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Perrerac.
Coincidiendo con la recordación de la caída en combate del guerrillero heroico asistimos hoy al cierre definitivo de “Perrerac. La canción, un arma de la revolución” . Para quienes hemos sido testigos del trabajo fecundo en el rescate de la memoria de nuestros pueblos que desde dicho sitio virtual se desplegó con ahínco y con esa vitalidad de quienes saben marchar a la vanguardia, sintiendo en su interior la responsabilidad del esfuerzo, sabemos que la pérdida es suma.
Hace seis años nace Perrerac e inmediatamente se constituye en una de las principales páginas webs en el rescate de nuestras raíces, de nuestra historia olvidada y secuestrada, dándole a este trabajo un sentido revolucionario que lo hizo merecedor de una evidente persecución que no se detuvo desde entonces. Han sido seis años de convivencia con el acoso: la eliminación de sus cuentas, la denuncia de los archivos alojados en múltiples servidores, es una persecución que responde a la consigna de impedir cualquier intento de vulnerabilizar el cerco invisible del poder.
Hace unas semanas Perrerac levantó una campaña de recaudación de fondos como última alternativa para no perecer, lamentablemente no dio los frutos esperados. Creo que la ausencia de apoyo y en definitiva el fracaso de la campaña no es sino la consecuencia lógica del control del pensamiento: la mayoría de los usuarios de Perrerac vieron en sus páginas no más que un sitio donde descargar música gratis, al final una contribución al entretenimiento, nunca supieron entender el verdadero sentido de su propuesta, hoy ya es tarde, las lamentaciones sobran.
Perrerac se va, si volverá no lo sé, solo puedo decir que su trabajo ha sido fructífero, y que después de su partida vendrán nuevas alternativas, otras propuestas.
Perrerac ha dejado la semilla que espera por tierra fértil. La despedida de Perrerac me ha traído a la memoria aquellas palabras de Túpac Katari: “A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”...
Barricadas
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Perrerac.
PERRERAC LLEGA A SU FINAL

Coincidiendo con la recordación de la caída en combate del guerrillero heroico asistimos hoy al cierre definitivo de “Perrerac. La canción, un arma de la revolución” . Para quienes hemos sido testigos del trabajo fecundo en el rescate de la memoria de nuestros pueblos que desde dicho sitio virtual se desplegó con ahínco y con esa vitalidad de quienes saben marchar a la vanguardia, sintiendo en su interior la responsabilidad del esfuerzo, sabemos que la pérdida es suma.
Hace seis años nace Perrerac e inmediatamente se constituye en una de las principales páginas webs en el rescate de nuestras raíces, de nuestra historia olvidada y secuestrada, dándole a este trabajo un sentido revolucionario que lo hizo merecedor de una evidente persecución que no se detuvo desde entonces. Han sido seis años de convivencia con el acoso: la eliminación de sus cuentas, la denuncia de los archivos alojados en múltiples servidores, es una persecución que responde a la consigna de impedir cualquier intento de vulnerabilizar el cerco invisible del poder.
Hace unas semanas Perrerac levantó una campaña de recaudación de fondos como última alternativa para no perecer, lamentablemente no dio los frutos esperados. Creo que la ausencia de apoyo y en definitiva el fracaso de la campaña no es sino la consecuencia lógica del control del pensamiento: la mayoría de los usuarios de Perrerac vieron en sus páginas no más que un sitio donde descargar música gratis, al final una contribución al entretenimiento, nunca supieron entender el verdadero sentido de su propuesta, hoy ya es tarde, las lamentaciones sobran.
Perrerac se va, si volverá no lo sé, solo puedo decir que su trabajo ha sido fructífero, y que después de su partida vendrán nuevas alternativas, otras propuestas.
Perrerac ha dejado la semilla que espera por tierra fértil. La despedida de Perrerac me ha traído a la memoria aquellas palabras de Túpac Katari: “A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”...
Barricadas
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