Un fatídico gol de oro en propia meta de Geli dejó al Alavés a las puertas del título en una de las últimas gestas del fútbol humilde
Una edición de 'David contra Goliat' en su máximo exponente. Los vitorianos llegaban a Dortmund con uno de los equipos más humildes de la competición para enfrentarse a un Liverpool plagado de estrellas.
El 16 de mayo de 2001 se cumplió una de las mayores gestas del fútbol modesto. El Deportivo Alavés, un equipo formado por jugadores casi desconocidos que llegaron a vestir la zamarra albiazul cuando el equipo estaba en 2ªB se encontraba en la final de la Copa de la UEFA dispuesto a escribir un capítulo memorable en las páginas doradas del fútbol del viejo continente.
Y así lo hizo en lo que fue una oda a la modestia. Mientras otros equipos bajaban de sus autocares antes de los partidos en traje o con ropa oficial del club, los jugadores del Glorioso llegaban a la final de Dortmund vestidos de calle sin modernas maletas de Louis Vuitton. “Si así hemos llegado a la final, así iremos a la final”, decía José Manuel Esnal "Mané", ese señor normal, bajito y con bigote que entrenaba a ese equipo de personas mundanas que osó desafiar al fútbol moderno desde la humildad y la inconsciencia del que no sabe que está haciendo algo imposible tras deshacerse en rondas previas de equipos como el Inter de Milan, Rayo Vallecano o Kaiserslautern con un impresionante bagaje a favor de 31 goles.