bueno resulta que en el anterior post varios me pidieron que postee mas sobre bandidos rurales, cosa que ya tenia planeado hacer, obviamente no planeo abarcar todos los nombres que tira Gieco en su cancion pero voy a intentar poner los que mas me interesaron.
aca el primer post:
y el clasico tema para ambientar.
Velázquez nació el 15 de mayo de 1928 en Mburucuyá, Corrientes, fue uno de los 22 hijos del matrimonio entre Feliciano y Tomasa Ortiz, desde niño hizo del monte su refugio, hasta dicen que solía dormir en las copas de los arboles. En 1949 la familia se mudó a Lapachito, una pequeña localidad cerca de Resistencia. Allí su padre trabajó en una estancia junto con Claudio.
Las primeras noticias sobre Velázquez son de enero de 1952, por el hurto de unas rejas de arado. Los hermanos Isidro y Claudio Velázquez se defendieron argumentando que el dueño, un tal Cuéllar, les debía dinero y ellos habían pretendido cobrarse de esa manera. Fue inútil: se los detuvo y envió a Resistencia.
Para 1961, Velázquez había formado su familia en Colonia Elisa, Chaco, donde trabajaba como peón rural. Allí era considerado como "el mejor baqueano, rastreador de los esteros y montes" y su prontuario ya registraba tres causas abiertas por robos y hurtos, y otra por evasión.
En el Chaco, hay opiniones diametralmente opuestas. Las autoridades aseguran que esos primeros delitos fueron reales y otros dicen que Velázquez fue objeto de un hostigamiento injustificado de la policía que culminó cuando luego de ser encarcelado se fugó de la cárcel de Colonia Elisa. También hay una versión que sostiene que hubo una persecución originada en un problema familiar y que nunca más volvió a ver a su familia ni les envió ayuda económica.
Tras su fuga, Isidro Velázquez con su hermano Claudio, un año menor, que usaba sombrero paisano con ala ancha, ladeado sobre la derecha y solía entrar a los pueblos luciendo un poncho rojo protagonizó una serie de hechos que llegaron a inquietar a las autoridades nacionales y que configuraron su mito.
El 25 de junio de 1962 los Velázquez, armados con un winchester y revólveres se encontraron en una picada en las afueras de Colonia Elisa con una patrulla policial que portaba carabinas, metralletas y pistolas y pudieron escapar pese a su inferioridad numérica.Tres días después protagonizaron un tiroteo a caballo frente al destacamento policial de Colonia Popular. Eel 23 de julio asaltaron el bar del chino Chou-Pin, de Colonia Elisa, y robaron ocho mil pesos y mercaderías. El 25 del mismo mes le robaron al estanciero José Vicente Barrios y el 12 de agosto hicieron lo mismo en Lapachito con el almacén de ramos generales de Antonio Marcelino Camps, a dos cuadras de la comisaría. En esa oportunidad la hija del dueño que estaba atendiendo la caja le dijo "¿Vos Isidro? No es posible que nos hagas esto" e intentó sacar un revólver pero Claudio la derribó de un culatazo. En el tiroteo posterior murió un vecino y el otro hijo del dueño, que había sido compañero en la escuela primaria, recibió un balazo en la cabeza cuando trató de detenerlos armado con una pistola.
Según publicó en esa época la revista Así, los hermanos visitaban los boliches, a sus amigos y se exhibían en las localidades de la zona sin que nadie los denunciara. Mientras los hermanos huían en un solo caballo se cruzaron en un sendero del monte con un anciano y su nieto; Isidro les dio diez mil pesos por el caballo y el anciano les indicó dónde estaban apostadas las patrullas y de este modo eludieron a sus perseguidores. El 21 de mayo, cumpleaños de Claudio, asaltaron el paraje de Costa Guaycurú y llamaron a los vecinos para que bebieran lo que quisieran, a su cargo. Wenceslao Ceniquel, comisario de Zapallar, marchó hacia la localidad y en el enfrentamiento hubo dos policías heridos, Claudio murió de un balazo e Isidro huyó sin que se supiera de él por un año.
En 1964 apareció en Zapallar en la compañía de Vicente Gauna, hombre de carácter violento e irracional que había iniciado su carrera delictiva en la adolescencia, secuestran a los hacendados Carlos y Gabino Zimmerman, cobran un rescate y vuelven a desaparecer. A mediados de 1966 asaltaron el pueblo de Laguna Limpia y Gauna mató al alcalde Antonio Ponzardi después de robarle. A principios de 1967 secuestraron a los estancieros Agustín Guissano y a Antonio Persoglia y cobran tres millones de pesos por el rescate de cada uno.
Inquietos, los miembros de la Sociedad Rural chaqueña ofrecieron entonces una recompensa de dos millones de pesos "a toda persona que entregue a estos delincuentes de cualquier forma o suministre información concreta que permita su detención". Fueron pegados carteles con sus fotos y el aviso en paredes de los poblados, troncos de los árboles, en pulperías, almacenes y prostíbulos.
La policía identificó como posibles contactos de los fugitivos a la maestra Leonor Marinovich de Cejas, de 40 años, y al cartero Ruperto Aguilar y los convencieron para que colaboren en atrapar a los fugitivos. Cejas dijo que había aceptado para compartir la recompensa con Aguilar. Algunos pobladores de Machagai aseguraron que en realidad ella era amiga de Velázquez desde mucho tiempo atrás y había colaborado con él en otras ocasiones y atribuyen la traición a la presión policial.
Al anochecer del 1° de diciembre de 1967, Aguilar y Cejas debían trasladar en el Fiat 1500 de esta última a Velázquez y Gauna desde Quitilipi hasta Machagai. Velázquez llevaba su winchester y una 38, así como un cinturón con balas. Al llegar al puente de Pampa Bandera, y tal como acordara con la policía, la maestra detuvo el auto simulando un desperfecto y junto con Aguilar salieron del vehículo permitiendo la acción de unos 30 hombres bien armados que aguardaban escondidos junto al camino. En el tiroteo posterior hubo más de quinientos balazos en pocos minutos. Gauna murió por los disparos pero alcanzó a herir en una pierna a Aguilar.
Velázquez usó su winchester, hirió al cabo Santos Medina y se abrió camino a tiros durante trescientos metros en la oscuridad. Sus perseguidores iluminaron el lugar con los faros de sus autos y cuando el bandido, herido en una pierna y en un hombro estaba a punto de alcanzar la arboleda, lo alcanzaron con sus disparos matándolo en el acto.

Las autoridades dispusieron que fuera talado el árbol bajo el cual murió Velázquez. Pobladores del lugar se llevaron como amuleto un poco de ceniza del árbol y a veces aparecen allí flores y otras ofrendas, al igual que donde estaban sus restos en el cementerio de Machagai, donde finalmente las autoridades decidieron borrar las señas de la tumba.
El lugar donde mataron a Isidro Velázquez y el cementerio donde están sus restos reciben flores y demás ofrendas.
Bazán Frías
Era hijo de don Félix Bazán, agente de policía jubilado que trabajaba como conductor de coche-plaza. Hasta los 20 años llevaba una vida honrada, trabajando como mozo de bar. En algún momento se transforma en una de estas figuras ambiguas: un delincuente encarcelado por los crímenes que cometió o una especie de héroe justiciero que robaba a los ricos para darle a los pobres y que éstos lo ayudaban para que la policía no lo hallara.
Estuvo detenido en la cárcel ubicada en la esquina de Avda. Sarmiento y 25 de mayo. Una noche junto con su compañero Martín Leiva, armados de revólveres se abrieron paso entre los guardas y así llegaron a la puerta. Bazán logró escapar matado al subteniente Juan Cuezzo de un balazo, pero Leiva fue atrapado.
Durante casi un año Bazán Frías imagina asaltar la cárcel y liberar a sus amigos. El 13 de enero de 1923, estaba escondido con otros dos hombres en una casucha cerca de la esquina de Mate de Luna y Alem, cuando sintieron los silbatos de la policía. Al ver que estaban rodeados Bazán Frías abrió violentamente la puerta y salió corriendo por el parque Avellaneda seguido de cerca por sus perseguidores a caballo . Corrió hasta el paredón del Cementerio del Oeste e intentó saltar al otro lado, pero le dispararon en el cuello. Según la leyenda, el alma del policía que había matado se le apareció del lado del cementerio en el momento que iba a saltar, por lo que la impresión le impidió cruzar la pared. Tenía 28 años.
Su padre lo veló en el Cementerio del Norte, alrededor del cadáver fue poniendo en el suelo una a una las velas. En los bolsillos se hallaron un crucifijo, medalla y escapulario (era devoto del Sagrado Corazón de Jesús) varias llaves ganzúas, 50 centavos, además de la orden de captura. Fue suficiente para crear el mito. Poco a poco su biografía fue cambiando, el "manco" fue un hombre bueno que se volvió perseguido por la "mala policía" de la época. Nadie recuerda sus crímenes y hasta su prontuario se quemó. Un día el jefe de policía Mario Alberto Mazza organizó una impresionante pira donde ardieron los prontuarios de notables delincuentes de esa época. El tiempo y el fuego purificó el ánima de Bazán y se transformó en el santo popular más importante de Tucumán.
aca el primer post:
y el clasico tema para ambientar.
Isidro Velasquez
Velázquez nació el 15 de mayo de 1928 en Mburucuyá, Corrientes, fue uno de los 22 hijos del matrimonio entre Feliciano y Tomasa Ortiz, desde niño hizo del monte su refugio, hasta dicen que solía dormir en las copas de los arboles. En 1949 la familia se mudó a Lapachito, una pequeña localidad cerca de Resistencia. Allí su padre trabajó en una estancia junto con Claudio.
Las primeras noticias sobre Velázquez son de enero de 1952, por el hurto de unas rejas de arado. Los hermanos Isidro y Claudio Velázquez se defendieron argumentando que el dueño, un tal Cuéllar, les debía dinero y ellos habían pretendido cobrarse de esa manera. Fue inútil: se los detuvo y envió a Resistencia.
Para 1961, Velázquez había formado su familia en Colonia Elisa, Chaco, donde trabajaba como peón rural. Allí era considerado como "el mejor baqueano, rastreador de los esteros y montes" y su prontuario ya registraba tres causas abiertas por robos y hurtos, y otra por evasión.
En el Chaco, hay opiniones diametralmente opuestas. Las autoridades aseguran que esos primeros delitos fueron reales y otros dicen que Velázquez fue objeto de un hostigamiento injustificado de la policía que culminó cuando luego de ser encarcelado se fugó de la cárcel de Colonia Elisa. También hay una versión que sostiene que hubo una persecución originada en un problema familiar y que nunca más volvió a ver a su familia ni les envió ayuda económica.
Tras su fuga, Isidro Velázquez con su hermano Claudio, un año menor, que usaba sombrero paisano con ala ancha, ladeado sobre la derecha y solía entrar a los pueblos luciendo un poncho rojo protagonizó una serie de hechos que llegaron a inquietar a las autoridades nacionales y que configuraron su mito.
El 25 de junio de 1962 los Velázquez, armados con un winchester y revólveres se encontraron en una picada en las afueras de Colonia Elisa con una patrulla policial que portaba carabinas, metralletas y pistolas y pudieron escapar pese a su inferioridad numérica.Tres días después protagonizaron un tiroteo a caballo frente al destacamento policial de Colonia Popular. Eel 23 de julio asaltaron el bar del chino Chou-Pin, de Colonia Elisa, y robaron ocho mil pesos y mercaderías. El 25 del mismo mes le robaron al estanciero José Vicente Barrios y el 12 de agosto hicieron lo mismo en Lapachito con el almacén de ramos generales de Antonio Marcelino Camps, a dos cuadras de la comisaría. En esa oportunidad la hija del dueño que estaba atendiendo la caja le dijo "¿Vos Isidro? No es posible que nos hagas esto" e intentó sacar un revólver pero Claudio la derribó de un culatazo. En el tiroteo posterior murió un vecino y el otro hijo del dueño, que había sido compañero en la escuela primaria, recibió un balazo en la cabeza cuando trató de detenerlos armado con una pistola.
Según publicó en esa época la revista Así, los hermanos visitaban los boliches, a sus amigos y se exhibían en las localidades de la zona sin que nadie los denunciara. Mientras los hermanos huían en un solo caballo se cruzaron en un sendero del monte con un anciano y su nieto; Isidro les dio diez mil pesos por el caballo y el anciano les indicó dónde estaban apostadas las patrullas y de este modo eludieron a sus perseguidores. El 21 de mayo, cumpleaños de Claudio, asaltaron el paraje de Costa Guaycurú y llamaron a los vecinos para que bebieran lo que quisieran, a su cargo. Wenceslao Ceniquel, comisario de Zapallar, marchó hacia la localidad y en el enfrentamiento hubo dos policías heridos, Claudio murió de un balazo e Isidro huyó sin que se supiera de él por un año.
Claudio Velázquez.
En 1964 apareció en Zapallar en la compañía de Vicente Gauna, hombre de carácter violento e irracional que había iniciado su carrera delictiva en la adolescencia, secuestran a los hacendados Carlos y Gabino Zimmerman, cobran un rescate y vuelven a desaparecer. A mediados de 1966 asaltaron el pueblo de Laguna Limpia y Gauna mató al alcalde Antonio Ponzardi después de robarle. A principios de 1967 secuestraron a los estancieros Agustín Guissano y a Antonio Persoglia y cobran tres millones de pesos por el rescate de cada uno.
Inquietos, los miembros de la Sociedad Rural chaqueña ofrecieron entonces una recompensa de dos millones de pesos "a toda persona que entregue a estos delincuentes de cualquier forma o suministre información concreta que permita su detención". Fueron pegados carteles con sus fotos y el aviso en paredes de los poblados, troncos de los árboles, en pulperías, almacenes y prostíbulos.
La policía identificó como posibles contactos de los fugitivos a la maestra Leonor Marinovich de Cejas, de 40 años, y al cartero Ruperto Aguilar y los convencieron para que colaboren en atrapar a los fugitivos. Cejas dijo que había aceptado para compartir la recompensa con Aguilar. Algunos pobladores de Machagai aseguraron que en realidad ella era amiga de Velázquez desde mucho tiempo atrás y había colaborado con él en otras ocasiones y atribuyen la traición a la presión policial.
Al anochecer del 1° de diciembre de 1967, Aguilar y Cejas debían trasladar en el Fiat 1500 de esta última a Velázquez y Gauna desde Quitilipi hasta Machagai. Velázquez llevaba su winchester y una 38, así como un cinturón con balas. Al llegar al puente de Pampa Bandera, y tal como acordara con la policía, la maestra detuvo el auto simulando un desperfecto y junto con Aguilar salieron del vehículo permitiendo la acción de unos 30 hombres bien armados que aguardaban escondidos junto al camino. En el tiroteo posterior hubo más de quinientos balazos en pocos minutos. Gauna murió por los disparos pero alcanzó a herir en una pierna a Aguilar.
Velázquez usó su winchester, hirió al cabo Santos Medina y se abrió camino a tiros durante trescientos metros en la oscuridad. Sus perseguidores iluminaron el lugar con los faros de sus autos y cuando el bandido, herido en una pierna y en un hombro estaba a punto de alcanzar la arboleda, lo alcanzaron con sus disparos matándolo en el acto.

Las autoridades dispusieron que fuera talado el árbol bajo el cual murió Velázquez. Pobladores del lugar se llevaron como amuleto un poco de ceniza del árbol y a veces aparecen allí flores y otras ofrendas, al igual que donde estaban sus restos en el cementerio de Machagai, donde finalmente las autoridades decidieron borrar las señas de la tumba.
El lugar donde mataron a Isidro Velázquez y el cementerio donde están sus restos reciben flores y demás ofrendas.
Bazán Frías
Era hijo de don Félix Bazán, agente de policía jubilado que trabajaba como conductor de coche-plaza. Hasta los 20 años llevaba una vida honrada, trabajando como mozo de bar. En algún momento se transforma en una de estas figuras ambiguas: un delincuente encarcelado por los crímenes que cometió o una especie de héroe justiciero que robaba a los ricos para darle a los pobres y que éstos lo ayudaban para que la policía no lo hallara.
Estuvo detenido en la cárcel ubicada en la esquina de Avda. Sarmiento y 25 de mayo. Una noche junto con su compañero Martín Leiva, armados de revólveres se abrieron paso entre los guardas y así llegaron a la puerta. Bazán logró escapar matado al subteniente Juan Cuezzo de un balazo, pero Leiva fue atrapado.
Durante casi un año Bazán Frías imagina asaltar la cárcel y liberar a sus amigos. El 13 de enero de 1923, estaba escondido con otros dos hombres en una casucha cerca de la esquina de Mate de Luna y Alem, cuando sintieron los silbatos de la policía. Al ver que estaban rodeados Bazán Frías abrió violentamente la puerta y salió corriendo por el parque Avellaneda seguido de cerca por sus perseguidores a caballo . Corrió hasta el paredón del Cementerio del Oeste e intentó saltar al otro lado, pero le dispararon en el cuello. Según la leyenda, el alma del policía que había matado se le apareció del lado del cementerio en el momento que iba a saltar, por lo que la impresión le impidió cruzar la pared. Tenía 28 años.
Su padre lo veló en el Cementerio del Norte, alrededor del cadáver fue poniendo en el suelo una a una las velas. En los bolsillos se hallaron un crucifijo, medalla y escapulario (era devoto del Sagrado Corazón de Jesús) varias llaves ganzúas, 50 centavos, además de la orden de captura. Fue suficiente para crear el mito. Poco a poco su biografía fue cambiando, el "manco" fue un hombre bueno que se volvió perseguido por la "mala policía" de la época. Nadie recuerda sus crímenes y hasta su prontuario se quemó. Un día el jefe de policía Mario Alberto Mazza organizó una impresionante pira donde ardieron los prontuarios de notables delincuentes de esa época. El tiempo y el fuego purificó el ánima de Bazán y se transformó en el santo popular más importante de Tucumán.