En todo grupo hay uno que normalmente es el centro de atención, ya sea porque cuenta bien los chistes, o porque siempre saca temas de actualidad (léase, trae los más jugosos "puteríos" antes que los demás), o porque El Creador lo bendijo con una voz sublime y es el que mejor canta en las guitarreadas.
De acá podemos subdividir en clases: está el "animador" espontáneo (casi hay que pegarle para que deje de hablar o cantar), y el "rogado", ese al que hay que pedirle toda la noche para que se large a cantar, y cuando al fin empieza, ya se le hace tarde y sólo te hace tres temas.
El choborra es un elemento que enriquece y completa cualquier asadeli entre lo vago
Es cierto que cuando no vienen se los extraña, pero paradójicamente, cuando están siempre vienen temprano y se van últimos, y hay veces que no dejan hablar a nadie. Son, en definitiva, personajes buenos, ya que lo que aportan es menor de lo que restan.
El mamón
Pero no me puedo olvidar de otro personaje que sí es infaltable en cualquier reunión social: el mamado. De ésta subespecie sí que hay tela para cortar, principalmente porque a más de uno le pasó tener que interpretar ese tierno pero ridículo papel, cuando las circustancias de la vida no nos resultaron favorables.
En primer término, el crónico. Este llega siempre temprano, casi desde que se enciende el fuego, con la excusa de no dejarlo solo al asador (que normalmente es el "padre espiritual"
y ayudarlo a cocinar.
Pero ésta ayuda se resume a llenarle el vaso a cada rato, so pretexto de que no se dehidrate con el calor. Como él "ayuda" , también chupa, pero no transpira, por lo que a la hora de largar los choris, él ya tiene entre 3/4 y tanque lleno.
Desde acá se pueden derivar dos caminos: el mamado en cuestión se la banca y su accionar no pasa de hablar boludeces y largarse a cantar "Zamba del grillo" con el mismo falsete de Freddy Mercury atragantado con chori, para terminar durmiéndose sentado (pero con el vaso en la mano) antes de las 22:30.
O se bandea para el otro extremo, y se prende en todas las conversaciones y discute con todos (porque no se pone de acuerdo ni con él mismo), al ritmo que consume nafta como un V-8 con turbo. La situación finalmente explota cuando se pone muy pesado con los compañeros y agrede verbalmente o directamente le toca el culo a alguien, haciéndose el gracioso. De la diplomacia del grupo depende no terminar la noche en una clínica.
El tercer tipo , es el esporádico. Ese que no toma nunca , o bien toma poco (léase menos de una damajuana) , pero que una noche llega con algún drama e intenta refugiarse en la botella, y así olvidar , aunque sea por un rato, lo miserable que se siente.
Esta variante se identifica por su "ataque de amistad" , donde cuanta con lujo de detalles lo que le pasa, sazonado con un clásico "vos sabés lo que te aprecio", y puede incluir regurgitaciones de todos los colores y hasta se han visto casos al extremo escatológicos.
Cualquiera sea el tipo de mamado, normalmente se pierde por 3 o 4 reuniones posteriores, porque en la casa lo recagan a pedos cuando vuelve, y entonces la bruja le corta "la junta esa que no te hace bien", como si los compañeros le apuntaran con una pistola para obligarlo a chupar.
Sin embargo , y en defensa de este peculiar personaje, estudios sociológicos de la Universidad de Cambridge demuestran que estos tipos de "tomadores sociales" son en realidad necesarios en este tipo de reuniones, y que su presencia es un claro indicativo de la salud anímica del grupo.
Mientras la actitud de éstos borrachines esporádicos no se prolongue en el tiempo, no existe riesgo de que alguno se vuelva alcohólico.
ANGAÚ NOTICIAS
De acá podemos subdividir en clases: está el "animador" espontáneo (casi hay que pegarle para que deje de hablar o cantar), y el "rogado", ese al que hay que pedirle toda la noche para que se large a cantar, y cuando al fin empieza, ya se le hace tarde y sólo te hace tres temas.
El choborra es un elemento que enriquece y completa cualquier asadeli entre lo vago
Es cierto que cuando no vienen se los extraña, pero paradójicamente, cuando están siempre vienen temprano y se van últimos, y hay veces que no dejan hablar a nadie. Son, en definitiva, personajes buenos, ya que lo que aportan es menor de lo que restan.
El mamón
Pero no me puedo olvidar de otro personaje que sí es infaltable en cualquier reunión social: el mamado. De ésta subespecie sí que hay tela para cortar, principalmente porque a más de uno le pasó tener que interpretar ese tierno pero ridículo papel, cuando las circustancias de la vida no nos resultaron favorables.
En primer término, el crónico. Este llega siempre temprano, casi desde que se enciende el fuego, con la excusa de no dejarlo solo al asador (que normalmente es el "padre espiritual"

y ayudarlo a cocinar.
Pero ésta ayuda se resume a llenarle el vaso a cada rato, so pretexto de que no se dehidrate con el calor. Como él "ayuda" , también chupa, pero no transpira, por lo que a la hora de largar los choris, él ya tiene entre 3/4 y tanque lleno.
Desde acá se pueden derivar dos caminos: el mamado en cuestión se la banca y su accionar no pasa de hablar boludeces y largarse a cantar "Zamba del grillo" con el mismo falsete de Freddy Mercury atragantado con chori, para terminar durmiéndose sentado (pero con el vaso en la mano) antes de las 22:30.
O se bandea para el otro extremo, y se prende en todas las conversaciones y discute con todos (porque no se pone de acuerdo ni con él mismo), al ritmo que consume nafta como un V-8 con turbo. La situación finalmente explota cuando se pone muy pesado con los compañeros y agrede verbalmente o directamente le toca el culo a alguien, haciéndose el gracioso. De la diplomacia del grupo depende no terminar la noche en una clínica.
El tercer tipo , es el esporádico. Ese que no toma nunca , o bien toma poco (léase menos de una damajuana) , pero que una noche llega con algún drama e intenta refugiarse en la botella, y así olvidar , aunque sea por un rato, lo miserable que se siente.
Esta variante se identifica por su "ataque de amistad" , donde cuanta con lujo de detalles lo que le pasa, sazonado con un clásico "vos sabés lo que te aprecio", y puede incluir regurgitaciones de todos los colores y hasta se han visto casos al extremo escatológicos.
Cualquiera sea el tipo de mamado, normalmente se pierde por 3 o 4 reuniones posteriores, porque en la casa lo recagan a pedos cuando vuelve, y entonces la bruja le corta "la junta esa que no te hace bien", como si los compañeros le apuntaran con una pistola para obligarlo a chupar.
Sin embargo , y en defensa de este peculiar personaje, estudios sociológicos de la Universidad de Cambridge demuestran que estos tipos de "tomadores sociales" son en realidad necesarios en este tipo de reuniones, y que su presencia es un claro indicativo de la salud anímica del grupo.
Mientras la actitud de éstos borrachines esporádicos no se prolongue en el tiempo, no existe riesgo de que alguno se vuelva alcohólico.
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