Julio César : el envidiado caudillo romano Primeros años Cayo Julio César nació el 12 ó 13 de julio del año 100 a.n.e. Era un miembro aristocrático más de la más rancia aristocracia romana, desde joven por supuesto, está más decir, que Julio no tuvo padecimientos económico. Estudió, viajó y ya de adolescente frecuentaba sus primeras mujeres. Creció también en una época muy turbulenta en Roma, en la que las guerras civiles entre optimates y populares parecían llevar la República hasta sus límites. A los 16 años (año 84 a.n.e.) se casó con la hija de Cinna, el cónsul de turno. No mucho después este murió así como Mario el joven, generando el ingreso de Sila a Roma. César era sobrino de Mario así que se temió lo peor, sin embargo, Sila trató de atraerlo, exigiéndole separarse de su esposa, a lo que el joven César se negó. Entonces, amenazado de muerte, tuvo que huir de Roma, mudándose prácticamente cada noche. Lo atraparon, pero compró su vida con un soborno. Pese a todo algún tiempo después Sila le perdonó la vida, tras el ruego de sus familiares. César marchó hacia la Roma oriental con el fin de salvar su pellejo, donde se hizo conocido. No regresó a Roma sino hasta el 78 a.n.e., muerto Sila, ya que había decidido iniciar una carrera como abogado. César era muy culto. Ejerció como abogado algún tiempo y tuvo éxito. Más tarde fue nombrado “pontifex” al morir un tío suyo, y marchó por oriente estudiando filosofía y retórica. Anduvo un tiempo secuestrado por unos piratas, pero tras el rescate fue liberado. No mucho después los encontró y los asesinó. Ya desde joven su personalidad era absolutamente tenaz y pragmática. Cuando quería algo, lo tenía; y muchas se anticipaba a los hechos. En lo político, por lo general siempre que opinaba u obraba, parecía inclinarse por lo popular, o al menos estaba en contra de las decisiones de Sila y los optimates, por lo cual siempre se granjeó gran cariño por los plebeyos. Su ingreso en la política Su primer triunfó fue al ser nombrado cuestor a partir del año 69 a.n.e. cuando ya contaba con treinta años aproximadamente. Le tocó marchar hacia la Hispania Ulterior. Luego volvió a Roma y siguió ejerciendo como abogado y algo después fue nombrado edil, algo así como un moderno alcalde o gobernador. Ahora bien, César se había vuelto astuto. Sabía que los plebeyos o populares eran los menos poderosos pero sí los más numerosos. Por ende, organizó juegos en el Circo Máximo, para ganarse votos e impulsar su carrera. Se dice que incluso el río Tiber para realizar un combate entre barcos. Sus juegos lo hicieron muy popular y también lo endeudaron…en el año 63 su popularidad lo hizo pontífice maximus. Julio César estaba contento, pero los pasivos seguían allí. Luego de la muerte de su primera esposa, se casó otra vez, con Pompeya Sila, nieta del mismo Sila. Antes de esto fue electo pretor urbano y propretor en Hispania, justo antes de que su carrera política ascienda de golpe. César en el consulado y el Primer triunvirato En Hispania, César intentó vencer a los rebeldes españoles para así obtener botín y poder cancelar sus deudas. En realidad, los historiadores creen que dichos pasivos fueron el mayor motivo por el cual César emprendió sus guerras más tarde. Y vaya que cayeron bien a la historia. Sus triunfos en Hispania le valieron el reconocimiento entre los romanos. Así entonces regresa a la Ciudad Eterna triunfante dispuesto a pagar sus deudas, pero de pronto se dio cuenta que nombres como Pompeyo, Craso, Catón, entre otros. Hábil donde los hay, César como buen lobo político que era, decidió aliarse con los dos primeros en el Primer Triunvirato. La única condición era hacerlo ganar las elecciones, a cambio él daría lo que las demás partes buscaban. Con el pacto, nadie osaría rebelárseles y cada quién conseguiría sus objetivos. Así las cosas, en el año 59 a.n.e. Julio César postula como cónsul por el lado de los populares. Ganó el primer puesto y Bibulo el segundo si bien este casi ni participó en el gobierno. Definitivamente esto causó revuelo entre los optimates, pues no eran desconocidas las medidas de César en favor de los pobres, así como las reformas agrarias y demás. Catón, Pompeyo (quién quería territorios para sus legionarios), Craso (quién intentaba resaltar su prestigio) y otros más, todos se unieron contra César. Fue un gobierno difícil, pero se armó de paciencia y mantuvo la democracia. La experiencia difícil de ser cónsul pasó y acto seguido recibió poderes como procónsul y marchó a las Galias. En Francia e Inglaterra, César peleó y se hizo realmente inmortal, derrotando a todos sus enemigos, utilizando artimañas políticas, la audacia militar y en ocasiones sobornos. No sólo los bárbaros ubicados en estos dos países fueron las víctimas, sino también los germanos, a quiénes César hizo retroceder en su propia tierra. De haberle alcanzado un poco más el tiempo, hubiese podido, quizá tomar la misma Germania o Inglaterra, donde no fue derrotado salvo por leves escaramuzas, y optó por el retiro, ya que las tribus de Francia eran la prioridad. Vercingetorix fue uno de los héroes que llevó al desfile triunfal de Roma. A su regreso a Roma, César era tremendamente popular y rico, lo cual le generó tremendas envidias. Como el triunvirato se estaba haciendo débil, César pacta el “Convenio de Lucca” con Pompeyo y Craso, en el cual estos serían elegidos cónsules, mientras que él, procónsul pero por cinco años. Algo que no hemos mencionado, es que para estrechar sus lazos, Pompeyo se había casado con la hija de Julio, llamada Julia, sin embargo esta muere en el año 54 y a partir de ese trágico suceso la relación entre ambos se deterioró. A esto siguió Craso al año siguiente, quien queriendo emular a César, marcha hacia Partia con el fin de conquistar su imperio, pero fue víctima de los jinetes orientales. Con el tiempo Catón y Pompeyo volvieron a arremeter. Mientras César andaba fuera de Roma, se le prohibió volver hasta que no cesara su cargo. Luego se cambió de opinión, pues se le limitó a un año más su cargo como procónsul y posterior a eso la decisión fue más radical: debía licenciar a sus legiones. César dijo que lo haría si Pompeyo también accedía. Sin embargo eso no sucedió. Es más, el Senado, a todas luces los optimates, pidieron a Pompeyo que los represente en caso de una eventual guerra contra César dándole poderes extraordinarios. César sólo marchó con la XIII Legión a hacer frente a sus enemigos en Roma y Pompeyo creyendo que traía al grueso de sus tropas, huye siendo perseguido hasta el sur de Italia. Julio César antes de marchar a Grecia donde su ex yerno había marchado, aseguró su posición en España. Allí derrotó a los enemigos pompeyanos en la Batalla de Ilerda; acto seguido marchó a Grecia donde si bien fue derrotado en la batalla de Dirraquium; ganó casi todas las demás y obtuvo una resonante victoria en Farsalia. Regresó a Roma y fue nombrado dictador para luego marchar a Egipto, donde se hallaba el derrotado Pompeyo, y que por cierto, ni bien había pisado tierra, había sido asesinado. Julio César en Egipto y sus últimos años de vida César se dirige entonces a Egipto, donde conoce a Cleopatra, la reina hija de Tolomeo. La coloca en el trono en detrimento de los hermanos de la joven, por si fuera poco disminuye la deuda de Egipto hacia Roma, comprometiendo al país de los faraones con respecto a su trigo, con el cual se abastecerían las legiones. Lo cierto es que Julio César se había enamorado de ella. Sin embargo, Persione, la hermana de la reina, estuvo en contra de la coronación y con 20 mil egipcios azotó Alejandría. César resistió allí y ganó la batalla luego de casi seis meses de asedio hasta la llegada de refuerzos, aunque no se pudo evitar la quema parcial de la biblioteca de Alejandría. En los meses sucesivos él y Cleopatra se hundieron en sus amoríos haciendo que el héroe se olvide de sus obligaciones. En su camino de regreso a Roma, donde se exigía su presencia de modo inmediato, derrotó al rey del Ponto para luego dirigir su atención contra los ejércitos pompeyanos derrotándolos a todos. En julio del año 46 a.n.e. Julio César regresó a Roma entrando como un gran conquistador, aunque esta vez, no fanfarroneaba, porque en efecto lo era. Cuenta la tradición que cuando César tenía alrededor de 30 años, lloraba y se veía frustrado porque a su edad Alejandro Magno era ya dueño del mundo. Un par de años más tarde él también lo era siendo dueño de un imperio mucho más glorioso del cual Alejandro Magno tuvo o soñó. Celebró todos sus triunfos y fue la envidia del momento, Inclusive en los años 45 y 44 a.n.e., Cleopatra lo acompañó hasta la capital. Hubo juegos, comidas y se disfrutó del botín de guerra. En lo sucesivo se dedicó a aplacar a los pompeyanos en España y a afianzar su poder. Cada vez era más y más poderoso y ostentaba facultades que habían dejado empequeñecido al Senado, en efecto, sólo faltaba el título. Finalmente. el único que obtiene es el de dictador. Esto sumado a sus amoríos con la reina egipcia, con quién ya tenía un potencial heredero extranjero, hicieron creer que César quería crear un linaje que gobernase perpetuamente Roma. De este modo y para salvar la república, los senadores y varios políticos planean su asesinato. El 15 de marzo del año 44 a.n.e., en la última reunión que tendría con el Senado antes de marcharse a la conquista de los partos, Julio César es asesinado con decenas de puñaladas, poniendo fin a la vida de un hombre demasiado moderno para su época, con lo cual se ganó el amor del pueblo, la lealtad de sus tropas y la envidia de sus enemigos, quiénes no podían detenerlo sino más que separando el alma del cuerpo. link: http://www.youtube.com/watch?v=link: http://www.youtube.com/watch?v=mC70kpNPPl4
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