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Mitos y verdades sobre Stalingrado


Mitos y verdades sobre Stalingrado


A 70 años de la batalla de Stalingrado, el Museo de Historia Militar del Ejército alemán le rinde homenaje con una exposición. ¿Cuán decisiva fue esa batalla para el fin de la Segunda Guerra Mundial?



El 2 de febrero de 1943 terminó la batalla de Stalingrado, considerada una de las más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial.


Tanto es así, que la palabra “Stalingrado” se ha convertido en un sinónimo de los horrores de la guerra. En los mapamundis actuales, esa ciudad rusa lleva hoy el nombre de Volgogrado, pero Stalingrado nunca desaparecerá de la memoria colectiva como la invasión frustrada de los nazis a la Unión Soviética.


La muestra en el Museo de Historia Militar de la Bundeswehr plantea la pregunta de por qué otras batallas, como la de Moscú o la Kursk (también llamada Operación Ciudadela), no se han anclado tan fuertemente en el inconsciente de la sociedad e intenta hallar respuestas.




hitler

Exposición "Stalingrad" muestra armas y equipamiento militar de los soldados soviéticos.





Stalingrado: un suceso mediático

En la exposición se pueden ver, claro está, metralletas y tanques con baterías antiaéreas. Pero eso no es todo.


También se pueden apreciar instrumentos, como la armónica, que eran otorgados a modo de trofeos, así como un árbol de navidad artificial con su correspondiente decoración.


Se trata de árboles navideños que el comandante en jefe de la Luftwaffe (Fuerza Aérea del régimen nazi), Hermann Göring, hizo enviar durante el durísimo invierno de 1942 a Stalingrado para elevar la moral de los oficiales y soldados del III Reich.



Sin embargo, lo que tal vez se podría considerar más interesante en la muestra es la documentación que ofrece acerca de cómo Stalingrado se transformó en un mito ya mucho antes de que comenzara la batalla propiamente dicha.


Entre el material expuesto se encuentran periódicos alemanes de la época que antes de abril de 1942 anunciaban la victoria alemana en el Volga.


También se pueden ver panfletos soviéticos contra Hitler en idioma alemán, así como rotativos británicos que manifestaban la esperanza de una victoria soviética sobre las tropas nazis.



De ese modo, y a través de elementos como los citados, se conformó en la opinión pública el mito que rodea a Stalingrado. La imagen de Stalingrado se instaló en la conciencia de la gente y fue utilizada por ambos bandos con fines de propaganda.


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Jens Wehner, curador principal de la exposición en el Museo de Historia Militar de la Bundeswehr.


¿La batalla más importante de la II Guerra Mundial?


Algunos historiadores opinan que Stalingrado quizás no fue la batalla verdaderamente decisiva para el fin de la Segunda Guerra Mundial. Jens Wehner, curador principal de la exposición, por ejemplo, piensa que no fue la más importante en el frente germano-soviético.



“Si se observa lo sucedido en 1941, es decir, la invasión nazi a la Unión Soviética y la manera en que transcurrió la batalla de Moscú, en realidad, ya esos hechos fueron los decisivos”, dijo Wehner en conversación con DW.



La Unión Soviética ganó, según el historiador, tiempo para movilizar a sus fuerzas, y la fuerte resistencia del Ejército Rojo en 1941 hizo fracasar los planes de Hitler, que no contaba con un “Plan B”. “Es decir”, explica Wehner, “que si hablamos de una batalla decisiva, entonces esa fue la de Moscú, en 1941”, subraya el curador de la muestra en el Museo de Historia Militar de la Bundeswehr, en Dresde.




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Carteles de calles de Stalingrado en 1942.





Pero Hitler necesitaba una gran victoria para estabilizar la situación en Alemania y en el frente de batalla. Stalin, por su parte, quería convencer a sus aliados en EE. UU. y Gran Bretaña de que el “Tercer Reich” podía ser derrotado.


Tanto Hitler como Stalin necesitaban un triunfo brillante e histórico; por eso, ya antes del comienzo de la batalla de Stalingrado, se hizo todo lo posible como para que el tema se diera a conocer en los medios de todo el mundo. Además, Stalingrado era la ciudad que llevaba el nombre del enemigo acérrimo de Hitler.



Stalingrado como símbolo


Cuando se mencionan grandes operativos militares, siempre se cita a Stalingrado, aquella ciudad que pudo defenderse del ataque de la Wehrmacht y se convirtió en un símbolo, utilizado actualmente por músicos, cineastas y hasta programadores de videojuegos.



En la exposición de Dresde se puede ver, entre otras cosas, un muñeco producido en China en el año 2000. Lleva el nombre del comandante en jefe del Sexto Ejército alemán que lideró la frustrada invasión alemana a Stalingrado, que es hoy algo así como una marca registrada con la que también se puede hacer dinero. Y esa es otra de las realidades que esta muestra pone al alcance de los visitantes.


Fuente



HISTORIA
Stalingrado: una tragedia ruso-alemana


Segunda Guerra Mundial


A siete décadas de la cruenta batalla de Stalingrado aparecen nuevos informes que recaban testimonios de sobrevivientes tanto soviéticos como alemanes. También hay novedades acerca del controvertido nombre de la ciudad.


Hombres harapientos y famélicos forman una larga fila que abandona la ciudad de Stalingrado, a orillas del río Volga. Son soldados alemanes que avanzan lentamente bajo la mirada de sus contrapartes soviéticos. Pero la vigilancia tiene poco sentido. Los germanos están demasiado débiles como para intentar huir.


Tales escenas se repitieron en los primeros días de febrero de 1943 y se han quedado marcadas en la memoria colectiva de los alemanes.


La propaganda nacionalsocialista calificó a los derrotados como “víctimas”. Se trataba de un mito, pues la sexta división de la Wehrmacht había tomado la ciudad seis meses antes. A finales del otoño de 1942, el ejército soviético sitió a los alemanes, y con gran sacrificio de vidas humanas reconquistó Stalingrado casa por casa.


Historiadores en las trincheras


El sufrimiento de la población local fue largamente acallado en Alemania. Se estima que 40.000 civiles murieron tan sólo durante los bombardeos a la ciudad. 480.000 soldados soviéticos perecieron. Esto es más del doble que el número de soldados alemanes muertos en aquellos días aciagos.


El historiador alemán Jochen Hellbeck abre la puerta a nuevas interpretaciones en su libro “Las actas de Stalingrado”, de reciente aparición en Alemania. Por primera vez, es posible tener acceso a testimonios de civiles y soldados soviéticos. Esto se debe al descubrimiento de nuevas fuentes de información.


“Un grupo de historiadores moscovitas entrevistaron a 215 testigos presenciales de la batalla, y luego plasmaron el resultado en actas. Entre los entrevistados figuran generales y otros altos oficiales, pero también soldados y civiles”, dice Hellbeck, quien imparte cátedra en la universidad estadounidense de Rutgers.


En ocasiones, las conversaciones se llevaron a cabo en las propias trincheras. Las actas fueron mantenidas bajo resguardo durante décadas. Los documentos fueron estudiados por Hellbeck y por científicos rusos.


stalingrado


Las órdenes de Hitler


“El 27 de septiembre escuchamos el tronar de los cañones. Mi esposo y mi hija murieron, y nosotros quedamos sepultados bajo los escombros. Luego, cuando vino el sitio sobre la ciudad, los alemanes se comían la carne de los caballos. Al principio nos dejaban a nosotros las patas y los intestinos, pero luego ni eso”, recordaba Agrafena Posdnaikova, quien fue expulsada de su casa junto con sus seis hijos.


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Miles de civiles fueron deportados durante la ocupación alemana. (Archivo)


Hitler había dado una orden a su ejército: “Que no quede piedra sobre piedra”. Los civiles habían sido expulsados de la ciudad y mandados a la estepa, o a realizar trabajos forzados. Cuando comenzó la contraofensiva soviética, quedaban unos 15.000 civiles en Stalingrado.


Del otro lado también existía una consigna: “Ni un paso atrás”, había dicho Stalin en la Orden 222. “La ciudad llevaba el nombre del dictador soviético. Por ello, "su conquista era estratégica para uno y otro lado", afirma Torsten Diedrich, del Centro de Historia Militar y Ciencias Sociales de la Bundeswehr, con sede en Potsdam.




Comunismo y patriotismo


Las actas permiten sacar la conclusión de que la lucha contra las tropas de Hitler era vista como una causa libertaria entre los sovieticos. “Los comisarios soviéticos supieron encauzar el sentimiento patriótico de las personas, y movilizar a la población en contra de la agresión fascista”, señala Hellbeck.


Esto contradice la versión que prevaleció durante mucho tiempo, según la cual los civiles participaron en una batalla tan cruenta sólo por el miedo al terror estalinista. Las actas retratan a personas que se enrolaron de manera voluntaria para defender a su ciudad y a su patria.


Episodio histórico


En 1961, Stalingrado cambió de nombre; en lo sucesivo se le conocería como Volgogrado. Pero el parlamento local aprobó recientemente una iniciativa promovida por veteranos de guerra, que pedían que la ciudad recuperara su antiguo nombre en ocasiones puntuales. Es por ello que este sábado (02.02.2013) y durante 24 horas, la localidad se volverá a llamar Stalingrado.


En lo que todos parecen coincidir es en el significado de aquella batalla. Ésta, dicen los expertos, constituyó todo un parteaguas en la Segunda Guerra Mundial. Para los soviéticos implicó la recuperación de la esperanza. Para los alemanes, fue el fin del mito del ejército invencible. La conflagración es símbolo de tragedia, para una y otra parte.


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