Antes que nada, para recalcar la virginidad:
Hace algunos años atrás, el lince intergaláctico que les habla se hallaba jugando al futbol en un torneo de 11 que se juega por los pagos del sur del conurbano bonaerense.
Modestia aparte soy un barrilete cósmico. Con la 10 en la espalda, recuerdo, me puse el equipo al hombro y encamine a mi equipo a la victoria.
Una jugada épica, arranque en mitad de cancha recibiendo de espalda. Gire Like a Sir eludiendo al primer rival, eludí a otro, dejaba atrás rivales como Messi.
La hinchada (que vendrían a ser los 2 suplentes que teníamos) estaba como loca. Un rival me va a travar, con los huevos de Giunta me la juego y travo. La pelota se eleva un poco pero me la llevo yo, cuando voy a habilitar a mi numero 9….. una terrible patada, un planchazo vil en la parte alta del muslo. Los tapones del malvado rufián, me dieron en el aductor y … en las bolas y la pija. Lloraba del dolor, pero como todo buen macho, me la banque y seguí jugando.
En el momento no le di bola pero al terminar el encuentro (obviamente ganado y man of the mach para mi) me di cuenta que tenía una fea lastimadura en el muslo y en el amigo.
Al otro día, y viendo que la herida no sanaba y sangraba con frecuencia fui a la guardia de un hospital de mi prepaga. Tenía temor a que se infecte, o que ya lo este por haber jugado en la tierra con la pierna en ese estado.
Aguarde a que me atendieran, cuando lo hacen, para mi sorpresa la doctora era un tremenda lincesa de unos 28-29 años.
Luego del saludo de rigor y la explicación de lo sucedido me pide que me desvista de la cintura para abajo y le muestre la herida. Obviamente estaba totalmente nervioso y pudoroso de mostrarle mi intimidad a una lincesa.
Con toda la valentía del mundo, logre superar mi temor y sacarme los pantalones y el amigo. Años después todavía recuerdo su reacción, una risita burlona ante mi desnudez.
Al darse cuenta de su error quiso disimular la risa con una tosecita fingida. Pero ya era tarde, toda la hombría que mis habilidades futbolísticas y mi astucia me daban se había destruido, demolida por la burla de una desconsiderada medica clínica.
Sobrelleve el resto de la consulta como pude, pero intente irme lo mas rápido posible. Dije que no era nada, evite que me revise y me retire mirando el suelo fijamente.
Dolorido y humillado me volví a encerrarme en mi virgocueva y taringuear. Cabe decir que fue la única lincesa que me vio el pirulin….
Para agravar la situación había concurrido al hospicio con mi remera favorita de entonces, una negra con el dibujo del Dragon Blanco de ojos Azules, ademas de manicero, quede como alto virgo.

Hace algunos años atrás, el lince intergaláctico que les habla se hallaba jugando al futbol en un torneo de 11 que se juega por los pagos del sur del conurbano bonaerense.
Modestia aparte soy un barrilete cósmico. Con la 10 en la espalda, recuerdo, me puse el equipo al hombro y encamine a mi equipo a la victoria.
Una jugada épica, arranque en mitad de cancha recibiendo de espalda. Gire Like a Sir eludiendo al primer rival, eludí a otro, dejaba atrás rivales como Messi.
La hinchada (que vendrían a ser los 2 suplentes que teníamos) estaba como loca. Un rival me va a travar, con los huevos de Giunta me la juego y travo. La pelota se eleva un poco pero me la llevo yo, cuando voy a habilitar a mi numero 9….. una terrible patada, un planchazo vil en la parte alta del muslo. Los tapones del malvado rufián, me dieron en el aductor y … en las bolas y la pija. Lloraba del dolor, pero como todo buen macho, me la banque y seguí jugando.
En el momento no le di bola pero al terminar el encuentro (obviamente ganado y man of the mach para mi) me di cuenta que tenía una fea lastimadura en el muslo y en el amigo.
Al otro día, y viendo que la herida no sanaba y sangraba con frecuencia fui a la guardia de un hospital de mi prepaga. Tenía temor a que se infecte, o que ya lo este por haber jugado en la tierra con la pierna en ese estado.
Aguarde a que me atendieran, cuando lo hacen, para mi sorpresa la doctora era un tremenda lincesa de unos 28-29 años.
Luego del saludo de rigor y la explicación de lo sucedido me pide que me desvista de la cintura para abajo y le muestre la herida. Obviamente estaba totalmente nervioso y pudoroso de mostrarle mi intimidad a una lincesa.
Con toda la valentía del mundo, logre superar mi temor y sacarme los pantalones y el amigo. Años después todavía recuerdo su reacción, una risita burlona ante mi desnudez.
Al darse cuenta de su error quiso disimular la risa con una tosecita fingida. Pero ya era tarde, toda la hombría que mis habilidades futbolísticas y mi astucia me daban se había destruido, demolida por la burla de una desconsiderada medica clínica.
Sobrelleve el resto de la consulta como pude, pero intente irme lo mas rápido posible. Dije que no era nada, evite que me revise y me retire mirando el suelo fijamente.
Dolorido y humillado me volví a encerrarme en mi virgocueva y taringuear. Cabe decir que fue la única lincesa que me vio el pirulin….
Para agravar la situación había concurrido al hospicio con mi remera favorita de entonces, una negra con el dibujo del Dragon Blanco de ojos Azules, ademas de manicero, quede como alto virgo.
