Así como la pérdida del amor de su vida en manos de un paladín del rolinguismo ortodoxo lo llevó a jurar que podría ser cualquier cosa menos un chabón rocker, la ética de trabajo y honestidad que sus padres Héctor e Hilda le inculcaron hizo que Horacio se negara rotundamente a robarle a Coldplay, pese a la tentación. No obstante, al darle a leer las letras de las canciones que tenía compuestas ("pídeme la luna te la bajaré / pídeme 50 para el papel / pero no me pidas que no venga más / porque Independiente es una enfermedad", decía la más inspirada de ellas) a su maestro Willie Quiroga, éste le aplicó un sonoro soplamocos y le señaló, con serenidad zen: "Pibe, sos bastante pelotudo". A chorear se ha dicho, entonces.
Así fue como "Cemeteries of London" se transformó en "Chacarita", "Life in Technicolor" se rebautizó "ATC" y "Violet Hill" se acortó simplemente a "Violeta", generando así el único caso de plagio simultáneo a Coldplay y Alcides del mundo. La estructura musical de las canciones era prácticamente la misma, aunque se tomó la molestia de cambiar las guitarras eléctricas por charangos para que no se notara tanto. El disco, titulado "Eso, Eso, Viva La Vida, Yo Lo Vengo Diciendo Desde Hace Rato" se grabó en quince minutos y fue editado por Gordo Feo Records, su propio sello discográfico.
Más desconcertada que nunca, la crítica especializada se deshizo en elogios por si acaso, e inmediatamente después procedió a cambiar sus copias en Parque Rivadavia por piratas de Banda de Turistas. Con tan impulso, el LP vendió 142 millones de placas en todo el mundo, fue número uno en lugares tan disímiles como Ruanda, Suiza y Lanús y así Horacio finalmente cumplió el sueño de todo músico: ser entrevistado por Diego Mancusi para Rolling Stone.
Fue entonces cuando una alarma comenzó a sonar en la coldplaycueva: el copiómetro detectó el choreo y liberó al plantel de abogados especialmente entrenados para este tipo de casos. La demanda no se hizo esperar: Chris Martin pidió como resarcimiento 87 millones de dólares y se negó a aceptar Ticket Canasta. La justicia dictaminó a favor del grupo británico, pero poco después éste perdió todo el dinero en un juicio por plagio a manos de Radiohead, y éstos a su vez debieron entregarlo por idénticas razones a Pink Floyd, y así la plata fue pasando de grupo en grupo por demandas de plagio sucesivas hasta que recaló, lógicamente, en los Beatles. Con los 87 millones de dólares de Horacio, Yoko Ono se compró una escobilla de baño de oro y zafiros y un sanguche de panda.
Humillado y en la ruina, Horacio perdió el favor de la crítica y del público. Su siguiente álbum "Vayanse Todos a La Reputa Madre que Los Parió" no tuvo el éxito esperado: fue directamente a la batea de ofertas, y así y todo vendió menos que el disco que grabó la hija de Moria Casán haciendo covers de Rammstein.
Ya sin la ayuda de su sensei Willie Quiroga (quien también le había hecho juicio por 32 años de clases impagas), Horacio pensó en quitarse la vida, pero llegó a la conclusión de que el suicidio era demasiado bueno para él, por lo cual eligió un destino peor: el tributo a Arjona. Hoy, Horacio se gana la vida tocando covers del monstruo guatemalteco en el bar "La depresión" de San Telmo. Cada tanto alguien lo reconoce y le calza un bife, y así él rememora, con lágrimas en los ojos y hielo en las hematomas, los años en los que supo ser un rockstar con fama, mujeres, dinero y una mansión en San Bernardo.
Fin
Primera parte:
http://www.taringa.net/posts/humor/1916343/Horacio-quiere-ser-un-rockstar.html
http://www.rollingstone.com.ar/weblogs/poplife/nota.asp?nota_id=1084378
Así fue como "Cemeteries of London" se transformó en "Chacarita", "Life in Technicolor" se rebautizó "ATC" y "Violet Hill" se acortó simplemente a "Violeta", generando así el único caso de plagio simultáneo a Coldplay y Alcides del mundo. La estructura musical de las canciones era prácticamente la misma, aunque se tomó la molestia de cambiar las guitarras eléctricas por charangos para que no se notara tanto. El disco, titulado "Eso, Eso, Viva La Vida, Yo Lo Vengo Diciendo Desde Hace Rato" se grabó en quince minutos y fue editado por Gordo Feo Records, su propio sello discográfico.
Más desconcertada que nunca, la crítica especializada se deshizo en elogios por si acaso, e inmediatamente después procedió a cambiar sus copias en Parque Rivadavia por piratas de Banda de Turistas. Con tan impulso, el LP vendió 142 millones de placas en todo el mundo, fue número uno en lugares tan disímiles como Ruanda, Suiza y Lanús y así Horacio finalmente cumplió el sueño de todo músico: ser entrevistado por Diego Mancusi para Rolling Stone.
Fue entonces cuando una alarma comenzó a sonar en la coldplaycueva: el copiómetro detectó el choreo y liberó al plantel de abogados especialmente entrenados para este tipo de casos. La demanda no se hizo esperar: Chris Martin pidió como resarcimiento 87 millones de dólares y se negó a aceptar Ticket Canasta. La justicia dictaminó a favor del grupo británico, pero poco después éste perdió todo el dinero en un juicio por plagio a manos de Radiohead, y éstos a su vez debieron entregarlo por idénticas razones a Pink Floyd, y así la plata fue pasando de grupo en grupo por demandas de plagio sucesivas hasta que recaló, lógicamente, en los Beatles. Con los 87 millones de dólares de Horacio, Yoko Ono se compró una escobilla de baño de oro y zafiros y un sanguche de panda.
Humillado y en la ruina, Horacio perdió el favor de la crítica y del público. Su siguiente álbum "Vayanse Todos a La Reputa Madre que Los Parió" no tuvo el éxito esperado: fue directamente a la batea de ofertas, y así y todo vendió menos que el disco que grabó la hija de Moria Casán haciendo covers de Rammstein.
Ya sin la ayuda de su sensei Willie Quiroga (quien también le había hecho juicio por 32 años de clases impagas), Horacio pensó en quitarse la vida, pero llegó a la conclusión de que el suicidio era demasiado bueno para él, por lo cual eligió un destino peor: el tributo a Arjona. Hoy, Horacio se gana la vida tocando covers del monstruo guatemalteco en el bar "La depresión" de San Telmo. Cada tanto alguien lo reconoce y le calza un bife, y así él rememora, con lágrimas en los ojos y hielo en las hematomas, los años en los que supo ser un rockstar con fama, mujeres, dinero y una mansión en San Bernardo.
Fin
Primera parte:
http://www.taringa.net/posts/humor/1916343/Horacio-quiere-ser-un-rockstar.html
http://www.rollingstone.com.ar/weblogs/poplife/nota.asp?nota_id=1084378