Rob Schneider. Todas abrevan en una concepción liberal del mundo y en la idea de que el derecho no es colectivo sino individual.

Que hay riesgo de autismo, que no están testeadas, que no es verificable que las vacunas cumplan con su cometido, que todo es una gran estafa mundial. Los principales argumentos contra las vacunas no tienen la forma del llamado “conocimiento científico”, sino la de los prejuicios y la paranoia y no circulan (en su mayoría) por publicaciones científicas sino por internet. Pero internet es un poso de conocimiento. Un poso, no un pozo. Un sedimento en el que es difícil saber dónde o cuándo parar de revolver. Algo que está lejos de ser democrático más que por la falta de jerarquías. Aunque algo de pozo también tiene. Basta que uno haga una búsqueda sobre vacunas para encontrarse con historias alarmantes. En realidad basta googlear cualquier síntoma para terminar con una enfermedad mortal.


La Argentina tiene un calendario de vacunación muy completo y estudiado que se amplió durante el gobierno kirchnerista. Hoy, los vientos de cambio abonan miradas como las que nos llegan del norte. Parte de la resistencia es no dejarse ganar por ideas que quitan a la salud del ámbito de lo colectivo para llevarlo al campo de lo individual.


verguenza

https://medium.com/@kudricgabriel/vacúnese-34f41295d1e7

antivacuna
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