
dijo:Héctor Horacio Magnetto es un contador público, CEO del Grupo Clarín y propietario del 82% de las acciones de la empresa junto a Ernestina Herrera de Noble.
Egresado como Contador Público de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata. A principios de los setenta, con 27 años, y de la mano de Rogelio Frigerio, el contador Magnetto llega al diario Clarín, como “adscripto a la dirección”.
Fue CEO de Papel Prensa durante la adquisicion de la empresa, durante la dictadura militar.
De 66 años, fue un hombre ligado al proyecto político de Arturo Frondizzi y Rogelio Frigerio y desde los 70 mano derecha de Ernestina Herrera de Noble, presidenta del Grupo Clarín. Fue la figura que a partir de 1972 se encargó de modernizar empresarialmente al Grupo y convertirlo en un poderoso holding multimedia.
De su mano, Clarín se convirtió en un imperio mediático, propietario de un total de 14 periódicos, en especial el diario Clarín, que da nombre al grupo, el diario deportivo Olé, el diario La Razón, así como de Radio Mitre y FM 100. Clarín junto al diario La Nación, es propietario de la agencia de noticias DyN o de la empresa Papel Prensa, mayor productor de papel para la prensa argentina. Clarín es dueña de Trisa, sociedad que tiene un 50% de Torneos y Competencia.

Hace ya 18 años solía ir a la redacción de la calle Tacuarí a entregar las colaboraciones para el Clarín dominical. Era habitual cruzarse con colegas y amigos de la vida. En una oportunidad, encontré a uno con el que había cursado la facultad.
Un tipo lúcido, criado en un barrio de gente dura. De esos buenos periodistas en los que su costado intelectual tiene que hacer un gran esfuerzo para hacerse paso entre el futbolero y el guapo. Mirá ese escritorio –me dijo–. Ése es un lugar privilegiado. Miré y no tenía nada excitante. Era tan feo como todos los muebles rústicos de escritorio de las redacciones. Completamente desangelado. ¿Sabés por qué es un lugar clave? –insistió–. Porque desde ahí se ve el ascensor, y cuando alguno de acá, del segundo, sube al cuarto, hace correr la bola de que el fulano fue a hablar con Dios. Y con una cara suave, que nada tenía que ver con el pibe duro que conocía, me aclaró: Dios es Magnetto. Ojo, Dios porque no lo ves, pero está en todas partes.
Héctor Magnetto jamás era visto en la redacción y ninguno de los periodistas del diario se cruzaba con él en un pasillo. El hombre que estaba a cargo del diario era un misterio. Y lo sigue siendo. La tradición era que los elegidos eran los que guardaban silencio.
Los que bajaban del cuarto y se iban derechito a su escritorio sin derrochar chimentos en el camino dando tela para tejer conspiraciones y espionajes no más graves que las pequeñas miserias de la vida. Pero en el caso de Clarín, ese estilo resultó la contracara de la elegida por su fundador, Roberto Noble, cuyo busto está en la entrada misma del edificio. El próximo viernes 28, todos saludarán los 54 años de la aparición del primer número del diario que Noble dirigió por casi 24 años.
Recuerdo una anécdota que me contó Osvaldo Bayer, quien guarda un gran respeto por Noble, que se paseaba por la redacción y departía con los periodistas. En pleno gobierno de Arturo Frondizi, Bayer pasó un mes preso por una quijotada: invitado al pueblo de Rauch a hablar, no tuvo mejor idea que contar las andanzas del mercenario y asesino de indios, el militar prusiano Federico Rauch. Pero lo interesante es que, a poco de salir de la prisión, Bayer estaba sentado frente a su máquina de escribir, cuando Noble se le plantó atrás. ¡Zas. Soné! –se dijo Bayer–. Pero, para su sorpresa, Noble le dijo: Usted va a ir a la mesa de redacción. La respuesta del sorprendido Bayer fue: No, doctor. Yo no puedo ir a la mesa de los jefes. Soy de izquierda. Precisamente –replicó el director–. Me dicen que la mesa es muy de derecha. Por eso será jefe de Política y Fuerzas Armadas.
Pasados los años, llegaba la dictadura de Juan Carlos Onganía. Noble no llegó a ver la caída del dictador –ocurrida en mayo de 1970– porque murió en enero de 1969 y su viuda, Ernestina Herrera, que nada tenía que ver con el periodismo, quedaba al frente del diario. El general Roberto Levingston reemplazaba a Onganía y, a poco de andar, Bayer publicó un artículo que produjo la ira del nuevo dictador. Bayer se enteró de que Levingston no tomaba muchas decisiones porque vivía borracho. Y lo publicó tal cual en Clarín. Al día siguiente, Levingston visitó Clarín, primero fue a la oficina de la directora y luego bajó acompañado por ella a la redacción. Ernestina, por entonces joven y bella, hizo que los periodistas se acercaran. Se armó el semicírculo y ella, al lado del dictador, disparó: Entre nosotros hay un traidor. Bayer, como un voluntario a la misión suicida, dio un paso al frente y dijo: Usted se refiere a mí. La escena, patética, terminó con la media vuelta del dictador y la directora, satisfechos ambos por el escarnio público.
A partir de entonces, Bayer fue a Cultura y Espectáculos hasta que, finalmente, le encomendaron hacer artículos intemporales que casi nunca salían publicados. Un buen día, harto del ninguneo, el maestro de periodistas se acercó a la oficina de Octavio Frigerio, que por entonces manejaba la línea editorial, y presentó la renuncia. La respuesta fue seca: Es lo que estábamos esperando. El estilo áspero de Frigerio hacía escuela en algunos de los que llevaba. Uno de ellos fue Magnetto, quien entró a principios de los setenta al diario. Su experiencia era la de contador en una tienda de artículos del hogar que llegó a la quiebra. Entró como adscripto a la dirección de la mano de Frigerio.
El contador fue creciendo. Durante la dictadura de Jorge Videla, el hombre que luego se haría llamar Dios pudo probar lo que son los negocios en tiempos de genocidio. Papel Prensa, adopción de hijos de la directora, Malvinas, demasiadas cosas sellaron la capacidad de mando de Magnetto. Cuando llegó el menemismo, pudo hacer realidad el sueño del multimedio. Pero así como Carlos Menem había sido un buen socio los primeros años, no cedió a las pretensiones del Grupo de extenderse a la telefonía. Fue entonces que, bajo la supervisión divina, el Grupo decidió contratar a semiólogos y sociólogos para tratar de impedir la reelección de Menem. Pero, en mayo de 1995, el riojano al que nadie recuerda haber votado, ganó cómodo.
Pocos meses después, en agosto, Clarín celebró sus 50 años y la declaración de hostilidades abiertas a Menem con la investigación del contrabando de armas a Croacia y Ecuador. Magnetto fue quien comandó esa cruzada. Cuando llegaban las elecciones de 1999, el hombre fuerte del multimedio fue contundente: ahora el Presidente lo ponemos nosotros. Y así fue que llegó Fernando de la Rúa. No era una cuestión de simpatías políticas sino de construcción de poder. Basta recordar que el oponente en aquellos comicios fue Eduardo Duhalde, quien más tarde llegó a la Casa Rosada con el empuje de Clarín.
Duhalde, que era senador por Buenos Aires, a principios de 2002, logró que la asamblea parlamentaria lo eligiera. La primera carpeta que debía meter en el Congreso era la Ley Clarín, para evitar la quiebra del grupo, fuertemente endeudado. Con modificaciones, la ley salió y el Grupo quedó fortalecido.
La ira de Dios, por estos días, llegó a los niveles más altos. Con las acciones en baja, con la pelota en movimiento para todos, con la fusión entre Cablevisión y Multicanal en graves problemas y con el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales listo para ingresar a Diputados. Algunos dicen que la Presidenta lo mandará el jueves, porque es el Día de la Radiodifusión. Otros sostienen que la fecha va a ser tomada por Dios como un modo de amargar la fiesta del viernes, aquella en la que el monopolio recordará la salida del primer número de Clarín.

dijo:Sobre Papel Prensa
“Lidia, la viuda, fue convencida para firmar el preboleto de venta sin chistar. Reunió a Juan y a Isidoro, les pidió que la acompañaran al solemne acto, celebrado en La Nación, en el despacho del Dr. Bartolomé Mitre, a quien acompañaban Patricio Peralta Ramos de La Razón y Héctor Magnetto de Clarín”. Como consecuencia de las presiones a las que fue sometida, Papaleo resaltó que “el 2 de noviembre (de 1976) finalmente nos llevan a mis suegros, mi cuñado y a mí a una oficina del diario La Nación y nos sientan separadamente. Allí se me acercó (el actual CEO de Clarín, Héctor) Magnetto y me dijo que firme o íbamos a perder la vida mi hija y yo”. Papaleo reviso su testimonio enfrente un juez federal en fin de agosto 2010. El traspaso a los tres diarios se firmó el 18 de enero de 1977. Después de ceder las acciones los miembros del Grupo Graiver fueron detenidos e intervenidos en todos sus bienes para evitar que algún reclamo de heredederos afectara la tenencia de Clarín y sus socios. El general Camps, jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, efectuó personalmente las detenciones.
Los Graiver ni siquiera cobraron la cesión de las acciones.

Identificando a Hector Magnetto, CEO del Grupo Clarín, como el entregador de los hijos apropiados de Hernestina Herrera, la ciudad amaneció con afiches manifestando su repudio a la localización de éste en la ciudad.

El actual presidente del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, habría hecho gestiones ante el dictador Videla para conseguirle hijos a Ernestina de Noble.
Es conocida la causa que imputa a la dueña del multimedio Clarín, Ernestina Herrera de Noble, por la apropiación de dos supuestos hijos de desaparecidos. También son conocidas las demoras injustificadas (o justificadas por las encrucijadas del poder) que hacen que el expediente se demore desde hace siete años sin definir el origen biológico de Marcela y Felipe Noble Herrera.
El ex dueño del diario La Razón, José Pirillo, aportó un escrito en el que sostiene que el actual CEO de Clarín,Héctor Magnetto,le confesó hace 24 años que él mismo fue quien “hizo la gestión para que (Jorge) Videla le consiguiera los chicos” a Ernestina Herrera de Noble. El testimonio, que el pasado 3 de julio se sumó a la causa, podría movilizar el expediente en momentos en que la defensa intenta que los análisis para develar la verdadera identidad de los jóvenes se realicen en el Cuerpo Médico Forense y no en el Banco Nacional de Datos Genéticos como lo establece la ley.
En su declaración, Pirillo relató una reunión con Magnetto, cuando ambos formaban parte del directorio de Papel Prensa: “Me manifestó que en realidad los hijos a Ernestina se los dio Videla’ fruto de sus gestiones personales ante el entonces presidente de facto, de modo que los ‘compromisos’ asumidos eran muy fuertes y que yo no podía venir a ‘tirar todo por la borda’ de la noche a la mañana, porque ponía en peligro la democracia y la institucionalidad”.
Las Abuelas de Plaza de Mayo, como querellantes, esperamos que el juez Conrado Bergesio cite a Pirillo y, en el caso de que éste ratifique sus dichos, ordene luego un careo con Magnetto, quien cuando declaró en esta causa dijo ignorar el orígen de los chicos. Lo que está en juego es, ni más ni menos, el origen de los dos jóvenes. Esclarecerlo implica quebrar los pactos de impunidad existentes. Las Abuelas, como desde hace 32 años, continuaremos con nuestra lucha a favor de la verdad y la justicia.


Para la directora estatal de Papel Prensa, Beatriz Paglieri, es sorprendente que se haya ofrecido a aportar pruebas cuando aún no se hizo la denuncia, y subrayó que quiere ”marcarle la agenda al juez”.
dijo:“Estas personas no estaban libres, habían sido visitadas por un grupo de tareas, ella (por Lidia Papaleo de Graiver) estaba amenazada de muerte. Declaró que Magnetto le dijo el 2 de noviembre del ’76 que si no firmaba, peligraba la vida de su hija y la de ella."


"hubo períodos en que la información sí salía publicada luego de pasar la censura de, en este orden, la directora, es decir, Ernestina Herrera, Héctor Magnetto, algunos abogados de Clarín y Joaquín Morales Solá, que era el jefe de la sección política en aquellos años".






