Una de las razones es que el sufrimiento, como famosamente reconoció Sigmund Freud, es una parte inevitable de la vida. En consecuencia, nosotros como humanos desarrollamos numerosas formas de aliviar o reducir el impacto del dolor emocional, como por ejemplo dándole al sufrimiento poderes de “transformación positiva” de uno mismo, creer en la vida después de la muerte (algo que Freud desaprovaba) o, como otra más, la cocaína, que fué por un tiempo “la salida fácil”.
Otra razón es que la cultura occidental, que nació en el trauma y fué educada con frases espranzadoras como “yo puedo”, quiere creer la misma idea de Nietzsche, dándola por autoconfirmada. Una vez que se adquiere una cierta creencia tendemos a ver, recordar e informar instancias y eventos que la apoyan. Esto se denomina sesgo de confirmación.
Uno de los motivos por el cual se cree que el trauma emocional es transformador y -beneficioso- es que vemos variantes de este proceso alrededor de nosotros. Las bacterias, por ejemplo, que no son totalmente aniquiladas por algún antibiótico mutan y se vuelven resistente al mismo, así como las personas que se incursionan en algun entrenamiento riguroso, mejoran su rendimiento. Pero los seres humanos no somos como las bacterias, y los entrenamientos rigurosos generalmente no se consideran hechos traumatizantes.
Hoy en dia,la frase tipica que ponemos para "sobrellevar" nuestros poblemas,es la famosa "Lo que no te mata,te hace mas fuerte".Muy inspiradora,muy positiva pero solo si leemos esa oracion,si leemos todo lo que dijo Nietzsche cuando la nombraba,tendriamos otra conclusion sobre aquella frase.
Nietzsche dijo:
Lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja tan apaleado, que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo que eso te fortalece...
Enorme investigación psicológica sobre el tema, muestra que por regla general, si te consideras fuerte después de las dificultades, seguramente no lo seas a causa de esas dificultades. La vida no hace mas que presionarnos, fastidiarnos y hacernos sentir mal y al contrario de los nietzschenianos y de la sabiduría popular, el ser humano no es más fuerte en ambientes duros. En efecto, lo que no te mata, te hace más débil.
Más investigaciones aún, demuestran que los infantes que tuvieron alguna vivencia traumatizante son más propensos a sufrir eventos traumatizantes otra vez. Los ñiños que crecen en lugares violentos se vuelven más vulnerables, no más fuertes, dando lugar a una menor capacidad de luchar en el mundo. Y en adultos generalmente es igual.