hola T! aca les dejo este post espero que lo disfruten
Ahora, publicó algunos poemas, desarrolla diferentes proyectos artísticos, y forma junto a Pablo St. Francis aTelecine, grupo de música experimental, también compuesto por Anthony Djuan y con colaboraciones ocasionales de Ian-C. Con aTelecine han sacado al mercado varios trabajos y promete todavía más: “aVigillant Carpark” EP en el 2009, “And Six Dark Hours Pass” EP en julio del 2010, “A Cassette Tape Culture”, trilogía que fue presentada en noviembre del 2010 y “The Falcon And the Pod” en 2011. Todos por el sello PenduSound Recordings, que define lo que hace esta banda como “los paisajes mutantes de una mente perversa. Coil y Nurse With Wound son sus principales referentes, así como todo aquello que pueda calificarse como dark ambient o death-dub”.
Como ven, la amiga Sasha tiene distintos intereses, que la llevan también a transitar en el arte en sus diferentes ramas. Según dice, ha dejado del lado la escena XXX para dar rienda suelta de lleno a su creatividad. A nosotros nos alegra, por que seguro una chica así va transitar caminos extremos en el arte, es una transgresora desde el vamos. Aquí les dejamos su página para que sigan sus movimientos:
Hasta ahora lo normal cuando uno googlea ‘Sasha Grey’ es que aparezcan cuatrocientas mil entradas del tipo “Sasha Grey follada a lo bestia por el culo por un tío con bigote” o “Recopilatorio de buenas folladas con Sasha Grey”. Desde hace unos meses, entre todas estas sutiles opciones, se cuelan algunas relacionadas con otras disciplinas artísticas. Además de participar notablemente en “The Girlfriend Experience” (2009), la película sobre la crisis y la prostitución de lujo de Steven Soderbergh, Sasha ha sido la estrella indiscutible de la última temporada de “El Séquito” (“Entourage”) y también, indiscutiblemente, la razón por la que el 98% de los espectadores no ha dejado de ver la serie, que está en un momento tan deprimente como el barrio en el que se crió Sasha Grey. En “El Séquito” Sasha es... Sasha. La primera vez que Vince, el protagonista, la conoce en un club, sus colegas se regocijan pensando en el grandioso sexo anal que disfrutará esa noche. De hecho, la incorporación de Sasha como novia formal de Vince ha traído más sexo y perversión a “El Séquito” del que ha habido en seis temporadas previas. Pero también ha traído la certeza de que los “recopilatorios de buenas folladas con Sasha Grey con tíos con bigote” son sólo un porcentaje de todo lo bueno que hace.
Sasha Grey empezó a hacer porno porque, según ella cuenta en una breve autobiografía –“todavía no estoy muerta, así que ofrecer una biografía más completa sería absurdo”, contaba–, tenía “un apetito voraz por el sexo y por la auto-exploración. Quería explorar mi sexualidad como una mujer fuerte y poderosa, eliminar barreras y ver qué parte de mi psique me llevaría eufórica a desear la siguiente experiencia sexual. Y quería hacer todo esto desde una perspectiva absolutamente positiva”. El primer paso para aplacar ese hambre-deseo sexualmente furioso fue mudarse a los 18 años a Los Ángeles. Hasta entonces había vivido en un barrio obrero de los North Highlands (Sacramento, California) en el que todo era bastante deprimente. Sasha, que entonces se llamaba Marina Ann Hatzis, se negó a ser “un producto negativo fruto de aquel ambiente. Preferí usar todo lo malo como una fuente de inspiración que me sirviera, a la vez, como una meta personal”.
Después de probar a compaginar trabajo con estudios y ver que todo seguía pareciendo un callejón sin salida, tomó una decision: se mudó a Los Ángeles, consiguió un agente y rodó su primer porno, “The Fashionistas 2: Safado”. Desde el principio, intentó ser diferente: “A pesar de toda la controversia que rodea a la industria de las películas porno, pensé que yo podía aportar cierta calidad enigmática. Hay mucha gente de esta sociedad que piensa que soy una víctima. Pero no abusan de mí sexualmente. Tampoco estoy drogada. Los actos sexuales de los que formo parte son consentidos. Soy una mujer con arraigadas creencias en lo que hago. Y creo que ha llegado el momento de que la sociedad acepte que la gente normal, y las mujeres especialmente, disfrutan del sexo perverso”.
Hasta ahora lo normal cuando uno googlea ‘Sasha Grey’ es que aparezcan cuatrocientas mil entradas del tipo “Sasha Grey follada a lo bestia por el culo por un tío con bigote” o “Recopilatorio de buenas folladas con Sasha Grey”. Desde hace unos meses, entre todas estas sutiles opciones, se cuelan algunas relacionadas con otras disciplinas artísticas. Además de participar notablemente en “The Girlfriend Experience” (2009), la película sobre la crisis y la prostitución de lujo de Steven Soderbergh, Sasha ha sido la estrella indiscutible de la última temporada de “El Séquito” (“Entourage”) y también, indiscutiblemente, la razón por la que el 98% de los espectadores no ha dejado de ver la serie, que está en un momento tan deprimente como el barrio en el que se crió Sasha Grey. En “El Séquito” Sasha es... Sasha. La primera vez que Vince, el protagonista, la conoce en un club, sus colegas se regocijan pensando en el grandioso sexo anal que disfrutará esa noche. De hecho, la incorporación de Sasha como novia formal de Vince ha traído más sexo y perversión a “El Séquito” del que ha habido en seis temporadas previas. Pero también ha traído la certeza de que los “recopilatorios de buenas folladas con Sasha Grey con tíos con bigote” son sólo un porcentaje de todo lo bueno que hace.
En la serie se aprecia con una claridad sobrenatural lo especial que es, el sentido del humor rapidísimo y retorcido que tiene y el clasón que destila. Además, tiene una cara increíble –las proezas corporales son obvias; si alguien tiene dudas, hay referencias más que explícitas a todos los milímetros de su anatomía a golpe de googleazo y sin tener que pagar–; una cara preciosa, decía. Es un poquito redonda, dulce. Pero con un toque altivo y de superioridad que deja sin respiración. Es justo y necesario que Sasha Grey transmita superioridad; simplemente, es superior.
Su cita favorita es “la oscuridad es luz. Y todo es negro” [Dark is the light. And everything is black], un verso de “Sin Nanna”, tema de Sunn O))). Sus gustos musicales –preparen los pañuelos de papel porque van a derramar lágrimas– son Joy Division, New Order, Smashing Pumpkins [Sasha está en el libreto de “Zeitgeist”], OM, Bauhaus, The Cure, Depeche Mode, Sisters of Mercy, Coil, Nine Inch Nails, This Mortal Coil, Aphex Twin, Dead Kennedys, The Durutti Column, Tool, Magazine, Black Sabbath, Neu, The Smiths, KMFDM, Squarepusher, She Wants Revenge, Skinny Puppy, Cabaret Voltaire, Throbbing Gristle y en este plan. ¿Quieren llorar más? Atención a su cinefilia: Godard, Antonioni, Lars Von Trier, Herzog, Gaspar Noé, David Lynch, Gus Van Sant, Paul Thomas Anderson, Larry Clark, Terrence Malick, toda la filmografía de Belladonna (aporte selecto pornográfico necesario). ¿Un poco más de sufrimiento? Esta es la lista de gente que quiere conocer: Cosey Fanni Tutti, Martin Gore (punto extra al no elegir a Dave Gahan), Werner Herzog, Larry Clark, Nan Goldin, Chloë Sevigny, David Bowie y Peter Hook. Es para llorar de emoción: todas las Suicide Girls-góticas-oscuras-siniestras del universo están resumidas en una sola persona. Una actualización súper mejorada de las iniciales SG. Y si se suma tamaña lista de referencias-gustos a esa cara ultra perfecta (vale, y a lo de las buenas folladas por atrás de tíos con bigote y lo del apetito voraz sexual), el resultado es un sthendalazo para todos los públicos.
asha Grey es el sueño chorreante de hombres y mujeres con tendencias filo-oscuras-pedantes, metaleras y electrónicas. Una inspiración constante. Mientras defiende denodadamente el uso del preservativo en los rodajes porno, está a punto de publicar su primer libro, “Nëu Sex” (un colección de autorretratos que significa su primera incursión en la fotografía artística, a la venta a partir del próximo 29 de este mes y editada por Vice), es la webmaster de su propia web, la directora y fundadora de L.A. Factory Girls, su propia agencia, y tiene en post-producción, “I Melt With You”, un drama en el que actúa con Jeremy Piven (la otra razón para no dejar de ver “El Séquito”) y que hace unas semanas causó una grata impresión en el festival de Sundance.
Si todo lo anterior no fuera suficiente para ofrecer el alma a Satanás a cambio de su amor –amistad fraternal también sirve–, además de ser zurda y tocar la guitarra, es integrante de aTelecine (junto a Pablo St. Francis y Anthony DJuan), uno de los grupos más cool que existe y que forma parte de uno de los sellos más apasionantes que han aparecido el último año, Pendu NYC –templo del witch house, del esoterismo y el ocultismo ulta perfectamente entendidos–. aTelecine publican a través de Pendu NYC vinilos de tirada ultra limitada con un artwork alucinante –el símbolo de aTelecine es obra de Todd Brooks, gurú de Pendu NYC– y hacen un industrial de libro estupendo. Lo mejor de todo es que ahora Sasha Grey, a través de las entrevistas sobre aTelecine, ha abierto un ventanal a sus inquietudes culturales que dejan todo el catálogo de gustos previos en algo raquítico. Sasha habla con una soltura ultra emocionante de sus sintetizadores favoritos (el ARP 2600, por ejemplo), de cómo fue ser una adolescente black-metalera, de lo bien que empastan This Mortal Coil y el sexo, a la vez que se declara fan incondicional de las tetas de verdad y no operadas y da consejos a los chicos para cómo conseguir el máximo nivel de guarradas con sus novias sin dejar de ser considerados con el lenguaje o las estructuras sintácticas que emplean.
Definir todo esto como orgásmico sería cutre y, seguro que a Sasha Grey le parecería paupérrimo. Hay que inventar una nueva palabra para abarcar lo excelso. A partir de ahora, si algo o alguien alcanza estos niveles habrá que llamarlo por su nombre: “sashagrey”. No hay otra manera. Esta tía es jodidamente única.
Mientras le practicaba una felación al legendario Roco Sifredi, en plena orgía y con las cámaras escrutándole todos sus rincones, la hermosa Sasha Grey, con apenas 18 años y dos meses, levantó la cara y le suplicó, con voz muy queda, que por favor le diera un puñetazo en el estómago.
Tres años después, con más 150 películas porno en su hoja de vida y catalogada por muchos como la nueva gran diva del cine X, y la sucesora de la mismísima Jenna Jameson, Sasha explica que le pidió a Roco que la golpeara porque era la respuesta física que su cuerpo le pedía luego de llevar al extremo su boca, su garganta y sus hormonas: "El sexo duro puede ser doloroso, pero ese es el punto ideal, cuando las endorfinas te golpean y se siente mucho mejor. Por eso, algunas veces necesitas un choque extra".
Y el puñetazo fue su bienvenida a las grandes ligas del cine adulto de los Estados Unidos y, especialmente, al 'Hollywood rojo' del Valle de San Fernando, en California, donde cada año se realizan cerca de 13 mil películas, que protagonizan miles de actrices bellas, jóvenes y ambiciosas, como Sasha.
"A todas las mujeres nos gusta el sexo duro, lo que pasa es que algunas se quedan con la gana o la curiosidad, y otras saciamos las dos", dice la joven ganadora de varios premios de la ANV (Adult video News), algunos de ellos son la 'felación más prolongada', 'el Gang Bang más numeroso' (15 tipos en una hora), mejor escena trío, la actriz más joven en ganar como 'actriz del año' y 'The Pet of The Month' (La mascota del mes), en julio del 2007.
Sasha cuenta que durante su adolescencia siempre sintió cierto complejo de culpa sobre su sexualidad, pero que no sería sino hasta conocer a su primer novio, un cocinero del restaurante en el que ella trabajaba medio tiempo, que empezó a explorar sus apetitos y sus fronteras eróticas. "No había límites. Era ocho años mayor que yo así que tenía mucho qué enseñarme y yo era una buena alumna. Cuando él no estaba, me quedaba mirando las películas porno que alquilábamos, hasta que un día me dije: hey, yo podría hacer eso... yo también podría doblar mi cuerpo como un pretzel sexual, como esa tipa. Fue entonces cuando germinó en mi cabeza la idea de hacerme actriz porno".
Claro que para no dejar sombra de duda, con respecto a sus dotes como actriz seria, Sasha acaba de lanzar Smash Cut, otra película que nada tiene qué ver con el porno. Ahora la dirige Lee Demarbre, un canadiense especializado en la ficción y el cine de terror. Como parte de la promoción de esta cinta, Sasha pasó por el Festival Fantasia, que cada año se realiza en Montréal, en donde tuvimos la oportunidad de estar en su exquisita compañía y corroborar, de primera mano, el por qué de su llegada a la sima agridulce del porno y su ascenso al incierto paraíso del cine convencional.
La primera impresión que causa su presencia, es la de estar frente a una fiera salvaje que o está presta a lanzarse sobre su presa o solo rugirá sensual, marcando su terreno, y seguirá su camino. Los ojos color miel enormes, la mirada penetrante, la boca carnosa entreabierta, la palabra lista, breve y contundente, la pose relajada y las manos pequeñas, como de niño, y mal pintadas, milimétricamente utilizadas para reforzar conceptos, no para distraer, porque tiene suficiente con su mirada.
¿Cómo compara su trabajo en el porno con el de ellas?
Son cosas muy distintas, pero que tienen que ver con lo mismo: dinero. Mucha gente, cuando me ve a mí, o a otra actriz, piensa: pobrecita la están explotando sexualmente. Pero yo no soy una víctima, nadie nunca ha abusado de mí. Sé lo que hago y por qué lo hago. Sé que gano dinero con mi cuerpo, mucho dinero y me siento bien haciendo lo que hago, no hay hipocresía al respecto, no tengo nada qué ocultar.
¿Le sorprendió que no hubiera ni un desnudo en la película?
La verdad, lo esperaba y no fue un problema para mí.
La lista de actrices porno que le han coqueteado al 'cine serio' es larga y no muchas han tenido éxito. ¿Qué cree que va a pasar en su caso?
Tengo mis prioridades en la vida y triunfar en el Hollywood no es una de ellas, es un 'plus', por eso, bienvenido. Es una sorpresa agradable nada más.
Acaba usted de fundar su propia productora de cine X ¿qué le va a aportar a una industria tan saturada como esta?
En el porno hay una falta de creatividad total. Ese es el desafío principal. Pienso en un cine que se centre un poco más en los individuos en escena, no en trozos de ellos.
¿Siente el éxito en el porno como un estigma?
Siempre lo habrá. Por eso ha sido satisfactorio demostrarles a ambos lados del negocio que soy capaz de estar en los dos bandos sin problemas. Yo lo veo como un 'todo', es decir, si haces algo bien en una parte de la industria, también lo lograrás en la otra. Siempre me ha gustado romper con los estereotipos y en especial con el del porno, de que todos somos iguales y hacemos lo mismo.
notoriedad en un medio tan competitivo?
Mi cuerpo es mi arte. Mi medio de expresión, por eso, cuando estoy rodando una escena doy todo de mí y me gusta sorprender a quien me acompaña en cámara, porque todo el mundo va preparado para lo que va a encontrar en el set, pero siempre procuro ir más allá para sacar una respuesta más animal, menos rutinaria, de mi compañero o compañera.
¿Cree que lo ha probado todo en el sexo?
La imaginación no tiene límites y el sexo se alimenta de ella.
Pero en escena le ha dicho o le diría no a algo...
Hay muchas cosas que por riesgos clínicos no aceptaría, la lista es larga, pero no quiero aburrir a nadie con ella.
Usted ha dicho sin problemas que disfruta de su trabajo...
Mi cuerpo es mi arte, estoy plenamente satisfecha en materia sexual. Gracias a mi trabajo he podido realizar muchas fantasías que de otra manera habrían sido imposibles.
¿Cómo se prepara para una escena porno?
Como cualquier artista, aquí también es importante el calentamiento. Tienes que ponerte a tono antes de entrar a escena, preparar tu cuerpo para lo que viene.
¿Y cómo calienta su cuerpo una actriz porno, con algo de gimnasia?
-Risotada- No tanto, pero sí hay que hacer algo de estiramiento y ejercitar tus músculos.
¿Mira sus películas?
A veces, pero es incómodo. No por el hecho de que sea porno, sino porque siempre es incómodo verse en cámara, porque empiezas a pensar... por qué no hice esto o hubiera sido mejor si... Es molesto.
Supe que está terminando un libro sobre sexo
Sip. Es un libro sobre mi forma de ver el sexo, sobre mi concepción del sexo
Nada de técnica...
Risas- No, nada de tips para parejas, ni de autoayuda sexual, será más del tipo de libro reflexivo.
Como maneja ese tema con su familia, hermanos, novio...
La única persona cuya opinión me importa es mi madre, con la que hablo dos veces por semana. Ella ha aprendido a aceptar o respetar lo que yo hago. Su mayor recomendación es "ten cuidado con las drogas y no termines como uno de esos estereotipos que tanto detestas", -risas-.
A propósito de estereotipos, la famosa Traci Lords en muchas entrevistas ha dicho que se lamenta de haber sido actriz porno y de cómo arruinó su vida... ¿cree que en el medio en el que usted trabaja siempre hay lugar para la culpa o el arrepentimiento?
Yo creo que el problema es que la gente que se mete en este negocio cree que vivirá para siempre como una estrella de rock. Por eso, no piensan en el futuro y no tienen metas ni planes y probablemente nunca tuvieron ni una sola pareja estable antes de estar en el cine adulto. Cuando estás en este trabajo, en el que eres el centro de la atención, que representas las fantasías de mucha gente, no te detienes a pensar, ¡hey aquí hay un montón de gente que hace dinero conmigo, qué voy a hacer en tres años... tengo que ahorrar algo de dinero! Por eso, con el paso del tiempo, te vas a sentir estúpido y por eso te vas a lamentar y a sentir culpable. Y eso puede pasarle a cualquier artista, no solo en el porno, es cuestión de mirar más allá.
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