¿Cuantas veces no nos han dicho que los sueños pueden hacerse realidad? Pero, ¿Quién no nos dice que lo que soñamos es realmente verdadero? Lo es… al menos mientras lo seguimos soñando. ¿Qué tal te parecería la idea de componer el sueño antes de soñarlo?
Nada nos molesta, todo lo creamos verdad, no hay incongruencias y todo lo percibimos como real. De hecho, es común toda clase de locuras, como volar o nadar por horas y horas; ver a personas que hace mucho no hemos visto, o rostros que nuestro subconsciente guarda de las personas que vemos día a día sin tan siquiera conocerlos.
Durante el sueño están más activos los lóbulos temporal y parietal, que son sobre todo los encargados de procesar las imágenes, lo visual”, menciona neuróloga y neurofisióloga Elena Urrestadazu, de la Unidad del Sueño de la Clínica Universitaria de Navarra.
Esto quiere decir que el causante de las aberraciones, sueños, logros, tristezas y alegrías en nuestros sueños, no son más que la activación de varias partes sensoriales de nuestro cerebro.
Sin embargo, esto tampoco explica por qué no percibimos la realidad mientras soñamos, por qué, si volamos, lanzamos un Kame hame ha o respiramos bajo el agua, creemos que es tan verdad, que cuando despertamos nos desilusionamos. Esto tiene un motivo. Lo que sucede es que esa parte del cerebro que percibe qué es real y qué no; es decir, nuestro sentido crítico, no está activado. Así de simple.
“La parte del cerebro que sabe qué es la realidad no está activa durante el sueño, y por eso no nos extraña nada de lo que vemos y nos lo creemos todo”, añade la neuróloga.
¿Pero qué hace que soñemos? ¿En qué se basa nuestro cerebro para hacer todo el guion, reparto y hasta escenarios de nuestros sueños? La idea parece algo descabellada, pero gracias a estudios recientes, se pudo demostrar que todo es parte de un proceso para la memorización. ¿Increíble? Ya lo creo.
Simund Freud parece ser el primero en darle una interpretación lógica y científica a los sueños, pero parece que al intentar explicarlo, olvidó pensar un poquito y ver de dónde salían todas esas imágenes, sonidos y hasta olores.
Como todo, los sueños y su interpretación siempre han sido objetivo de extrañas controversias, incluso se ha especulado que la gente es capaz de viajar al futuro y tener visiones. Pero la ciencia ha venido demostrando que todas esas cosas son patrañas y el subconsciente está más despierto que nuestro consciente.
Siguiendo con la explicación de los sueños, también está el lado cuando nuestro cerebro sufre una disfunción, por así llamarlo, pues es más común que las personas depresivas sufran pesadillas.
“Los depresivos sueñan con menos personajes, sufren más escenas de agresiones y recuerdan menos detalles del ambiente, el paisaje, los objetos…”, asegura Patrick McNamara, Neurólogo de la Prescott Valley de la Northcentral University.
Es por eso que los esquizofrénicos, por ejemplo, tienden a sufrir mucho más pesadillas con seres sobrenaturales y monstruos que las personas normales.
Parece que no, lo que soñamos no nos puede predecir el futuro, pero tampoco, lo que soñamos, es del todo falso. Al final todo es un proceso de nuestro complejo cerebro que determina qué y dónde soñar.
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