Durante un cuarto de siglo, la familia amarilla de Springfield supo convertirse en la cuna de las referencias a la cultura popular. Desde sus personajes, únicos e inconfundibles, a sus cientos de capítulos, la serie transitó diversas épocas sin perder su visión crítica ni su capacidad de satirizar la realidad. Es cierto, las últimas temporadas difícilmente puedan compararse con las primeras, cuya calidad no sólo es superlativa sino que, además, dieron origen a una serie de frases que aún hoy nos acompañan.
De más está decir, quedan los lectores invitados a recordar sus frases favoritas, muchas de las cuales seguramente hayan sido omitidas de esta lista por falta de espacio o por un involuntario olvido.
¡POR EL ALCOHOL! LA CAUSA Y LA SOLUCIÓN DE TODOS LOS PROBLEMAS DE LA VIDA
Cuando la Ley Seca comenzó a regir en Springfield, Homero se alzó como el paladín de la Resistencia, intentando recuperar el placer etílico de todo el pueblo con su cerveza casera. Por supuesto, la presencia de un nuevo comisario, duro e incorruptible, complicó enormemente su tarea; aunque finalmente la razón y la cordura primaron una vez más, devolviendo a los borrachines su fuente de alegría. Durante el cierre del capítulo, Homero alza su copa y encabeza un brindis colectivo con sus vecinos, al que corona con la frase que da inicio a este listado.
¡ME QUIERO VOLVER CHANGO!
En varias ocasiones, y cada vez que las cosas parecen irse fuera de control, Homero repite esta frase característica, que ha logrado calar hondo en nuestra idiosincrasia. ¿Quién no ha querido volverse chango al enfrentar un problema laboral? ¿Quién no se lamentó, con el mismo énfasis, ante un examen sorpresivo? La influencia de Los Simpson es tal, que el uso del vocablo chango, generalmente relacionado a otros países, no resulta ajeno a nadie.
PLAN DENTAL – LISA NECESITA FRENOS
El señor Burns, tan frío como mezquino, intenta recortar los gastos de la Planta Nuclear privando a sus empleados de su seguro dental. A cambio, les ofrece un pequeño banquete, confiando plenamente en que la inmediatez de la comida hará olvidar a los trabajadores el riesgo al que se exponen. Homero, recordando que su hija estaba haciendo uso del plan médico, se interna en un debate interno que lo lleva a concluir que algo no estaba bien en aquel convenio leonino. Su rebeldía lo convierte en la voz sindical de la Planta, que lo alza -tal vez equivocadamente- como el defensor de sus derechos laborales.
¡SÁLVAME JEBÚS!
En uno de los tantos momentos en que Homero es perseguido por todo el pueblo, la única alternativa viable parece ser escapar hacia un lugar remoto. Sin demasiado conocimiento, se ofrece como voluntario para colaborar con la instrucción religiosa de una comunidad indoamericana. Al enterarse dónde se dirige, y haciendo alarde de su ignorancia casi absoluta, implora al todopoderoso por su salvación, aunque equivocando ligeramente su nombre. Al día de hoy, Jebús es invocado por un nutrido grupo cuyas creencias están íntimamente relacionadas a la familia amarilla.
¿ALGUIEN, POR FAVOR, QUIERE PENSAR EN LOS NIÑOS?
El Alcalde Diamante consigue engañar a su pueblo, logrando trasladar la culpa por la “invasión” de osos a los inmigrantes. Los vecinos entran en un estado de histeria colectiva, y la mujer del Reverendo Alegría parece llevar la voz cantante, repitiendo esta muletilla que actualmente puede ser escuchada como reclamo humorístico ante cualquier situación.
PERFECTIRIJILLO
Ned Flanders, el vecino casi perfecto, puede tornarse irritante cada vez que comienza a expresarse a su particular manera. Su exceso de alegría y el uso constante de diminutivos son capaces de sacar de las casillas al más paciente, y Homero no puede contener su rechazo cada vez que el padre de Rod y Todd se dirige hacia él. Creo, sin temor a exagerar, que a todos nos sucedería lo mismo.
ANTES ERAS CHÉVERE...
En una de las tantas excursiones al futuro de la familia amarilla, un Bart que cumplió todos los pronósticos respecto a su dudoso porvenir increpa a su avejentado padre, acusándolo de haber perdido una parte sustancial de su personalidad. Algunos objetarán, con cierta razón, que Homero nunca fue chévere, pero esta frase ha traspasado generaciones, y varios Malditos Nerds la hemos adoptado como propia.
CAMARRIBA, CAMABAJO
Cuando la vida de Homero pende de un hilo, y la internación en el hospital lo aleja de su habitual espíritu despreocupado, el personaje más querido de la familia inventa una diversión sencilla, que seguramente más de uno de nosotros ha llevado a la práctica. Abusando del control remoto de la camilla, se limita a subir y bajar el respaldo, acompañando cada movimiento con un rítmico “Camarri-bacamabajo”, generando la complicidad de todos los espectadores y asegurándose un lugar en el Olimpo de las mejores frases de la serie.
A LA GRANDE LE PUSE CUCA
La versatilidad de Homero lo ha llevado a pasar por más de un trabajo peculiar, desde astronauta a croupier en el casino del señor Burns, entre tantísimos otros. Una de sus ocupaciones más recordadas tiene que ver con el capítulo en que se convirtió en el conductor del Monorail de Springfield, más por azar que por sus propias capacidades. La calidad del transporte era, cuanto menos, discutible, y Marge descubre horrorizada a una familia de zariguellas que había adoptado un compartimento del tren como su hogar. Homero, sin verse sorprendido, admite con un dejo de orgullo haber bautizado a la mayor de ella.
VOLVIÓ EN FORMA DE FICHAS
Quizás resulte un tanto paradójico que la frase que encabeza este listado no haya sido pronunciada por ninguno de los miembros de la familia protagonista. Sin embargo, Milhouse es merecedor de esta mención, tras admitir que ha intercambiado el alma de Bart por unas fichas coleccionables de Alf, en un capítulo que representa uno de los puntos más altos en el rico historial de la serie. Si recorren con detenimiento este sitio, estimados lectores, encontrarán más de un titular que cita este momento y, por supuesto, sus propios comentarios suelen recordarla con asiduidad, aplicándola a todo tipo de regresos inesperados.
NO ME PREGUNTES, SÓLO SOY UNA CHICA
Stacy Malibú representa el clímax del consumismo infantil, convirtiendo a las niñas de Springfield en las víctimas de un sistema cruel que va mucho más allá de la inocencia propia de su edad. Lisa, cansada de la superficialidad de la muñeca, decide aliarse con su creadora para dar forma a un producto capaz de dejar un mensaje. Sin embargo, el latiguillo correspondiente al juguete preferido de Smithers es mucho más poderoso que la ilusión y los principios de la pequeña Simpson.
HOLA, SOY TROY MCCLURE, TAL VEZ ME RECUERDEN…
Troy McClure es una divertida sátira de aquellos actores cuya etapa de gloria quedó en el pasado. No obstante, la estrella cinematográfica de Springfield siempre se las ha ingeniado para alcanzar su pequeña cuota de protagonismo en diversos eventos menores. Por supuesto, su presencia siempre está precedida por su clásica presentación, en la que evoca algunos de sus éxitos pasados.
NO SE RÍAN DE MÍ, PODRÍAN TENER UN HIJO IGUAL
La estupidez de Homero encuentra en esta frase un justificativo y una súplica, ante las risas impiadosas de todos los transeúntes que presenciaron el momento en que el padre de la familia amarilla queda atrapado entre las aguas danzantes. Con una perfecta mezcla de ternura e inocencia, Homero apela a los sentimientos de quienes lo escuchan, recordándoles que el karma puede regresar de las formas menos pensadas.
¡GRACIAS! ¡VUELVAS PRONTOS!
Cuando un habitante de Springfield visita la tienda de Apu, hay dos cosas que jamás podrá evitar. La primera, ser asaltado por los desorbitantes precios de su mercadería; la segunda, ser despedido por el clásico saludo de uno de los comerciantes más populares de la ciudad. ¿Quién de nosotros jamás dio por terminada una conversación con esta frase? ¿Qué mejor forma de despedir a una compañía indeseable?
NO VIVES DE ENSALADA
Cuando Lisa decide inclinarse al vegetarianismo, ningún miembro de su familia parece apoyarla. Lejos de eso, intentan convencerla por todos los medios de lo equivocado de su elección. Por si fuera poco, Homero, Marge, Bart y hasta Maggie, improvisan una coreografía al ritmo del irresistible “No vives de ensalada”, muletilla que más de un carnívoro orgulloso utiliza para justificar su modo de vida.
VOY A ESCRIBIRLO EN MI MÁQUINA DE ESCRIBIR INVISIBLE
Representando la corrupción e inoperancia que rodea a Springfield, el jefe Górgory utiliza esta frase como vía de escape, tanto para las cuestiones inverosímiles como para aquellas en las que debería intervenir. Su origen se remonta al inolvidable episodio en que Mulder y Scully visitan la ciudad, atraídos por la supuesta presencia extraterrestre avistada por Homero.
¡AY, CARAMBA!
Desde sus lejanos orígenes hasta el día de hoy, “Ay, caramba” ha sido el latiguillo más utilizado por Bart, traduciendo en esta expresión gran parte de su ingenuidad infantil. Si bien es cierto que con el tiempo ha perdido impacto, lo inconfundible de su significado y su notable atemporalidad la dotan de una importancia superlativa en el frondoso catálogo de frases simpsonianas.
SIMONA, LA CACARIZA
Cuando Tomy y Daly incorporan un tercer personaje a la serie con el fin de mejorar sus niveles de audiencia, la responsabilidad de ponerle voz recae -para variar- en Homero. Lamentablemente, Poochie no fue aceptado por los espectadores, por lo que el improvisado doblajista se ve en la necesidad de emitir unas palabras tendientes a ganar el corazón del público. Sin embargo, antes de dar lugar a su emotivo (y censurado) discurso, nuestro Simpson favorito pronuncia esta frase absurda, que nada tenía que ver con el contexto en el que se encontraba.
¡ME ABURRO!
Homero no se caracteriza ni por su paciencia ni por ser poseedor de un espíritu contemplativo. Muy por el contrario, el padre de la familia Simpson es partidario de la diversión directa y de las acciones espontáneas, tal como lo demuestra esta frase, una de las que ha repetido con mayor frecuencia. Como tantas otras de la lista, “Me aburro” suele ser utilizada del otro lado de la pantalla con asombrosa frecuencia, representando una forma elegante de exteriorizar nuestro desagrado.
ESTÚPIDO Y SENSUAL FLANDERS
El odio que Homero dice profesarle a su vecino puede también permitirse pequeñas excepciones. Una de ellas, al parecer, tiene que ver con el modo en que Flanders luce unos pantalones apretados que dejan poco a la imaginación, y cuya imagen quedó grabada en la mente del padre de Bart y -por consiguiente- en la de todos nosotros.
¡YO NO FUI!
Gracias @alevilla291982
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!
