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El Rock Sin Rumbo

Info8/28/2012
UN RECORRIDO POR LA CORTA PERO INTENSA VIDA DEL ROCK: DESDE EL JOPO REBELDE HASTA EL CARETAJE. El diccionario de la Real Academia Española define al rock como “género musical de ritmo muy marcado, derivado de una mezcla de diversos estilos del folklore estadounidense, y popularizado desde la década de 1950”. Pero el rock es algo más complejo que un mero género musical: una forma de expresión artística que posee el ser humano y la representación de los valores de la sociedad de la cual surge y se desarrolla. En sus orígenes, el rock representó rebeldía, actitud contestataria y cuestionamiento de los valores del establishment. Para obtener una mejor comprensión se lo debe contextualizar. En los Estados Unidos, post Segunda Guerra Mundial, se abrió una brecha generacional entre padres e hijos, ya que estos últimos no querían seguir el camino socialmente aceptado por sus progenitores. Una de las primeras figuras fue Elvis Presley con sus movimientos pélvicos escandalosos. En Europa, el carácter de rebeldes le fue otorgado a los Rolling Stones debido a su aspecto desalineado, que generaba alaridos en las chicas y la total desaprobación de los adultos. Las letras de las canciones todavía carecían de la reflexión y relevancia que tendrían la década siguiente. Pero la semilla había sido plantada. Los años ‘60s fueron la expresión máxima del rock como elemento vital de la contracultura, junto con la literatura. Artistas como Bob Dylan captaron la voz de miles de jóvenes que no deseaban la guerra y rechazaban la invasión militar de Estados Unidos en Vietnam con canciones como “The times they are achangin’”. El concierto de Woodstock se transformó en un hito, conside-rado el pico máximo de la movida cultural e ideológica del rock de ese entonces. La década de los ‘70s, en cambio, significó el fin de todo aquello. La realidad le demostró a la juven-tud, con la Guerra Fría y la amenaza nuclear latente entre EE.UU. y la Unión Soviética, que se había fracasado. Un claro ejemplo fue Inglaterra, que en aquellos años se encontraba sumergida en una crisis económica y social. En la atmósfera se respiraba desesperanza y exclusión, las perfectas condiciones para el nacimiento del punk rock. Bajo el lema de “no future” (no hay futuro), este nuevo movimiento musical se impregnó en la juventud de aquella época. Grupos como los Sex Pistols y The Clash sacudieron escenarios y provocaron a las sociedades más conservadoras de Europa, tanto con su aspecto y vestimenta como con sus letras: God save the Queen,she ain’t no human being. There is no future in England’s dreaming (Dios salve a la Reina,ella no es un ser humano. No hay futuro en los sueños de Inglaterra) Mientras tanto, en Argentina se sucedía una nefasta dictadura militar con miles de desaparecidos, torturas y asesinatos. Músicos como Charly García relataron la trágica realidad en canciones como “Los dinosaurios” (Los que están en la calle, pueden desaparecer en la calle). El rock era la voz que denunciaba lo que estaba sucediendo en nuestro país. Guerras y crisis de diferente índole habían sido los detonadores que movilizaron a los jóvenes a manifestarse y hacerse escuchar, convirtiéndose el rock en su voz más poderosa dentro del espectro de expresiones artísticas. En sus primeros veinte años de vida, el rock que había nacido como una actitud, se transformó en una ideología y en un estilo de vida arraigado a determinado tipo de conductas y formas de rebelión. Aquellas generaciones de artistas, como también su público contemporáneo, poseían cuestionamientos al modelo y se caracterizaban por la búsqueda de una identidad propia. Además, pregonaban que el ser humano tenía alternativas y salidas al sistema. En el aspecto sociológico, los jóvenes poseían un alto sentido de compromiso con sus ideas y las causas que apoyaban como una curiosidad que los llevaba a la lectura de libros y al interés por otras expresiones artísticas. Pero los nuevos tiempos fueron muy diferentes. Todo que lo había comenzado en los ‘60s y ‘70s empezó a desvirtuarse y desvanecerse. La llegada de los ‘80s trajo consigo una nueva generación de jóvenes que consumía el rock de MTV, donde se exhibía a los músicos como superestrellas de Hollywood con un estilo de vida de millonarios (mansiones, autos lujosos, jets propios, etc.). El rock perdió su aspecto cultural e ideológico como la esencia que lo había caracterizado y definido: ser un elemento peligroso para el establishment.La nueva forma de rebeldía era manifestada a través de excesos. Ian Dury lo resumió en el título de su canción más conocida: “Sexo, drogas y rock and roll”, solo le faltó el alcohol. La sociedad tenía entonces diferentes intereses que sus predecesoras y un objetivo prioritario: el entretenimiento. Esto se puede apreciar de forma irónica en la película de Diego Capusotto y Pedro Saborido, “Peter Capusotto y sus tres dimensiones” (2012), donde el personaje de Violencia Rivas apunta toda su artillería contra el entretenimiento por ser el culpable de los males de la sociedad de hoy en día. A partir de la década de 1980, la industria de la distracción y diversión fagocitó al rock y a sus músicos. Todo se simplificó en melodías y letras pegajosas que fueran consumidas (y comercializadas). El concepto de masificación produce cantidad, pero ello no implica calidad. Hubo algunos destellos en canciones que relataban historias que debían ser contadas, como la de una víctima de la lucha anti apartheid en “Biko”, de Peter Gabriel, o “Sunday bloody sunday”, de U2 sobre la violencia en Irlanda del Norte. Pero, para lamento de muchos, solo fueron hits en las radios y canales de televisión. Desde los ‘90s, y hasta hoy en día, los intereses de las nuevas generaciones se centraron en cuestiones superfluas, la estética como identidad y el consumismo como clave para el pertenecer. La globalización con Internet acercó culturas y fronteras, pero también profundizó la tendencia. Los artistas sobrevivientes de las décadas anteriores se adentraron en un letargo o fueron reducidos a pequeñas voces sin lugar en el mercado mainstream.“Esto es efímero, ahora efímero. Cómo corre el tiempo” dice la voz del Indio Solari en la letra de “Ya nadie va a escuchar tu remera”. A nivel local y en la categoría de banda de estadios, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue uno de los pocos artistas que captó de forma muy acertada - la realidad de las sociedades del mundo: no hay lugar para la reflexión ni la elaboración de ideas y conceptos propios, se debe pasar a lo nuevo, a lo que sigue. Tampoco se informa ni denuncia, solo se entretiene (como delata la canción “Noticias de ayer”).No se puede culpar al rock por haber perdido el rumbo ni por la mediocridad que lo rodea. El deterioro de los valores de una sociedad conlleva a que no surjan nuevas voces ni música que genere reflexión y pensamientos críticos. Las revoluciones en la historia de la humanidad surgen periódicamente, es solo cuestión de esperar la nueva que despoje al rock de esta etiqueta de producto de consumo masivo. Fuente: Articulo "El Rock sin rumbo" Revista Dale!
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