Un grotesco video en el que se ve a Ryutaro Nonomura, de 47 años, lloriquear y patalear en pleno juicio ya tiene más de 685 mil visitas en YouTube. El hombre tiene que explicar el gasto público de 3 millones de yenes (29.500 dólares), pero las emociones lo pueden.
Un video en el que un político japonés se defiende de acusaciones de corrupción entre lloriqueos acumuló en solo dos días más de 685.000 visitas en Youtube.
El video muestra a Ryutaro Nonomura, de 47 años y miembro de la asamblea regional de la prefectura de Hyogo, en una conferencia de prensa en la que trató de explicar el gasto de unos 3 millones de yenes (29.500 dólares) de fondos públicos.
Nonomura admitió haber gastado esa cantidad en 195 viajes -más de un centenar de los cuales fueron a un balneario de la prefectura de Hyogo- y no haber presentado ni una sola factura o comprobante.
Cuando se dispone a explicar la razón de los viajes y del gasto de fondos públicos para financiarlos comienza a llorar y a balbucear frases entrecortadas y sin sentido. Después comienza a chillar, a patalear y a dar golpes en la mesa mientras intenta seguir hablando con la respiración entrecortada y los ojos bañados en lágrimas.
Un video en el que un político japonés se defiende de acusaciones de corrupción entre lloriqueos acumuló en solo dos días más de 685.000 visitas en Youtube.
El video muestra a Ryutaro Nonomura, de 47 años y miembro de la asamblea regional de la prefectura de Hyogo, en una conferencia de prensa en la que trató de explicar el gasto de unos 3 millones de yenes (29.500 dólares) de fondos públicos.
Nonomura admitió haber gastado esa cantidad en 195 viajes -más de un centenar de los cuales fueron a un balneario de la prefectura de Hyogo- y no haber presentado ni una sola factura o comprobante.
Cuando se dispone a explicar la razón de los viajes y del gasto de fondos públicos para financiarlos comienza a llorar y a balbucear frases entrecortadas y sin sentido. Después comienza a chillar, a patalear y a dar golpes en la mesa mientras intenta seguir hablando con la respiración entrecortada y los ojos bañados en lágrimas.