Polémica por la publicidad en la que "Don Carlos" conoce a una mujer en la
AFIP
y sortea a su vieja esposa entre los operarios de su fábrica
Don Carlos al anunciar que se empezó a enhebrar una empleada de la AFIP .
Luego de la polémica generada por la nueva publicidad de "Don Carlos", el personaje empresario creado por la AFIP para promover el blanqueo de trabajadores y el retroceso de las operaciones comerciales en negro, ya se anticipa otra discusión tanto o más intensa.
En estos momentos, la diatriba es en torno al recientemente estrenado spot en el que Don Carlos promociona el plan oficial de sorteo de autos entre quienes envíen a la AFIP facturas o tickets obtenidos de comercios, una campaña que busca terminar con la costumbre argentina de realizar ventas no registradas y con la de los consumidores de no exigir comprobante de pago. En la publicidad, Don Carlos cuenta a sus operarios que ganó uno de los autos, y sortea su coche usado entre los trabajadores.
La realización generó críticas por dos o tres motivos. Uno es el estilo sobrador de Don Carlos, que dice que el cero kilómetro "es para papito". Otro es que dejar el auto usado para los obreros, a algunos les suena despectivo. Y uno más es que el coche a rifar es modelo 2007. Es decir, Don Carlos lo compró en el período en que tenía en negro a sus laburantes (en el primer spot, el empresario anuncia justamente que blanquea a empleados que tenía sin registrar).
Pero la tercera pieza publicitaria será todavía más discutida, según puede anticipar Angaú Noticias, que accedió en exclusiva al video que se está editando en la agencia Braga Menéndez. En el nuevo capítulo, se busca incentivar la regularización de pequeños empresarios y trabajadores cuentapropistas que todavía no están inscriptos ante el fisco, y se los insta a asistir a las oficinas de la AFIP para registrarse.
Los obreros festejando la entrega de la ex de Don Carlos.
En el spot -que aparecerá a mediados de octubre- se ve a Don Carlos entrando a la AFIP para averiguar cómo puede anotar una clínica dedicada a trasplantes de intestino que tenía funcionando clandestinamente en el Gran Buenos Aires desde 1977. Allí es atendido por Luciana, una empleada que le explica el papeleo a seguir mientras va intercalando preguntas personales a Don Carlos, dirigidas a averiguar si es casado, qué le gusta hacer en su tiempo libre y cuántos centímetros le mide la garompa.
Don Carlos, insistiendo en su perfil ganador, pela la matraca y la pone sobre el mostrador, mientras con un guiño pregunta: "¿En qué categoría te parece que tendría que anotar a papito?". La chica ríe abriendo ampliamente la boca, mientras se toca el cabello y el collar como sin saber qué hacer, sofocada por la emoción.
La escena siguiente muestra a los operarios de la fábrica trabajando, hasta que uno avisa que está llegando Don Carlos, y las máquinas se apagan para poder escucharlo. El patrón, que aparece llevando de la cintura a Luciana y con la camisa desprendida hasta el ombligo, avisa allí: "Muchachos, me fui a la AFIP y me la levanté a la yegua ésta, así que ya no voy a necesitar a mi esposa".
Don Carlos sonríe con gesto gardeliano, y grita: "¡Norma, vení!" Ingresa entonces al galpón la esposa del empresario, con un bolso grande en la mano derecha y la mirada hacia el piso. "Se la dejo a ustedes. Es modelo '65, pero está garchable todavía", agrega Don Carlos, y se ve a los obreros reír con alegría y llevar de la mano a la ex hacia la zona de baños.
"Tudo bom, tudo legal", dice Don Carlos mirando a cámara. Después llama a los trabajadores que había blanqueado en la primera publicidad, y les avisa que los tiene que rajar por la crisis, agregando que "por suerte, como ustedes llevan ocho años en la empresa pero sólo seis meses en blanco, hay que pagarles una indemnización de mierda".


Leélo, son 2 minutos... Bien Don Carlos, Viejo y Peludo!!

Don Carlos al anunciar que se empezó a enhebrar una empleada de la AFIP .
Luego de la polémica generada por la nueva publicidad de "Don Carlos", el personaje empresario creado por la AFIP para promover el blanqueo de trabajadores y el retroceso de las operaciones comerciales en negro, ya se anticipa otra discusión tanto o más intensa.
En estos momentos, la diatriba es en torno al recientemente estrenado spot en el que Don Carlos promociona el plan oficial de sorteo de autos entre quienes envíen a la AFIP facturas o tickets obtenidos de comercios, una campaña que busca terminar con la costumbre argentina de realizar ventas no registradas y con la de los consumidores de no exigir comprobante de pago. En la publicidad, Don Carlos cuenta a sus operarios que ganó uno de los autos, y sortea su coche usado entre los trabajadores.
La realización generó críticas por dos o tres motivos. Uno es el estilo sobrador de Don Carlos, que dice que el cero kilómetro "es para papito". Otro es que dejar el auto usado para los obreros, a algunos les suena despectivo. Y uno más es que el coche a rifar es modelo 2007. Es decir, Don Carlos lo compró en el período en que tenía en negro a sus laburantes (en el primer spot, el empresario anuncia justamente que blanquea a empleados que tenía sin registrar).
Pero la tercera pieza publicitaria será todavía más discutida, según puede anticipar Angaú Noticias, que accedió en exclusiva al video que se está editando en la agencia Braga Menéndez. En el nuevo capítulo, se busca incentivar la regularización de pequeños empresarios y trabajadores cuentapropistas que todavía no están inscriptos ante el fisco, y se los insta a asistir a las oficinas de la AFIP para registrarse.
Los obreros festejando la entrega de la ex de Don Carlos.
En el spot -que aparecerá a mediados de octubre- se ve a Don Carlos entrando a la AFIP para averiguar cómo puede anotar una clínica dedicada a trasplantes de intestino que tenía funcionando clandestinamente en el Gran Buenos Aires desde 1977. Allí es atendido por Luciana, una empleada que le explica el papeleo a seguir mientras va intercalando preguntas personales a Don Carlos, dirigidas a averiguar si es casado, qué le gusta hacer en su tiempo libre y cuántos centímetros le mide la garompa.
Don Carlos, insistiendo en su perfil ganador, pela la matraca y la pone sobre el mostrador, mientras con un guiño pregunta: "¿En qué categoría te parece que tendría que anotar a papito?". La chica ríe abriendo ampliamente la boca, mientras se toca el cabello y el collar como sin saber qué hacer, sofocada por la emoción.
La escena siguiente muestra a los operarios de la fábrica trabajando, hasta que uno avisa que está llegando Don Carlos, y las máquinas se apagan para poder escucharlo. El patrón, que aparece llevando de la cintura a Luciana y con la camisa desprendida hasta el ombligo, avisa allí: "Muchachos, me fui a la AFIP y me la levanté a la yegua ésta, así que ya no voy a necesitar a mi esposa".
Don Carlos sonríe con gesto gardeliano, y grita: "¡Norma, vení!" Ingresa entonces al galpón la esposa del empresario, con un bolso grande en la mano derecha y la mirada hacia el piso. "Se la dejo a ustedes. Es modelo '65, pero está garchable todavía", agrega Don Carlos, y se ve a los obreros reír con alegría y llevar de la mano a la ex hacia la zona de baños.
"Tudo bom, tudo legal", dice Don Carlos mirando a cámara. Después llama a los trabajadores que había blanqueado en la primera publicidad, y les avisa que los tiene que rajar por la crisis, agregando que "por suerte, como ustedes llevan ocho años en la empresa pero sólo seis meses en blanco, hay que pagarles una indemnización de mierda".



Leélo, son 2 minutos... Bien Don Carlos, Viejo y Peludo!!


