en base a eso ahora les traigo el escudo.
De apoquito te vas convirtiendo en un caballero no?

bueno aca va el post
hemos encontrado, por fin, una forma sencilla y económica de fabricar un escudo curvo, perfectamente funcional, con pocos medios ¡y en su propia casa!
Porque usted ya sabe que la base de un escudo es de madera, pero ¿de qué madera?Es de contrachapado
Pero no, no se apresuren a comprar un contrachapado de 8mm en su tienda más cercana! ¡Compren mejor dos planchas de contrachapado de okumen de 4mm!
Vamos a enseñar a todos nuestros amigos cómo preparar el escudo. Lo primero de todo es dibujar la forma deseada para el escudo y cortarla en las dos láminas. Cortarlas no le supondrá un gran problema: su sierra de calar atravesará estas planchas como si fueran mantequilla.
Sabemos lo que está pensando, señora: luego las dos láminas no van a cuadrar bien, la que esté en la parte interior de la curva va a sobresalir por los laterales. Sí, señora, tiene usted razón. Pero no es problema si dispone usted de una buena lijadora, que se encargará de rebajar e igualar los bordes a la perfección. Y si no tiene una lijadora ¡tampoco importa! Puede usted curvar las láminas rectangulares y cortar la forma del escudo más adelante; pero nosotros nos preocupamos por usted, y no se lo recomendamos, porque entonces los bordes del escudo es más que probable que queden mal pegados entre sí; y además la sierra de calar no es tan sencilla de manejar en una superficie curva.
Dígame, señora ¿cuántas veces ha medido usted la bañera y se ha dicho “Vaya, aquí no cabe un escudo; no podría ponerlo a remojo para curvarlo”? En realidad, no necesita poner completamente a remojo las planchas, es suficiente con darles una ligera ducha. En efecto, un par de horas en la bañera, recibiendo una buena ducha por ambas caras cada quince minutos ¡es más que suficiente para curvar la madera!
Y usted pensará: ya, pero ¿qué exóticos y carísimos materiales necesitaré para curvar las planchas de madera. Y desde aquí le decimos: ¡Apenas ninguno! Porque, fíjese bien, y compare con los métodos que proponen otras marcas. Usted sólo va a necesitar:
- Seis latas de la bebida o conserva que usted prefiera, eso sí, todas iguales. Y llenas.
- Una pared para apoyar lateralmente tres de las latas.
- Algo pesado para apoyar las otras tres, como una viga o una mesa volcada.
- Tres tablas del largo del escudo, que, si no quiere comprarrecomienda obtener del desmantelamiento de uno de esos palets(estructura de madera) abandonados que salpican nuestras calles.
- Objetos pequeños y pesados, hasta completar unos quince o veinte kilos. Idealmente pesas, pero seguro que usted tiene algo que puede servirle, como su colección de planchas antiguas, o esa enciclopedia en dieciocho tomos sobre la vida secreta de los ácaros que nunca ha sabido muy bien por qué compró.
Puedo imaginar la cara que se les ha puesto al ver esta lista. Sin duda son cosas al alcance de cualquiera ¿verdad? Pero no me diga más: no se le ocurre cómo estos objetos pueden curvar su flamante escudo.
Paso 1. Colocar las latas formando un triángulo ajustado a los laterales del escudo. Ambos lados deben estar sujetos lateralmente, para evitar que las latas puedan desplazarse hacia fuera: para eso sirve una pared por un lado, y, por el otro, algo pesado y recto, como una viga, o una mesa volcada.
Paso 2. Colocar dos de las tablas sobre las latas.
Paso 3. Colocamos una de las planchas de madera sobre esta estructura, y ajustamos bien la posición de las tablas. Con cola blanca, encolamos generosamente (más que en la imagen) la superficie de la plancha de madera, y colocamos la otra plancha encima, coincidiendo lo mejor posible.
Paso 4. Colocamos la tercera tabla encima del invento, bien centradita, le ponemos unos pesos encima y ¡tachán! ¡El escudo se curva! Nos aseguraremos de que las dos planchas estén bien alineadas (luego no podremos cambiarlo) y fijaremos todo el perímetro con mordazas, para garantizar que queden bien unidas.
¡Y después de dejarlo secar 24 horas, obtendremos la base curvada para nuestro escudo! Sin más que darle una buena lijada para igualar los bordes, tendrá usted un escudo que será su orgullo y la envidia de sus vecinos.
El escudo lágrima (2): Tapizando, que no es poco.
Llega un momento en la fabricación de un escudo, en que no estás muy seguro de si te dedicas al armadureo o al arte pictórico. Ni chapa, ni metal, ni nada: te vas a poner a estirar lienzo sobre una madera para pintarlo después, cual novato aprendiz de Velázquez.
Como ya hemos comentado, la resistencia del escudo viene dada por las capas de tela encolada más que por la madera. ¿Y qué tela vamos a emplear?
Pues casi cualquier cosa nos valdrá: lino, loneta (lo que yo estoy usando), lienzo moreno (sea lo que sea eso)… En general, casi cualquier tela que tengas a mano con textura y grosor similar a una de esas viejas sábanas de hilo, o a la tela para cortinas. Una buena recomendación es ir a la tienda de tela y ver qué hay en oferta.
¿Cuántas capas? Pues de ninguna a dos por la parte de atrás del escudo (yo empleé una) y de tres a seis por el frente (yo he puesto seis) Cuantas más capas, más sólido (y pesado) será el escudo.
Para cortar la tela, no hay más que dibujar la silueta del escudo sobre la misma, coger unas tijeras y…
MAL: cortar siguiendo la silueta que has dibujado.
BIEN: cortar dejando dos o tres centímetros de más, de forma que luego puedas doblar la tela y cubrir también el borde del escudo.
Cortas tantas piezas iguales como capas de tela vayas a utilizar, y es entonces cuando te darás cuenta de la enorme cantidad de tela que lleva el escudo.
MAL: Ya está, vamos a ir encolando esto.
BIEN: Revisemos que no haya arrugas en la tela, y, cuando confirmemos que sí que las hay (que las habrá, siempre las hay) empleamos los métodos tradicionales para eliminarlas.
Empezaremos por la parte de atrás (si es que vas a entelar la parte de atrás) Pones el escudo en algún sitio donde no importen las salpicaduras de cola, encolas generosamente
MAL: y plantas la tela encima.
BIEN: y también encolas con cuidado los bordes del escudo, y sólo entonces plantas la tela encima.
Lógicamente, la tela hay que estirarla bien, asegurándote de que no quedan arrugas ni bultos. Doblas cuidadosamente los bordes, y los sujetas de forma que queden bien fijos mientras se secan.
MAL: Usar pinzas para sujetar la tela en su sitio. Deja unas marcas muy raras, arrugas, y, sobre todo, deja toda la tela pegada por el otro lado del escudo. Sí éste es el método que yo usé.
BIEN: Usar una grapadora (preferiblemente de tapizar) para fijar todo el perímetro de la tela sobre el borde. Una vez seca la cola, puedes dejar las grapas o quitarlas, lo que más rabia te dé (si las quitas, aunque pasen tu escudo por rayos X no se darán cuenta del anacronismo, y es que últimamente los criterios de autenticidad hilan muy fino)
Una vez seca la tela de atrás, cortas la tela que sobra (con un cutter o unas tijeras; con los dientes mejor no) y pasamos a la parte frontal.
MAL:Colocamos la primera capa de tela y Inmediatamente la encolamos y ponemos la siguiente. Esto también hará que se formen bultos y arrugas raros (y lo sé de primera mano)
BIEN: Dejamos secar cada capa unas tres horas antes de aplicar la siguiente (aunque no queda del todo firme hasta más o menos 24 horas, con tres horas ya está lo bastante seca para poner la siguiente capa)
Por supuesto, se corta la tela sobrante
MAL: Esperas al final, y cortas todas las capas de golpe. Con la cola seca, se habrás convertido en una especie de cartón piedra que tendrás, prácticamente, que serrar. Más que nada, porque rompe las hojas de los cutters. Lo sé. Además, lo hace en domingo, cuando no hay nada abierto.
BIEN: Vas cortando capa por capa.
Yo recomiendo unas tijeras para cortar cada capa, y el cutter sólo para repasar al final del todo.
MAL: Emplear abundantemente un cutter cuando no se te da bien, ya que acabarás llevándote rodajas de la capa anterior.
BIEN: Manejar los instrumentos cortantes con una precisión proporcional a su agudeza. (Esto me recuerda aquel dicho de “mide con micrómetro, marca con tiza, corta con hacha”)
Ya tenemos lista la base del escudo, pero es algo soso, así que habrá que pintarlo. Por motivos que, en realidad ignoro, todo el mundo recomienda la pintura acrílica mate. Lo cierto es que es cómoda de usar, puedes limpiar los pinceles con agua, y da buen resultado; pero advierto que parece haber muy poca variedad de colores.
Harán falta dos (y hasta tres) capas de pintura para cubrir bien la tela. Lo habitual en este tipo de escudo es seguir diseños geométricos simples: a bandas, mitad y mitad, cuadrantes, cruces… Parece ser que lo más sofisticado de lo que hay constancia en cuanto a decoración de este tipo de escudos son los animales de algunos escudos (muy pocos) del tapiz de Bayeux; Cuando se empezaron a usar emblemas heráldicos, los escudos ya lágrima habían pasado de moda.
Por supuesto, lo suyo es pintar antes las partes claras, y luego las oscuras; porque perfilar bien un borde en oscuro sobre claro es fácil; y hacerlo al revés… requerirá bastante más de dos o tres capas. Y lo sé, porque yo tuve que dar cuatro de la pintura blanca para hacer desaparecer las líneas auxiliares hechas con lápiz para el trazado de las franjas.
Yo acabé pintando todo el interior de negro uniforme, y el exterior con franjas verdes y blancas (blanco pergamino, lo llaman) Por cierto, si el diseño es rectilíneo, no desperdiciéis la oportunidad de emplear cinta de carrocero. Ahorrará mucho trabajo de perfilado cuidadoso con un pincel fino; y puedes pegarla perfectamente sobre lo que ya has pintado (si está seco, claro) que no se llevará pintura.
El escudo lágrima (3):
Ya tenemos un escudo perfectamente pintado y seco; y llega el momento de cantearlo, por dos motivos:
- Para que aguante mejor los golpes en el borde.
- Y porque los bordes de la tela se han agurruñado bastante, y eso hay que esconderlo.
Para cantear un escudo, se suele hablar de tres materiales:
- Chapa metálica. Sin duda, es efectivo e histórico; pero se considera de mala educación. Cuando recibe golpes, se va mellando, y puede crear bordes afilados con los que tus compañeros de armas no quieren restregarse los morros.
- Cuero crudo, habitualmente obtenido de mordedores para perros. Es la opción utilizada por el amigo Coalheart para su escudo. Queda extremadamente dura, y todo el mundo dice que es lo que mejor aguanta los golpes.
- Cuero normal (curtido). La verdad es que yo había pensado en usar cuero crudo, pero es que tenía que ir a la curtiduría, y oye, ya que estoy aquí... Se supone que va bastante bien, pero que queda hecho unos zorros después de un poco de tunda.
El cuero lo podéis comprar en tiras o en trozos grandes, que suele salir más barato. Yo compré un buen pedazo de vaqueta de unos 2,5mm de espesor, que servirá también para hacer el embrace.
Para cortar tiras de cuero existen cacharros específicos, pero, para qué nos vamos a engañar: cuando una ha experimentado con diversos métodos de cortar chapa, seguro que tiene unas de éstas, y aunque la chapa no es que la corten muy bien, el cuero no se les resiste.
Una pasadita con el matacantos para dejar los bordes suaves, y a por la parte sucia del tema.
La vaqueta es un cuero bastante duro, para darle flexibilidad y poder cantear el borde del escudo, hay que ponerlo antes a remojo, bien sumergido en agua, hasta que deje de tener burbujas (señal de que ya está empapado del todo) Ojo: eso puede llevar unas horas, dejarlo a remojo la noche antes puede ser buena idea.
Perla de sabiduría: manejar el cuero mojado con unos guantes de látex puede ahorrarte un par de días de dedos negros. No sé con que demonios estaba curtido o teñido ese cuero, pero no conseguí sacarlo de mis manos ni con aguarrás, ni con alcohol de quemar, ni con quitamanchas concentrado ("evitar el contacto con la piel"

Como método de fijación, muy chulo yo, decidí pegar y remachar todo el canto.
Nunca más. No voy a volver a hacer eso nunca más.
Vale, no corres el más mínimo riesgo de que salte una tachuela del borde. Pero no os hacéis idea del trabajo de chinos que es.
Primero, hay que taladrar cuero húmedo y escudo en los puntos en los que van a ir los remaches (en este caso, clavos de 3,5mm) Esto no es imprescindible, puedes clavarlos directamente, pero con un taladro y un sacabocados quedarán agujeros más resistentes que si pasas un clavo a lo bestia.
Como al remachar tampoco vas a poder poner cientos de remaches, no puedes fijar los bordes en muchos puntos cercanos, así que tienes que usar piezas de cuero cortas superpuestas para que no tengan que curvarse demasiado.
Bien, lograr tener todo el borde en ese estado es un curro tremendo. Cosa de tres horas, y eso con ayuda de Arant. Y aún falta lo más gracioso.
Remachar semejante trasto.
Los lectores habituales ya se tienen que conocer los pasos, pero como tengo una enorme cantidad de ilustraciones, ahí van otra vez:
Paso 1 (er brinkindans): cortar el remache dejando el metal suficiente para que al aplastarlo forme un domo adecuado.
Paso 2: No olvidarse nunca de este paso cuando remachemos sobre cuero o tela: colocar una arandela.
Paso 3: Con la parte de atrás de un martillo de bola, vamos dándole por el borde al remache hasta formar una cabeza con forma de domo.
Paso 4: Con la parte plana del mismo martillo, terminamos de alisar el remache.
¿Tiempo total para hacer esto por todo el borde del escudo? Pues unas dos horas dale que te pego, entre dos personas.
¿Quieres ver en directo lo que se tarda en colocar cada remache del borde del tambor, digo, del escudo? Si querés hacete una idea aproximada de lo que se siente, subi a tope el volumen de la pc
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=epfrwfxrojg&feature=player_embedded
Finalmente, el resultado quedó bastante bien para mi gusto.
Pero esto no se va a repetir. ¡Qué de curro!
El escudo lágrima (4): A ver por dónde agarramos esto?!
Y por fin llegamos a la recta final del escudo lágrima: el embrace.
Hay numerosas escuelas sobre cómo hacer el embrace de un escudo. Incluso he encontrado esta interesante página dedicada al tema.
Después de darle muchas vueltas, me decidí por las correas formando un cuadrado, de manera que se pudiera sujetar el escudo de múltiples formas. Un factor determinante fue, sin duda, que mi amigo que confía en el hierro lo recomendaba en un hilo de la AEEA.
Sin embargo, un problema métrico-logístico se interpuso en mi camino: el retal de cuero que compré para el acolchado resultó ser demasiado pequeño. Así que al final opté por el clásico embrace en diagonal... con el que no hay quien mueva con soltura un enorme escudo como el mío. Un error, sin duda, así que me uno a la recomendación: para un inmenso escudo lágrima, haz un embrace en cuadrado.
Lo primero que hay que preprarar es el acolchado, porque tu no quieres que los golpes que le caen al escudo por el otro lado se transmitan directamente a tu delicado brazo.
Para hacer el acolchado, mides la longitud del brazo a proteger (ten en cuenta que tu fácilmente lesionable codo, tu huesuda muñeca, y el frágil dorso de tu mano, también están en contacto con el escudo) y cortas el tamaño adecuado en cuero suave, siendo más bien generosos con el cuero.
Para acolchar puedes usar guata, lana, el relleno de un cojín viejo... lo que te dé la gana.
Yo me decidí por acolchar con guata (más que nada porque no se apelmaza) y por coser una especie de almohadón independiente del escudo (con tela por el lado de dentro, que el cuero es más bien caro)
No es en absoluto necesario.
Es mucho más fácil clavetear directamente el cuero al escudo, con el relleno dentro; algo que, al fin y al cabo, vas a hacer de todas formas.
Así que te haces con unas cuantas tachuelas de tapizar (también se llaman tachuelas de celosía) y con un martillo y paciencia vas fijando todo el borde del acolchado.
Ojo, si estás clavando el cuero sin haber cosido antes, y el relleno es de trozos sueltos, asegúrate de colocar las tachuelas bastante juntas para que el relleno no se escape entre ellas.
Una vez fijado el relleno, hay que colocar las correas del embrace. Yo utilicé tiras de 3,5cm de ancho, obtenidas del mismo cuero que empleé para el canteado.
Para fijar estas tiras, nada de tonterías ni de sujecciones que puedan romperse. No, no, no, mucho mejor colocar algo que sea endiabladamente duro de poner, que uno tiene una imagen que cuidar.
Remaches obtenidos de clavos de 5,5mm. Unos señores remaches, que requieren una radial para cortarlos con un mínimo de precisión. Se hace el taladro en el escudo, se pasa el clavo, se marca el punto de corte se saca, se corta, y se vuelve a introducir en su sitio para remacharlo (recuerda: arandela)
Importante: el escudo no va a ser igual de ancho por todas partes, puede haber burbujas entre las maderas. Así que tienes que medir cada clavo por separado, no te vale una longitud única. Sobre todo con este grosor de remache, que no te da para muchas virguerías con el martillo.
Las correas deben ser ajustables, por aquello de poder usar el escudo con el brazo desnudo, o con un gambesón, o con brazales, o con guantes... Lo más habitual es usar hebillas, pero dado lo difícil que es encontrar hebillas con un aspecto mínimamente histórico, decidí utilizar un método de ajuste un poco más rupestre.
Con esto podríamos dar el escudo por terminado, pero la comodidad dicta que hace falta ponerle un tiracol, para poder descargar el brazo del peso de este trasto (que son 4,5kg, oiga) y para poder transportar el escudo cómodamente.
De nuevo, hay diferentes formas de poner el tiracol. Yo lo coloqué en diagonal, de forma que fuera cómodo colgarse el escudo inclinado para marchar con él sin ir dando con la punta en el suelo constantemente. Es posible que me haya quedado algo corto, y que con gambesón y cota sea un tiracol algo escaso; en tal coyuntura, habrá que cortarlo y hacerle un empalme.
El lector atento habrá visto en la foto anterior un extraño trozo de cuero remachado en mitad del escudo ¿verdad? ¿Y qué utilidad puede tener?
Pues sí, es para colgar el escudo de la pared sin que se acaben deformando por el peso las correas del embrace.
Y una vez más podríamos dar el escudo por terminado. Pero falta un pequeño detalle estético, absolutamente opcional, eso sí: pintar las cabezas de los remaches del mismo color que el escudo. Así además, aprovechas para cubrir todos los manchurrones y dedazos que has ido dejando marcados durante el proceso de canteado y remachado.
La primera capa de acrílica tenderá a oxidar un poco los clavos y a tomar un tonillo rojizo. No problem, otra capita, y apañado.
Y ahora, sí que sí, tenemos un escudo de lágrima, terminado, y listo para que el otro se ensañe a golpes con él y destroce todo este trabajo.

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FUENTE: http://el-blindado-personal.blogspot.com/
Espero que les haya gustado!!!!!!!!!!!!!! el lunes agrego otro mas!!!