Fueron las palabras del periodista Ricardo Javier, imputado por el juez que ordenó los desalojos compulsivos en “La Colorada” (San Pedro), Demetrio Cuenca. El cronista aseguró que desde la justicia los están queriendo ensuciar a él y a su colega Martín Sereno, porque fueron testigos de los apremios ilegales de la policía contra los agricultores. “En más de 30 años de democracia, nunca vi un despliegue policial tan grande como este, para reprimir a gente trabajadora”, cuestionó el joven, quien se preguntó por el estado de cosas en la provincia, que hace que periodistas puedan ser imputados por informar a la población. Además, Javier cuestionó a sus colegas de la zona, que informaron sobre los desalojos, que eran “cinco brasileros intrusos”. “Por una pauta oficial, venden la dignidad”, fustigó
El juez de instrucción 3 de San Javier, Demetrio Cuenca, el mismo que ordenó el desalojo compulsivo de 34 familias de agricultores en los parajes de La Colorada y Puente Alto (en San Pedro), imputó a Martín Sereno y Ricardo Javier, los dos periodistas que cubrieron el violento operativo policial. M4 dialogó con éste último, quien confirmó la imputación por “incitar a la comisión de un delito” y por “ser los autores intelectuales de un corte de rutas” y se mostró indignado y sorprendido por la decisión del juez, que ha sido calificada como un acto que atenta contra la libertad de expresión y contra el libre trabajo de la prensa.
"(El juez Cuenca) nos acusa de incitar a cometer violencia y por ser ideólogos de los cortes de ruta. Lo único que hicimos fue sacar la información. Seguramente nos quieren ensuciar porque somos los únicos testigos (fuera de los propios damnificados) de las torturas y apremios ilegales. Fuimos ayer para nombrar abogados, el lunes tenemos la audiencia", informó Javier sobre la convocatoria de ayer del juez.
El periodista no dudó en mostrar su preocupación por este tipo de accionar de la Justicia contra la prensa, que se da en un marco de inusual represión contra campesinos, inédita en tiempos de democracia. "Me pregunto ¿a dónde estamos, en qué provincia vivimos, que el periodista no puede brindar información? O sea, tenés que callarte la boca, dejar que la policía haga lo que haga, que le pegue y torture a la gente, que les saquen de sus casas, y no les podés sacar una foto o hacerle una nota porque estás ‘violentando la ley’, no es así", se quejó Javier.
“¿Qué iba a pasar si nosotros no íbamos a ese lugar el día 8 de Abril?”, se preguntó Javier, quien relató que el operativo comenzó a las 5 de la mañana. “Una persona nos mandó un mensaje de texto y le sacaron el celular. Llegamos a las 8 hs. y si no íbamos (Sereno y él), no se iba a enterar nadie y esa gente iba a quedar en la calle, golpeada o tirada”, comentó el periodista imputado por orden del cuestionado juez Cuenca.
Consultado al respecto, Javier aseguró que las amenazas y hostigamientos por parte de la policía fueron una constante antes de la imputación del juez, por la que deberá volver a presentarse el próximo lunes, acompañado de su abogado.
“Deben estar queriendo ensuciarnos porque somos testigos de las torturas y los apremios ilegales (de la policía contra los agricultores sin tierra)”, explicó Javier, quien relató algunos detalles del violento operativo desplegado por la policía provincial. “Estuvimos dentro del desalojo de La Colorada”, en la finca del señor Mora, donde había “más de 40 policías. En otra picada me quisieron detener, fui el primero en huir”, reveló el joven, quien sostuvo que la familia de agricultores pensaban resistir el desalojo, pero “cuando vieron que eran muchos, decidieron entregarse.”
Según el periodista, los policías obraron con suma violencia, maltratando a los agricultores y sus familias y tirando sus pertenencias afuera del predio reclamado por la empresa Colonizadora Misionera. “A Sereno lo detuvieron (los policías) y lo largan en el monte a 14-15 km del asfalto”, denunció.
“En los más de 30 años de democracia que vivimos, nunca vi un despliegue policial tan grande -para combatir el narcotráfico, la violencia-, como éste, que fue para reprimir a gente trabajadora, a gente que estaba trabajando en su chacra”, fustigó el periodista.
Respecto de los anuncios del 1ro. de Mayo del gobernador Maurice Closs, que anunció la compra por parte del Estado, de los terrenos reclamados, Javier opinó que el mandatario, “no hizo nada más que lo que corresponde. Fue una decisión política que había que tomar y se tomó tarde”, lanzó, haciendo hincapié en que el conflicto viene dándose desde hace bastante tiempo atrás. “El derecho de trabajar no se le puede quitar a la gente. Cuando se fue agravando el tema (las autoridades provinciales) dijeron ‘metimos la pata hasta el codo’”, sostuvo el cronista.
Un párrafo aparte para los medios de prensa renovadores.
Sobre este punto, Javier cuestionó a colegas suyos que reciben pauta publicitaria oficial e informaron erróneamente sobre el conflicto y el violento desalojo. “Los medios que estuvieron ausentes y los medios oficiales daban una información totalmente errada. Estuvimos desde el primer día hasta ayer. Hoy hay un acampe, para informar de lo que está pasando y algunos medios oficiales decían que eran ‘5 brasileros, intrusos’. Por una pauta oficial, venden la dignidad”, cuestionó lapidario.
“Yo no tengo ninguna (pauta oficial) ni tampoco la quiero. Pero es una falta de respeto a los oyentes, mal-informar y es una falta de ética profesional también. Hay que seguir trabajando cada vez más seriamente”, concluyó el periodista.
"(El juez Cuenca) nos acusa de incitar a cometer violencia y por ser ideólogos de los cortes de ruta. Lo único que hicimos fue sacar la información. Seguramente nos quieren ensuciar porque somos los únicos testigos (fuera de los propios damnificados) de las torturas y apremios ilegales. Fuimos ayer para nombrar abogados, el lunes tenemos la audiencia", informó Javier sobre la convocatoria de ayer del juez.
El periodista no dudó en mostrar su preocupación por este tipo de accionar de la Justicia contra la prensa, que se da en un marco de inusual represión contra campesinos, inédita en tiempos de democracia. "Me pregunto ¿a dónde estamos, en qué provincia vivimos, que el periodista no puede brindar información? O sea, tenés que callarte la boca, dejar que la policía haga lo que haga, que le pegue y torture a la gente, que les saquen de sus casas, y no les podés sacar una foto o hacerle una nota porque estás ‘violentando la ley’, no es así", se quejó Javier.
“¿Qué iba a pasar si nosotros no íbamos a ese lugar el día 8 de Abril?”, se preguntó Javier, quien relató que el operativo comenzó a las 5 de la mañana. “Una persona nos mandó un mensaje de texto y le sacaron el celular. Llegamos a las 8 hs. y si no íbamos (Sereno y él), no se iba a enterar nadie y esa gente iba a quedar en la calle, golpeada o tirada”, comentó el periodista imputado por orden del cuestionado juez Cuenca.
Consultado al respecto, Javier aseguró que las amenazas y hostigamientos por parte de la policía fueron una constante antes de la imputación del juez, por la que deberá volver a presentarse el próximo lunes, acompañado de su abogado.
“Deben estar queriendo ensuciarnos porque somos testigos de las torturas y los apremios ilegales (de la policía contra los agricultores sin tierra)”, explicó Javier, quien relató algunos detalles del violento operativo desplegado por la policía provincial. “Estuvimos dentro del desalojo de La Colorada”, en la finca del señor Mora, donde había “más de 40 policías. En otra picada me quisieron detener, fui el primero en huir”, reveló el joven, quien sostuvo que la familia de agricultores pensaban resistir el desalojo, pero “cuando vieron que eran muchos, decidieron entregarse.”
Según el periodista, los policías obraron con suma violencia, maltratando a los agricultores y sus familias y tirando sus pertenencias afuera del predio reclamado por la empresa Colonizadora Misionera. “A Sereno lo detuvieron (los policías) y lo largan en el monte a 14-15 km del asfalto”, denunció.
“En los más de 30 años de democracia que vivimos, nunca vi un despliegue policial tan grande -para combatir el narcotráfico, la violencia-, como éste, que fue para reprimir a gente trabajadora, a gente que estaba trabajando en su chacra”, fustigó el periodista.
Respecto de los anuncios del 1ro. de Mayo del gobernador Maurice Closs, que anunció la compra por parte del Estado, de los terrenos reclamados, Javier opinó que el mandatario, “no hizo nada más que lo que corresponde. Fue una decisión política que había que tomar y se tomó tarde”, lanzó, haciendo hincapié en que el conflicto viene dándose desde hace bastante tiempo atrás. “El derecho de trabajar no se le puede quitar a la gente. Cuando se fue agravando el tema (las autoridades provinciales) dijeron ‘metimos la pata hasta el codo’”, sostuvo el cronista.
Un párrafo aparte para los medios de prensa renovadores.
Sobre este punto, Javier cuestionó a colegas suyos que reciben pauta publicitaria oficial e informaron erróneamente sobre el conflicto y el violento desalojo. “Los medios que estuvieron ausentes y los medios oficiales daban una información totalmente errada. Estuvimos desde el primer día hasta ayer. Hoy hay un acampe, para informar de lo que está pasando y algunos medios oficiales decían que eran ‘5 brasileros, intrusos’. Por una pauta oficial, venden la dignidad”, cuestionó lapidario.
“Yo no tengo ninguna (pauta oficial) ni tampoco la quiero. Pero es una falta de respeto a los oyentes, mal-informar y es una falta de ética profesional también. Hay que seguir trabajando cada vez más seriamente”, concluyó el periodista.