
En el mes anterior a su muerte como sacrificio a los dioses incas, la adolescente bebió en exceso y masco hojas de coca, de acuerdo a los resultados que arrojó un nuevo análisis de sus restos momificados. El descubrimiento sugiere que la joven, bautizada como "la doncella", se encontraba intensamente sedada o quizá ya muerta cuando fue sepultada hace unos 500 años en un altar en la cima del volcán Llullaillaco en la frontera entre Argentina y Chile. Su muerte fue probablemente parte de un sacrificio ritual llamado capacocha.

Las tomografías de la momia revelaron una masa de hojas de coca masticadas en su boca, según reportó un equipo internacional el 29 de julio. Los análisis químicos de su cabello revelan que su uso de la coca alcanzó su punto máximo alrededor de 6 meses antes de su muerte, mientras que su consumo de alcohol se disparo en sus ultima semanas. Un niño pequeño sepultado en el sitio también parece haber ingerido cantidades relativamente grandes de alcohol; los niveles de un tercer cuerpo, una niña, varían a lo largo de los meses anteriores a su muerte.

A diferencia de otra victimas momificadas del capacocha, que muestran signos de haber sido golpeadas en la cabeza, la causa de la muerte de las momias de Llullaillaco permanece desconocida.
