Hola taringueros/as, antes de empezar la intro del post quiero agradecer a danawi por recomendar mi post n° 11 y sus 10 puntos que hoy me ayudaron a ser full user en esta comunidad. Gracias danawi!! y a las demas personas que tambien influenciaron y teniendo toda la onda de dejarme unos puntos.
Muchos habremos tenido ese momento en que miramos las estrellas y dentro de ese pequeño flash nos preguntamos ¿Cuál será nuestra constelación? No vemos un toro, ni un cangrejo y menos un león. Por eso se me ocurrió hacer este post espero que sea de su agrado.
Constelaciones Zodiacales
Aries es la primera constelación zodiacal pero, a pesar de su relevancia mitológica, esta figura, situada al oeste de Tauro, no se distingue muy bien a excepción de un grupo de tres estrellas muy próximas: Hamal, Sheratan y Mesarthim, que forman la cabeza del carnero. Hamal descansa encima de la línea meridiana (norte-sur) que desde la estrella asciende hasta el polo norte, pasando por Almach en Andrómeda y por Segín en Cassiopea. Si extrapolamos la misma línea en dirección sur (esto quiere decir: prolongar imaginariamente una línea) hacia el ecuador, encontraremos a muy pocos grados de desplazamiento oeste a Mira de Cetus.
Historia mitológica de la constelación:
Aries había tenido un estatus elevado en el período formativo de la astronomía griega, porque marcaba el punto equinoccial de marzo. El poeta Manilio (siglo I d.C.) lo proclamó “príncipe de todos los signos”. El pueblo asirio, que habitaba en el Tigris superior y sacrificaba a un carnero en honor al equinoccio, conocía la constelación bajo el nombre de “altar” y “sacrificio”.
En la tradición griega, Aries representa la leyenda del Vellocino de Oro. Según el poeta Apolonio de Rodas (siglo III a.C), el rey Atamante de Beocia desposó a Nefele. Pero Atamante se desencantó de su mujer y volvió a casarse. Su nueva mujer, Ino, vio en los hijos nacidos del matrimonio anterior, pero sobre todo en el niño Frixo, una ofensa a sus propios hijos. Así pues, tramó un plan malvado para causar la muerte de este muchacho. Se fue, sin que nadie lo advirtiera, a los almacenes de grano de trigo para la siembra de primavera, y lo chamuscó. La cosecha siguiente fue mala y, para encontrar remedio a la situación, Atamante envió a un mensajero a consultar el oráculo de Delfos, pero Ino ya había sobornado al emisario, que volvió diciendo que el oráculo requería el sacrificio del joven príncipe para que el grano volviera a crecer. Frixo ya estaba convenientemente preparado para el sacrificio, pero Hermes, el mensajero de los dioses, oyendo los ruegos, desesperados de Nefele (la madre de Frixo), intervino y envió un carnero maravilloso con un vellón de oro para llevarse al niño del altar.
Frixo tenía una hermana, Hele, que también fue rescatada por el carnero, pero cuando el mágico animal cruzaba el estrecho que separa a Europa de Asia, Hele cayó al mar. Desde entonces este estrecho recibe el nombre de Helesponto “el mar de Hele” en su memoria.
El carnero llevó a Frixo al país de la Cólquida, situado en las orillas del mar Negro. Llegado aquí, y como muestra de su gratitud, Frixo sacrificó el carnero en honor a Zeus, y regaló el Vellocino de Oro al rey Aetes de la Cólquida. Aetes guardó el Vellocino dentro de la cueva sagrada del dios de la guerra Ares (Marte), custodiada por un dragón. Allí permaneció hasta que un día fue robado por el heroe Jasón.
La segunda constelación zodiacal es una de las figuras más impresionantes del cielo nórdico por el gran número de estrellas que la componen, entre las que se encuentran las Pléyades y las Híades. Tauro está situada al noroeste del gigante Orión, y al sudoeste de Auriga; su estrella más brillante, Aldebaran (llamado también el ojo rojo del toro), la hace inmediatamente identificable. Esta estrella está muy próxima al grupo abierto que conforman las Híades, la formación de la cara del animal. Nuestra imagen convencional de Tauro es la de una figura incompleta que sólo incluye la mitad anterior del animal, orientada hacia el este y con una cabeza coronada por unos cuernos exageradamente largos, que señalan hacia Orión. La punta de cuerno más alto toca el talón de Auriga, y la estrella que la define había sido compartida antaño por ambas constelaciones.
La posición de Tauro, cercana al ecuador celeste, permite su observación desde cualquier punto del planeta, excepto desde una región antártica, donde se oculta parcialmente. Desde el hemisferio norte en invierno y en los trópicos, se muestra en su aspecto más magnifico.
Su punto más álgido es entre finales de noviembre y principios de diciembre. Y recomiendo ver esta constelación si se pudiese con unos prismáticos, porque mires donde mires no tiene ningún desperdicio.
Al igual que otras constelaciones, Tauro tiene una historia mitológica diferente según la civilización; de este modo en Egipto se asocia al dios Osiris, que estaba representado por un dios-toro, y a su hermana Isis, representada por una diosa-vaca. La Luna creciente cuando cruzaba esta constelación formaba sus cuernos.
En Grecia esta constelación contiene dos historias que narran las aventuras amorosas de Zeus y en las que interviene este simbolismo: Ío, convertida en una vaca por Hera: y Europa, seducida por Zeus en una playa, disfrazado de toro blanco. (Recuerdo que Ío y Europa son dos de los satélites mas importantes del planeta Jupiter) En el mismo momento en que Europa sube al lomo del toro, éste cruza el océano y la lleva hasta Creta, donde la posee.
Los romanos identificaban al toro con Baco. Durante las bacanales, un toro cubierto de flores recibía la escolta de las jóvenes bailarinas que representaban los cúmulos de las Pléyades y las Híades.
Géminis es una constelación zodiacal, es decir, la eclíptica o línea imaginaria en que se mueve el Sol y los ahora ocho planetas, cruza la constelación de este a oeste permaneciendo el Sol dentro de ella durante más de treinta días, desde finales de junio y la primera quincena de Julio. Por tanto, en Géminis podemos ver planetas, y asteroides. Géminis limita al norte con Lynx y Auriga, al este con Tauro y Orión, al sur con las constelaciones de Monoceros y Can Menor y al oeste con Cáncer.
La constelación es cruzada por el paralelo +30º, al observarla por primera vez destaca sus dos estrellas más brillantes Castor y Pollux de casi idéntica magnitud (la magnitud es el brillo de la estrella). Géminis se halla en una zona rica de estrellas ya que nuestra galaxia, la Vía Láctea, cruza la constelación por el sector oriental, por tanto, logramos observar muchas estrellas dobles, variables y cúmulos estelares brillantes.
La constelación de Géminis está representada por los mellizos Cástor y Pólux. Son los hijos de Leda, esposa del rey espartano Tindareo, y de Zeus, que como ya os conté en un artículo anterior, se convirtió en cisne para porder consquitarla.
Cástor y Polux nacieron de un huevo, junto con Helena de Troya. Son conocidos como los dioscuros o hijos de Zeus. En la mayor parte de las narraciones, sólo a Pólux se le considera inmortal.
A pesar de ser gemelos, Cástor se suponía que era hijo de Tindareo y por lo tanto mortal. Cástor, tenía fama de domador de caballos y Pólux de combatiente de hazañas. Su primera hazaña fue liberar a su hermana Helena que habia sido raptada de niña por Teseo.
En la expedición de los argonautas (escuadrón de la ciudad de Argos), los gemelos salvaron el navio Argo cuando iba a perderse. Sus caballos se llamaban Flógeo y Hárpago.
Cuando Cástor murió por la lanza de Idas, Pólux, tras vengarle, pidió a Zeus que le diera la inmortalidad a su hermano, y desde entonces ambos hermanos forman en los cielos la constelación de Géminis.
Cáncer es la menos visible de las constelaciones zodiacales, ninguna de sus estrellas supera la magnitud 4. Ocupa un espacio en el cielo muy modesto, situado entre las configuraciones dominantes de Géminis al oeste y de Leo al este, y la característica más destacable es el cúmulo del Pesebre M44.
Esta constelación tiene su culminación en el hemisferio norte a finales de enero y a principio de febrero, pronto volverá a ser difícil de ver.
Historia mitológica de la constelación:
Las estrellas fijas de Cáncer habían marcado antaño la posición del Sol en el solsticio de junio. Para los mesopotámicos, esta posición clave señalaba el portal por el que descendían las almas para su encarnación. Esta analogía es muy parecida a la tradición egipcia, en la que la constelación de Cáncer era el dios solar Jepri, personificación celeste del escarabajo, símbolo de la fertilidad, la vida y el renacimiento. Para los griegos, Cáncer era el cangrejo que trató de pellizcar los dedos de los pies de Hércules, cuando este luchaba contra la monstrua Hidra.
Leo es la quinta constelación zodiacal, así como la que más fácilmente se reconoce en el cielo: un león agazapado mirando hacia el oeste, cuya cabeza y melena resultan muy visibles gracias a una hoz de estrellas semejantes a un interrogante invertido, que dibuja una curva al norte de Regulus (cc Leo). La constelación de Leo está situada al sur de las estrellas «indicadoras» del Carro o Cucharón, y al noroeste de Virgo. Su punto más álgido tiene lugar a principios de marzo.
Sus estrellas principales son:
- Regulus (Régulo) o Cor Leonis, 1.4, azul-blanca. Los nombres de estas estrellas significan, respectivamente, «pequeño rey» y «corazón del león». Esta estrella está situada en la eclíptica y era el líder de las cuatro Estrellas Reales, también llamadas «las observadoras» celestes de Mesopotamia. Las tres restantes son Aldebaran (de Tauro), Antares (de Escorpio) y Fomalhaut (de Piscis Austral).
Historia mitológica de la constelación:
Los orígenes de la identificación del León con el Sol se remontan al período arcaico de la civilización mesopotámica. Los egipcios relacionaron a Leo con el orto helíaco de Sirius, y con las crecidas estivales del Nilo, puesto que tenían lugar cuando el Sol pasaba por el campo estelar de la constelación de Leo. En Egipto la cabeza de león se empleaba para decorar las compuertas de los canales; los arquitectos griegos y romanos la utilizaban para decorar fuentes y obras hidráulicas.
En el mito de los doce trabajos de Heracles (Hércules en la mitología romana), Leo se identifica con el León de Nemea. En la historia, Heracles debe despellejar a un león monstruoso cuya piel era resistente a las piedras y al metal.Tras luchar con el león con sus manos desnudas y después de haberlo ahogado hasta matarlo, Heracles usó las garras del león para despellejado. Con la piel se hizo una capa que lo hacía invulnerable; y con la cabeza del animal, un casco.
Virgo es la sexta constelación zodiacal y la segunda constelación, después de Hydra en cuando a superficie. Sin embargo, a excepción de su estrella más brillante, Spica, el resto tiene muy poca definición. Se representa con la figura de una muchacha alada superpuesta al ecuador, en su mayor parte situada al norte de la ecliíptica, aunque Spica, una estrella que indica la posición de la eclíptica, tiene una ubicación de 2º sur de este círculo. En el hemisferio sur, Virgo es una constelación de otoño, situada a 30º -40º norte del Centauro. Spica se encuentra más o menos en el tramo medio de un arco de 100º que se extiende entre otros dos indicadores de la ecliptica de primera magnitud: Antares (de escorpio) y Regulus (de Leo).
Sus estrellas principales son:
- Spica, que quiere decir “la espiga”, es una azul o azul blanca de magnitud 1.0
- Zavijava, significa “esquina”, es una estrella amarilla pálida de magnitud 3.8
- Porrima, debe su nombre a Carmenta, la diosa romana de la profecía que inspiraba a los poetas. Es una amarilla-blanquecina de magnitud 2.8
Existe documentación muy importante referida a la descripción de Virgo que tiene su origen en la antigua cultura asirio-babilónica. Esta constelación siempre ha sido femenina, y ha estado especialmente asociada con la tensión existente entre la fertilidad y pureza. Los babilonios asociaban esta constelación con la diosa Ishtar, también conocida bajo el nombre de Ashtoreth o Astarté. La última es la precursora de Eostre, la diosa sajona de la fertilidad y de la primavera, cuya festividad, celebrada en el momento del año en que Virgo empieza a ser muy visible en el cielo, es el origen de la Pascua cristiana.
Uno de los mitos en torno a Ishtar cuenta que esta diosa bajó al infierno para recuperar a su difunto amante, el dios de las cosechas Tammuz. La diosa, sin embargo, quedó aprisionada en el submundo y su desolación trajo el infortunio a la Tierra. Esta situación forzó a los grandes dioses a dejarla en libertad. Este mito encuentra su paralelismo en Grecia, en la historia de Perséfone, secuestrada por Hades, que la llevó consigo al infierno. Como consecuencia del rapto, la madre de Perséfone, Deméter destruyó las cosechas.
- Vindemiatrix, significa “vendimiadora”, es una estrella amarilla de magnitud 2.8
Libra , el séptimo signo zodiacal, está situado entre Virgo, al oeste, y Escorpio, al este. Debido a su escaso atractivo visual, resulta más fácil identificarla a partir de Escorpio. Para ello tendremos que extender las pinzas del escorpión hasta formar unas grandes garras. El “fulcro” de las balanzas, Zuben Elgenubi, se halla casi exactamente sobre la eclíptica, a mitad de camino y a pocos grados norte de una línea que se extiende entre Spica (de Virgo) y Antares (de Escorpio). Libra tiene su punto más álgido a principios de mayo; se puede ver desde todas las latitudes excepto desde la región ártica.
Sus estrellas más significativas son:
Zuben Elgenubi, que significa “pinza del sur”. Es una estrella azul-blanca de magnitud 2.8.
Zuben Eschamali, significa “pinza del norte”. Esta estrella es de color verde esmeralda y su magnitud es de 2.6.
Historia mitológica de la constelación:
Los griegos solían juntar las estrellas de Libra con las de Escorpio, aunque la imagen de las balanzas se conocía, y es posible que este simbolismo tenga un origen mesopotámico. Los autores romanos trataron a Libra diferenciándola de Escorpio. La balanza también simbolizaba la idéntica duración del día y de la noche en los equinoccios: hace dos milenios, el paso del Sol a Libra marcaba el equinoccio de septiembre. Fueron los astrólogos romanos quienes interpretaron las balanzas de Libra como las de la justicia, sujetas por Astrea, la diosa de la justicia.
Desde la antigüedad, se reconocían 24 estrellas formado la figura del escorpión y otras tres que estaban fuera del diseño. La más importante es la alfa Antares o “Corazón del Escorpión”, pues en la figura celeste se encuentra en el lugar del corazón este animal. Antares es una supergigante roja 400 veces más grande que nuestro Sol, su tipo espectral es mixto, y últimamente se dice que es una doble con enana. La mayor es de tipo M0 de color rojizo y de baja temperatura, y la pequeña compañera de tipo A3 de color verde.
Lesath es otra de las estrellas interesantes. Es del tipo B3, más caliente que la anterior, y junto con Shaula, forman un par de estrellas que emergen casi en paralelo al horizonte y aparecen muy juntas.
Shaula, junto a la anterior, forman el pincho del escorpión o los “ojos de Santa Lucía”, como le llaman a estas dos estrellas en algunos lugares. Es una estrella del tipo B2 que se encuentra a 215 años luz.
Historia mitológica de la constelación:
El mito de Escorpio nace de una vieja leyenda griega relacionada con el intento de violación de Artemis (la Luna) por el gigante Orión.
En la leyenda se cuenta que Artemis se postró a los pies de su padre (Zeus) y, abrazada a sus rodillas, le pidió una corta túnica, un calzado de cazadora, un carcaj con sus flechas y un arco como el que tenía su hermano Apolo. En la mitología clásica, Artemis es la diosa de la caza y de los bosques y tiene como símbolo un oso.
Orión era un gigante famoso por su belleza y su enorme fortaleza, hijo de la Tierra y de Poseidón. Su estatura le permitía caminar por el fondo del mar conservando la cabeza fuera del agua.
Cuentan que un día se hallaba Artemis cazando cuando se le apareció en medio del bosque el gigante Orión. Este la vio joven y bella e intentó seducirla – se dice que el gigante intentó violarla-. Pero Artemis era una divinidad casta y para defenderse reclamó la ayuda de un alacrán. Este alacrán picó al gigante mortalmente y la liberó.
Para recompensarle, más tarde la diosa lo colocó en el cielo. Justo en el lado opuesto de la constelación de Orión. Este es el escorpión que está representado en el cielo de verano. Orión brilla en las noches de invierno y su brillo mengua cuando surge la constelación de Escorpio. Por eso surge una competencia entre Escorpio y Orión.
Sagitario o el arquero es una espectacular constelación de unos 700º cuadrados situada en el hemisferio
sur observable desde casi todo el planeta, pero lógicamente en el hemisferio sur podemos contemplarla en
su máximo esplendor. En el hemisferio sur es observable durante los meses de otoño, invierno y
primavera; en cambio para los habitantes del hemisferio norte es observable durante las cálidas noches de
verano a baja altura sobre el horizonte.
La constelación de Sagitario tiene la particularidad de que el ecuador de la Vía Láctea cruza la
constelación en dos partes. Además el centro de nuestra galaxia está en el sureste de la misma, el núcleo
de la Vía Láctea (nombre que recibe nuestra galaxia) se halla a 30.000 años luz del Sol, por tanto, si
miramos hacia esta constelación, gracias a su cercanía con el centro de la galaxia, podemos llegar a ver su
núcleo y una gran cantidad de cúmulos y campos riquísimos de estrellas.
La forma de la constelación no se asemeja a un arquero, aunque hay que tener una cierta originalidad para
poder distinguirla, más bien, tiene forma de tetera.
Historia mitológica de la constelación:
Sagitario, desde la mitología, esta constelación es la imagen del centauro Quirón, un ser que se distinguía de los demás por su sabiduría y conocimientos. Nació de los amores entre Cronos y la ninfa Filira, y tenía la extraña forma de mitad hombre, mitad caballo, porque su padre tuvo que convertirse en caballo para engendrarlo. Según la leyenda, su madre al ver que había engendrado un monstruo rogó a los dioses que la transformaran, siendo convertida en tilo (un árbol).
Quirón fue enseñado por Apolo y Artemisa en el arte de la medicina y la caza, estableciendo una consulta
en una gruta y sus discípulos fueron numerosos: Cástor, Pollux, Ulises, etc. En el transcurso de un
combate fue herido por una flecha empapada en la sangre de la Hidra Lerna, lo que le produjo terribles
dolores. Puesto que era inmortal, no quiso seguir viviendo con una perpetua agonía, por lo que con el
consentimiento de los dioses ofreció su inmortalidad a Prometeo, muriendo poco después. Zeus lo puso
entre los astros del cielo constituyendo la constelación de Sagitario (el Arquero).
Capricornio, la décima y la más pequeña de las constelaciones zodiacales, está formada por estrellas de magnitud 3 y 4, situadas al este de Sagitario. Su punto más álgido se da a principios de agosto, pero la combinación de cielos claros y su ubicación al sur del ecuador hacen que esta constelación se aprecie muy poco desde latitudes medias y altas en el hemisferio norte. Podéis localizarla trazando una línea desde Vega (de la constelación Lira) que pase por Altair (de la constelación del Águila) atravesando la Vía Láctea, hasta llegar a Algedi y Dabih, que son las estrellas alfa y beta de los cuernos de la cabra.
Sus estrellas principales son:
- Algedi o Giedi, una estrella amarillenta de magnitud 3.6.
Los dos nombres significan “cabra” o “íbice”. Algedi es, en realidad una pareja de estrellas, aparentemente juntas pero sin relación alguna.
- Dabih, una estrella amarillo-oro de magnitud 3.1.
El nombre tiene su origen en el árabe Al Sa’d al Dhabih, es decir, “el afortunado de los matarifes”, y hace referencia a la tradición árabe de sacrificar una cabra cuando el Sol entra por primera vez en los campos estelares de Capricornio.
- Nashira, de magnitud 3.8.
Este nombre tiene origen árabe y significa “portador de buenas noticias”.
- Deneb Algedi, de magnitud 2.9.
La más brillante de Capricornio, llamada el “rabo de la cabra”. Cinco grados al este de la estrella se encuentra el punto donde en 1846 el astrónomo francés Le Verrier calculó la existencia del planeta Neptuno: un reflejo delicioso de la conexión de la mitología entre Capricornio, Neptuno y el mar.
Para los mesopotámicos, Capricornio marcaba el momento del año en el que el Sol se hallaba en su punto más alejado al sur del ecuador: el solsticio de diciembre. La iconografía que representa a Capricornio como una cabra marina posiblemente tenga orígenes asrio-babilónicos, cuyo dios de la sabiduría, Oanes, era mitad hombre, mitad pez. Esta extraña figura reaparece a intervalos más o menos distantes entre sí en el golfo Pérsico, disfrazada de sirena e instruyendo a la humanidad artes y ciencias.
Entre los poetas latinos, Capricornio era conocido como Neptuni proles, “vástago de Neptuno”. En la tradición astronómica india, esta constelación se representaba como un cocodrilo.
Aparte de su forma combinada de cabra y pez, Capricornio se asocia con el dios griego Pan, conocido por su comportamiento lujurioso y por la invención de la flauta de pan. Algunos afirman que fue un sátiro; un hombre con patas de cabra, pezuñas hendidas y cuernos. Recibió sus honores cuando Rea envió al monstruo marino Tifón a destruir a los dioses del Olimpo. Pan se zambulló en un río y trato de convertirse en un pez para escapar. Pero sólo logró trasformarse a medias, y cuando logró regresar a tierra, Tifón ya había desmembrado a Zeus. Para asustar al monstruo, Pan emitió un chillido, que permitió a Hermes (el mensajero de los dioses) recuperar los miembros arrancados de Zeus. Juntos, Pan y Hermes recompusieron a Zeus que recompensó a Pan asignándole un lugar entre las constelaciones.
Acuario, es una constelación complicada de distinguir porque no tiene ninguna estrella que supere la magnitud 3. Antiguamente se describía como una figura que vaciaba un recipiente de agua dentro del Fluvius Aquarii, el Rio de Acuario, que fluye por debajo de esta constelación y se dirige hacia la brillante estrella Fornalhaut, en la constelación de Piscis Austral. Fornalhaut sigue siendo un buen indicador para encontrar la constelación de Acuario, y a 30º al noroeste de esta misma estrella se distingue un grupo estelar que indica la presencia del jarro de agua. Se pueden localizar la cabeza del hombre y el jarro al sur de Pegaso más o menos a la altura de la cabeza del caballo. Esta constelación tiene su punto más álgido a finales de agosto y principios de septiembre.
Sus estrellas principales son:
- Sadalmelik, que es una estrella amarilla y de magnitud 3.0.
Esta estrella marca el hombro derecho de la figura, junto al jarro. El nombre viene del árabe y significa “estrellas afortunadas del rey”.
- Sadalsuud, estrellas amarilla de magnitud 2.9.
El hombro izquierdo se indica con esta estrella; su nombre significa “afortunados de los afortunados”.
NGC 7293 – La nebulosa Hélix.
Situada a 300 años luz, ésta es la “nebulosa planetaria” que está más cerca de nuestro Sol. Ocupa un espacio equivalente a la mitad del tamaño de la Luna llena.
Historia mitológica de la constelación:
Esta antigua constelación ha sido portadora de una tradición mitológica muy sólida que ha perdurado a través de varias transformaciones culturales. En el segundo milenio a. C., los babilonios representaban el jarrón como una urna que se desbordaba, y asociaron a Acuario con su undécimo mes (equivalente a nuestro enero-febrero) del año, cuyo nombre era “el curso de la lluvia”. Los egipcios vieron en esta figura la representación de Hapi, el dios del Nilo, encargado de distribuir las aguas de la vida; la urna era símbolo de buena fortuna. Esta analogía hace que la fortuna se asocie con algunas estrellas del jarrón y de la cabeza de la figura del aguador.
Las antiguas representaciones del aguador lo muestran como un hombre barbudo, ya maduro. Sin embargo, el tratamiento clásico de esta figura era muy diferente. Para el poeta latino Manilo (siglo I d.C.), este signo “es la juventud que se derrama y que fue sustraída de la Tierra”. Esto hace referencia al mito griego del niño Ganímedes. El hijo del rey Tros de Troya, Ganímedes, era el más hermoso de los jóvenes de la Tierra. Por ello, los dioses lo eligieron para que siempre llevara la copa dorada de néctar de los dioses y le concedieron el don de la eterna juventud. En versiones posteriores, Zeus, el rey de los dioses, deseaba al joven. Disfrazado como el águila de la misma constelación, Zeus raptó al muchacho y lo llevó al Olimpo para convertirlo en su copero personal.
Este rapto de Ganímedes llevado a cabo por Zeus, tuvo muchas repercusiones en el monte Olimpo. Su llegada desplazaba a Hebe, diosa de la juventud e hija de Hera, esposa de Zeus. Ésta se sintió ofendida por el insulto a Hebe, y por la vergüenza de saber que Zeus se había enamorado de un chico. La actitud de su esposa enfureció a Zeus, que glorificó a Ganímedes dándole un lugar en las estrellas.
Piscis, la duodécima constelación zodiacal, resulta difícil de ubicar porque las estrellas que la componen son muy tenues; ninguna de ellas sobrepasa la magnitud 4. La figura consiste en dos peces atados por sus colas con una cuerda; el pez oriental nada en dirección vertical, mientras que su compañero está orientado hacia el oeste y situado a unos pocos grados por encima del ecuador, más o menos paralelo a éste. Un anillo de cinco estrellas, que en algunas ocasiones han recibido el nombre de La Rueda, está ubicado inmediatamente al sur del Gran Cuadrado de Pegaso, y al sur, pero ligeramente al este de la luminosa estrella Markab. La cabeza del pez, que nada hacia el norte está a punto de chocar con Andrómeda, y resulta fácil localizarla exactamente al sur de Mirach. En el extremo oriental de esta constelación, la cuerda que ata a los peces viene indicada por la estrella Alrischa. Piscis tiene su punto más álgido entre finales de septiembre y principios de octubre. Es perfectamente visible al norte y al sur del ecuador, aunque en el hemisferio sur esta figura empieza a desaparecer para un observador situado a 57º sur.
Historia mitológica de la constelación:
En la cultura cristiana, Piscis ha sido identificado con Cristo, en tanto que “primer pez” que nació después de que el punto equinoccial de marzo hubiera precesionado de Aries a Piscis, marcando, así, el principio de una nueva Gran Era.
Se cree que en la antigüedad la figura de Piscis estaba formada por un solo pez. El astrónomo griego Erastóstenes (nacido en el año 276 a. C.) nos cuenta que el origen del simbolismo del pez está en Derke, una diosa siria que era mitad pez mitad mujer.
Los romanos crearon la idea de la diosa pez en el mito de Venus y su hijo Cupido (en la mitología griega, Afrodita y Eros). Estas dos figuras mitológicas fueron sorprendidas por el monstruo Tifón, pero Venus sabía que podrían escapar por el agua. Cogió a Cupido y se sumergió en el agua, donde ambos se transformaron en peces. Para asegurarse de que no se perderían, se ataron con una cuerda. En el cielo vemos, por lo tanto, a madre e hijo, unidos por una cuerda.
A parte de los doce signos del zodiaco se encontro un décimo tercer signo, esta constelación que algunos la descartan por ser muy grande, de todos modos lo voy a postear en post.
Ofiuco, es una enorme constelación que está ubicada en el ecuador celeste muy próxima al núcleo de la Vía Láctea y en la zona opuesta a Orión; es observable durante los meses de Abril a Octubre en ambos hemisferios sin dificultad. Destaca por su forma cuadriculada rodeado de estrellas tanto en el este como en el oeste que representa a la Serpiente (otra constelación).
La curiosidad de Ofiuco es que la eclíptica o la línea donde se mueven el Sol y los planetas cruza la constelación por el sur durante la primera quincena de diciembre, por tanto, en sí es una constelación zodiacal pero no reconocida como tal ya que su límite sur en un principio fue asignado a Escorpio. Además toda la constelación se halla a unos 10º al norte del ecuador galáctico, por tanto, en ellas observamos gran cantidad de estrellas y cúmulos estelares.
Ofiuco limita de este con la Serpiente, Libra y Escorpio, al oeste con las constelaciones de Sagitario, de nuevo con el otro lado de la Serpiente, y el Águila. Y finalmente al norte con Hércules.
Esta constelación posee nebulosas muy importantes como: M 10, M 12, M 14, M 107 y M 9. y recomiendo que la veáis con unos prismáticos aunque el hecho de mirar la constelación hace que se miren también estos cúmulos.
Historia mitológica de la constelación:
Ofiuco está representado por un hombre sosteniendo a una serpiente, según la mitología griega, se trata de Asclepio y esta es su historia;
Asclepio esta considerado dios de la medicina, dios sanador, cuyo origen es probablemente la deificación de un héroe vestida luego de leyenda. En muchos lugares se representaba como un hombre de larga barba al igual que Zeus, pero con aspecto benigno.
Sus atributos eran el báculo y una serpiente enredada en él. En algunas representaciones aparecía un perro tumbado a sus pies. También solía llevar tablas para escribir, emblema de la ciencia médica.
Fue hijo de Apolo (dios del Sol) y de Corónide, hija a su vez del rey Flegías. El imortal Apolo sorprendió a la mortal Corónide bañándose desnuda en un lago y, perdidamente enamorado, la dejó embarazada. Sin embargo, Flegias la obligó a casarse con su novio de siempre, Isquis.
El cuervo, que era el animal que informaba a Apolo de las cosas que pasaban en la tierra, y que entonces tenía un plumaje totalmente blanco, le contó la supuesta traición de su amada y Apolo de la furia que sintió lo maldijo, por lo que el cuervo se volvió negro para toda la eternidad.
El vengativo dios solar convenció a su hermana Artemisa (diosa de la caza) de que la matara para castigar su infidelidad. Más tarde, en el momento en que su cuerpo iba a consumirse en la pira funeraria, Apolo arrancó al feto del cadáver de su madre y confió su hijo al centauro Quirón, quien lo educó y le enseñó las artes de la medicina y de la caza, aunque de su propio padre que era también dios de la salud, recibiría muchos más conocimientos que le caracterizarían como prototipo del médico.
Espero que les haya gustado mi post, a continuación les dejo unas imagenes que me tentaron ponerlas en el post.
ARIES
ARIES
TAURO
GÉMINIS
CANCER
LEO
VIRGO
LIBRA
ESCORPIO
SAGITARIO
CAPRICORNIO
ACUARIO
PISCIS
OFIUCO
Muchos habremos tenido ese momento en que miramos las estrellas y dentro de ese pequeño flash nos preguntamos ¿Cuál será nuestra constelación? No vemos un toro, ni un cangrejo y menos un león. Por eso se me ocurrió hacer este post espero que sea de su agrado.
Constelaciones Zodiacales
Aries es la primera constelación zodiacal pero, a pesar de su relevancia mitológica, esta figura, situada al oeste de Tauro, no se distingue muy bien a excepción de un grupo de tres estrellas muy próximas: Hamal, Sheratan y Mesarthim, que forman la cabeza del carnero. Hamal descansa encima de la línea meridiana (norte-sur) que desde la estrella asciende hasta el polo norte, pasando por Almach en Andrómeda y por Segín en Cassiopea. Si extrapolamos la misma línea en dirección sur (esto quiere decir: prolongar imaginariamente una línea) hacia el ecuador, encontraremos a muy pocos grados de desplazamiento oeste a Mira de Cetus.
Historia mitológica de la constelación:
Aries había tenido un estatus elevado en el período formativo de la astronomía griega, porque marcaba el punto equinoccial de marzo. El poeta Manilio (siglo I d.C.) lo proclamó “príncipe de todos los signos”. El pueblo asirio, que habitaba en el Tigris superior y sacrificaba a un carnero en honor al equinoccio, conocía la constelación bajo el nombre de “altar” y “sacrificio”.
En la tradición griega, Aries representa la leyenda del Vellocino de Oro. Según el poeta Apolonio de Rodas (siglo III a.C), el rey Atamante de Beocia desposó a Nefele. Pero Atamante se desencantó de su mujer y volvió a casarse. Su nueva mujer, Ino, vio en los hijos nacidos del matrimonio anterior, pero sobre todo en el niño Frixo, una ofensa a sus propios hijos. Así pues, tramó un plan malvado para causar la muerte de este muchacho. Se fue, sin que nadie lo advirtiera, a los almacenes de grano de trigo para la siembra de primavera, y lo chamuscó. La cosecha siguiente fue mala y, para encontrar remedio a la situación, Atamante envió a un mensajero a consultar el oráculo de Delfos, pero Ino ya había sobornado al emisario, que volvió diciendo que el oráculo requería el sacrificio del joven príncipe para que el grano volviera a crecer. Frixo ya estaba convenientemente preparado para el sacrificio, pero Hermes, el mensajero de los dioses, oyendo los ruegos, desesperados de Nefele (la madre de Frixo), intervino y envió un carnero maravilloso con un vellón de oro para llevarse al niño del altar.
Frixo tenía una hermana, Hele, que también fue rescatada por el carnero, pero cuando el mágico animal cruzaba el estrecho que separa a Europa de Asia, Hele cayó al mar. Desde entonces este estrecho recibe el nombre de Helesponto “el mar de Hele” en su memoria.
El carnero llevó a Frixo al país de la Cólquida, situado en las orillas del mar Negro. Llegado aquí, y como muestra de su gratitud, Frixo sacrificó el carnero en honor a Zeus, y regaló el Vellocino de Oro al rey Aetes de la Cólquida. Aetes guardó el Vellocino dentro de la cueva sagrada del dios de la guerra Ares (Marte), custodiada por un dragón. Allí permaneció hasta que un día fue robado por el heroe Jasón.
La segunda constelación zodiacal es una de las figuras más impresionantes del cielo nórdico por el gran número de estrellas que la componen, entre las que se encuentran las Pléyades y las Híades. Tauro está situada al noroeste del gigante Orión, y al sudoeste de Auriga; su estrella más brillante, Aldebaran (llamado también el ojo rojo del toro), la hace inmediatamente identificable. Esta estrella está muy próxima al grupo abierto que conforman las Híades, la formación de la cara del animal. Nuestra imagen convencional de Tauro es la de una figura incompleta que sólo incluye la mitad anterior del animal, orientada hacia el este y con una cabeza coronada por unos cuernos exageradamente largos, que señalan hacia Orión. La punta de cuerno más alto toca el talón de Auriga, y la estrella que la define había sido compartida antaño por ambas constelaciones.
La posición de Tauro, cercana al ecuador celeste, permite su observación desde cualquier punto del planeta, excepto desde una región antártica, donde se oculta parcialmente. Desde el hemisferio norte en invierno y en los trópicos, se muestra en su aspecto más magnifico.
Su punto más álgido es entre finales de noviembre y principios de diciembre. Y recomiendo ver esta constelación si se pudiese con unos prismáticos, porque mires donde mires no tiene ningún desperdicio.
Al igual que otras constelaciones, Tauro tiene una historia mitológica diferente según la civilización; de este modo en Egipto se asocia al dios Osiris, que estaba representado por un dios-toro, y a su hermana Isis, representada por una diosa-vaca. La Luna creciente cuando cruzaba esta constelación formaba sus cuernos.
En Grecia esta constelación contiene dos historias que narran las aventuras amorosas de Zeus y en las que interviene este simbolismo: Ío, convertida en una vaca por Hera: y Europa, seducida por Zeus en una playa, disfrazado de toro blanco. (Recuerdo que Ío y Europa son dos de los satélites mas importantes del planeta Jupiter) En el mismo momento en que Europa sube al lomo del toro, éste cruza el océano y la lleva hasta Creta, donde la posee.
Los romanos identificaban al toro con Baco. Durante las bacanales, un toro cubierto de flores recibía la escolta de las jóvenes bailarinas que representaban los cúmulos de las Pléyades y las Híades.
Géminis es una constelación zodiacal, es decir, la eclíptica o línea imaginaria en que se mueve el Sol y los ahora ocho planetas, cruza la constelación de este a oeste permaneciendo el Sol dentro de ella durante más de treinta días, desde finales de junio y la primera quincena de Julio. Por tanto, en Géminis podemos ver planetas, y asteroides. Géminis limita al norte con Lynx y Auriga, al este con Tauro y Orión, al sur con las constelaciones de Monoceros y Can Menor y al oeste con Cáncer.
La constelación es cruzada por el paralelo +30º, al observarla por primera vez destaca sus dos estrellas más brillantes Castor y Pollux de casi idéntica magnitud (la magnitud es el brillo de la estrella). Géminis se halla en una zona rica de estrellas ya que nuestra galaxia, la Vía Láctea, cruza la constelación por el sector oriental, por tanto, logramos observar muchas estrellas dobles, variables y cúmulos estelares brillantes.
La constelación de Géminis está representada por los mellizos Cástor y Pólux. Son los hijos de Leda, esposa del rey espartano Tindareo, y de Zeus, que como ya os conté en un artículo anterior, se convirtió en cisne para porder consquitarla.
Cástor y Polux nacieron de un huevo, junto con Helena de Troya. Son conocidos como los dioscuros o hijos de Zeus. En la mayor parte de las narraciones, sólo a Pólux se le considera inmortal.
A pesar de ser gemelos, Cástor se suponía que era hijo de Tindareo y por lo tanto mortal. Cástor, tenía fama de domador de caballos y Pólux de combatiente de hazañas. Su primera hazaña fue liberar a su hermana Helena que habia sido raptada de niña por Teseo.
En la expedición de los argonautas (escuadrón de la ciudad de Argos), los gemelos salvaron el navio Argo cuando iba a perderse. Sus caballos se llamaban Flógeo y Hárpago.
Cuando Cástor murió por la lanza de Idas, Pólux, tras vengarle, pidió a Zeus que le diera la inmortalidad a su hermano, y desde entonces ambos hermanos forman en los cielos la constelación de Géminis.
Cáncer es la menos visible de las constelaciones zodiacales, ninguna de sus estrellas supera la magnitud 4. Ocupa un espacio en el cielo muy modesto, situado entre las configuraciones dominantes de Géminis al oeste y de Leo al este, y la característica más destacable es el cúmulo del Pesebre M44.
Esta constelación tiene su culminación en el hemisferio norte a finales de enero y a principio de febrero, pronto volverá a ser difícil de ver.
Historia mitológica de la constelación:
Las estrellas fijas de Cáncer habían marcado antaño la posición del Sol en el solsticio de junio. Para los mesopotámicos, esta posición clave señalaba el portal por el que descendían las almas para su encarnación. Esta analogía es muy parecida a la tradición egipcia, en la que la constelación de Cáncer era el dios solar Jepri, personificación celeste del escarabajo, símbolo de la fertilidad, la vida y el renacimiento. Para los griegos, Cáncer era el cangrejo que trató de pellizcar los dedos de los pies de Hércules, cuando este luchaba contra la monstrua Hidra.
Leo es la quinta constelación zodiacal, así como la que más fácilmente se reconoce en el cielo: un león agazapado mirando hacia el oeste, cuya cabeza y melena resultan muy visibles gracias a una hoz de estrellas semejantes a un interrogante invertido, que dibuja una curva al norte de Regulus (cc Leo). La constelación de Leo está situada al sur de las estrellas «indicadoras» del Carro o Cucharón, y al noroeste de Virgo. Su punto más álgido tiene lugar a principios de marzo.
Sus estrellas principales son:
- Regulus (Régulo) o Cor Leonis, 1.4, azul-blanca. Los nombres de estas estrellas significan, respectivamente, «pequeño rey» y «corazón del león». Esta estrella está situada en la eclíptica y era el líder de las cuatro Estrellas Reales, también llamadas «las observadoras» celestes de Mesopotamia. Las tres restantes son Aldebaran (de Tauro), Antares (de Escorpio) y Fomalhaut (de Piscis Austral).
Historia mitológica de la constelación:
Los orígenes de la identificación del León con el Sol se remontan al período arcaico de la civilización mesopotámica. Los egipcios relacionaron a Leo con el orto helíaco de Sirius, y con las crecidas estivales del Nilo, puesto que tenían lugar cuando el Sol pasaba por el campo estelar de la constelación de Leo. En Egipto la cabeza de león se empleaba para decorar las compuertas de los canales; los arquitectos griegos y romanos la utilizaban para decorar fuentes y obras hidráulicas.
En el mito de los doce trabajos de Heracles (Hércules en la mitología romana), Leo se identifica con el León de Nemea. En la historia, Heracles debe despellejar a un león monstruoso cuya piel era resistente a las piedras y al metal.Tras luchar con el león con sus manos desnudas y después de haberlo ahogado hasta matarlo, Heracles usó las garras del león para despellejado. Con la piel se hizo una capa que lo hacía invulnerable; y con la cabeza del animal, un casco.
Virgo es la sexta constelación zodiacal y la segunda constelación, después de Hydra en cuando a superficie. Sin embargo, a excepción de su estrella más brillante, Spica, el resto tiene muy poca definición. Se representa con la figura de una muchacha alada superpuesta al ecuador, en su mayor parte situada al norte de la ecliíptica, aunque Spica, una estrella que indica la posición de la eclíptica, tiene una ubicación de 2º sur de este círculo. En el hemisferio sur, Virgo es una constelación de otoño, situada a 30º -40º norte del Centauro. Spica se encuentra más o menos en el tramo medio de un arco de 100º que se extiende entre otros dos indicadores de la ecliptica de primera magnitud: Antares (de escorpio) y Regulus (de Leo).
Sus estrellas principales son:
- Spica, que quiere decir “la espiga”, es una azul o azul blanca de magnitud 1.0
- Zavijava, significa “esquina”, es una estrella amarilla pálida de magnitud 3.8
- Porrima, debe su nombre a Carmenta, la diosa romana de la profecía que inspiraba a los poetas. Es una amarilla-blanquecina de magnitud 2.8
Existe documentación muy importante referida a la descripción de Virgo que tiene su origen en la antigua cultura asirio-babilónica. Esta constelación siempre ha sido femenina, y ha estado especialmente asociada con la tensión existente entre la fertilidad y pureza. Los babilonios asociaban esta constelación con la diosa Ishtar, también conocida bajo el nombre de Ashtoreth o Astarté. La última es la precursora de Eostre, la diosa sajona de la fertilidad y de la primavera, cuya festividad, celebrada en el momento del año en que Virgo empieza a ser muy visible en el cielo, es el origen de la Pascua cristiana.
Uno de los mitos en torno a Ishtar cuenta que esta diosa bajó al infierno para recuperar a su difunto amante, el dios de las cosechas Tammuz. La diosa, sin embargo, quedó aprisionada en el submundo y su desolación trajo el infortunio a la Tierra. Esta situación forzó a los grandes dioses a dejarla en libertad. Este mito encuentra su paralelismo en Grecia, en la historia de Perséfone, secuestrada por Hades, que la llevó consigo al infierno. Como consecuencia del rapto, la madre de Perséfone, Deméter destruyó las cosechas.
- Vindemiatrix, significa “vendimiadora”, es una estrella amarilla de magnitud 2.8
Libra , el séptimo signo zodiacal, está situado entre Virgo, al oeste, y Escorpio, al este. Debido a su escaso atractivo visual, resulta más fácil identificarla a partir de Escorpio. Para ello tendremos que extender las pinzas del escorpión hasta formar unas grandes garras. El “fulcro” de las balanzas, Zuben Elgenubi, se halla casi exactamente sobre la eclíptica, a mitad de camino y a pocos grados norte de una línea que se extiende entre Spica (de Virgo) y Antares (de Escorpio). Libra tiene su punto más álgido a principios de mayo; se puede ver desde todas las latitudes excepto desde la región ártica.
Sus estrellas más significativas son:
Zuben Elgenubi, que significa “pinza del sur”. Es una estrella azul-blanca de magnitud 2.8.
Zuben Eschamali, significa “pinza del norte”. Esta estrella es de color verde esmeralda y su magnitud es de 2.6.
Historia mitológica de la constelación:
Los griegos solían juntar las estrellas de Libra con las de Escorpio, aunque la imagen de las balanzas se conocía, y es posible que este simbolismo tenga un origen mesopotámico. Los autores romanos trataron a Libra diferenciándola de Escorpio. La balanza también simbolizaba la idéntica duración del día y de la noche en los equinoccios: hace dos milenios, el paso del Sol a Libra marcaba el equinoccio de septiembre. Fueron los astrólogos romanos quienes interpretaron las balanzas de Libra como las de la justicia, sujetas por Astrea, la diosa de la justicia.
Desde la antigüedad, se reconocían 24 estrellas formado la figura del escorpión y otras tres que estaban fuera del diseño. La más importante es la alfa Antares o “Corazón del Escorpión”, pues en la figura celeste se encuentra en el lugar del corazón este animal. Antares es una supergigante roja 400 veces más grande que nuestro Sol, su tipo espectral es mixto, y últimamente se dice que es una doble con enana. La mayor es de tipo M0 de color rojizo y de baja temperatura, y la pequeña compañera de tipo A3 de color verde.
Lesath es otra de las estrellas interesantes. Es del tipo B3, más caliente que la anterior, y junto con Shaula, forman un par de estrellas que emergen casi en paralelo al horizonte y aparecen muy juntas.
Shaula, junto a la anterior, forman el pincho del escorpión o los “ojos de Santa Lucía”, como le llaman a estas dos estrellas en algunos lugares. Es una estrella del tipo B2 que se encuentra a 215 años luz.
Historia mitológica de la constelación:
El mito de Escorpio nace de una vieja leyenda griega relacionada con el intento de violación de Artemis (la Luna) por el gigante Orión.
En la leyenda se cuenta que Artemis se postró a los pies de su padre (Zeus) y, abrazada a sus rodillas, le pidió una corta túnica, un calzado de cazadora, un carcaj con sus flechas y un arco como el que tenía su hermano Apolo. En la mitología clásica, Artemis es la diosa de la caza y de los bosques y tiene como símbolo un oso.
Orión era un gigante famoso por su belleza y su enorme fortaleza, hijo de la Tierra y de Poseidón. Su estatura le permitía caminar por el fondo del mar conservando la cabeza fuera del agua.
Cuentan que un día se hallaba Artemis cazando cuando se le apareció en medio del bosque el gigante Orión. Este la vio joven y bella e intentó seducirla – se dice que el gigante intentó violarla-. Pero Artemis era una divinidad casta y para defenderse reclamó la ayuda de un alacrán. Este alacrán picó al gigante mortalmente y la liberó.
Para recompensarle, más tarde la diosa lo colocó en el cielo. Justo en el lado opuesto de la constelación de Orión. Este es el escorpión que está representado en el cielo de verano. Orión brilla en las noches de invierno y su brillo mengua cuando surge la constelación de Escorpio. Por eso surge una competencia entre Escorpio y Orión.
Sagitario o el arquero es una espectacular constelación de unos 700º cuadrados situada en el hemisferio
sur observable desde casi todo el planeta, pero lógicamente en el hemisferio sur podemos contemplarla en
su máximo esplendor. En el hemisferio sur es observable durante los meses de otoño, invierno y
primavera; en cambio para los habitantes del hemisferio norte es observable durante las cálidas noches de
verano a baja altura sobre el horizonte.
La constelación de Sagitario tiene la particularidad de que el ecuador de la Vía Láctea cruza la
constelación en dos partes. Además el centro de nuestra galaxia está en el sureste de la misma, el núcleo
de la Vía Láctea (nombre que recibe nuestra galaxia) se halla a 30.000 años luz del Sol, por tanto, si
miramos hacia esta constelación, gracias a su cercanía con el centro de la galaxia, podemos llegar a ver su
núcleo y una gran cantidad de cúmulos y campos riquísimos de estrellas.
La forma de la constelación no se asemeja a un arquero, aunque hay que tener una cierta originalidad para
poder distinguirla, más bien, tiene forma de tetera.
Historia mitológica de la constelación:
Sagitario, desde la mitología, esta constelación es la imagen del centauro Quirón, un ser que se distinguía de los demás por su sabiduría y conocimientos. Nació de los amores entre Cronos y la ninfa Filira, y tenía la extraña forma de mitad hombre, mitad caballo, porque su padre tuvo que convertirse en caballo para engendrarlo. Según la leyenda, su madre al ver que había engendrado un monstruo rogó a los dioses que la transformaran, siendo convertida en tilo (un árbol).
Quirón fue enseñado por Apolo y Artemisa en el arte de la medicina y la caza, estableciendo una consulta
en una gruta y sus discípulos fueron numerosos: Cástor, Pollux, Ulises, etc. En el transcurso de un
combate fue herido por una flecha empapada en la sangre de la Hidra Lerna, lo que le produjo terribles
dolores. Puesto que era inmortal, no quiso seguir viviendo con una perpetua agonía, por lo que con el
consentimiento de los dioses ofreció su inmortalidad a Prometeo, muriendo poco después. Zeus lo puso
entre los astros del cielo constituyendo la constelación de Sagitario (el Arquero).
Capricornio, la décima y la más pequeña de las constelaciones zodiacales, está formada por estrellas de magnitud 3 y 4, situadas al este de Sagitario. Su punto más álgido se da a principios de agosto, pero la combinación de cielos claros y su ubicación al sur del ecuador hacen que esta constelación se aprecie muy poco desde latitudes medias y altas en el hemisferio norte. Podéis localizarla trazando una línea desde Vega (de la constelación Lira) que pase por Altair (de la constelación del Águila) atravesando la Vía Láctea, hasta llegar a Algedi y Dabih, que son las estrellas alfa y beta de los cuernos de la cabra.
Sus estrellas principales son:
- Algedi o Giedi, una estrella amarillenta de magnitud 3.6.
Los dos nombres significan “cabra” o “íbice”. Algedi es, en realidad una pareja de estrellas, aparentemente juntas pero sin relación alguna.
- Dabih, una estrella amarillo-oro de magnitud 3.1.
El nombre tiene su origen en el árabe Al Sa’d al Dhabih, es decir, “el afortunado de los matarifes”, y hace referencia a la tradición árabe de sacrificar una cabra cuando el Sol entra por primera vez en los campos estelares de Capricornio.
- Nashira, de magnitud 3.8.
Este nombre tiene origen árabe y significa “portador de buenas noticias”.
- Deneb Algedi, de magnitud 2.9.
La más brillante de Capricornio, llamada el “rabo de la cabra”. Cinco grados al este de la estrella se encuentra el punto donde en 1846 el astrónomo francés Le Verrier calculó la existencia del planeta Neptuno: un reflejo delicioso de la conexión de la mitología entre Capricornio, Neptuno y el mar.
Para los mesopotámicos, Capricornio marcaba el momento del año en el que el Sol se hallaba en su punto más alejado al sur del ecuador: el solsticio de diciembre. La iconografía que representa a Capricornio como una cabra marina posiblemente tenga orígenes asrio-babilónicos, cuyo dios de la sabiduría, Oanes, era mitad hombre, mitad pez. Esta extraña figura reaparece a intervalos más o menos distantes entre sí en el golfo Pérsico, disfrazada de sirena e instruyendo a la humanidad artes y ciencias.
Entre los poetas latinos, Capricornio era conocido como Neptuni proles, “vástago de Neptuno”. En la tradición astronómica india, esta constelación se representaba como un cocodrilo.
Aparte de su forma combinada de cabra y pez, Capricornio se asocia con el dios griego Pan, conocido por su comportamiento lujurioso y por la invención de la flauta de pan. Algunos afirman que fue un sátiro; un hombre con patas de cabra, pezuñas hendidas y cuernos. Recibió sus honores cuando Rea envió al monstruo marino Tifón a destruir a los dioses del Olimpo. Pan se zambulló en un río y trato de convertirse en un pez para escapar. Pero sólo logró trasformarse a medias, y cuando logró regresar a tierra, Tifón ya había desmembrado a Zeus. Para asustar al monstruo, Pan emitió un chillido, que permitió a Hermes (el mensajero de los dioses) recuperar los miembros arrancados de Zeus. Juntos, Pan y Hermes recompusieron a Zeus que recompensó a Pan asignándole un lugar entre las constelaciones.
Acuario, es una constelación complicada de distinguir porque no tiene ninguna estrella que supere la magnitud 3. Antiguamente se describía como una figura que vaciaba un recipiente de agua dentro del Fluvius Aquarii, el Rio de Acuario, que fluye por debajo de esta constelación y se dirige hacia la brillante estrella Fornalhaut, en la constelación de Piscis Austral. Fornalhaut sigue siendo un buen indicador para encontrar la constelación de Acuario, y a 30º al noroeste de esta misma estrella se distingue un grupo estelar que indica la presencia del jarro de agua. Se pueden localizar la cabeza del hombre y el jarro al sur de Pegaso más o menos a la altura de la cabeza del caballo. Esta constelación tiene su punto más álgido a finales de agosto y principios de septiembre.
Sus estrellas principales son:
- Sadalmelik, que es una estrella amarilla y de magnitud 3.0.
Esta estrella marca el hombro derecho de la figura, junto al jarro. El nombre viene del árabe y significa “estrellas afortunadas del rey”.
- Sadalsuud, estrellas amarilla de magnitud 2.9.
El hombro izquierdo se indica con esta estrella; su nombre significa “afortunados de los afortunados”.
NGC 7293 – La nebulosa Hélix.
Situada a 300 años luz, ésta es la “nebulosa planetaria” que está más cerca de nuestro Sol. Ocupa un espacio equivalente a la mitad del tamaño de la Luna llena.
Historia mitológica de la constelación:
Esta antigua constelación ha sido portadora de una tradición mitológica muy sólida que ha perdurado a través de varias transformaciones culturales. En el segundo milenio a. C., los babilonios representaban el jarrón como una urna que se desbordaba, y asociaron a Acuario con su undécimo mes (equivalente a nuestro enero-febrero) del año, cuyo nombre era “el curso de la lluvia”. Los egipcios vieron en esta figura la representación de Hapi, el dios del Nilo, encargado de distribuir las aguas de la vida; la urna era símbolo de buena fortuna. Esta analogía hace que la fortuna se asocie con algunas estrellas del jarrón y de la cabeza de la figura del aguador.
Las antiguas representaciones del aguador lo muestran como un hombre barbudo, ya maduro. Sin embargo, el tratamiento clásico de esta figura era muy diferente. Para el poeta latino Manilo (siglo I d.C.), este signo “es la juventud que se derrama y que fue sustraída de la Tierra”. Esto hace referencia al mito griego del niño Ganímedes. El hijo del rey Tros de Troya, Ganímedes, era el más hermoso de los jóvenes de la Tierra. Por ello, los dioses lo eligieron para que siempre llevara la copa dorada de néctar de los dioses y le concedieron el don de la eterna juventud. En versiones posteriores, Zeus, el rey de los dioses, deseaba al joven. Disfrazado como el águila de la misma constelación, Zeus raptó al muchacho y lo llevó al Olimpo para convertirlo en su copero personal.
Este rapto de Ganímedes llevado a cabo por Zeus, tuvo muchas repercusiones en el monte Olimpo. Su llegada desplazaba a Hebe, diosa de la juventud e hija de Hera, esposa de Zeus. Ésta se sintió ofendida por el insulto a Hebe, y por la vergüenza de saber que Zeus se había enamorado de un chico. La actitud de su esposa enfureció a Zeus, que glorificó a Ganímedes dándole un lugar en las estrellas.
Piscis, la duodécima constelación zodiacal, resulta difícil de ubicar porque las estrellas que la componen son muy tenues; ninguna de ellas sobrepasa la magnitud 4. La figura consiste en dos peces atados por sus colas con una cuerda; el pez oriental nada en dirección vertical, mientras que su compañero está orientado hacia el oeste y situado a unos pocos grados por encima del ecuador, más o menos paralelo a éste. Un anillo de cinco estrellas, que en algunas ocasiones han recibido el nombre de La Rueda, está ubicado inmediatamente al sur del Gran Cuadrado de Pegaso, y al sur, pero ligeramente al este de la luminosa estrella Markab. La cabeza del pez, que nada hacia el norte está a punto de chocar con Andrómeda, y resulta fácil localizarla exactamente al sur de Mirach. En el extremo oriental de esta constelación, la cuerda que ata a los peces viene indicada por la estrella Alrischa. Piscis tiene su punto más álgido entre finales de septiembre y principios de octubre. Es perfectamente visible al norte y al sur del ecuador, aunque en el hemisferio sur esta figura empieza a desaparecer para un observador situado a 57º sur.
Historia mitológica de la constelación:
En la cultura cristiana, Piscis ha sido identificado con Cristo, en tanto que “primer pez” que nació después de que el punto equinoccial de marzo hubiera precesionado de Aries a Piscis, marcando, así, el principio de una nueva Gran Era.
Se cree que en la antigüedad la figura de Piscis estaba formada por un solo pez. El astrónomo griego Erastóstenes (nacido en el año 276 a. C.) nos cuenta que el origen del simbolismo del pez está en Derke, una diosa siria que era mitad pez mitad mujer.
Los romanos crearon la idea de la diosa pez en el mito de Venus y su hijo Cupido (en la mitología griega, Afrodita y Eros). Estas dos figuras mitológicas fueron sorprendidas por el monstruo Tifón, pero Venus sabía que podrían escapar por el agua. Cogió a Cupido y se sumergió en el agua, donde ambos se transformaron en peces. Para asegurarse de que no se perderían, se ataron con una cuerda. En el cielo vemos, por lo tanto, a madre e hijo, unidos por una cuerda.
A parte de los doce signos del zodiaco se encontro un décimo tercer signo, esta constelación que algunos la descartan por ser muy grande, de todos modos lo voy a postear en post.
Ofiuco, es una enorme constelación que está ubicada en el ecuador celeste muy próxima al núcleo de la Vía Láctea y en la zona opuesta a Orión; es observable durante los meses de Abril a Octubre en ambos hemisferios sin dificultad. Destaca por su forma cuadriculada rodeado de estrellas tanto en el este como en el oeste que representa a la Serpiente (otra constelación).
La curiosidad de Ofiuco es que la eclíptica o la línea donde se mueven el Sol y los planetas cruza la constelación por el sur durante la primera quincena de diciembre, por tanto, en sí es una constelación zodiacal pero no reconocida como tal ya que su límite sur en un principio fue asignado a Escorpio. Además toda la constelación se halla a unos 10º al norte del ecuador galáctico, por tanto, en ellas observamos gran cantidad de estrellas y cúmulos estelares.
Ofiuco limita de este con la Serpiente, Libra y Escorpio, al oeste con las constelaciones de Sagitario, de nuevo con el otro lado de la Serpiente, y el Águila. Y finalmente al norte con Hércules.
Esta constelación posee nebulosas muy importantes como: M 10, M 12, M 14, M 107 y M 9. y recomiendo que la veáis con unos prismáticos aunque el hecho de mirar la constelación hace que se miren también estos cúmulos.
Historia mitológica de la constelación:
Ofiuco está representado por un hombre sosteniendo a una serpiente, según la mitología griega, se trata de Asclepio y esta es su historia;
Asclepio esta considerado dios de la medicina, dios sanador, cuyo origen es probablemente la deificación de un héroe vestida luego de leyenda. En muchos lugares se representaba como un hombre de larga barba al igual que Zeus, pero con aspecto benigno.
Sus atributos eran el báculo y una serpiente enredada en él. En algunas representaciones aparecía un perro tumbado a sus pies. También solía llevar tablas para escribir, emblema de la ciencia médica.
Fue hijo de Apolo (dios del Sol) y de Corónide, hija a su vez del rey Flegías. El imortal Apolo sorprendió a la mortal Corónide bañándose desnuda en un lago y, perdidamente enamorado, la dejó embarazada. Sin embargo, Flegias la obligó a casarse con su novio de siempre, Isquis.
El cuervo, que era el animal que informaba a Apolo de las cosas que pasaban en la tierra, y que entonces tenía un plumaje totalmente blanco, le contó la supuesta traición de su amada y Apolo de la furia que sintió lo maldijo, por lo que el cuervo se volvió negro para toda la eternidad.
El vengativo dios solar convenció a su hermana Artemisa (diosa de la caza) de que la matara para castigar su infidelidad. Más tarde, en el momento en que su cuerpo iba a consumirse en la pira funeraria, Apolo arrancó al feto del cadáver de su madre y confió su hijo al centauro Quirón, quien lo educó y le enseñó las artes de la medicina y de la caza, aunque de su propio padre que era también dios de la salud, recibiría muchos más conocimientos que le caracterizarían como prototipo del médico.
Espero que les haya gustado mi post, a continuación les dejo unas imagenes que me tentaron ponerlas en el post.
ARIES
ARIES
TAURO
GÉMINIS
CANCER
LEO
VIRGO
LIBRA
ESCORPIO
SAGITARIO
CAPRICORNIO
ACUARIO
PISCIS
OFIUCO