Mabel, una enfermera misionera que salvó muchas vidas en la Guerra de Malvinas
Mabel, enfermera jubilada contó un poco de su vida y relató: “mi padre es enfermero, somos de Dos de Mayo, él trabaja ahora en San Vicente, mi vocación aparentemente nació en esa cuna de guardias, veía que él venía cansado y hablaba de los pacientes en el hospital donde nos criamos”.
“Acá estudié auxiliar de enfermería, en los ’80 me fui al Hospital Naval de Puerto Belgrano donde me capacité, uno está estudiando constantemente. Ahí me quedé, en el ’82 con el conflicto de Malvinas era el hospital logístico, tuve un bautismo terrible con quemados. Escuchamos que iba a haber un conflicto, que debíamos estar preparados entonces elijo el sector de quemados”.
La enfermera dijo también que “el Hospital no estaba preparado para grandes quemados, el primer herido fue un compañero de la sala el enfermero Urbina, venía con las víseras prácticamente afuera, recibió las esquirlas que le lastimó la zona abdominal, me encargo de él cuando sale de la cirugía, después todos los quemados del Crucero General Belgrano . Lo más importante es el compañerismo, el guía que es el médico, nos puso al tanto de lo que podía llegar a ser, que nadaban en un mar de fuego. En un momento sentí miedo porque nunca me enfrenté a una guerra, pero nos aferramos al conocimiento que nos daban y a Dios, que nos daba tranquilidad interior para atender al prójimo para calmar el dolor”.
“La guerra para nosotros, que somos enfermeros, no terminó a los 74 días, sino el último día que se fue el paciente a los 5 o 6 meses, la lucha encarnizada por salvarlos, ninguno falleció y venían quemados de pies a cabezas. Una vez que finalizó nos dieron un reconocimiento. También hablamos con otros colegas que atendían a heridos de bala. Es mentira que la enfermera no llora, uno debe hacer la catarsis del dolor que le causó la impresión de ver a una persona en ese estado y depende de uno que se sienta mejor”.
Mabel manifestó que “después me voy al Hospital Ushuaia, me desempeñé, después se hizo provincia de Tierra del Fuego, ahí hicimos un proyecto para que el empleado de salud se jubile. Ahora estoy jubilada haciendo ayuda voluntaria, es un trabajo muy digno”.
“Mi papá estudiaba, creo que en Posadas, y una vez que terminó la carrera entró a trabajar al Hospital, después lo mandaron a Aurora, Esperanza… todavía no se jubiló, está en trámite que aun no sale, tiene 83 años” concluyó la historia.
