Composición - Tema: La vaca
La vaca es un animal todo forrado de cuero, por dentro y por fuera. Habita los campos argentinos (a pesar de los múltiples intentos del gobierno de radicar a estos mamíferos en la ciudad), y de ellos se sacan (generalmente sin permiso) distintos productos para el uso diario: leche, carne, cuero para carteras, pelo para pelucas canosas y cuernos para maridos. Las vacas son animales herbívoros por opción, lo que significa que no comen carne no porque no puedan sino porque no quieren (debido principalmente al hecho de que la carne argentina proviene de las vacas, lo cual las convertiría en animales caníbales, y no es cuestión de comerse al primo de una así como así). Existen muchas razas y modelos de animales, tales como las vacas criollas, Hereford, las vacas Holando-Holandesas, las vaca-ciones y Patricia Vaca Narvaja. Las manchas de estos animales son también de variada forma y color, a las cuales el ingenio popular ha atribuido diversas características: las vacas con manchas negras son ideales para hacer morcilla, las que tienen manchas marrones son para hacer leche chocolatada, las lisas se utilizan para alfombras y las que tienen manchas violetas se emplean en la fabricación de chocolate Milka.
El principal producto que se obtiene de las vacas es la leche. Se calcula que una vaca puede dar unos 1000 litros de leche por día, y otros tantos de noche. Debido a que el cuerpo de las vacas no es lo suficientemente grande como para contener tantos productos lácteos, la leche dentro de la vaca se almacena a altísima presión, siendo el cuero lo único que evita que estallen. Esto es bien sabido por los veterinarios, quienes deben tener cuidado al momento de inyectar a una vaca: un pinchazo en el cuero puede liberar un hilo de leche a altísima presión, capaz de atravesar a un hombre de un lado al otro (existen casos documentados de esto). Por esta razón, a principios del siglo XIX las vacas eran utilizadas por los cuarteles de bomberos del país, que utilizaban grandes chorros de leche para apagar los grandes incendios. Si bien las ventajas de este medio son innegables (básicamente, el camión cisterna al que estamos acostumbrados podía reemplazarse por dos bomberos montados a lomos de estos animales), maniobrar correctamente uno de estos animales requería un gran esfuerzo por parte de los servidores públicos, que debían apuntar la vaca en la dirección correcta. Adicionalmente, los vecinos solían coincidir en que las casas rociadas de leche adquirían a la semana un notable olor a podrido.
Las vacas han jugado un gran papel en la historia de nuestro País. Aún hoy se guarda en la memoria las destrezas del 8vo Regimiento de Granaderos a Vaca, que montaba a estos animales al campo de batalla cuando la ocasión lo requería. Debido a la mencionada presión interna del animal, en ocasiones se enviaba la manada al campo enemigo y se las hacía reventar desde una distancia segura. Ésta táctica fue de gran ayuda para los aliados criollos, quienes llegaron a dominar el arte de lanzar vacas con catapultas a grandes distancias. Si bien diversos países intentaron duplicar esta estrategia, la mas bien mediocre calidad de las vacas europeas (incapaces de lanzar un chorro de leche a más de 3 metros) evitó que triunfaran. Eventualmente, la labor de las organizaciones ecologistas puso fin a ésta práctica, no sin antes erigir un Monumento a la Vaca Desconocida.
En la actualidad, existen diversas tendencias a utilizar de manera excepcional a estos animales. Uno de los avances más prometedores en este campo es la vacamancia, consistente en adivinar el futuro mediante la forma de las manchas de una vaca. Los éxitos de este método son innegables, sin que se haya registrado jamás una equivocación de parte de estos vacunos (los detractores de la vacamancia aseguran que los inspectores no demuestran interés en refutar las creencias, probablemente tentados por ofertas de asados y chinculines). El proceso es como se describe a continuación: el interesado debe concurrir ante un “vacanal” o adivino, quién inspeccionando la forma de las manchas del lomo puede leer las líneas del futuro (o del pasado, mirando el otro costado del animal). Un detalle importante: si bien las predicciones se ajustan siempre a la realidad, cada vaca lleva en sí misma el destino de una y solo una persona. Dado que esta persona y la que conduce al animal ante el adivino raramente son la misma, es de esperar recibir adivinaciones correspondientes a otro individuo. Ejemplo: el vidente predice que el cliente ganará la lotería ese fin de semana, pero el ganador resulta ser un fulano totalmente desconocido. Esto demuestra claramente que el presagio era correcto, sólo que el cliente no era el destinatario del mismo. A pesar de esto, la vacamancia es una actividad que capta cada vez más adeptos.
Éstos animales viven en rebaños, consistentes de un número de animales que varía entre 2 y 350. Cuando se ven atacadas, y dado que no tienen dientes ni garras para defenderse, utilizan una técnica poco conocida: rodean al depredador en cuestión, lo sujetan al piso con sus pezuñas, y lo lamen hasta “tomárselo” totalmente. Si bien puede parecer cruel en un principio, es preciso aclarar que también es doloroso y bastante desagradable de ver.
Un último dato: al día de hoy perdura la discusión acerca del número óptimo de patas de estos animales. Si bien la teoría actual apunta a señalar dicha cantidad como consistente de 4 patas, se discute aún si la cola no es, en definitiva, una quinta extremidad (controversia similar a la que reina en torno al canguro). Otros, más radicales aún, aseguran que el número correcto es de 7 patas, incluyendo para ello a los cuernos. Los miembros de estos grupos son vistos con regularidad intentando convencer a los animales de caminar utilizando sus cuernos, llegando en ocasiones a parar de cabeza ellos mismos al animal, aunque sin resultados contundentes (aún).