"¡Cristina, dejá ese revólver!", se oyó el domingo 22 de diciembre de 1996.
La actriz y animadora Cristina Lemercier estaba separada desde 1991 de quien había sido su marido, Raúl Ortega que se desempeñaba como funcionario del gobierno de Carlos Menem en Costa Rica, y que volvía a la casa familiar cada vez que regresaba al país, como ocurrió en aquella fatídica oportunidad, para pasar las fiestas de fin de año.
Gritos, un ruido seco, el chasquido del arma Smith and Wesson calibre 38 y muchas dudas invadieron aquella noche la tranquilidad de la casa en la localidad de Muñiz, en el partido de General Sarmiento.
Aunque en principio los medios de la época afirmaron que la actriz llegó al sanatorio General Sarmiento con más de un disparo en la sien, los médicos detectaron que tenía alojada una sola bala en su cabeza que, pese a los intentos de los expertos, no pudo ser extraída. Después de cinco días de agonía, Lemercier murió, el 27 de diciembre. "El fallecimiento de la paciente se produjo por un paro cardiorrespiratorio. La muerte cerebral ya se había producido hace días", fue el escueto parte que leyó a los periodistas el médico que estuvo a cargo de la atención de la actriz desde el momento de su internación.
Jorge Ortega, otro de los cuñados de la artista, aseguró entonces a la prensa que Lemercier se encontraba saliendo de un cuadro depresivo. "Cristina estaba bajo tratamiento psiquiátrico pero en los últimos tiempos se encontraba mejor. Estuve dos días antes de la tragedia y noté que estaba muy ansiosa por la llegada de su esposo. Quería recomponer su matrimonio, unir a su familia. Eso la tenía mal", apuntó el diario Crónica en su edición del 28 de diciembre de 1996.
Cristina Lemercier era el nombre artístico de Cristina Noemí Perrone. Hija de una militante peronista que llegó a tener un cargo de asesora durante el menemismo y de Ceferino Perone, un destacado campeón argentino de ciclismo que luego trabajó como comerciante, debutó a los 16 años en televisión para encarnar a Fermina Piangetti, una suplente de célebre la maestra televisiva Jacinta Pichimahuida, en esos tiempos a cargo de Evangelina Salazar. Salazar y Palito Ortega, cuñado de Cristina, se casaron, y durante su luna de miel fue Lemercier quien se hizo cargo de los niños y del reemplazo temporario.
La vida artística de Lemercier tuvo un gran punto de inflexión cuando, en 1982 y por la pantalla del canal público, encarnó ella misma a Jacinta Pichimahuida, esta vez en el exitoso ciclo llamado Señorita maestra. Luego vendría Señorita Jacinta, por Canal 9, con su emblemático guardapolvo blanco y una mirada angelical por la que sería siempre recordada.
Durante los 90, con el peronismo en el poder y Menem presidente por dos períodos consecutivos, Lemercier volvió a la pantalla de ATC con ciclos infantiles como Cristina y sus amigos, Dulce de leche y Boomerang.
Pero no se dedicó a trabajar únicamente para el público infantil. Antes también había interpretado numerosos papeles en películas y series televisivas como Alta comedia y Atreverse.
En 1992, la artista tuvo un problema serio de salud que la llevó a perder más de 10 kilos y a ser intervenida quirúrgicamente en tres oportunidades. Pero luego de la convalecencia se recuperó y volvió al canal estatal.
En 1996, durante sus últimos meses de vida, llevó adelante allí un ciclo de entrevistas a grandes personalidades que se llamó A los que me quieren, en el que se pudo ver a Lemercier en otra faceta. Mientras agonizaba, tras aquel episodio que todavía sigue siendo un misterio para muchos, el canal emitió, casi a modo de homenaje, el último episodio que la conductora había dejado grabado.
El siguiente es nuestro homenaje a Jacinta la maestra fantasma
La actriz y animadora Cristina Lemercier estaba separada desde 1991 de quien había sido su marido, Raúl Ortega que se desempeñaba como funcionario del gobierno de Carlos Menem en Costa Rica, y que volvía a la casa familiar cada vez que regresaba al país, como ocurrió en aquella fatídica oportunidad, para pasar las fiestas de fin de año.
Gritos, un ruido seco, el chasquido del arma Smith and Wesson calibre 38 y muchas dudas invadieron aquella noche la tranquilidad de la casa en la localidad de Muñiz, en el partido de General Sarmiento.
Aunque en principio los medios de la época afirmaron que la actriz llegó al sanatorio General Sarmiento con más de un disparo en la sien, los médicos detectaron que tenía alojada una sola bala en su cabeza que, pese a los intentos de los expertos, no pudo ser extraída. Después de cinco días de agonía, Lemercier murió, el 27 de diciembre. "El fallecimiento de la paciente se produjo por un paro cardiorrespiratorio. La muerte cerebral ya se había producido hace días", fue el escueto parte que leyó a los periodistas el médico que estuvo a cargo de la atención de la actriz desde el momento de su internación.
Jorge Ortega, otro de los cuñados de la artista, aseguró entonces a la prensa que Lemercier se encontraba saliendo de un cuadro depresivo. "Cristina estaba bajo tratamiento psiquiátrico pero en los últimos tiempos se encontraba mejor. Estuve dos días antes de la tragedia y noté que estaba muy ansiosa por la llegada de su esposo. Quería recomponer su matrimonio, unir a su familia. Eso la tenía mal", apuntó el diario Crónica en su edición del 28 de diciembre de 1996.
Cristina Lemercier era el nombre artístico de Cristina Noemí Perrone. Hija de una militante peronista que llegó a tener un cargo de asesora durante el menemismo y de Ceferino Perone, un destacado campeón argentino de ciclismo que luego trabajó como comerciante, debutó a los 16 años en televisión para encarnar a Fermina Piangetti, una suplente de célebre la maestra televisiva Jacinta Pichimahuida, en esos tiempos a cargo de Evangelina Salazar. Salazar y Palito Ortega, cuñado de Cristina, se casaron, y durante su luna de miel fue Lemercier quien se hizo cargo de los niños y del reemplazo temporario.
La vida artística de Lemercier tuvo un gran punto de inflexión cuando, en 1982 y por la pantalla del canal público, encarnó ella misma a Jacinta Pichimahuida, esta vez en el exitoso ciclo llamado Señorita maestra. Luego vendría Señorita Jacinta, por Canal 9, con su emblemático guardapolvo blanco y una mirada angelical por la que sería siempre recordada.
Durante los 90, con el peronismo en el poder y Menem presidente por dos períodos consecutivos, Lemercier volvió a la pantalla de ATC con ciclos infantiles como Cristina y sus amigos, Dulce de leche y Boomerang.
Pero no se dedicó a trabajar únicamente para el público infantil. Antes también había interpretado numerosos papeles en películas y series televisivas como Alta comedia y Atreverse.
En 1992, la artista tuvo un problema serio de salud que la llevó a perder más de 10 kilos y a ser intervenida quirúrgicamente en tres oportunidades. Pero luego de la convalecencia se recuperó y volvió al canal estatal.
En 1996, durante sus últimos meses de vida, llevó adelante allí un ciclo de entrevistas a grandes personalidades que se llamó A los que me quieren, en el que se pudo ver a Lemercier en otra faceta. Mientras agonizaba, tras aquel episodio que todavía sigue siendo un misterio para muchos, el canal emitió, casi a modo de homenaje, el último episodio que la conductora había dejado grabado.
El siguiente es nuestro homenaje a Jacinta la maestra fantasma