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La última vez (un Cuento corto muy bueno)

Offtopic11/24/2007

Acá les dejo un cuento de un amigo (basado en una historia real). Para los que les gusten las historias cortas leanlo que
está muy bueno

Cita :
LA ÚLTIMA VEZ

Paula llamó a mi casa a la 1:30 de la mañana. No era la primera vez en que ella, mi mejor amiga, me llamaba a un horario desubicado, siempre que se peleaba con el imbécil de su novio mi teléfono sonaba, y yo cruzaba las tres cuadras que separan su departamento del mío, le daba mi hombro para llorar, la escucharía, y le recomendaría que no vuelva con aquel sátrapa que la trataba bien cuando se peleaban, y una vez que se arreglaban, volvía a simular que ella no existía. Una y otra vez la historia se repetía. Y esa vez no fue distinto. Cruzé las tres cuadras pensando por qué semejante bombón se dejaba avasallar por pelotudo tal. Me moví en silencio, pues no quería atraer la atención de los criminales que rondaban como hienas al barrio, ni la de las viejas chusmas que podrían inferir que me iba a engañar con alguna prostituta a mi novia Sofía... era mi novia en ese entonces, y en dos semanas nos casábamos, razón por la cual hacía tiempo que no hablaba con Paula, ni tomaba nuestros sagrados mates con bizcochitos de grasa junto a ella.
Llegué y fuí recibido por un mar de lágrimas, un mar de "tenías razón" y de "por qué no te escuché". De nuevo Eduardo (su novio) la había tratado mal por no sé qué motivo, un motivo tan carente de sentido que ni me lo acuerdo. "Nunca más" repitió varias veces. Yo la abracé como siempre, y espanté en vano, como siempre, las escenas en mi mente en que ella me decía "te amo, largá todo y vámonnos de este barrio de mierda". Eso sí, admito que esos pensamientos estaban casi anestesiados desde hacía 5 años, en los que Sofía me había hecho conocer su amor genuino. Pero ese día, eran inusitadamente vivaces las escenas. En medio de ese dèja vù le dije, para no perder la costumbre, que una tipa tan hermosa e inteligente como ella tendría que buscar un tipo que la merezca. Esta vez, no reaccionó como siempre con esas palabras. La resignación ese día se transformó en un brote súbito de ira:
- Nunca voy a tener un tipo que me quiera! que sea laburador! que tenga una vida! Tan pelotuda soy!
- Pará... pará... tranquilizate! - mis palabras no eran vanas, estaban dirigidas a un objetivo particular...- siempre yo dije lo mismo, y ya me ves... en dos semanas me caso...
- No es lo mismo! Vos entendés a la gente, entendés como piensa, sos inteligente, laburador... - perfecto, me dije, mejor imposible...
- Para nena! - dije riéndome. Ella no se extrañó, pues mi estrategia para subirle el ánimo siempre fueron los chistes desubicados e inoportunos... pero eficaces... - al final parece que tu tipo ideal es como yo... y encima te conozco como la palma de mi mano, más a mi favor...
- Y... no sé si sos vos, pero alguien como vos seguro, amigo - sonrió dulcemente, mostrándome la fila superior de su dentadura perlada. Ya se había tranquilizado. No pude sino felicitarme por la eficacia de mis métodos... - Pero... - cambió su expresión y me asustó al fruncir el seño - nunca voy a poder tener a un tipo como vos... - Ay! me la había dejado picando... podría haber dicho que no podía haber nada entre nosotros porque eramos amigos, o peor, porque me casaba en dos semanas. Pero le erró feo, y no pude callarme... igual ya estaba jugado, mi boda era una fecha límite...
- Qué vos no podrías haber tenido un tipo como yo? Estúpida, vos podrías haberme tenido a mi! nunca te diste cuenta que desde que te conozco estoy a tus pies? - su expresión fue de sorpresa total. Creí ser siempre muy obvio, pero cuando uno no quiere darse cuenta de las cosas, no se da cuenta. Y después de todo, yo la ayudé a conquistar a Eduardo (si, ya sé, que tarado. Pero qué hubiesen hecho ustedes?). Forzó una sonrisa...
- Vos lo decís de compromiso... no?
Ya estaba jugado. Ya estaba hasta el cuello...
- No. Es más, decime que me amás, que agarremos todo y nos vayamos a la mierda, y te juro que no me caso... - Paula empalideció. No supo que decir. Yo en cambio me puse colorado, sintiéndome culpable por la décima de segundo en que el amor de Sofía y su devoción me importaron un carajo.
- No me podés decir eso- masculló- Sofía es el amor de tu vida. Vos me dijiste muchas veces que la amabas...
Ay! Había dado en el blanco, y me había anulado el pensamiento. No pude seguir. Me senté y observé el piso en una especie de estado de trance.
- Pero también te amo a vos – susurré avergonzado.- siempre te amé.
- Solamente hay un amor en la vida. Y el tuyo es Sofía. – Pensé en Sofía, en sus ojos brillantes, en su cálida sonrisa. Aislé mi mente, pues la decisión crucial podría verse sugestionada por el hecho de que en ese momento Paula estaba junto a mí. Pero ella tenía razón. Yo debía estar con Sofía. Mi cara tomó un color escarlata y no supe qué decir.
- No te hagas problema – me dijo Paula.- Nada va a cambiar. Vamos a seguir como siempre, tomando mate y comiendo bizcochitos, y...
- No! – un arranque de desesperación se apoderó de mi semblante – Sofía no va a soportar que te siga viendo... no es boluda, está celosa y tiene razón. Esto, amiga mía... esto es una despedida...
Nos miramos fijo por un instante que pareció un siglo, y a través del infinito que nos separaba viajaron sentimientos varios... pasión, amistad, e incluso una hambrienta lujuria...
- Si es una despedida – dijo, y para mi sorpresa sus ojos prometieron un paraíso – que sea digna de nosotros y de lo que tenemos.
Paula comenzó a moverse con un bamboleo extremadamente estudiado, y de forma deliciosa se dirigió a la cocina. La vi caminar moviendo sus firmes carnes sincronizadamente. La vi tomar la enorme pava de la cocina y ponerla al fuego. La vi sentarse en la mesada y esperarme con su expresión más perversa y erótica. Besé con suavidad sus carnosos labios y me deshice de su suéter. Seguí con su remera, y su cabeza quedó atascada en el cuello de la misma. Luego del forcejeo salió, y reímos. Luego le quité el sostén y cuando me disponía a hacer lo propio con su pantalón, me detuvo y comenzó a imitar mi tarea. Me desnudó totalmente, y luego yo terminé con ella. Observé su escultural figura como el artista observa a su obra recién terminada... pero me interrumpió el estridente silbido del agua lista. Miré mi erección y la pava chiflando, y reímos nuevamente, esta vez con salvajía. Ella tomó el termo, yo el mate y los bizcochos, y así desnudos fuimos a la habitación. Allí hicimos el amor con locura y entre clímax y clímax, tomábamos algunos mates, comíamos algunos bizcochos y charlábamos de todo y las carcajadas, bañaban la habitación. Nos reímos de que Freud definió la personalidad del famoso ecónomo de principios de siglo XX Taylor como “anal compulsiva”, nos reímos de que el primer novio de Paula le había contagiado hongos en los genitales, nos reímos de vecinas chusmas, de amigos en común, de todo... y entre las risas nos extasiábamos con nuestros cuerpos y sus movimientos...
Cuando el último mate, frío y lavado fue bebido, y nos cansamos del amor, supimos que había llegado el final, y dejamos de reír. Nos vestimos, y me dirigí a la puerta de salida. Ella se paró junto a mí y sin decir nada me abrazó, y comenzamos a llorar. Pero no era tristeza, no. Era agradecimiento al destino que nos cruzó, que nos permitió conocernos y vivirnos mutuamente.
Finalmente me fui, y no volví jamás a ese departamento.
Hace 5 años que estoy casado con Sofía y soy feliz. Hoy sé que jamás la engañaría, ni siquiera con Paula, y quiero morir junto a ella. Pero ojo, nunca me arrepentí de lo que hice esa noche. De hecho es uno de mis recuerdos más dulces. Lo considero la culminación de una etapa que me fue necesaria para poder vivir armónicamente.
A veces me cruzo con Paula, y hablamos algunos minutos de la vida, y nos reímos ahí, parados en la calle. Supe que está saliendo con un compañero suyo de trabajo, un buen tipo que está perdidamente enamorado de ella. Estoy seguro de que la va a hacer feliz y nunca la va a lastimar. Pero si llegase a hacerlo, sé que no voy a dudar en cruzar las tres cuadras, poner el hombro, tomar mate y comer bizcochitos, y hacerla reír... porque Paula es, fue y será, mi mejor amiga.

FIN


Cabeza de TioLeo!

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Del Taringa! original
G@GabiFara1/10/2008+0-0
Esta bueno! Una pregunta: ¿Por qué por momentos el lenguje "neutro" (sostén p. ej.)? Bah, no me dés bola
H@Hadji11/27/2007+0-0
duro,....pero bueno
d@d4niel7711/24/2007+0-0
Muy Bueno..

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