Tengo una historia, te la muestro. Me costó mucho decidir si postear esto o no. Sé que va a traer sus consecuencias,de todos modos, eso ya no me preocupa. Actualmente curso el último año de la escuela secundaria, es decir que proximamente seré mayor de edad, empezaré la facultad, más adelante me compraré mi casa, mi auto, mis muebles, y de esa manera creo que en algún punto me compraré la vida. Y no solo eso, la vida es una etapa constante, una sucesión de hechos y de transformaciones. Uno nace,empieza el jardín, la primara, el secundario, la facultad, el trabajo, y en un momento de esa sucesión, su casamiento, sus hijos, su familia, su propia familia. ¿Lo normal no? Me siento ser humano, creo que como tal crecí con deseos de amar, de sentir, y de querer ser amado en igual condiciones. ¿Qué pasa si alguno de estas cualidades inhatas se vé suprimida? El año pasado en mi 2° y anteúltimo año de secundaria,una materia me "obligó" para así decirlo a soltar eso que tenía tan aufóricamente guardado dentro mío. Es así, que "Expacio de acción y reflexión" tocaba temáticas caracterisantes de la sociedad actual y a modo educativo y evaluativo, cada alumno debia presentar un trabajo de la temática planteada en cada clase. Les dejo mi trabajo sobre discriminación. [Hace un año lo escribí y siendo sincera, no volví a leerlo, ni siquiera para este posteo. No quiero hacerlo, tengo miedo de que algo brote de mis ojos. Este trabajo fue entregado a mi profesor: Eduardo.R Saqué una felicitación por ello, pero creo que lo más emocionante de la misma, fue la comprensión y el dialogo que pude tener. Esa fue la primera vez que me arme de coraje para contar mi historia. Ahora lo hago con vos. Lunes, 26 de octubre de 2009 10:28:39 Trabajo sobre “Discriminación por razones sexuales” Son las 9 de la noche y mamá esta gritando por toda la casa: “¡lesbiana de mierda, lesbiana de mierda!” , el disparador de esta situación seria, no ordenar mi cuarto. Los gritos corroen mi cabeza como martillo, y los golpes duelen menos que sus palabras. Pensé que mamá me había aceptado como era, había creído que ya pudo superarlo, Pero me di cuenta de que no era así. Un día 13 de febrero, no pudo seguir ocultando esta situación, esta situación de homosexual, me paré frente a mamá y le pregunté: “¿Qué le vas a regalar a Eduardo para el día de san Valentín? Nada, me dijo. Pues es así, que entre temblores y lagrimas le dije: Yo si le voy a regalar algo a alguien, Ya sabía, me dijo, lo imagine, y se puso a llorar, Si, Yasmín es mi novia. Lágrimas, muchas lágrimas, preguntas, vergüenza. Así fue como se enteró, y todavía no entiendo cómo me animé. Pasaron muchos meses, mi vieja nunca me prohibió verla, nos seguimos viendo diariamente sin que nunca se quejara, pensé que todo podía estar bien, pero ante las discusiones siempre está la hiriente palabra LESBIANA, conjugada con otros. En cuanto su familia, el papá me quiere mucho, siempre me trata amablemente, nos reímos juntos, etc., su mamá también me trata de buena manera, voy a su casa muy seguido, y nunca recibí malos tratos, sin embargo recurre al psicólogo una vez por semana para poder sobrellevar esta situación. Sabemos que en el fondo le sigue doliendo pero porque quiere lo mejor para su hija y debe pensar que si vida va a ser altamente difícil, consideramos que la mejor forma de que ella poco a poco esté mejor, no es escondiéndonos, sino demostrarle que su hija es la de siempre, que no anda en malos caminos y que su vida puede ser tan feliz como la de otros, con su simple aporte, y su sonrisa diaria. Llegar a este punto de armonía entre familia y novias, costo su tiempo, largas charlas entre ambas, lagrimas, ponerse de acuerdo, y demás, con la familia siempre me lleve bárbaro, supongo que la mamá me adoraba, mientras pensaba que era la amiga de yasmín y ese punto de conocerme, antes de saber que era en realidad para su hija, fue algo que favoreció su aceptación, si esto no hubiera pasado, seguramente como todas las personas, hubiera juzgado a mi condición sexual, por delante de mi persona. La mama se enteró en las vacaciones de verano, cuando nos fuimos juntas a san Luis, algo disparó sus dudas, lo que la llevó a revisarle el celular a su hija, al principio trato de negar lo que pasaba, pensando que quizás yo la acosaba, y su hija no tenía nada que ver con esos mensajes, por dos días no me dirigió la palabra. Esos últimos momentos vacacionales fueron una pesadilla, y ¿Cómo iba yo a decirle la verdad si ni siquiera podía hablarle?. Me fui sin poder decirle nada, Ya habiendo llegado a Buenos Aires, cada una en su casa, Yasmín le contó a su mamá, llantos, gritos, y mucho dolor. Por un momento la mamá le habría prohibido verme, pero recapacitó, las primeras semanas luego de que esto pasara, fueron muy tristes. Fue muy feo para las dos sufrir la primera discriminación por parte de nuestros padres. Pero no fue solo esa la vez que nos sentimos discriminadas, Sino constantemente, La discriminación, no viene solo en frasco de palabras, no vienen con violencia física, la discriminación empieza por una simple mirada sobrante, cargada de un asco intolerable, y eso se sufre todos los días, hasta que te escondas y finjas ser algo que no sos, o hasta que mires al piso, y no hacia arriba cuando abrazas a tu novia. La discriminación no la hace solo la gente que te ve por la calle, la discriminación la hace tu familia hasta en esos actos que son poco visibles, la hacés vos mismo, la hace tu pareja. Y cuando digo que se la hace uno mismo y su pareja, me refiero a que es tanto lo que se sufre por la discriminación, que terminas dejando de lado ciertas acciones, porque la gente las ve mal. Terminas diciendo “ Salí de acá” cuando vez que alguien te está mirando, para fingir que vos no sos así. Obvias las tomadas de mano, obvias los besos, obvias las caricias, y esta reducís los abrazos, porque vos mismo, te estás discriminando. Porque ese modelo discriminatorio, tan fuertemente instalado, te termina afectando. Trato de que esto no me afecte, pero es imposible. Estoy en pareja con Yasmín hace 2 años y medio , ella vive en capital, yo vivo en Quilmes, aun así nos vemos casi todos los días desde la 1 o 2 de la tarde hasta las 8 de la noche aprox, eso explica mis andadas hacia la capital, mis largos viajes de una hora y media, las corridas al subte, la cantidad de películas que miro, y las librerías que visito. A Yasmín y a mí, nos encanta viajar, siempre buscamos un nuevo destino para visitar, y no paramos de tener nuevos sueños y expectativas a futuro. Nos encanta mirar esas películas que nadie vería, nos encanta hacer cosas un tanto distintas para la gente de nuestra edad. Pero Yasmín y yo, no llevamos una vida de colores, una vida color arcoíris como la banderita gay, sino lo contrario, somos felices porque estamos juntas, somos felices porque estamos seguras de los que somos, y de que encontramos a el amor de nuestras vidas, pero no somos felices porque no podemos demostrarlo libremente al resto, porque no podemos decir orgullosamente que esto no nos avergüenza ni un tanto, porque algunos días pasamos de reír, a que por nuestros ojos se deslice una lágrima, que solo ella y yo entendemos. Porque no se puede ser completamente feliz y nunca vamos a serlo, con una vida que te carga de incógnitas, sobre cómo será tu mundo laboral, como serán tus futuros amigos, y sobre todo, como va a ser tu familia, sabiendo que difícilmente puedas crear tu propia familia. Mis amigos saben de esto, me aceptan y hasta conocen a Yasmín, salimos juntos y la pasamos bárbaro, a ella la súper quieren, usted se está enterando en este preciso momento, y fíjese lo difícil que debe ser para mí hacer este trabajo, como contar algo que forma parte de mi vida, que tantas veces me negué, pero que hace dos años, me dispuse a no ocultar nunca más. A Yasmín le cuesta más, sobre su situación saben solo sus amigos más íntimos, sus compañeros de colegio no y me temo que nunca lo van a saber, porque como muchos, ella tiene miedo de que no la acepten y tener que convivir en un ámbito homofóbico durante un año más, yo creo que si la aceptarían, pero no me queda otra más que ver el escenario de su vida pasar, hasta que ella se anime a abrir las cortinas. A ver, actos de discriminación que recuerde… Si voy a un shopping, como abasto, y me ven abrazada a mi novia, un señor de traje, amablemente viene y me dice que deje de hacerlo, porque es difícil para los papás, explicarle eso a sus hijos, si no dejo de hacerlo, posiblemente me echen, y lo digo porque pasó. Si le doy un beso a mi novia en público, posiblemente sienta un flash sobre mi cabeza, como lo sentí un par de veces (no se qué tiene de impresionante) O que un guardia de seguridad me diga, que ese sector estaba cerrado al público, cuando muchos se encontraban allí y no los sacaron como a mí. Que mi mamá me grite lesbiana de mierda, cuando está enojada, ya pudo hacerse algo común, que sinceramente no estoy dispuesta a soportar. Y hay muchos hechos más que pasan por la simple mirada fría. Sin embargo, hay muchas personas y más en capital que lo toman como algo normal, y no se hacen una fiesta porque ven algo así, porque allá es mucho más común ver a parejas homosexuales. Si a la gente le cuesta mucho aceptar esta realidad, a mí me cuesta mucho más convivir con su rechazo. Pero más allá de esto, y de todas las cosas feas que dije, de cómo me siento con la discriminación, soy feliz, porque tengo un grupo de amigos valiosos, porque mi novia es todo eso que buscaba, porque a pesar de todo, tengo una nueva familia, que es la suya, y sé que cada día aceptan esto mejor. Porque no voy a dejar que esto me prohíba desarrollar mi vida como cualquiera lo haría. Si tengo que echarle la culpa a el creador de la discriminación, no podría encontrar un solo culpable, creo que la discriminación la hacemos todos, la hace usted, la hago yo, la hacen todos, y muchas veces no nos damos cuenta, porque discriminar está instalado en la sociedad, y es nuestra oportunidad para buscar en el otro, lo que nos haga sentir superiores, creo que a la discriminación aportan los medios, la confunción de ideas y demás, la presentación del hombre gay como una parodia cirquera, y la presentación de la lesbiana como la mujer machona, rapada, con ropas deportivas, y aparentando simplemente ser un hombre, en vez de mostrar el lado humano de estas personas, estas cosas hacen que la sociedad, considere a esto como anormal, asqueroso, etc, La comercialización del modelo de lesbiana como algo erótico y morboso. El juego que realizan muchos famosos, con su sexualidad, haciendo de esto una moda, no un estilo de vida que carece de ese jolgorio. Esas cosas son visiones que realmente me disgustan . Cuando sea grande quisiera mirar al pasado, pensando que ya vivo en un presente mejor con TOTAL reconocimiento de los derechos humanos. Gracias por leer este post
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