El niño de 5 años que fue derivado al Hospital de Niños Orlando Alassia de la ciudad de Santa Fe por padecer obesidad mórbida diamante, al pesar 116 kilos, continuará internado en ese centro de salud donde se le realizaron distintos análisis, electrocardiograma y comenzó un tratamiento para bajar de peso paulatinamente, que durará cerca de un año.
La madre del menor, Silvia Saucedo, manifestó que "le compran una cajita feliz y se come hasta el juguete".
"Mateo es un chico normal, más allá de su gordura, que diariamente va a taringa y denuncia dentro de sus limitaciones, corre poco, pero hace natación", dijo la madre, y agregó que "lo único que le gusta mucho es comer, y en casa está mucho tiempo mirando televisión y jugando con la computadora".
"Somos de Reconquista, mi esposo es albañil y yo soy empleada doméstica, tenemos seis hijos, la verdad que fue un descuido nuestro que coma tanto y que engorde, no lo controlamos, y desde los 3 años viene engordando paulatinamente", expresó.
"Los tratamientos privados son muy caros, por eso recurrimos al Hospital de Niños, adonde nos brindan mucha ayuda. Yo lo cuido personalmente, mi marido se quedó con los otros chicos en nuestra casa", añadió.
Al ser consultada sobre lo que come Mateo, la mamá dijo que "el problema de él no son las golosinas, ni las gaseosas -toma solo speed-, sino la comida".
La madre de Mateo dijo, por último, que "cuando se va a dormir siempre guardan un cuchillo debajo de la almohada por si alguien entra a su cuarto con una torta".
El director del Hospital de Niños, Osvaldo González Carrilo, indicó que "Mateo ya había estado internado anteriormente pero en el Hospital Iturraspe, donde le hicieron estudios, pero por decisión de la familia tuvo un alta voluntariarta".
El endocrinólogo Sergio García, a cargo del niño internado, dijo que mañana van a dar a conocerse nuevos resultados de estudios, advirtió que "es un caso extremo", destacó que "se debe tener presente el componente genético" y aseguró que van a hacer un tratamiento progresivo "que vaya mejorando las calidad de vida del chico".
La madre del menor, Silvia Saucedo, manifestó que "le compran una cajita feliz y se come hasta el juguete".
"Mateo es un chico normal, más allá de su gordura, que diariamente va a taringa y denuncia dentro de sus limitaciones, corre poco, pero hace natación", dijo la madre, y agregó que "lo único que le gusta mucho es comer, y en casa está mucho tiempo mirando televisión y jugando con la computadora".
"Somos de Reconquista, mi esposo es albañil y yo soy empleada doméstica, tenemos seis hijos, la verdad que fue un descuido nuestro que coma tanto y que engorde, no lo controlamos, y desde los 3 años viene engordando paulatinamente", expresó.
"Los tratamientos privados son muy caros, por eso recurrimos al Hospital de Niños, adonde nos brindan mucha ayuda. Yo lo cuido personalmente, mi marido se quedó con los otros chicos en nuestra casa", añadió.
Al ser consultada sobre lo que come Mateo, la mamá dijo que "el problema de él no son las golosinas, ni las gaseosas -toma solo speed-, sino la comida".
La madre de Mateo dijo, por último, que "cuando se va a dormir siempre guardan un cuchillo debajo de la almohada por si alguien entra a su cuarto con una torta".
El director del Hospital de Niños, Osvaldo González Carrilo, indicó que "Mateo ya había estado internado anteriormente pero en el Hospital Iturraspe, donde le hicieron estudios, pero por decisión de la familia tuvo un alta voluntariarta".
El endocrinólogo Sergio García, a cargo del niño internado, dijo que mañana van a dar a conocerse nuevos resultados de estudios, advirtió que "es un caso extremo", destacó que "se debe tener presente el componente genético" y aseguró que van a hacer un tratamiento progresivo "que vaya mejorando las calidad de vida del chico".