A mis amigos de T!, les deseo la mas cálida, florida y amorosa Primavera.
Piedritas en la ventana
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.
Mario Benedetti
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El comienzo de la primavera genera un cambio en el estado de ánimo de la gente.
Mejor humor y mayor predisposición hacia los encuentros amorosos son parte de los síntomas propios de la estación de las flores.
Un psicólogo le contó a Universia las claves de una época llena de estímulos, la Primavera.
Flores, sol, amor. Parecieran los elementos fundamentales que componen el escenario de esta época del año. El inicio de la primavera marca un cambio en el estado de ánimo de la gente.
Luego de los días cortos y oscuros del invierno, la primavera nos invita a disfrutar de jornadas soleadas al aire libre, a abandonar el letargo del frío y a incrementar nuestra vida social y afectiva con amigos y en pareja.
¿Cuán real es el planteo que afirma que la primavera influye en el enamoramiento?
¿ Es cierto que el hombre manifiesta un mejor humor durante la temporada de las flores?
¿Es posible realizar un anclaje científico que pueda explicar el aumento del deseo sexual a partir del 21 de septiembre?
En principio, debemos considerar que el ser humano se encuentra en estrecha relación con su medio ambiente. Según Bernardo Beguet, psicólogo, Director de la Asociación Civil Sapiencia y ex Decano de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador (USAL),
"el hombre está en relación con el entorno que lo rodea y es afectado por éste. Por lo tanto, los ciclos de la naturaleza, como por ejemplo, el día y la noche, y en este caso, los cambios climáticos, influyen en su comportamiento".
El contexto propio de cada persona puede dividirse en dos grandes entornos: el biológico y el cultural. Es decir, la conducta será influida por ambas variables. La predisposición a la vida social y afectiva encuentra su causa biológica en el cuerpo y en la extensión del día luminoso, "la glándula pineal o epífisis, que gobierna las funciones cíclicas del organismo, es afectada por la mayor exposición a la luz solar", sostiene Beguet. De esta forma, la melatonina, hormona segregada por la pineal, disminuye su cantidad predisponiendo a un mayor dominio de la actividad diurna.
De todas maneras, el fenómeno no sólo puede ser analizado desde el punto de vista biológico, dado que en el hombre el ámbito social posee una fundamental importancia.
Según Beguet, "se encuentra inscripto en la cultura que la primavera es un tiempo de mayor placer y disfrute. Mientras que el frío retrae, las altas temperaturas generan apertura. Se trata de dos ciclos diferenciados: el invierno es un período en el que el hombre repara, conserva y cuida, en tanto, durante la temporada estival la persona tiende a una mayor actividad, exposición e inversión relacionada con la vida afectiva y social".
El entorno placentero provoca un incremento de la vida al aire y del ejercicio físico. Las altas temperaturas, el clima favorable y la extensión de los días predisponen a un mayor contacto con los demás.
Se trata de la respuesta del hombre al renacimiento observado en su medio ambiente, "la naturaleza nos confirma, desde épocas primitivas, que la vida siempre renace luego del letargo del invierno con esperanza renovadora que invita a la persona a un cambio positivo en su estado de ánimo".
Las relaciones amorosas se multiplican a causa de los factores ambientales originados en la primavera. "La gente se encuentra más proclive a enamorarse. El predominio de los estímulos, especialmente visuales, por ejemplo, la mayor exposición del cuerpo, incita el deseo sexual".
Por lo tanto, generalmente, se trata de relaciones pasajeras debido a que están motivadas por tan sólo uno de los componentes que pesa en el enamoramiento. De todas maneras, un primer contacto físico no implica necesariamente un vínculo efímero, aunque el período climático lo favorezca.
El licenciado Beguet hace hincapié sobre el hecho de que lo cultural y lo biológico se encuentran unidos tan íntimamente en el hombre que resulta casi imposible establecer causas e intenciones puras en el incremento del deseo sexual.
La pregunta, en este caso sería, si un joven adolescente debe encontrar novia el día de la primavera porque su cuerpo se lo pide o por un supuesto mandato cultural.
Lo seguro es que, quizá, ese vínculo no dure más que la vida de una mariposa, como dice el tango, "amores de estudiantes, flores de un solo día son".
Fuente
Piedritas en la ventana
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.
Mario Benedetti
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Influjo de la Primavera
El comienzo de la primavera genera un cambio en el estado de ánimo de la gente.
Mejor humor y mayor predisposición hacia los encuentros amorosos son parte de los síntomas propios de la estación de las flores.
Un psicólogo le contó a Universia las claves de una época llena de estímulos, la Primavera.
Flores, sol, amor. Parecieran los elementos fundamentales que componen el escenario de esta época del año. El inicio de la primavera marca un cambio en el estado de ánimo de la gente.
Luego de los días cortos y oscuros del invierno, la primavera nos invita a disfrutar de jornadas soleadas al aire libre, a abandonar el letargo del frío y a incrementar nuestra vida social y afectiva con amigos y en pareja.
¿Cuán real es el planteo que afirma que la primavera influye en el enamoramiento?
¿ Es cierto que el hombre manifiesta un mejor humor durante la temporada de las flores?
¿Es posible realizar un anclaje científico que pueda explicar el aumento del deseo sexual a partir del 21 de septiembre?
En principio, debemos considerar que el ser humano se encuentra en estrecha relación con su medio ambiente. Según Bernardo Beguet, psicólogo, Director de la Asociación Civil Sapiencia y ex Decano de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador (USAL),
"el hombre está en relación con el entorno que lo rodea y es afectado por éste. Por lo tanto, los ciclos de la naturaleza, como por ejemplo, el día y la noche, y en este caso, los cambios climáticos, influyen en su comportamiento".
El contexto propio de cada persona puede dividirse en dos grandes entornos: el biológico y el cultural. Es decir, la conducta será influida por ambas variables. La predisposición a la vida social y afectiva encuentra su causa biológica en el cuerpo y en la extensión del día luminoso, "la glándula pineal o epífisis, que gobierna las funciones cíclicas del organismo, es afectada por la mayor exposición a la luz solar", sostiene Beguet. De esta forma, la melatonina, hormona segregada por la pineal, disminuye su cantidad predisponiendo a un mayor dominio de la actividad diurna.
De todas maneras, el fenómeno no sólo puede ser analizado desde el punto de vista biológico, dado que en el hombre el ámbito social posee una fundamental importancia.
Según Beguet, "se encuentra inscripto en la cultura que la primavera es un tiempo de mayor placer y disfrute. Mientras que el frío retrae, las altas temperaturas generan apertura. Se trata de dos ciclos diferenciados: el invierno es un período en el que el hombre repara, conserva y cuida, en tanto, durante la temporada estival la persona tiende a una mayor actividad, exposición e inversión relacionada con la vida afectiva y social".
El entorno placentero provoca un incremento de la vida al aire y del ejercicio físico. Las altas temperaturas, el clima favorable y la extensión de los días predisponen a un mayor contacto con los demás.
Se trata de la respuesta del hombre al renacimiento observado en su medio ambiente, "la naturaleza nos confirma, desde épocas primitivas, que la vida siempre renace luego del letargo del invierno con esperanza renovadora que invita a la persona a un cambio positivo en su estado de ánimo".
Las relaciones amorosas se multiplican a causa de los factores ambientales originados en la primavera. "La gente se encuentra más proclive a enamorarse. El predominio de los estímulos, especialmente visuales, por ejemplo, la mayor exposición del cuerpo, incita el deseo sexual".
Por lo tanto, generalmente, se trata de relaciones pasajeras debido a que están motivadas por tan sólo uno de los componentes que pesa en el enamoramiento. De todas maneras, un primer contacto físico no implica necesariamente un vínculo efímero, aunque el período climático lo favorezca.
El licenciado Beguet hace hincapié sobre el hecho de que lo cultural y lo biológico se encuentran unidos tan íntimamente en el hombre que resulta casi imposible establecer causas e intenciones puras en el incremento del deseo sexual.
La pregunta, en este caso sería, si un joven adolescente debe encontrar novia el día de la primavera porque su cuerpo se lo pide o por un supuesto mandato cultural.
Lo seguro es que, quizá, ese vínculo no dure más que la vida de una mariposa, como dice el tango, "amores de estudiantes, flores de un solo día son".
Fuente