Si le gusta la cebolla, hay una buena noticia: Científicos de Nueva Zelanda y Japón han creado una que "no hace llorar".
Si le gusta la cebolla, hay una buena noticia: Científicos de Nueva Zelanda y Japón han creado una que "no hace llorar". Para que esa maravilla sea posible, han logrado la anulación de la encima que produce esta reacción en los rostros de quienes las cortan. Se ignora cuándo esta maravilla llegará al mercado.
Diariamente, desde Asia Central hasta Europa, desde América del Norte hasta Japón, desde América Latina hasta la India, decenas de millones de cebollas son peladas diariamente. 32.5 millones de toneladas de cebolla se producen anualmente, en más de 2 millones de hectáreas plantadas.
Dentro de las células de la cebolla existen algunos compuestos que contienen azufre. Cuando la cortamos, se rompen las células y estos compuestos sufren una reacción química que los transforma en moléculas sulfuradas más volátiles, que son liberadas al aire.
Estos compuestos sulfurados reaccionan con la humedad de los ojos generando ácido sulfúrico, que produce una sensación de quemazón. Las terminaciones nerviosas en los ojos son muy sensibles y detectan esta irritación. Entonces el cerebro reacciona diciéndole a los conductos lacrimales que produzcan más agua, es decir lágrimas, para diluir el ácido y proteger así los ojos.
El origen primario de la cebolla se localiza en Asia central, y como centro secundario el Mediterráneo. Las primeras referencias sobre la cebolla en la cocina se remontan hacia 3.200 a.C, en los relatos de egipcios, griegos y romanos. Durante la Edad Media su cultivo se desarrolló en los países mediterráneos, donde se seleccionaron las variedades de bulbo grande, que dieron origen a las variedades modernas.
Europa es el único continente productor que importa (1.600.000 t) bastante más de lo que exporta (1.100.000). Los grandes importadores de cebolla europeos (Francia y Alemania) están incrementando rápidamente su producción. En Alemania la producción de cebolla aumenta a un ritmo del 5%. Fuera de Europa, China está incrementando la producción. En los últimos cinco años, Nueva Zelanda ha triplicado su producción. En América, los principales países productores son: México, Ecuador, Jamaica y Paraguay.
Si le gusta la cebolla, hay una buena noticia: Científicos de Nueva Zelanda y Japón han creado una que "no hace llorar". Para que esa maravilla sea posible, han logrado la anulación de la encima que produce esta reacción en los rostros de quienes las cortan. Se ignora cuándo esta maravilla llegará al mercado.
Diariamente, desde Asia Central hasta Europa, desde América del Norte hasta Japón, desde América Latina hasta la India, decenas de millones de cebollas son peladas diariamente. 32.5 millones de toneladas de cebolla se producen anualmente, en más de 2 millones de hectáreas plantadas.
Dentro de las células de la cebolla existen algunos compuestos que contienen azufre. Cuando la cortamos, se rompen las células y estos compuestos sufren una reacción química que los transforma en moléculas sulfuradas más volátiles, que son liberadas al aire.
Estos compuestos sulfurados reaccionan con la humedad de los ojos generando ácido sulfúrico, que produce una sensación de quemazón. Las terminaciones nerviosas en los ojos son muy sensibles y detectan esta irritación. Entonces el cerebro reacciona diciéndole a los conductos lacrimales que produzcan más agua, es decir lágrimas, para diluir el ácido y proteger así los ojos.
El origen primario de la cebolla se localiza en Asia central, y como centro secundario el Mediterráneo. Las primeras referencias sobre la cebolla en la cocina se remontan hacia 3.200 a.C, en los relatos de egipcios, griegos y romanos. Durante la Edad Media su cultivo se desarrolló en los países mediterráneos, donde se seleccionaron las variedades de bulbo grande, que dieron origen a las variedades modernas.
Europa es el único continente productor que importa (1.600.000 t) bastante más de lo que exporta (1.100.000). Los grandes importadores de cebolla europeos (Francia y Alemania) están incrementando rápidamente su producción. En Alemania la producción de cebolla aumenta a un ritmo del 5%. Fuera de Europa, China está incrementando la producción. En los últimos cinco años, Nueva Zelanda ha triplicado su producción. En América, los principales países productores son: México, Ecuador, Jamaica y Paraguay.