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11 Grandes misterios sin respuesta Parte 2

Info3/30/2013
11. Los asesinatos de Keddie y los Creepy Crawling

Los años 60/70 fueron años complicados para la juventud. Años de revueltas, de rebeldía contra la sociedad en general y contra los gobernantes en particular. Un exceso desenfrenado de drogas, de sexo, de alcohol. Fueron muchos los acontecimientos que se extendieron sobre todo en Estados Unidos y que motivaron la aparición de extraños sucesos y de una violencia cada vez más descontrolada, como el asesinato de Sharon Tate o los Keddie Murders (asesinatos de Keddie).

Charles Manson fue una de las figuras claves y más conocidas de aquel mundo devastador. Un loco, dicen unos, un genio, lo califican otros, pero a fin de cuentas, un asesino que se aprovechó de su locura y de su poder de seducción para arrastrar tras de sí a una serie de jovenes que buscaban su propia identidad y estaban perdidos. Aún en la lejanía, en el tiempo y en el espacio, su largo mano sigue actuando en muchos sitios, a través de la mano de otros como él que creen ver en Manson a un dios y en sus profecías a los resultados de un destino cierto.

El creepy crawling es el nombre que se le dio a un macabro “juego” inventado por él. Manson y sus seguidores escapaban por las noches para entrar en casas seleccionadas y cambiarles los muebles de sitio sin que sus propietarios se dieran cuenta en el momento de lo ocurrido, de tal modo que cuando se despertaran y vieran la casa nada estuviera en su lugar. Es de imaginar el horror que debe sentirse saber que se ha estado durmiendo tranquilamente y cuando te levantas te das cuenta de que alguien estuvo en tu casa, o en el peor de los casos, pensar en la presencia de espíritus.



Lo peor podía ocurrir en aquellos casos en que, desgraciadamente para los propietarios, éstos se despertaran y pillaran a los crawlers dentro de la casa, porque generalmente no tenían escrúpulos para acabar con ellos de la manera más sangrienta. Aún hoy el motivo exacto por el que ocurrió lo que sucedió en el asesinato de Sharon Tate no se conoce, pero lo que sí se sabe es que aquella noche comenzó como otro juego más, como otro creepy crawling que acabó desembocando en la masacre.

Fue su caso más famoso en el que intervino directamente Charles Manson. Pero aún después de encerrado, ese macabro juego sigue haciéndose. Uno de los casos más conocidos y misteriosos es el ocurrido en el pueblo de Keddie, una población idílica situada en Pluma County, en California. Fue el conocido como “Keddie Murder“, o “el asesinato de Keddie“.

Corría el año 1981, un 11 de abril, y la pequeña Sheila Sharp, con tan sólo 14 años, se había marchado a pasar la noche a casa de su mejor amiga. Tras divertirse y compartir casa con su amiga, a la mañana siguiente volvió a su cabaña, la nº 28 del Keddie Resort. Lo que encontró allí al entrar fue espeluznante.

Al entrar descubrió en el interior, brutalmente asesinados a su madre Glenna, de 36 años, a su hermano John, de 15 y a una amiguita de éste, Dana, de 17. Aterrorizada, la pequeña buscó a su hermanita menor, Tina, que contaba sólo 13 años. No pudo encontrarla. Tina había desaparecido.

Los informes policiales contaron que la familia había sido torturada durante casi 10 horas, que les pegaron con martillos y que los acuchillaron. Al ver la posición de los muebles se dieron cuenta de que algunos habían sido cambiados de sitios, y automáticamente se empezó a pensar en nuevo “creepy crawling”. Desgraciadamente, y con mucha probabilidad, los asaltantes habían sido descubiertos antes de acabar, y aquéllo desencadenó la tragedia.

El resto lo hizo todo el miedo popular. Se dice que aquel pueblo, antes idílico, está maldito. Muchos de los vecinos se marcharon por miedo e incluso la cabaña nº 28 fue derribada. De Tina nunca más volvió a saberse nada a pesar de las muchas investigaciones, y el misterio continúa sin resolverse.



10 La Bestia camina en Devonshire:

Las viejas supersticiones medievales renacieron momentáneamente en Devonshire (Inglaterra) durante el invierno de 1855, cuando a la mañana del día 8 de febrero sus habitantes descubrieron un misterioso rastro sobre la nieve que atravesaba de forma ininterrumpida pueblos y campos a lo largo de un recorrido de más de 150 km.

En apariencia, eran las huellas de un animal, pero, de ser así, se trataba de un animal muy extraño. Aunque más pequeñas (10 cm de largo por 7 de ancho), tenían forma de casco de caballo y estaban dispuestas en línea, cada una 25 cm después de la anterior, como si las hubiese producido una criatura bípeda saltando a la pata coja o, más extraño todavía, un ser con una sola pierna.

Sorprendentemente, bajo aquellas marcas la nieve no aparecía aplastada, sino derretida, como si se le hubiese aplicado un hierro al rojo vivo.


Sin embargo, lo más particular del caso consistía en que la hilera de huellas no se detenía ante ningún obstáculo, apareciendo en lugares cerrados y de difícil acceso. Cuando se encontraba con un muro, continuaba justo al otro lado; si lo hacía con una casa, pasaba al tejado antes de seguir por el extremo opuesto. Hubo un lugar en el que atravesó un conducto de drenaje de no más de 15 cm de diámetro. Ni siquiera el río Exe, con sus 3´5 km de ancho en la desembocadura, había sido capaz de detener su avance.



Pocos días después, el London Times y el Illustrated London News recogían la noticia, dando lugar a la mofa de sus escépticos lectores hacia los habitantes de Devonshire, muchos de los cuales no se atrevían a salir de sus casas tras la puesta del sol por temor a aquel ser que se había paseado por sus jardines mientras dormían.

La inquietud en la zona era tal que se organizaron partidas de caza con el objetivo de encontrar y aniquilar al animal responsable de las huellas. Aunque no tuvieron ningún éxito, años después hubo quien aseguró que uno de estos grupos había seguido el rastro hasta llegar a un bosque. Antes de entrar en él, los perros que llevaban con ellos comenzaron a aullar, dando muestras de un gran nerviosismo, tras lo cual huyeron despavoridos. Los cazadores decidieron entonces regresar a sus hogares y dejar las cosas como estaban.

La naturaleza de las marcas dejadas en la nieve desconcertó a zoólogos y naturalistas, que propusieron diversos animales como posibles autores. El paleontólogo Richard Owen señaló como culpables a varios tejones, mientras que otros expertos pusieron en la picota a sapos, ratas, pájaros o liebres. Un reverendo de la zona propuso la teoría de que había sido un canguro, tal vez para tranquilizar a sus feligreses, que, como la mayor parte de los habitantes de Devonshire, en el fondo pensaban que era el mismísimo Demonio quien les había hecho una visita en persona durante la noche del 7 al 8 de febrero.

De todas maneras, el suceso no se repitió, con lo cual nadie (salvo su causante, fuese animal, humano o ente sobrenatural) supo nunca cómo se originaron aquellas extrañas huellas.



9. La Casa del “Duende de Esparto”

Uno de los primeros sucesos paranormales acontecidos en la España del siglo XX, más concretamente en Valencia, fue el que tuvo lugar en la casa del Duende de Esparto. En esta casa, llegado el mes de mayo, un fenómeno poltergeist comenzó a producirse.

Todo se centraba en una casa en la Plaza del Esparto, donde vivía la familia Colomero. Los Colomero aseguraban escuchar extraños ruidos en la vivienda a las mismas horas; por la mañana temprano, por la tarde y a altas horas de la madrugada. E incluso algunos habitantes del edificio también aseguraban escuchar el acontecimiento paranormal.

Tal fue la noticia que todo el vecindario se torno de terror y desconcierto ante los sucesos extraños de la familia de la casa. La noticia se difundió rápidamente por la ciudad y comenzaron a llegar a Valencia multitud de personas en busca de respuestas, o simplemente arrastradas por el morbo de aquellos ruidos del más allá.

El 6 de Julio de 1915, un grupo de guardias civiles ordenados por el Gobernador Civil Sr. Motilla, junto con el inspector provincial Rodríguez, el jefe de policía, Oliveras, y el capitán Alicart, fueron los encargados de registrar el inmueble minuciosamente e investigar el caso.


Según los informes policiales textualmente: “A las diez de la noche comenzaron los ruidos. Estos eran más perceptibles en los tabiques ligeros que en las paredes llamadas vulgarmente maestras”



La búsqueda no fue como se esperaba, ya que no encontraron ninguna señal de donde podrían proceder aquellos ruidos, por lo que dieron una explicación al suceso:

“He aquí la causa: Dos camas, un armario que antes no lo era, una pared mediera que divide dos casas, un tabique vibrante, o que debe vibrar. Todo esto produce los ruidos seguramente”

Con tal respuesta se marcharon, pero los ruidos no cesaron. Todo lo contrario, estos fueron poco a poco incrementándose cada día en la casa de los Colomero.

Y seguían llegando más y más curiosos a la Plaza del Esparto para poder ver o escuchar con sus propios oídos al “Duende” de la casa. Todo esto repercutió en peleas de personas que se agolpaban allí, supongo que por diferentes opiniones al respecto.

Ya el “Duende del Esparto” era famoso en el lugar, y un aliciente turístico para todo aquel que pasará por Valencia. Era la portada de los diferentes periódicos españoles, y todo ello aumentaba los incidentes y los problemas a la ciudad.

Un ejemplo de estos:

Las Provincias: “La Casa de los Ruidos. Nueva estrategia de la fuerza pública. Un reto a los espíritus y una contestación inmediata. Las autoridades en ridículo”
Levante: “La casa Misteriosa: la cosa se pone cada vez más seria. Los ruidos siguen en distintos sitios. Una inspección y dos registros sin resultados”
Pueblo: “La Casa de Tócame Roque: Brujas y almas en pena. Los ruidos del nº 7. El descubrimiento de un juez. Las autoridades en ridículo. Carga brutal de la policía”

Las iglesias más cercanas realizaban misas y ceremonias especiales para pedir por aquellas almas que se manifestaban en la casa o para ahuyentar a las ánimas del Purgatorio. Además, con todo el revuelo ocasionado por el supuesto poltergeist, el Ayuntamiento tomo parte y mandó al arquitecto jefe municipal, el Sr. Aymami para que se investigara más afondo las calles cercanas al lugar.

El Sr. Aymami, introdujo micrófonos en diferentes tabiques donde se producían los ruidos y revisó todo el alcantarillado, aparte de diferentes puntos importantes de la estructura de la casa. Pero su búsqueda fue negativa, ya que no pudo encontrar nada para poder dar una explicación a tal suceso.

Así pues, nunca se supo de donde procedían aquellos golpes (raps), y tampoco el por qué de estos. El 13 de Julio de 1915, los fenómenos desaparecieron sin dejar rastro. Y a día de hoy no se han vuelto a producir más en la casa nº 7 de la Plaza del Esparto, en Valencia.





8. La extraña resurreccion de Joan Norkot:

A mediados del siglo XIX llegó a manos del doctor Henry Sampsom la copia de un viejo manuscrito redactado doscientos años antes por un antiguo parlamentario llamado John Mainard, en donde este narraba un extraño caso judicial del cual había sido testigo y que, en apariencia, se resolvió gracias a que la víctima regresó momentáneamente a la vida para delatar a sus asesinos.

El crimen tuvo lugar en Hertfordshire (condado cercano a Londres) durante una noche de 1629. A la mañana siguiente, Joan Norkot aparecía degollada en su propia cama. Además de la víctima y su hijo pequeño, bajo el mismo techo vivían su marido, su suegra, su hermana y el marido de esta, quienes declararon que la muerte de Joan se debía a un suicidio.

Sin embargo, la escena del crimen y la personalidad de la víctima no parecían apoyar esta hipótesis, por lo que el jurado solicitó al juez la realización de la “prueba del tacto”, un viejo procedimiento judicial todavía vigente en la época, el cual se basaba en la creencia de que el cuerpo de la víctima de un asesinato reaccionaría de alguna manera al contacto de su asesino.


Así, treinta días después de haber sido sepultado, se exhumaba el cadáver de Joan Norkot. Las cuatro personas adultas que compartían casa con ella fueron instadas a, una por una, tocar el cuerpo. Según los testigos, este comenzó a sudar y adquirió un tono sonrosado, como si la sangre volviese a fluir por sus venas. Entonces abrió un ojo y lo volvió a cerrar, repitiendo el guiño tres veces, a la vez que les apuntaba con su dedo índice y lo volvía a retirar. Finalmente regresó a su estado anterior, dejando a todos los presentes entre estupefactos y aterrorizados.



A pesar de la espectacularidad de los resultados, esta prueba no bastaba para condenar a los cuatro familiares de Joan Norkot, pero sí para abrir un juicio y sentarlos definitivamente en el banquillo de los acusados. Aunque en este primer juicio fueron absueltos, este se repitió tras la apelación del hijo de Joan, y esta vez se presentaron pruebas que descartaban definitivamente la teoría del suicidio: la cama sobre la que había sido hallado el cadáver apenas estaba revuelta, lo cual parecía indicar que el mismo había sido movido de sitio; el cuchillo estaba demasiado lejos de la cama como para que lo hubiese empuñado la propia Joan y esta tenía, además de la herida en la garganta, el cuello roto. Por último, se supo había huellas ensangrentadas de otra persona sobre su cuerpo cuando fue hallado.

El posible móvil no estaba claro, pero todo parecía apuntar a los acusados como autores del crimen o, al menos, como encubridores. El marido, la suegra y la hermana de la víctima fueron declarados culpables y condenados a muerte, a pesar de sus protestas. Su cuñado fue absuelto y, finalmente, la mujer más joven se libró de la horca por estar embarazada.

El doctor Sampsom publicó el caso en 1851 en la revista Gentleman’s Magazine and Historical Review. Un tabernero llamado Hunt le había proporcionado la copia del manuscrito original de Mainard, quien a pesar de seguir todo el proceso atentamente no fue testigo directo de la temporal resurrección de Joan Norkot.

Su descripción del suceso se basaba en el testimonio del clérigo que debía dar fe de ella así como en el de otros testigos. Si confiamos en la cadena de transmisión de la historia (Sampsom, el tabernero Hunt, el copista o los copistas que reprodujeron el manuscrito de Mainard, el propio Mainard, el clérigo testigo del evento) debemos admitir que se trata de un hecho completamente inexplicable.



7.Amelia Earhart ( una mujer de leyenda )

Cuentan que Amelia Earhart, nacida en Kansas el 24 de julio de 1897, vio un avión por primera vez cuando tenía 10 años. Pero cuentan también que el estado de dicho avión era tan lamentable que en absoluto se sintió impresionada. Fue años más tarde, en el año 1920, cuando visitó una exhibición aérea y se quedó fascinada con lo que allí pudo ver y sentir. Desde ese día ya no pudo pensar más que en volar…

Amelia era una mujer de fuerte carácter, de decisión, nada convencional teniendo en cuenta cómo se comportaban las mujeres en su época, lo limitadas que estaban por la sociedad. Además, admiraba a otras mujeres que habían realizado grandes proezas. De hecho, incluso tenía un álbum personal en el que pegaba recortes de noticias sobre heroínas que alcanzaban grandes logros en campos aún monopolizados por hombres.

Y quizás en un ansia por seguir su ejemplo, en 1921 comenzó a dar clases de vuelo y antes de que finalizara el año ya se había comprado un avión para ella sola, un pequeño avión de dos plazas de color amarillo brillante al que bautizó como “Canarias“. Con este aparato estableció su primer récord: fue la primera mujer que subió hasta los 14.000 pies de altitud.

Pero lo más emocionante llegó en Abril de 1928, cuando le propusieron cruzar el Atlántico como parte de un gran proyecto.


No se lo pensó dos veces y aceptó. Formó entonces parte de un equipo de vuelo junto a otro piloto, Wilmer Stultz y al mecánico Louis E, y conoció en estos días a quien después sería su marido, George Putnam. Una vez todo estuvo listo, comenzaron partiendo del puerto Trepassey, en Terranova, y volaron hasta Burry Port, en Gales, tardando unas 21 horas. Cuando regresaron a EEUU ya eran considerados héroes nacionales.

Desde entonces Amelia ya no se dedicó sino a volar…




En 1931 se casa con George y ambos forman un equipo de calidad. Pronto surge en ellos la idea de que Amelia cruce de nuevo el Atlántico, pero esta vez en solitario. De hecho, en 1932 realizaron un intento, pero multitud de problemas fueron surgiendo y tuvieron que abortar el vuelo mientras sobrevolaba Irlanda, así que no pudo llegar a su destino, París. Aún así, recibió una condecoración de parte del Congreso de los EEUU por su valentía.

Fué en 1935, concretamente el día 11 de enero, cuando logró cruzar en solitario otro océano, el Pacífico, volando desde Honolulu hasta Oakland, en California. Poco después volaría desde la México capital hasta Newark, en Nueva Jersey. Su popularidad y la admiración que despertaba era ya inmensa.



En 1937 se propuso llegar más allá; se propuso ser la primera mujer que diera la vuelta al mundo en su avión. Y así comenzó su última aventura conocida… El 1 junio, y junto a su asistente en vuelo Fred Noonan, partió desde Miami. El 29 de junio ya estaban en Lae, Nueva Guinea, y el próximo destino era la casi diminuta isla Howland, situada al sureste de Honolulú. La dificultad estribaba ahora en no perderse, en seguir el camino correcto hacia esta isla para poder repostar. Amelia estaba en contacto continuo con los guardacostas, diversos buques de los EEUU se habían situado en alta mar para indicar la ruta a seguir, pero las condiciones meteorológicas no parecían acompañar.

Aún así partieron. El día 2 de julio despegaron hacia la isla Howland. En principio la comunicación con el guardacostas americano Itasca sí que se produce pero luego algo falla y se interrumpe. El último mensaje que se escucha de ella es que el combustible se está agotando, que no localizan las referencias a seguir y que van volando a sólo 1000 pies de altitud. Después ya no hubo sino silencio.

Una macrooperación de rescate se puso en marcha inmediatamente, pero todo fue en vano. Amelia Earhart, su compañero y su avión se perdieron sin dejar rastro alguno. El 19 de julio se canceló definitivamente la búsqueda, muy al pesar de todos aquellos que participaron en ella y de los miles de admiradores de la gran heroína.



Al año siguiente se construyó en la isla Howland un faro dedicado a Amelia Earhart y, aún hoy en día, son muchos los apasionados aventureros que recorren tierra y mar buscando algún indicio que les ayude a encontrar los restos del aparato caído y a entender qué fue lo que pasó.



Entre las teorías que han surgido durante estos años se encuentra la de que el Itasca no hizo bien su trabajo y Amelia perdió el rumbo, o la de que aterrizó en alguna isla deshabitada de la que ya no supo como salir por falta de combustible, o incluso la de que los japoneses la “secuestraron” en el aire y la condujeron hasta Saipan, donde después la encarcelaron. También hay quien asegura que volvió a los EEUU de incógnito para poder vivir así en el más absoluto de los anonimatos.

¿Sabremos algún día qué ocurrió en realidad con Amelia Earhart?





6. Apariciones Marianas en Medjugorje, Bosnia:

Medjugorje, en Bosnia, se ha convertido últimamente en uno de los grandes lugares de peregrinación en Europa. Y todo ello debido a las sorprendentes apariciones marianas que se produjeron aquí. El día del solsticio de verano de 1981 seis niños vieron la figura de una mujer flotando en la pequeña colina de este pueblo ex yugoslavo. La mujer llevaba en brazos un bebé recién nacido.

Los niños huyeron del miedo, pero al día siguiente, 25 de junio, la mujer apareció de nuevo en el mismo lugar, esta vez sola. Los niños, de manera cauta, se acercaron a la imagen y comenzaron a hablar con ella. Hoy en día el contenido de aquella conversación no se conoce. La imagen, como habréis podido ya imaginar, se trataba de la Virgen María. Llevaba un vestido de color gris claro con un velo blanco. Tenía los ojos azules y una corona de doce puntas terminadas en estrellas.

Un día más tarde la Virgen María se apareció de nuevo, pero sólo a uno de los niños, y le dijo estas palabras en yugoslavo: “Mir… mir… mir…”, que significa “la paz”. Exactamente diez años más tarde, el 26 de junio de 1991, estalló la guerra en Yugoslavia. ¿Mera coincidencia?…


La guerra devastaba un lugar y otro de Yugoslavia, pero Medjugorje poseía una extraña suerte que la libraba de todas las atrocidades. Ni siquiera se disparó en ella una sola bala. Mientras tanto, con el telón de fondo de la guerra, las extrañas circunstancias de esta pequeña población comenzaron a llegar a todas las partes del mundo.

Misteriosas imágenes y otros fenómenos milagrosos se sucedieron en Medjugorje. En más de una ocasión se han podido observar fotografías hechas en la ciudad o en sus alrededores, y, al ser reveladas más tarde, aparecía en ellas la imagen de la Virgen María. En muchos casos se ha podido comprobar que eran falsas, pero en otras ha sido imposible dar una explicación.

Desde entonces, numerosas personas de Medjugorje han hablado de recuperaciones y curaciones milagrosas. Los enfermos que sanaban eran examinados médicamente, y en la mayoría de los casos no se ha podido dar una explicación científica ni médica.

No sabremos nunca con exactitud qué es lo que ocurrió en las colinas de Medjugorje aquella tarde de junio de 1981. Lo que sí está claro, y está comprobado históricamente, es que la ciudad no sufrió en ningún momento la devastación que asoló Yugoslavia en la década de los ‘90.

Sorprendente o no, algo o alguien hizo que Medjugorge no viera siquiera en sus calles ni una sola muestra de peligro.



5. Las misteriosas luces de Marfa en Texas

Las luces misteriosas son visibles durante las noches claras, cerca de Marfa, en el estado norteamericano de Texas. Hubo miedo y superstición en el pasado. Hoy en día, esas luces siguen siendo un enigma para la ciencia, amén de un importante enclave turístico.

Robert Reed Ellison fue el primero en informar acerca de estas luces en 1883. En un primer momento pensó que podían ser fogatas de los indios apaches, pero más tarde, los investigadores precisaban que, durante el día, no se lograban encontrar restos de cenizas u otros elementos de pruebas de que fueran fuegos los que provocaban aquellas luces.

Una vecina de la zona, la señora Giddens, contaba cómo en una ocasión su padre se perdió en una ventisca. Las luces aparecieron y hablaron con él, informándole de que iba en dirección equivocada. Las luces lo guiaron hasta una cueva, y una gran bola de luz permaneció con él hasta la mañana siguiente, cuando por fin pudo encontrar el camino a casa.


Las leyendas que corren entre los habitantes del lugar hablan de que las luces representan a los colonos que fundaron estas tierras, o bien señales de los mineros que buscaban oro en este lugar. Incluso llegaron a pensar que era Pancho Villa y sus hombres que se desplazaban por las montañas.

Otras leyendas son las que cuentan los indios americanos. Para ellos, las luces son guerreros vengativos que tratan de atraer a los soldados a alguna trampa o una tribu en busca de su jefe. Para otros representan a un antiguo jefe apache que guarda así aquellas historias para que nadie pueda robarle el oro que esconden.



Las luces son de color blanco, amarillo y naranja. La ciencia ha podido demostrar que las luces existen en realidad, pero aún no ha podido precisar ni lo que son ni de dónde proceden. Algunos creen que es un resplandor de algo, pero los científicos tampoco pueden precisar a este respecto qué refleja o cómo puede hacerlo.

La única razón que se ha podido postular con más fuerza es que las luces se tratan de gases que emiten los pantanos cercanos. Por la noche, el gas de las aguas estancadas puede provocar estos reflejos en el cielo. Aún así sigue siendo una teoría de poco peso.

Otras explicaciones razonables son las que indican que las luces pueden ser causadas por hechos similares a los que producen los espejismos, provocadas por las condiciones atmosféricas cuando el frío y el aire caliente crean un efecto visible al doblar la luz.

Lo que sí sabe la ciencia, y no nos cabe duda de ello, es que no se sabe qué nos quieren decir aquellas luces… ni porqué están ahí.







4. La Muerte de Napoleón Bonaparte (¿Asesinato o Muerte Natural?):

5 de mayo de 1821. Isla de Santa Elena. Napoleón Bonaparte fallece a los 51 años de edad. Pero… ¿fue su muerte, natural? ¿o se trató de un asesinato bien organizado para darle una muerte lenta que pasara desapercibida a los ojos del mundo? ¿el arsénico que se ha descubierto en el análisis de sus restos fue suministrado por alguien o se lo tomó como medio para superar su depresión final?

Cada vez se están reuniendo más pruebas de que Napoleón fue, efectivamente, asesinado. La primera de ellas, fue la extraída de un mechón de cabellos del emperador, con el que el Laboratorio Forense del FBI en Washington y el Laboratorio de Investigación Nuclear de Londres han confirmado la presencia de restos de arsénico. Gracias al Departamento de Medicina Forense de Glasgow, además, se pudo determinar la proporción progresiva en que el arsénico entró en su cuerpo durante el mes anterior a su muerte.

Sin embargo, esa gran cantidad de arsénico en su cuerpo no indica a ciencia cierta que alguien se lo suministrara sin su consentimiento, pues en aquella época se usaba también, en pequeñas cantidades, como droga que daba una sensación irreal de superioridad y fuerza. En medicina, además, se tomaba arsénico contra los vómitos, contra el estreñimiento y contra la depresión.

No obstante, el propio Napoleón, en ninguno de sus escritos, hizo referencia a que tomara nada, y además, era público su rechazo a las drogas de la época. Incluso en el diario de de Louis de Marchand, su ayudante de cámara, se puedo leer que el 3 de mayo de 1821 se le administraron sin su conocimiento o aprobación diez gramos de colomel. Lo normal en la medicina de aquélla época era suministrar una dosis de un gramo, o, como mucho, dos gramos en casos extremos.

También se ha antojado misterioso una petición expresa de Bonaparte en el que le indicaba a su médico que “luego de mi muerte, que presiento no muy lejana, quiero que abra mi cuerpo… Le recomiendo que lo observe todo cuidadosamente durante su examen”.

Partiendo, por lo tanto, de la base de que efectivamente Napoleón tenía arsénico en su cuerpo, y de que es improbable que lo tomara por su cuenta, lo que ha disparado el misterio de su muerte, es si detrás de todo, hubo una trama intencionada con el fin de deshacerse de él. Y es que muchos eran los interesados en que Napoleón no se recuperara.



La isla de Santa Elena se encuentra situada en el Atlántico Sur, a 1.930 km. de las costas africanas y a 3.500 de las costas de Brasil, en un lugar perdido e inhóspito. Una verdadera cárcel para un incómodo huésped. Una isla que vive permanentemente envuelta en la neblina; triste, desolada. Allí fue enviado el Emperador, y recluido, junto con todo su séquito. Permanentemente vigilado por un oficial inglés, Hudson Lowe, el emperador se sentía aislado, depresivo, y con continuos accesos de cólera.



Según los diarios de algunos que le acompañaban, poco a poco Bonaparte fue cayendo en la tristeza. El ambiente de la isla era tenso; por un lado, el oficial inglés, era implacable y duro; por el otro, su séquito que se había visto abocado a vivir desterrado allí por culpa de su señor. Sus mejores amigos lo fueron abandonando poco a poco. Los informes médicos señalaban el progresivo deterioro de su salud. Empezaron a aquejarle enfermedades como el cólera, o la hepatitis. Incluso alguno recomendó que lo sacaran de aquel ambiente inhóspito e insalubre, como hizo el médico irlandés O’Meary.

Napoleón estuvo incluso meses sin médico alguno que lo visitara y lo cuidara. Sin embargo, todos aquellos informes médicos eran alterados o se perdían, e incluso, uno de los médicos que lo trató, John Stokoe, fue llevado a un consejo de guerra por haberle diagnosticado una hepatitis crónica. Entre terribles dolores que él mismo contaba en sus cartas… “un cuchillo clavado que alguien se complace en remover”… Napoleón fue acercándose a su fin.

La autopsia que se practicó al cadáver, por el galeno Antommarchi (su último médico) se decantó como motivo de la muerte por un cáncer de estómago. Curiosamente, lo primero que debería observarse es que por un cáncer de este calibre, la persona que lo padece termina en un estado de absoluta delgadez, y Napoleón murió muy gordo, casi hinchado.

Resumiendo, Napoleón murió enfermo, no sólo por el ambiente de la isla a la que llegó, ni por su tristeza ni su soledad. Alguien administró arsénico al emperador, y una dosis final que posiblemente fue la que provocó aquel acceso final. La mezcla de calomel que le suministraron, junto con almendras amargas (sabor del arsénico) eran un cóctel letal muy conocido en aquella época. Además, el tártaro emético que le dieron para los vómitos, casualmente, contribuía a esconder el sabor y el olor de almendras amargas.



Los primeros responsables fueron sus médicos que, si es que no participaron, fueron incapaces de encontrar la razón de su enfermedad. Tampoco su séquito podía dejar de ser sospechoso, no sólo por le trato tiránico de Bonaparte, sino por haberse visto abocados a vivir en la isla, y por las ganas que seguramente todos tenían a volver a Francia, cosa que ocurriría en cuanto Napoleón muriera. Algunos, incluso, fueron beneficiados por el testamento de Bonaparte. y si esos son motivos más que suficientes, también lo son los políticos, pues la monarquía francesa no quería dejar la posibilidad de que algún día Napoleón Bonaparte pudiera volver al poder. Igualmente, la Corona británica estaba muy interesada en la muerte del Emperador, pues su mantenimiento en la isla les costaba ocho millones de libras anuales.

Y como sospechosos materiales, siempre quedarán para la Historia, aquéllos que estuvieron en la isla junto a Napoleón desde su llegada a Santa Elena y estuvieron con él hasta el final, pues el arsénico debió administrarse lentamente y en sus comidas habituales: el general Montholon, el mariscal Bertrand, su ayuda de cámara Marchand…

Pero Bartrand en los últimos años iba y venía al lugar de residencia del Emperador, por lo que sus posibilidades eran menores; Marchand, por contar, se le consideraba un amigo fiel, e incluso su madre trabajaba para la emperatriz María Luisa, por lo que difícilmente se atrevería a hacer algo en contra de Bonaparte… queda Montholon, general, gracias al rey Luis XVIII (uno de los principales interesados en que Napoleón despareciera y así asegurarse la Corona); los celos por las relaciones de su esposa con Bonaparte (del que incluso nació una hija a la que llamaban “la Bonaparte” porque se pensaba que era hija del Emperador y no de Montholon, sus deudas y la fortuna que recibiría del testamento del Emperador…

Para los principales investigadores del caso, Charles-Tristán, conde de Montholon, quedará para siempre, como el principal sospechoso del asesinato de Napoleón Bonaparte.





3. La extraña desaparición de Agatha Christie:

El nombre real de una de las escritoras más famosas de la historia de la literatura fue el de May Clarissa Miller. Agatha Christie, como se la conoce en la actualidad, fue la autora de más de 80 grandes novelas policíacas. En 1914 se casó con el coronel Archibald Christie, y en 1926, después de doce años de un turbulento matrimonio, comenzaron a ocurrir hechos misteriosos.

Agatha desapareció mientras vivía en Sunningdale, en Berkshire, el 3 de diciembre de 1926. Su coche abandonado fue encontrado cerca de un lago en Newland’s Corner, en Surrey, provocando el inicio de una investigación policial y de mucha especulación por parte de la prensa. Hubo teorías que afirmaban que se había fugado, o que se había incluso suicidado, llegando a contarse que todo era una simple publicidad para sus obras.

Pero Agatha fue encontrada tres semanas más tarde en el spa del Hotel Hydropathic, en Harrowgate, donde se había alojado con un nombre diferente y había permanecido desde el primer día de su desaparición. Allí fue reconocida por uno de los huéspedes del hotel. Cuando Archie Christie llegó para identificar a su esposa, ella no negó ser Agatha Christie pero alegó que sufría de amnesia y dijo que no tenía ni idea de cómo había podido llegar hasta aquel spa de Harrowgate.


Por lo visto el matrimonio de Agatha y Archie comenzaba a ir de mal en peor. Él comenzó a verse con otra mujer, Nancy Neele, y en 1926 le pidió el divorcio a Agatha. Muchos creen que la escritora, molesta por el inminente divorcio y la reciente muerte de su madre, pudo haber sufrido una crisis nerviosa que la llevó a desaparecer de esa manera.



En el momento de su desaparición, Agatha era ya una reconocida escritora de novelas de misterio. Su última novela, El asesinato de Roger Ackroyd, la había hecho famosa y su desaparición llegó a ocupar durante tres semanas las principales portadas de los periódicos. Nadie podría haber imaginado que la propia Agatha tuviera incluso misterios sin resolver en su propia vida real.

Muchos piensan que la desaparición de Agatha se debió a que ella quería avergonzar a su marido o convertirlo en sospechoso de asesinato. Las especulaciones de que Archie hubiera podido asesinar a su famosa esposa llevaron a la policía a iniciar una intensa investigación que incluía las grabaciones al teléfono del marido. De hecho, una de las razones por las que los investigadores creyeron que que la desaparición de Agatha Christie se produjo como venganza hacia su marido fue el hecho de que ella firmara en el hotel bajo el nombre de Teresa Neele, el mismo apellido que la amante de su esposo…

Pero las teorías más aceptadas fueron las de un ataque de amnesia. El biógrafo de la escritoria, Andrew Norman, ha intentado demostrar que Agatha sufrió una rara forma de estrés que le llevó hasta la propia amnesia.

Cualquiera que fuera la causa de su misteriosa desaparición, Agatha Christie no volvió nunca más a hablar sobre ello. Si fue debido a la amnesia o bien un intento de vengarse de su marido, el enigma se encuentra para siempre alojado en la tumba de la escritora.





2. Mary Celeste ( el barco misterioso ):

Allá por el año 1861 se terminó de construir en un muelle escocés un barco, bergantín para más señas por contar con velas cuadradas en sus dos mástiles, al que se bautizó como Amazon.

Pero se ve que nació ya con mal pie, (o mal ancla, según se mire), porque sufrió varios accidentes, de poco calibre eso si, en poco tiempo y cambió de propietario, (el primero murió antes de hacerse en él a la mar y el segundo durante la primera travesía), y de nombre, varias veces.

En 1972, bajo el nombre de Mary Celeste, emprendió la travesía desde Nueva York hasta Génova con unos 1.700 barriles de alcohol como cargamento en sus bodegas. Esto ocurría el 7 de noviembre…

Casi un mes después, el 5 de diciembre, desde el Dei Gratia lo avistaron navegando en solitario por el océano Atlántico, cerca de la isla de Madeira, sin ni un solo miembro de la tripulación a bordo, y se acercaron. Cuando por fin se consiguió acceder a él se comprobó que nadie lo dirigía, pero, eso si, lo que transportaba y estaba en su sitio, no había sido tocado por nadie. Lo único que faltaba era un bote salvavidas, el cuaderno de bitácora y algunos instrumentos de navegación. Pero sí que estaba la ropa en los armarios y el diario del capitán en su camarote, siendo la última página escrita el día 24 de noviembre. Todo estaba ordenado y un silencio inquietante lo envolvía todo.



Se descartó entonces la hipótesis de que hubiera sido asaltado por piratas. Ahora bien, ¿qué otra cosa podía haber ocurrido?, ¿qué había llevado a la tripulación y acompañantes a huir a mar abierto y dejar atrás el barco?.

El Mary Celeste fue remolcado hasta un puerto de Gibraltar y allí se investigó el caso, pero nunca se llegó a saber exactamente qué ocurrió. Entre las teorías que rondaron entre los investigadores está la de que el capitán, temiendo que el alcohol explotara en un momento determinado, decidiera abandonar la nave. Otra algo más macabra cuenta que puede ser que parte de la tripulación se emborrachara y asesinara no sólo al capitán, sino también a su mujer y su hija pequeña, (que viajaban también en el Mary Celeste), y después pretendieran huir de la justicia. Claro que también hubo quien defendió que todo pudo ser por culpa de algún gigantesco monstruo marino.

Los años pasaron y el Mary Celeste, (de nuevo cambiando de dueño cada cierto tiempo), terminó siendo estrellado contra un arrecife de coral en la isla de Haití. Su dueño de ese momento pretendía cobrar el seguro correspondiente y declaró que llevaba un cargamento muy valioso que había perdido con el naufragio. Pero el Mary Celeste, quizás intentando no tener un final tan poco digno después de haber sido el centro de todas las miradas, no se hundió por completo y se pudo comprobar que sólo llevaba en las bodegas comida para gatos y botas de goma, declarándose la actuación del último dueño como intento claro de fraude.

En el año 2001 se encontraron los restos del misterioso Mary Celeste entre los bellos arrecifes de coral.







1. La Extraña Muerte de Marilyn Monroe:

Marilyn Monroe fue y será siempre el símbolo sexual por excelencia. Norma Jean Baker, su verdadero nombre, luchó por ser algo más pero la muerte vino a buscarla antes de que alcanzara sus metas.

Norma Jean no tuvo una infancia afortunada. Sin padre y con una madre ingresada por problemas mentales, sintió siempre que estaba muy sola. Seguramente por ello buscaba siempre la compañía de los hombres, esperando encontrar la seguridad que no tuvo de niña.

Varios fueron sus maridos y muchos sus amantes. Hombres importantes y muy relevantes en el mundo del cine, la literatura y la política estadounidense disfrutaron en su alcoba.



Entre ellos John F. Kennedy o su hermano Robert, al que se la pasó el primero cuando pensó que podría perjudicarle en su carrera en la presidencia.

Con John Fitzgerald Kennedy comenzó a relacionarse allá por los años cincuenta. Pero tras el primer año de JFK como presidente, éste comenzó a temer por las repercusiones que podría tener esta relación con Marilyn, así que pidió a Robert Kennedy que se hiciera cargo de ella y la alejara de su camino.



En el famoso cumpleaños del presidente celebrado en el Madison Square Garden, emplazado en la ciudad de Nueva York, el 19 de Mayo de 1962, donde Marilyn cantó su “Happy birthday, Mr. President“, comenzó Robert a rondarla y a intentar llevarla a su terreno.

Y lo consiguió. Marilyn llegó a confesar a una amiga que Robert quería casarse con ella, aunque durante los meses de verano posteriores su supuesto enamorado no siempre contestaba a sus llamadas.

El 4 de agosto de este 1962. Robert pasó la tarde con ella en su residencia de Los Angeles. Esa noche, pasadas las 23:00, Marilyn Monroe fue encontrada inconsciente en su cama. Trasladada al hospital no pudo hacerse nada por su vida. La autopsia concluyó que la muerte se produjo por sobredosis de sedantes y la versión oficial declaró que probablemente fue un suicidio. Otras versiones aseguran que su estómago estaba limpio de barbitúricos cuando murió.

¿Rompió Robert esa tarde con ella dejándola destrozada?, ¿buscó una forma efectiva de deshacerse de ella?, ¿o fue un simple accidente?, ¿es cierto que Marilyn había amenazado con contar lo que sabía de los hermanos Kennedy al sentirse utilizada por ellos?…

Muchas preguntas quedaron ese 4 de agosto en el aire. Marilyn Monroe, la mujer más deseada del cine de la época, el mito erótico al que siempre se hace referencia, murió sin dejar explicaciones y en la más absoluta soledad.





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